A. C. Irmáns Suárez Picallo - Sada


Este blogue nace co obxecto de difundir a actividade da A. C. Irmáns Suárez Picallo, así como de recuperar e por a disposición do público diversos materiais de interese sobre o noso pasado,ao tempo que damos a coñecer os artigos escritos por Ramón Suárez Picallo e outros autores sadenses.
Estruturamos o blogue en varias seccións, nas que terán cabida noticias de actualidade sobre as nosas actuacións, artigos, textos históricos, fotografías...


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SOBRE CAMILO DÍAZ BALIÑO

Lume, pintura de Camilo Boaventura Díaz Baliño (Museo do Pobo Galego, Santiago)

En 1926 RSP retorna a Galicia despois de asistir en Xenebra ao Congreso Internacional do Traballo representando á Arxentina.En Santiago, visita o Taller de Camilo Díaz Baliño (pai de Isaac Díaz Pardo)e remite a reportaxe para que se publique no xornal bonaerense.

(Agradecemos a Hernán Díaz o envío e notas do citado artigo.)

Especial para El Despertar Gallego de Buenos Aires.
28 de noviembre de 1926

ARTE E IDEAS(1)


NO HAY ARTE GALLEGO SI NO ESTÁ IMPREGNADO DE UNA IDEOLOGÍA DE REDENCIÓN GALLEGA. ASÍ LO EXPRESA EL EGREGIO ARTISTA NUESTRO CAMILO DÍAZ BALIÑO.




Por Ramón Suárez Picallo

Una ofrenda devota, una promesa sacratísima formulada a nuestro espíritu y a “os bos e xenerosos” de Buenos Aires, nos llevó a la vieja Compostela: depositar un manojo de flores en el Santuario de Galicia, donde yacen los restos de aquella Inmensa Buena que se llamó Rosalía, en nombre de los que, en las horas amargadas de la emigración, hallaron en sus versos inmortales, emociones supremas.
Este era el motivo fundamental de nuestro viaje a la augusta Jerusalem de Occidente, donde cada piedra –y son ellas muchas– constituye un monumento, una reliquia de tiempos pasados, al par que una profecía de tiempos futuros. Pero a la vez que este motivo fundamental teníamos otros accesorios, aunque de gran importancia. Compostela es no solamente archivo glorioso del pasado, sino también laboratorio del Porvenir de Galicia. A la sombra de su vieja y gloriosa Universidad –centro obligado de la mocedad estudiosa de Galicia– vive otra institución que condensa el pensamiento y el Arte gallegos, desde la investigación histórica, sociológica, arqueológica y jurídica, hasta las más bellas manifestaciones artísticas, soberanamente florecientes en este que llamaremos “Siglo de Oro de la Raza Gallega”.
Nos referimos al Seminario de Estudios Gallegos(2). Por este crisol magnífico pasa toda la juventud estudiosa de Galicia, que luego ha de diseminarse por sus ciudades, villas y aldeas, sembrando a manos llenas simiente de Belleza y de Redención entre aquel pueblo amado, sumido hoy en la mayor de las desventuras.
Compostela tiene además una particularísima emoción para quienes sean capaces, si no de “comprender”, por lo menos de “sentir” el arte en sus manifestaciones más grandiosas: el arte que supo dar a las “canterías” gallegas tal expresión de vida, que parece palpitar en ellas el alma milenaria de la Estirpe, el arte que supo hacer de un castiñeiro o de un carballo un San Francisco tan dulce, tan noble, que sería capaz, colocado de nuevo delante del lobo, de repetir el milagro de trocarlo en año mansísimo.
Por sus callejas pétreas, por sus arcadas mayestáticas, aun parecen escucharse los añosos romances de los viejos peregrinos de Provenza que abrasados por el sol, cubiertos de polvo de los caminos más áridos, encendidos en fervor de fe y de poesía, invadían las naves solemnes de la vieja Catedral y ofrendaban sus preces al predicador Jacobeo.
Para conocer todos los encantos espirituales de Compostela, disponíamos de poquísimo tiempo, dificultad terrible para quien no conozca la ciudad, expuesto a perder mucho enredado en sus callejas. Esto y el vehemente deseo de conocer a uno de los más recios artistas gallegos de la presente generación, nos llevó a la calle de las Huertas 37, donde vive y trabaja Camilo Díaz Baliño. Nos recibe en... no sabemos si llamarle Estudio, Taller o Santuario. Porque Camilo es un trabajador infatigable, un estudioso febril, al tanto de todos los problemas de la hora y un Santo-artista en cuya alma palpita todo el misticismo de la Raza, mezclado con la rebeldía de quienes están dispuestos a regar con la propia sangre las flores de su Ideal.
Nació en Ferrol hace 37 años. Cursó los primeros estudios de náutica, los que dejó bien pronto para dedicarse al dibujo y a la pintura. A los 17 años comenzó a enseñar sus trabajos. Su fuerte es la leyenda simbólica. Los cuentos de la Santa Compaña(3); las viejas leyendas de San Graal; el dolmen celta y el crucero milenario, el lobo de los cuentos petruciales, así como la hoz nuestra y la Estrella profética del patrio sagrario, tienen en Camilo su artista genial. Lleva ilustrados la mayoría de los libros gallegos imprentados en los últimos tiempos y en todas las exposiciones de arte gallego obtuvo verdaderos éxitos.
Envuelto en un sayal blanquísimo que le da aspecto de sacerdote de una religión nueva, plena de amor y de fraternidad, bastó que le dijéramos quiénes éramos, de dónde y a qué veníamos a Compostela, para que se llenara de alegría casi infantil, al abrazarnos.
–¿Qué se hace en Buenos Aires por nuestra causa? ¿Tendrá allí muchos prosélitos? Los gallegos emigrados, acuciados por la “saudade”, impregnados del aura democrática que se respira en América, son, deben ser la mayor esperanza de Galicia.
Hablamos largamente de nuestros problemas colectivos: de la Federación de Sociedades Gallegas y de Céltiga,(4) que son la obra más noble de los gallegos emigrados, en el sentido de dar a Galicia su liberación integral. Relatamos minuciosamente la evolución de nuestras sociedades federadas, en un sentido de izquierda y en un sentido cada vez más galleguista. Se entusiasmaba y nos acosaba con nuevas preguntas. Reaccionamos contra este “abuso” del que ya es nuestro amigo del alma y recordamos que somos nosotros los que debemos preguntar; que para eso somos periodistas. Iniciamos el contraataque:
–¿...?(5)
–Soy un gallego nuevo. Me resulta por igual antipática una Galicia de pandereta y de corrida de toros, como una Galicia lacrimosa, postrada, humillada ante sus verdugos. Quiero una Galicia viril, consciente de sus valores pasados y presentes, gozando plenamente en la Libertad y en el Trabajo.
–¿...?
–Así es. Esta admirable generación de artistas gallegos, que encabezan el gran Castelao –nuestro hermano mayor–, Cabanillas, Risco y otros, está inspirada en ese sentimiento galleguista. Hoy para ser verdaderamente artista gallego, hay que ser nacionalista gallego. No hay arte sin ideas de redención de Galicia.
–¿...?
–Un nacionalismo sin fronteras, capaz de contemplar todos los grandes problemas sociales, políticos y económicos y resolverlos de acuerdo con los postulados más atrevidos del socialismo(6).
–¿...?
–No hay incompatibilidad. El deseo de que cada pueblo desarrolle sus actividades de acuerdo con las características que la Historia, la Tradición, la Geografía y la Etnografía hizo peculiares; de que su arte, su idioma y su cultura adquieran pleno desarrollo, no puede ser combatido por ninguna ideología, mucho menos si ésta es amplia y tiene como base la Libertad.
–¿...?
–Hubo para ello motivos fundados. De los viejos partidos tradicionales, carlistas, conservadores y caciquiles de todo jaez, vinieron algunos hombres a nuestro movimiento que, por su parte, no tenían una orientación política definida. A excepción de la “Irmandade da Fala” de Coruña, hija del viejo republicanismo federal y del agrarismo rebelde de la “Solidaridad Gallega”, no se sabía bien adónde se iba. Hoy las cosas han cambiado fundamentalmente. El nacionalismo es esencialmente de izquierda y cualquier movimiento tendiente a la implantación de la República Federal Socialista en España, contará con los nacionalistas gallegos como soldados de avanzada(7). Tenemos los nacionalistas de hoy una gloriosa tradición revolucionaria en los viejos “Irmandiños” que no eran, como alguien dijo, instrumentos de unos nobles contra otros, sino organizaciones populares guardadoras de los derechos del pueblo y de los fueros de la vieja Nación Gallega y de un espíritu admirablemente revolucionario.
–¿...?
–Aparte de la resolución del Partido Socialista Obrero Español, tomada en 1919, sobre reconocimiento de las nacionalidades ibéricas, hay ya calificados militantes obreros y socialistas que miran con simpatía nuestro movimiento y algunos pertenecen a él en cuerpo y alma. Hay mucho que esperar de los socialistas nuevos, con una sensibilidad de este siglo, libres del bagaje enciclopedista de los socialistas del siglo pasado que prácticamente dejó de existir en 1914 cuando el socialismo tomó las armas, como el primer hijo de vecino(8). Además, últimamente tuvo lugar en Burdeos una conferencia Internacional Obrera y Socialista, donde los delegados españoles fueron invitados a presentar un informe sobre las “Irmandades”(9).
–¿...?
–¿La situación de España? ¿Y usted no la ve? Es una tranquilidad ficticia. Estamos sobre un volcán próximo a una erupción terrible. Vivimos aplastados bajo una mole que nos aniquila el cuerpo y el alma. Los que no tenemos bisagras en la espina dorsal y no hemos querido hacer del servilismo una profesión de fe...
Camilo examina las puertas por si alguien escucha desde la calle y sigue hablando. Sus palabras enérgicas, llenas de esperanza y de anhelos liberadores desentonan con su sayal blanco de sacerdote místico. Como ya es muy tarde, opta por enseñarme algunas cosas curiosas que forman parte de su colección gallega. Un estandarte guerrero con el escudo de Galicia, que flameó al frente de un batallón de guerrilleros gallegos en Puentedeume en la guerra napoleónica. Varias “bisarmas” antiquísimas pertenecientes, quizá, a alguna hueste “Irmandiña”. Unos “machados” simbólicos petrificados. Una Biblioteca gallega completísima. Afiches, cuadros, alegorías en los que aparece la estrella profética, la hoz tradicional, los lobos de cuentos petruciales y la Santa Compaña llevando en perpetua peregrinación el alma de un cacique rechazado del cielo y del infierno. Con un apretón de manos y un hasta mañana nos despedimos del artista rebelde.
Es media noche. Nuestros pasos, al dar sobre las piedras milenarias, resuenan como un eco bajo las arcadas, rompiendo el silencio que envuelve la vieja ciudad apostólica. Pensando en las palabras del buen Camilo, andando sin rumbo, aspirando el perfume de los valles vecinos, entramos por la Alameda y a poco de andar llegamos a “La Herradura”. Llevados quién sabe por mano de quién nos encontramos ante el mármol que perpetúa la memoria de Rosalía, la Inmensa Buena. Frente a él, en un banco, al reflejo tenue de la luz de un farol, mirando de cuando en cuando la santa efigie, ordenamos estas líneas. Al terminar, recién reparamos que al pie del monumento, hechas con mirtos, están estas palabras: “Viva Galicia”.

Compostela, agosto de 1926
RAMÓN SUÁREZ PICALLO




1. El Despertar Gallego, año V, n° 88, 28 de noviembre de 1926, Buenos Aires.
2. El Seminario de Estudos Galegos nace en Santiago de Compostela en 1923 y es desarticulado por el golpe fascista en 1936. Reúne a investigadores, catedráticos e intelectuales galleguistas de las más diversas ramas del saber y del arte, entre los que se destacan Castelao, Rafael Dieste, Alexandre Bóveda, Xosé Filgueira Valverde, Fermín Bouza Brey, Armando Cotarelo Valledor, Ramón Otero Pedrayo, Vicente Risco y otros. Sus trabajos abarcaron diversos estudios centrados en Galicia: historia, geografía, antropología, arqueología, filología, historia del arte, pedagogía, letras, ciencias naturales y otras disciplinas. Publicó la revista Arquivos y diversos volúmenes monográficos. Camilo Díaz Baliño es el responsable de la obra gráfica.
3. La Santa Compaña (o Compaña, Estántiga, Rolda y otros sinónimos) es una aparición colectiva de almas de muertos que recorren las aldeas por las noches. En el original impreso figura “Santa Campaña”, que puede ser error tipográfico.
4. Céltiga es una revista ilustrada que aparece en Buenos Aires entre 1924 y 1932. Sus responsables entre 1926 y 1930 eran Eduardo Blanco-Amor, Eliseo Pulpeiro y Ramón Suárez Picallo. Fue el eje del pensamiento galleguista posibilista, no separatista, en la emigración, y sus integrantes conformaron en cierta forma un bloque ideológico que ganó importancia dentro de la colectividad y sobre todo en la Federación de Sociedades Gallegas. Eran conocidos como “los céltigos”, epíteto con el que se calificaban a sí mismos en la revista.
5. Así figuran en el original todas las preguntas.
6. Obsérvense las coincidencias ideológicas entre Díaz Baliño y Suárez Picallo, al menos en la versión que éste nos ofrece de la entrevista.
7. La afirmación de Díaz Baliño (o de Suárez Picallo) es, por lo menos, excesivamente optimista. El grueso de las Irmandades da Fala tardó todavía muchos años en definirse por la República, y el ala católica y más derechista del Partido Galeguista recién rompió con esa agrupación en 1935, cuando Castelao y Bóveda se inclinan a un acuerdo con el Frente Popular.
8. Se refiere al apoyo dado por la socialdemocracia internacional (con pocas excepciones) a la guerra imperialista de 1914, cuando cada partido se alineó con su gobierno nacional. Sobre el reconocimiento del PSOE a las nacionalidades ibéricas, nuevamente se observa cierta ilusión optimista, que no se condice con las fuertes resistencias que las autonomías suscitaron y suscitan en el socialismo español.
9. No hemos encontrado ninguna referencia a la conferencia de la que habla Díaz Baliño.


Comentarios (0) - Categoría: RSP-Persoeiros (artistas) - Publicado o 28-11-2011 00:37
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