A. C. Irmáns Suárez Picallo - Sada


Este blogue nace co obxecto de difundir a actividade da A. C. Irmáns Suárez Picallo, así como de recuperar e por a disposición do público diversos materiais de interese sobre o noso pasado,ao tempo que damos a coñecer os artigos escritos por Ramón Suárez Picallo e outros autores sadenses.
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CANILLITAS
Chámase "canillita" ao vendedor de xornais na rúa. Esta denominación surde pola repercusión do sainete "Canillita" de Florencio Sánchez. A obra conta a situación dun rapaz duns 15 anos que traballa vendendo xornais na rúa para manter aos pais, e ten uns calzón moi vellos que lle quedan cortos (porque medrou) e se lle ven as "canillas"...
Pois ven RSP comenta neste artigo o día adicado aos "canillistas" e fala do seu traballo asi como do autor do citado sainete...


14 de noviembre de 1943

HOY CORREN LOS “CANILLITAS”


Por Ramón Suárez Picallo

Nuestros amigos y camaradas, los “canillitas” llamados, no sabemos por qué, “suplementeros”, están hoy de fiesta de guardar. Diputan por séptima vez, su anual competencia pedestre, ya tradicional en Santiago, en honor de la Prensa, en cuyo oficio profesión apostolado desempeñan función tan importantísima, como humilde, dura y mal pagada.

En las primeras horas de la tarde, saldrán de La Moneda los competidores y seguirán corriendo, “a pies para que os quiero”, un trecho de 25 kilómetros, por esas calles de Dios, en cuyas esquinas se ganan la vida, cubriéndolas con los ecos de su pregón sonoro y cotidiano.

Tras de ellos, en su carrera, vaya nuestra simpatía cordial, de hermandad y compañerismo, ya que, por razones tristes y obvias, de años y cosas no pueden ir con las suyas, ágiles y flexibles, nuestras piernas, ya cancinas y entumecidas de dolencias y alifafes. ¿Por qué corren? Muy sencillo: porque se les da la gana, y, porque quieren decidir quien corre más y mejor, sin que nadie vaya persiguiéndolos. Por el puro gusto de correr, en honor y homenaje a esa cosa maravillosa e inexplicable que se llama movimiento, y que es la tónica de nuestros tiempos dinámicos, en que todo el mundo, de un lado para otro corre, anda y se mueve; los unos hacia una buena meta, los otros hacia metas menos buenas, y, los de más allá, sin ir a ningún sitio fijo sin finalidad y sin provecho conocido.

En la carrera que hoy disputan nuestros compañeros de tareas, hay premios muy valiosos, que irán a las manos de quienes corran más; pero, si alguien supone que los afanes, los ahincos y los sudores de estos caminantes a paso largo, tienen como finalidad única la materialidad, valorable en dinero o cosa equivalente, de un premio– unos zapatos, una buena camisa, o una cigarrera, pongamos por caso– se equivocan de medio a medio. Nuestros muchachos no corren por eso, por tan bajo propósito y tan cativo fin; lo hacen pr casa más alta y menos material: corren por darle gusto a las piernas, y para que la ciudadanía, los recuerde al menos una vez en el año, y los considere como elementos abnegados, al servicio del más popular y divulgado, de los instrumentos de la cultura universal contemporánea: la prensa. Y, si además de este alto menester, viene el premio, tanto mejor y santas pascuas.


EVOCACIÓN Y ELOGIO

¿Cuál es la historia del “canillita”, como pregonero de sucesos y noticias? Es muy vieja y tiene una bella tradición. Está directamente vinculada al viejo trovador, coplero o ciego de romance que en los patios de los castillos señoriales, en los reales caminos, en los atrios, en las ferias y en los romajes , contaban y cantaban las historias de princesas encantadas, de fieros dragones, de crímenes horripilantes, y que, de paso, decían en versos, de pé a pá, los bandos y las leyes de El Rey.

Los tiempos modernos, más prosaicos y duros los colocan por la mañana y por las noches, en las esquinas de las calles mayores de las grandes urbes, voceando, en prosa, los títulos de los diarios y, una vez que otra, la noticia, más destacada, siempre que ella sea trascendente y sensacional. Pero, ellos, fieles a la vieja tradición han suplido a cabalidad la letra, con la música inconfundible de su pregonar…

Quitadles a los soportales de la Plaza de Armas, a las esquinas de Ahumada, a la esquina de Estado con Alameda, las voces y los telderetes del suplementero, con su ¡oh…! final prolongado, y tendréis la sensación de que allí está faltando algo, de que algo extraordinario ha sucedido allí o está por suceder.

¡Pregonero de nuevas y sucesos, de Boulevard y Faouburg de Montmartre, de Cuarenta y dos y Broadway, de Carmen y Alcalá, de Corrientes y Esmeralda, de Estado con Alameda, (París, Nueva York, Madrid, Buenos Aires y Santiago de Chile, respectivamente), yo os evoco y saludo, añorante y saudoso del eco de vuestro pregón sonoro!


FLORENCIO SÁNCHEZ

El inmortal autor de “Los muertos”, “Barranca abajo” y “Mi hijo el doctor”, el gran Florencio Sánchez, inmortalizó el pregonero de diarios con el nombre, ya casi universal, de “Canillita”. Lo hizo personaje de una de sus comedias más bellas y conmovedora: “Canillita”.

Para el triste y torturado noctámbulo, y bohemio insigne el diarero de la esquina, que voceaba, en la alta noche tiritamos y mal comido, los títulos de los últimos ejemplares –los únicos de la única y escuálida ganancia– metidos bajo el brazo, fue el amigo y compañero, interlocutor y “dramatis personae”. Y le llamó “canillita”, porque tenía al aire, mordidas por el frío y por el viento, las “canillas”, las pantorrillas flácidas, que por entonces no se tapaban con pantalón de tiros largos.

Florencio Sánchez, uruguayo de origen y argentino de adopción, dramaturgo, poeta, periodista y escritor, murió en Italia, triste, pobre y anémico; muchos años después de su muerte en hombres de pro de su generación y de las siguientes, descubrieron que era un gran valor intelectual y repatriaron sus restos, en un buque de guerra, con gran pompa y comitiva. Cuando el buque atracó al muelle de Montevideo, había allí Ministro, profesores, diplomáticos y militares de gran gala; pero, de premio aparecieron, tiesos y solemnes con ropita dominguera, en la planchada, cuatro muchachos humildes, reclamando el derecho de ser ellos quienes bajaran a pulso, y lo condujeran al definitivo reposo, en la tierra de la patria, el cofre que guardaba los restos de Florencio Sánchez. Eran cuatro “canillitas” dos de Montevideo y dos de Buenos Aires – que tributaban, así, su homenaje y su gratitud, al padrino poeta, noctámbulo y bohemio, que le dio un nombre a los hombres del oficio.

Porque así son ellos, de gratos, de agradecidos y de generosos cuando alguien descubre, debajo de su vestimenta pobre y de su pregón, sonoro, un dolor, una ternura, o la necesidad de la madre anciana y del hermanito pequeño.

Ellos hacen hoy su fiesta de guardar, aquí en Santiago corriendo “a pies para que os quiero”; tras de su trayectoria hacia su meta, van, con ellos, estas nuestras palabras cordiales de fraternidad y de compañerismo.


(Artigo publicado no xornal La Hora, en Santiago de Chile tal dia como hoxe de ... 1943)
Sobre a orixe desta celebración
Sobre o escritor FlorencioSánchez
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Persoeiros (outros) - Publicado o 14-11-2011 00:12
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