A. C. Irmáns Suárez Picallo - Sada


Este blogue nace co obxecto de difundir a actividade da A. C. Irmáns Suárez Picallo, así como de recuperar e por a disposición do público diversos materiais de interese sobre o noso pasado,ao tempo que damos a coñecer os artigos escritos por Ramón Suárez Picallo e outros autores sadenses.
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PARTIDO LABORTISTA INGLÉS EN 1947
Hoxe, na España democrática estase a vivir unha importante PERDA DE CONFIANZA no partido do Goberno por mor dun feixe de problemas internos e externos que nos afectan e que se viu reflectida nos resultados das eleccións municipais celebradas o pasado domingo día 22.
RSP comentaba casualmente, tal dia coma hoxe pero de 1947, a profunda e fonda crísis "orgánica, política e espiritual" pola que estaba a pasar o partido Laborista Británico acuciado polos problemas internos e internacionais orixinados pola postguerra...


27 de mayo de 1947

(SIN TÍTULO)

Por Ramón Suárez Picallo

El poderoso, cohesionado y unido Partido Laborista Británico, está celebrando estos días en Margate su histórica conferencia anual. Partido entrañable y medularmente democrático, con una tradición moderadísima en el conjunto del socialismo mundial, actuando y gobernando al pueblo políticamente más culto, más logrado y más maduro del globo terráqueo, cualquiera creería que su unidad interna es una especie de bloque granítico, sin discrepancias ni dificultades.

Los simplones y los tontainas que así piensen, se equivocan de medio a medio. El laborista inglés, como todos los otros partidos políticos socialistas y democráticos del resto del mundo, atraviesa por una honda crisis orgánica, política y espiritual, frente a los tremendos problemas internos e internacionales de la postguerra plantea a todos los pueblos y que superan las concepciones estáticas, doctrinarias y de procedimiento de los viejos dirigentes, que los siguen viendo con su ahumado prisma de la anteguerra.

De esta crisis latente del laborismo inglés, da cuenta el hecho inusitado, absolutamente nuevo en su historia de que en la mesa del mencionado Congreso partidista, se hayan presentado 41 naciones atacando a su propio Gobierno, calificándolo de incapacidad en su política total; hay además, otras 500 mociones y 167 enmiendas al informe del cuerpo ejecutivo del Partido sobre las cuales deberán informar altos funcionarios de la Administración desde el Premier Clement Attlee, hasta los secretarios de los sindicatos pasando por los titulares y subtitulares de todas las carteras ministeriales.

Y esto que llamaríamos “fervor crítico”, en las bases el gran partido popular británico, es más digno de ser destacado cuando su adversario político tradicional –el Partido Conservador que dirige nada menos que Winston Churchil– está velando las armas para derribar al Gobierno, y asumir el mando con un programa avanzadísimo que le da punto y raya al de Mr. Attlee. El plan conservador consiste en demostrar que el partido Laborista no cuenta con la confianza popular, que le dio el triunfo en las últimas elecciones y provocar a virtud de este supuesto, una disolución del Parlamento, convocatoria a elecciones nuevas, en la que los conservadores tienen la seguridad de sacar ventaja porque los laboristas no cumplieron sus promesas preelectorales y crearon en el pueblo un ambiente de desencanto.

La presunción conservadora tiene un antecedente: El del Gobierno de Ramsay Mac Donald, laborista también, que por no ser fiel a los puntos más importantes del programa de su partido cayó verticalmente, sin pena ni gloria y sin una bandera con que levantarse después porque le había entregado al adversario los pliegues y el significado de la suya propia. Hay sobre aquel episodio un libro luminoso y magnífico, digno de ser leído hoy por cuantos sigan con interés los altibajos de la política británica. Trátase de una magnífica novela del doctor Cronin , el inmortal autor de “La Ciudadela” y de “Las llaves del reino”, y que lleva por título: “Las estrellas miran hacia abajo”. Los hechos, los personajes, los conflictos y los incidentes políticos que se narran en este libro, se parecen a los de hoy con la misma identidad que ofrecen entre sí, dos gotas de agua.

Para comprobar el anterior aserto basta recordar el periodo preelectoral de los comicios que le dieron al Partido Laborista el más sonado triunfo de la historia política de la Inglaterra, en los últimos cien años, confrontarlo con la obra del Gobierno actual de Su Majestad Británica y deducir, en seguida, la premisa de que, “a iguales causas, iguales efectos”.

Quienes hemos seguido paso a paso, con emocionado fervor y esfuerzo no correspondidos, la épica lucha triunfante del Imperio Británico, por la destrucción del nazifascismo y por asegurar en el mundo los principios de la Carta del Atlántico y de otros principios de igual valor universal; y hemos, después saludado a palmas batientes el triunfo electoral del laborismo, como esperanza de una nueva política y de una nueva diplomacia en Europa y en el mundo, no podemos conmovernos por sus actuales dificultades. Porque sólo nos ofrecieron una desilusión más, agregada a las otras muchas desilusiones de aquellos acontecimientos.

Y hoy nos limitamos simplemente a examinar, fría y objetivamente estos vaivenes de su política, sin que en sus resultados nos vaya ni nos venga nada de interés.

Por lo demás, en todo lo que se refiere a la política inglesa, sabemos ya a qué atenernos; en el Congreso de Margate pueden ser aprobadas cien, doscientas, o mil enmiendas contra el Gobierno; a la hora de la verdad, cuando se trate de darle o negarle al gabinete el voto de confianza, votarán todos a favor, por la cuenta que les tiene aunque sólo sea por aquello de que: “Del lobo un pelo”.

Ello se debe, más que a ninguna otra cosa, al honor y al buen sentido del pueblo inglés, enemigo jurado de los pendulazos políticos; pero cumplidor siempre de la palabra dada y de la jurada promesa, no le fueron cumplidas; y de ahí, las 541 mociones y las 167 enmiendas que están discutiéndose a estas horas en el congreso de su partido gubernamental, a cuyos dirigentes obligan a rendir cuentas. Signo espléndido de una Democracia que ha superado la órbita de sus propios partidos.

(Artigo publicado no xornal La Hora, en Santiago de Chile, o día 27 de maio de... 1947)
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Institucións e Sociedades - Publicado o 27-05-2011 11:56
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