A. C. Irmáns Suárez Picallo - Sada


Este blogue nace co obxecto de difundir a actividade da A. C. Irmáns Suárez Picallo, así como de recuperar e por a disposición do público diversos materiais de interese sobre o noso pasado,ao tempo que damos a coñecer os artigos escritos por Ramón Suárez Picallo e outros autores sadenses.
Estruturamos o blogue en varias seccións, nas que terán cabida noticias de actualidade sobre as nosas actuacións, artigos, textos históricos, fotografías...


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LA COCINA ESPAÑOLA EN CHILE
Na súa teima por difundir e animar ao consumo de peixe, RSP escribe este artigo no que partindo da base que, á cociña é un arte e que cada pobo ten as propias peculiaridades culinarias -como o demostra por medio da descripción de manxares dos que está chea a literatura- remata demostrando que, a propia cociña chilena ten xa dende sempre,o peixe entre os seus condimentos.


8 de julio de 1943

ELOGIO DE LA BUENA MESA


Por Ramón Suárez Picallo

Ínterin no se lamente el modo de que el hombre viva sin saber que la cocina, habrá de ser un arte, destinado a hacer amable la vida. Un arte con ingenio, con imaginación y hasta con un poco de estética. Por eso, uno de los signos característicos de los pueblos civilizados es su cocina nacional, con personalidad propia. Francia ha hecho caballeros de la Legión de Honor a varios de sus más ilustres cocineros de París; en la China, un hombre público, que se estime, debe –además de poseer títulos académicos y virtudes esclarecidas– saber guisar, por lo menos, diez platos; la Literatura española, desde la descripción de los manjares de “Las Bodas de Camacho”, hecha por Cervantes en “Don Quijote”, hasta “El Pastelero Madrigal”, “El Cocinero de su Majestad”, y la “Geografía Gastronómica de España”, de Wenceslao Fernández Flores, ofrece páginas dignas de Antología, en orden a glorificar el pecado capital de la gula. Y, no hablemos del famoso banquete de Trima en “El Satiricón”, ni de las orgías gastronómicas creadas por el ingenio portentoso de Bocaccio. Y, hasta la acuñación en sus anales de un refrán famoso: “De este mundo llevarás, panza llena y nada más”.

Aún mismamente, o nuestros tiempos de vitaminas sintéticas, leche pulverizada, y alimentos concentrados en tabletas, no perdió sus prestigio el arte de guisar, asar y aderezar manjares. M. Artaud tenía a grande orgullo, preparar, con sus propias manos, el mejor corderito a la jardinera de toda la Francia: y Winston Churchill, cuando recibe en su casa huéspedes muy principales, se mete él en la cocina y compone en persona opíparos almuerzos. Alguien que conoce mucho al ilustre Premier británico, asegura que él es más sensible al elogio que se hace de sus platos, que a la opinión que parece tenerse sobre su más reciente discurso en los Comunes. Sócrates, antes de beber la cicuta, reunió en torno a su mesa a los discípulos más dilectos; y, Jesús bendijo el vino de la Eucaristía en la Cena del Jueves Santo. Los árabes dignifican su hospitalidad matando, para que se lo coma el huésped, el mejor y más tierno de los animales de su corral. Es la mesa de comer y de beber. Las naciones de más vieja tradición familiar, suelen resolver los principales problemas de la comunidad hogareña. Por eso, alguien dijo, que la mesa, con pan, vino y manjares es el supremo homenaje que sólo se tributa a Dios, al Príncipe, al Peregrino y al Amigo.


LA COCINA ESPAÑOLA EN CHILE

Hay en Chile, en estos momentos un notorio renacimiento de lo español; en las artes, en las letras, en el pensamiento, en las costumbres y… en la cocina. No queremos señalar las causas porque las sabe todo el mundo. Queremos, no obstante aludir a las observaciones que un amable lector de esta sección, nos hacía días pasados, refiriéndose a un comentario nuestro sobre la estrategia del pescado:

-La culpa –decía– la tienen los españoles venidos en las últimas oleadas, las pescadas que nosotros teníamos por plebeyas se las comen ellos rechupándose de gusto de veinte maneras distintas con el nombre pomposo y aristocrático de Merluza; los pulpos y los pulpitos, que antes solo comían alguno que otro despistado, son para ellos manjar de príncipes; y, las sardinas, que varaban en gigantescos cardúmenes en nuestras playas sin que nadie las recoja, les parecen plato de dioses, asadas, fritas, adobadas y de otras maneras igualmente inverosímiles: aseguran que todo bicho viviente, nacido y criado en el mar, es, absolutamente comestible, con tal de saber aliñarlo. ¡Con decirle a Ud. que se comen hasta las rayas que son –a nuestro juicio– una comida de brujas del mar con leyendas supersticiosas y todo!

Las conversaciones que dejamos transcriptas son absolutamente ciertas. España, tiene una secular cultura gastronómica, que le permite hacer comestibles todos los frutos de su tierra y de su mar. Hay allí un viejo refrán que dice: “lo que no mata engorda”. Ya en los tiempos de Tiberio, iban como cosa refinada para la mesa imperial de Roma, los lenguados, y Francisco I de Francia, cuando fue prisionero de Carlos V, aseguró que en ninguna parte del mundo puede comerse el corderito mejor que en Burgos, ni hacerse con el arroz ninguna maravilla igual a la que hallan los figoneros de las orillas del Tuna, en Valencia, ni era posible concebir un plato más suculento y completo que el cocido de Madrid. ¡Y eso que Franco primero tenía por súbdito a Rabelais!

España trajo a estas tierras de América, entre otras muchas cosas su vieja cocina, así la cazuela chilena que elogió Lord Byron, el tío abuelo del gran poeta inglés, no es más que una variante del cocido madrileño, el caldillo de congrio –el más exquisito y mejor combinado plato de pescado de la cocina nacional– es hijo legítimo de la “caldeirada” de los pescadores gallegos, la “caldereta” de los asturianos, y de la “marinera” de vascos y santanderinos. ¡Y la empanada! Hay de la proceridad española de ese plato un testimonio artístico de primer orden. En el comedor del Primer Arzobispo de Compostela, don Diego de Gelmírez, ayo de Alfonso VI y amigo de su madre doña Urraca, allá por el siglo XIII hay unos capítulos románicos maravillosos, adornados con cocineros que ofrecen grandes bandejas con empanadas a sus encopetados comensales.

El siglo pasado y las primeras décadas del presente, transfirieron, por razones históricas y políticas muy explicables en nuestra América, bajo el signo de lo antiespañol en todos los órdenes, en el de beber y en el de comer. El signo está modificándose en nuestros días. Y la vieja cocina española con sus condimentos gloriosos y sus salsas rojas que alimentó a reyes y vasallos por igual…/div>

(Artigo publicado no xornal La Hora, en Santiago de Chile o día 8 de xullo de ...1943)
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Consumo de peixe - Publicado o 08-07-2010 00:24
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A PESCA COMO DEPORTE EN CHILE
Aproveitando a información que aparece na prensa sobre a celebración en Chile do Campionato Mundial de Pesca, RSP reflexiona unha vez mais do porqué é tan escaso o consumo de peixe nun país como Chile que dispón dun extenso litoral costeiro...


11 de mayo de 1950

La Feria del Mundo
Por Pick – Up (Ramón Suárez Picallo)

LA PESCA COMO DEPORTE


Un colega del mediodía anuncia que Tocopilla será la sede de su próximo campeonato Municipal de Pesca. Y, a renglón seguido, traza una semblanza de las riquezas piscícolas del país, sobre un mapa de zonas y comarcas, cada una de las cuales pueden ser un verdadero paraíso del pescador como deportista. Ríos, bocarrías, esteros, lagos y lagunas de Chile, aparte de la pesca marítima de costa y de alta mar, son efectivamente fuentes caudalosas e inéditas de una fortuna aún sin descubrir en toda su magnitud; pero el torneo que comentamos será una competición entre deportistas, en vez de un serio intento de estudiar esa riqueza como despensa de un país desnutrido que necesita de los frutos del mar para complementar los de la tierra, para variar una orientación económica que volcó sobre la mina –cuyos productos no se comen- lo más emprendedor y dinámico de sus energías.

Y una de las más grandes dificultades con que tropezaron el Chile los más nobles y ahincados esfuerzos realizados para hacer de la pesca una industria serja, fue, precisamente la índole deportista de los pescadores chilenos, esa condición aleatoria de todo deportista, sobre la cual no puede descansar una industria, cuyos productos deben ser de consumo diario, servidos en rigurosa regularidad a hoteles, puestos del mercado y fábricas industrializadoras.

Por ello, no hemos entendido nunca, ni hemos de entender jamás, cómo en un país como Chile, que tiene un inmenso litoral marítimo opulento en peces capaz de ofrecerle a sus habitantes una fuente de riqueza de inconmensurables proyecciones, el problema de la pesca está asociado al de la caza en una institución cuyo nombre significa, en sí, el ejercicio de un deporte más o menos frívolo en vez de la Organización y Dirección serias de una Economía, como ocurre en los países donde los bienes del mar son paralelos a los de la tierra en el orden técnico y gubernamental. Es decir, donde los Ministerios, que tienen a su cargo la rectoría económica, sostienen subsecretarias o direcciones generales de pesca, servida por técnicos especializados en la materia, con escuelas elementales de pescadores, con institutos donde se enseña a extraer, a conservar y a industrializar los productos extraídos, y con centros de altos estudios científicos, para conservar, preservar y acrecentar la fuente prístina de la riqueza. Y sobre todo, donde se le enseña al obrero productor y extractor de la materia prima, un claro concepto de responsabilidad moral y técnica. Ir al mar todos los días, haya o no haya abundancia de productos, con vistas a tener cubierto siempre el mercado consumidor.

Claro esta que esto trae aparejados otros problemas; por ejemplo, cuando el pescador sabe que el producto que él vendió a tres, fue cotizado a veinte, sin percibir ningún beneficio en la diferencia, se desmoraliza –y con muchísima razón– y dice; que salgan a pescar los que se enriquecen con mi trabajo, sin ponerle ni quitarle nada a lo que yo he producido.

En resumen y concretando: Está muy bien que se celebre en Chile un Campeonato Municipal de Pescadores, que ejercen la pesca como un deporte; pero estará mucho mejor que la pesca de Chile sea considerada como fuente de riqueza e industria básica del país; y en tal condición y jerarquía sea considerada y estudiada con criterio más sólido, más serio y más científico que el que suele ponerse en las justas deportivas.


(Artigo publicado no xornal La Hora, en Santiago de Chile o día 11 de maio de ... 1950)
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Consumo de peixe - Publicado o 11-05-2010 01:29
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CONSUMO DE PEIXE EN CHILE

Unha vez máis RSP retoma o tema de animar aos chilenos a consumir peixe. Agora presentamos dous textos que ainda que foron escritos en distintos momentos veñen a coincidir na data de tal día como hoxe.


7 de mayo de 1949

PESCADO FRITO


Por Ramón Suárez Picallo

Antes de nada, vayan nuestros agradecimientos, felicitaciones y parabienes a la señora Visitadora Jefe de la Presidencia de la República, doña Adriana Daroch de Vergara, por haber puesto en práctica una iniciativa nuestra, sostenida permanentemente en estas columnas, desde hace más de seis años, y a la que le hemos dedicado mucha más prosa que al teatro de Lope de Vega. Nos referíamos a la idea de servir pescado frito fresco y barato en los barrios populares, con vistas a crear en el pueblo una afición gastronómica por el consumo de los bienes y frutos del opulento mar de Chile, en substitución de otros alimentos, malos y caros, que le cuestan muchas divisas y muchas preocupaciones a la Economía Nacional.

En efecto, la señora Daroch de Vergara hizo el experimento en la población de emergencia “Gabriel González Videla”, con un éxito práctico que ya quisieran para sí muchos legisladores y estadistas en ciernes en las próximas sesiones del Congreso Nacional, que dicho sea de paso, prometen ser muy movidas. Allá se llevó cincuenta kilos de congrio fresco, y lo distribuyó en tajadas fritas, con una buena ración de ensalada, a modo de acompañamiento y con la consiguiente marraqueta de pan. Y todo el valor de tres pesos; es decir, por mucho menos dinero, del que cuestan esas cochinadas que suelen servir en las fuentes de soda, con el nombre de sandwiches y perros calientes, que, además de no alimentar nada, envenenan, intoxican y desnutren a más de la mitad de la población santiaguina. Y, como era natural que sucediese, los cincuenta kilos de congrio le fueron arrebatados de las manos, como pan caliente en poquísimos minutos, por un grupo de gente deseosa de comer pescado.

La señora Daroch –a quien debemos tratar de Excelentísima Señora– se asesoró, para su iniciativa, por la señora Celia Alvear de San Martín, quien, además de sus apellidos próceres, ostenta el título de Maestra en el arte del bien guisar. Actuó también, la señora María Reyes de Ureta, enfermera y dietista con título universitario, por mor de la higiene y en previsión de evitar posibles urticarias. En fin, todo acontecimiento en torno al congrio frito, pero de gran trascendencia social y económica, como indicio y como propósito, para fomentar una de las más promisoras fuentes de riquezas de Chile, trascendida a la alimentación y a la salud de su pueblo desnutrido. Lo cual no es pequeña cosa, si se tiene en cuenta que en los días que corren, el gran problema de todos los países del mundo es el de estimular, clarear y abrirle cauces a la producción de las cosas de comer. O, como decía el otro, primero vivir y después filosofar.


DESPUÉS VENDRÁ LO OTRO

La señora Daroch, se siente feliz y optimista con su experimento. Y está pensando ya en darle mayor extensión. Con ello suplirá la inercia, la competencia y la falta de fe de otras gentes, que tenían el deber de abordar, con eficacia, el problema del consumo de pescado como alimentación popular, y que no lo hicieron, ni lo harán, por causas que no es de nuestra incumbencia examinar aquí.

Mientras tanto, es de esperar que la iniciativa se amplíe. Hay que establecer en todos los barrios populares de todas las ciudades de Chile, freidurías de pescado como las que existen en varios países de Europa y de América, donde la industria pesquera figura entre los primeros renglones de sus economías nacionales. Y allí, delante del público mismo, preparar el producto de todas las maneras posibles y ofrecerlo en forma limpia y atrayente, de modo que entre por la vista y por el olfato: frito sólo con aceite, rebozado en huevo –¡y por Dios! sin la abominable costra de harina–: en escabeche rojo, en salsa verde, a la vinagreta o en filetes como el mejor bistec, de modo que invite al transeúnte con apetito a no gastar su dinero, poco o mucho, en un pedazo de carne, seca, de animal desconocido, insípida como un corcho, y prefiera, en cambio, un trozo de pescado, fresco, jugoso y bien oliente con sabor a mar.

Queremos creer que todo eso se andará por sus pasos contados. Por lo de pronto el panadero está en muy buenas manos; en manos de mujeres, que, aun en vísperas de ejercer la plenitud de sus derechos civiles y políticos, en vez de pensar en campanudos discursos doctrinarios, que no hacen crecer las espigas, ni aumentar la cantidad del pan, ni se pueden servir con ensalada, se dedican a ofrecer pescado frito a las gentes que tienen ganas de comerlo y que no saben cómo.

Y así como el movimiento sólo puede demostrarse andando, la creación de un gusto, de un paladar, de una cultura del consumidor de pescado como plato habitual en todas las mesas –base de progreso de una gran industria pesquera– sólo es posible dándole a comer pescado a todo el mundo y, a la vez, enseñándole a prepararlo y a comerlo.

Esto, naturalmente, no es obra de un mes, ni de un año ni de diez años. Es trabajo paciente y casi apostólico, en el que no tienen nada que hacer los aventureros de la economía, que piensan hacerse ricos en poco tiempo, a costa de la pobreza de los más. Y, quizá, uno de los factores que determinan el escaso progreso de la industria pesquera en Chile, sea la impaciencia económica de quienes se dedicaron a ella creyendo que darle vida a una fuente nueva de riqueza es cosa de llegar y llenar...

Por eso creemos, firmemente, que las mujeres, con mayor sentido que los hombres de lo inmortal y de lo permanente, puedan lograr en este orden un mayor y más sólido éxito friendo y vendiendo pescado, en vez de hablar del tema en pomposos discursos y eruditas conferencias.


(Artigo publicado no xornal La Hora, en Santiago de Chile o 7 de maio de... 1947)

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8 de mayo de 1947

HACIA UN MAYOR CONSUMO DE PESCADO


Por Ramón Suárez Picallo

Un grupo de capitalistas chilenos, emprendedores y dinámicos, han tenido a bien consultar un tema de gran interés nacional, tratado por nosotros, en forma casi sistemática, en esta vieja columna, con vistas a fomentar en el pueblo el gusto y el afán de comer pescado. Y nos dieron un gran alegrón nuestros interlocutores, al comunicarnos que se proponen invertir una fuerte suma de dinero, destinado a uno de los más interesantes aspectos del problema pesquero de Chile: la creación y el fomento de la cultura del consumidor, mediante la instauración de “freidurías” y “cocinas económicas”, en los barrios más populares, donde los productos, exquisitos y cuantiosos del mar chileno, serán preparados a la vista del propio comensal y servidos en mostrador, o enviados a las casas de familias que lo deseen, para sus fiestas y recepciones, en más de cien formas distintas, adaptadas todas al paladar chileno, con los aliños y acompañamientos, hechos a base de productos nacionales como son las papas, la cebolla, el ajo, los porotos, el repollo, las arvejas y todo género de alimentos y ensaladas frescas.

Cuentan, además, los pioneros de tan interesante iniciativa, con la colaboración de un grupo de bares y restoranes, que tendrán en sus mostradores y mesones, un comportamiento especial, limpio, higiénico y adecuadamente presentado, dedicado al pescado, a modo de incitación al buen gastrónomo, con platos baratos y exquisitos, que entren en su ánimo por las vías de los sentidos más elementales. Todo ello, de acuerdo con un plan trazado y estudiado en sus más mínimos detalles, que arranca de las embarcaciones encargadas de extraer el producto del mar, pasando por el depósito frigorizado en los puertos de venta y contemplando el grave problema del transporte, en condiciones de rapidez y baratura, hasta entregárselo como agradable manjar al consumidor.


O P O R T U N I D A D

Para dar vida a empresas de tal naturaleza, todos los tiempos son buenos; pero actualmente el Chile del momento no puede ser más oportuno. Atraviesa el país por una profunda crisis económica, caracterizada especialmente por la falta de artículos de primerísima necesidad, esenciales para la alimentación del pueblo. Hay un déficit de carne que el país no está en condiciones de revolver con la presteza que su urgencia requiere; más aún, su solución es dificilísima, incluso a largo plazo, por causas y circunstancias que no es del caso examinar aquí. El camino más recto y más corto, para atenuar las consecuencias del gravísimo problema, es buscarle un substitutivo al producto escaso, que debe ser importado a muy alto costo.
Chile puede hacerlo como ningún otro país del Continente Americano, recurriendo a las riquezas opulentas e inéditas de su mar sin igual. Y puede hacerlo incluso con ventaja en el sentido de ofrecerle al pueblo productos alimenticios de valor nutritivo igual o superior al de la carne, cara, mala y de muy difícil consecución.

La tierra y el mar, abandonados de todos, para volcar sus esfuerzos y sus energías en la mina, que crea la aventura económica, pero que no produce bienes consumibles en el propio país, deben recuperar sus fueros como fuentes inagotables y eternas de lo que Chile necesita para sustento diario.


APOYO DE TODOS

El problema que da tema a nuestro comentario de hoy, tiene muchos antecedentes en varios países que, en su día, tuvieron que hacerle frente, como le ocurre al Chile actual. Francia, España, Italia, Inglaterra y los países Escandinavos, tropezaron con él a fines de la primera guerra mundial. Sus gobiernos fueron los primeros en ayudar a resolverlo en beneficio de los pueblos, del productor y del consumidor. Los pescadores ocuparon durante mucho tiempo –y lo ocupan aún en nuestros días– el primer plano entre los trabajadores considerados beneméritos. En Francia, los trenes que salen de Saint Maló –el gran puerto pesquero de la Bretaña – tienen vía libre preferente, a todo otro vehículo y una importante rebaja en los fletes para conducir el pescado en fresco a los grandes mercados de tierra adentro.

Y en España, los grandes municipios de los centros productores de pesca, como son Vigo, A Coruña, Santander y Bilbao, con Valencia y Málaga, tienen contactos directos con las grandes urbes del interior para fomentar el consumo del pescado, liberando a su industria y venta de toda clase de impuestos y gabelas, por considerarlo “de interés nacional”.

Mucho de esto, adaptado a las circunstancias de tiempo y de lugar, puede y debe hacerse en Chile. Naturalmente, después de comprobar que se trata, seriamente, de abrirle anchos y largos caminos a una fuente de riqueza de insospechada magnitud e importancia para la salud del pueblo y para la economía de la Nación.

Y vale la pena hacerlo, porque acrecentar el patrimonio económico de la patria, no es bicoca ni grano de anís. Es entregar el meollo y a la médula del más importante de sus problemas actuales, determinante en mucha cuantía de todos los otros que la angustian y agobian.

Muchas veces, por nuestra parte, hemos tocado el tema y prometemos volver a tocarlo cuando sea necesario aún a trueque de parecer machacones.


(Artigo publicado no xornal La Hora, en Santiago de Chile, o día 8 de maio de ... 1947)
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Consumo de peixe - Publicado o 07-05-2010 02:11
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CONSUMO DE PEIXE EN CHILE

Unha vez maís comprobamos a participación de RSP na iniciativa de animar aos chilenos a consumir peixe... Afirma tamén que, os republicanos españois afincados no país axudaron con seus hábitos alimentarios a dito incremento para concluir dicindo que "...sabemos hasta de un diputado español, abogado y periodista, muy aficionado a la política y a la literatura, que va a publicar muy pronto un libro titulado “Cuatrocientas maneras de guisar y de comer pescado”, expresa referencia a sí mesmo.


11 de marzo de 1944

UNA CAMPAÑA FRUCTÍFERA: LA PESCA CHILENA


Por Ramón Suárez Picallo

Tenemos el placer, y el honor de contarnos, modestamente, ante todo entre los colaboradores de una de las más fructíferas campañas realizadas en Chile, en pro de la pesca; y por lo tanto en pro de la economía nacional, que tiene en ella, unas magníficas perspectivas presentes y futuras.

El gran esfuerzo, alentado y dirigido por el gobierno, y secundado, admirablemente por la prensa, la radio, la cátedra y todos los otros medios de divulgación de problemas de interés público, está a punto de lograr sus primeros objetivos: Hoy, todo el mundo está convencido de que la Nación chilena tiene en su mar, rico y extenso, una nueva e insospechada fuente de riqueza; se sabe, también, que el pescado, consumido en gran escala, constituye un elemento muy valioso para enriquecer la dieta popular, harto pobre en valores nutritivos; se entiende, asimismo, que Chile debe buscar urgentemente, un sustituto a la carne, que importa y paga muy cara, y que ese sustituto puede serlo, ventajosamente el pescado, fresco, salado y conservado.

Se han quebrantado muchos prejuicios acerca del pescado como alimento habitual y diario, e incluso se progresó notablemente en orden a su preparación culinaria. Escribimos en Valparaíso, donde no hay un solo restorán, modesto o lujoso, que no sirva pescado y mariscos al mediodía y a la noche, guisado de maneras distintas, algunas verdaderamente exquisitas.

Especies antes menospreciadas -rodeadas algunas, hasta de leyendas supersticiosas- como la merluza, la sardina, el pulpo, la raya, la lisa y otras, constituyen hoy, gracias al aliño y aditamento adecuados, platos sabrosísimos abundantemente consumidos y muy deseados. Comienza a crearse en Chile “una cultura del consumidor de pescado”, base importante para el progreso de la industria pesquera y de sus resultados económicos.

Sobre el particular, es de justicia registrar el dato de que los españoles – especialmente los refugiados republicanos– han contribuido a todo esto, en mucha cuantía, como pescadores, como industrializadores y, además, como consumidores. Pocos españoles hay que no sean capaces de beberse, con delectación una botella de buen vino blanco a manera de aperitivo; pero para ello, necesitan “para hacer boca”, una tajada de merluza frita, una buena docena de sardinas, una ración de pulpitos o un plato de camarones, según las disponibilidades económicas de cada cual. Y así, de plato en plato, y de vaso en vaso, el aperitivo muchas veces se trueca en almuerzo opíparo. Por lo demás, su labor por estas costas, es ya conocida y muy reconocida su aportación al progreso de esta nueva industria chilena, en sus múltiples aspectos. Y lo que vendrá; porque sabemos hasta de un diputado español, abogado y periodista, muy aficionado a la política y a la literatura, que va a publicar muy pronto un libro titulado “Cuatrocientas maneras de guisar y de comer pescado” .

Por otra parte, cabe destacar el interés extraordinario del Gobierno, puesto en torno al problema, especialmente en los últimos cuatro años. Efectivamente, los organismos del estado vinculados a él, pese a todos los avatares políticos, han seguido una línea de continuidad admirable, en procura de hacerlo problema vivo, palpitante y de interés general; desde los elementos técnicos y los estímulos del crédito, hasta la disposición de varios millones destinados a estructurar un completo plan de fomento de la pesca, el gobierno democrático dio todo cuanto podía dar. Sabía el gobierno, que en esto, como en el milagro bíblico, los frutos serán al ciento por uno.

Los resultados los tenemos hoy en parte a la vista, en dos noticias: una publicada por “La Hora”, en la que se informa de los notables aumentos logrados en el último año, en orden a la producción pesquera que alcanzó, en 1943, la alta cifra de 31 millones de kilos de pescados, con una exportación, industrializada, de cerca de un millón de kilos. La otra noticia se refiere a una reunión –que está celebrándose cuando escribimos– de altas personalidades representativas de la marina, la economía, el trabajo, el gobierno y el público consumidor, en la que se estudia un plan completo sobre industria, distribución, venta y consumo de la pesca, no sólo en el Puerto, sino que en todo el país.

Y aún podríamos hablar de dos o tres restaurantes con menú a base de pescados y mariscos, y hasta de unas “freidurías populares”, en proyecto para diversas ciudades, todo tendente al mismo fin, y como resultas de las campañas a que nos referimos al principio.

De todo ello hay una deducción optimista: Chile tiene a la vista en vía de logro pleno, una nueva y grande industria, una inagotable fuente de riqueza, en los frutos, abundantes y exquisitos, de su largo y bello mar.


(Artigo publicado no xornal La Hora, en Santiago de Chile o día 11 de marzo de ... 1944)
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A TIXOLA E O PEIXE

Na obriga que asumiu RSP para colaborar e animar aos chilenos a consumir peixe, presentamos un novo artigo no que comenta un plan consistente para distribuir o peixe polas distintas barriadas e propón que ademais se lle engada un complemento: a preparación na mesma rúa, frito con aceite co que se venderá moito mellor...


24 de febrero de 1949

DESPUÉS, LA SARTÉN


Por Ramón Suárez Picallo

El señor Alcalde de la ciudad de Santiago, doctor Jesús Santos Salas, en cumplimiento de una interesante iniciativa de su Excelencia el señor Presidente de la República, pondrá en ejecución estos días un amplio plan de distribución de pescado fresco en los barrios populares. Al efecto, el dinámico e inteligente Lord Mayor mandó construir 50 carritos de mano, que serán conducidos y servidos por personal limpio y especializado encargado de venderlo adecuadamente, a precios moderados y en condiciones de frescura estrictamente vigilada. Como quien dice, vivito y coleando, del mar al carrito, del carrito a la sartén y de la sartén a la boca.

La idea es maravillosa y triunfará: y cuando triunfe en esta su primera fase habría de tener un complemento: agregarle al carrito la sartén o la paila, repleta de aceite hirviendo en los que –a la vista del público- en lugares fijos, se freirá el pescado y se venderá fresco, frito y frío, o sea a las tres efes, fórmula como se ve muy simple, que le va especialmente bien a la merluza.

Esta forma de fomentar el consumo de pescado en lugares poco acostumbrados a él, dio excelentes resultados en las ciudades interiores de Francia y de España, cuando al final de la Primera Guerra Mundial se cerraron los mercados de exportación y hubo que buscarle al producto mercados interiores. En las ferias, en las romerías populares, en los atrios de las iglesias y en todos los otros lugares de reunión pública se establecieron freidurías de pescado, que fueron la iniciación de los grandes centros de consumidores actuales. Con una particularidad muy interesante. Al principio se regalaba a cada curioso una tajada para que hiciese boca y se le pasase el recelo: una vez probado, el candidato a cliente picaba con tres raciones o más, hasta hartarse. Al día siguiente recién se le cobraba.

Apostamos a chaucha, contra peso, que si el señor Alcalde, hace la prueba obtiene el mayor éxito de toda su gestión municipal, ya muy colmada de éxitos. Y quizá valiese la pena gastar unos miles de pesos en ella a modo de experimento; por lo menos se sabría, a ciencia cierta, si la gente come poco pescado porque no le gusta o si por que le cuesta muy caro...

¡De todas maneras por algo se empieza...!


(Artigo publicado no xornal La Hora, en Chile o 24 de febreiro de... 1949)
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MARISCO CHILENO (MEXILLÓNS E OSTRAS)
Nun novo artigo RSP anima ao consumo de alimentos do mar a pesares de que polo seu precio poidan estar fóra do alcance de moitos petos...

10 de enero de 1948

MARISCOS DE CHILE


Por Ramón Suárez Picallo

El Honorable parlamentario chileno, señor González Madariaga, está empeñado en la noble empresa, de fomentar el cultivo de las ostras y de los choros en las costas de su mar, opulento en dones y bienes; a tal efecto habló ya dos veces en la Cámara de Diputados de que forma parte, en torno a una ley que se refiere a la creación de viveros en Llanquihue y Chiloé donde se probarán los dos abundantes y exquisitos mariscos, de acuerdo con las normas científicas más modernas ensayadas ya en otros países con extraordinario éxito.

Si en vez de dos manos tuviésemos ocho, aplaudiríamos con todas ellas el empeñoso y útil afán del señor González Madariaga, como solemos aplaudir siempre cuanta iniciativa signifique un interés y una preocupación por las cuantiosas riquezas inéditas que el mar chileno le ofrece, como regalía imponderable a su pueblo.

Y, en este caso, el aplauso tiene que ser más fervoroso por tratarse, como se trata de los choros y de las ostras, dos sabrosísimos productos marisqueros de estas latitudes, quizá sin par igual en todos los litorales del mundo. Y más aún; entre cien discursos sobre si éste o aquél partido están en lo cierto, con referencia a las doctrinas, los principios y las esencias de tales o cuales fundamentos políticos y filosóficos, y unas pocas palabras sobre grandes riquezas del mar o de la tierra, nosotros nos quedamos, decididamente con las últimas, en atención a su mayor interés social y nacional. Nos atenemos, para tal preferencia, a unas frases de Joaquín Costa que siguen siendo aún hoy, un programa político: “Escuela y Despensa. Versos y Granos. Las artesas llenas de pan y, después las cabezas llenas de ideas”. Y luego esta otra: “Cuando vuestro partido me demuestre que sabe cuadruplicar los granos de las mazorcas del maíz y producir en las espigas del trigo, el milagro del ciento por uno, yo seré de vuestro partido; y tanto mejor si a esto agregáis el valor moral de las altas ideas y de los nobles pensamientos”.


LOS CHOROS (MEJILLONES)

Y dicho lo que dicho queda, hablemos ahora de los dos productos por cuyo bienestar y acrecentamiento viene bregando el aludido parlamentario. En primer lugar del choro, por ser más proletario, más popular y más prolífico. Antes de nada tenemos que decir que en castellano se llama mejillón, en catalán, muslo, en francés, de mull, y en portugués, mexilhao. Y quizá sea por eso que en la costa chilena, donde abundan más, haya dos lugares, que se llaman Mejillones, bien conocidos de todos los navegantes. Tiene además un noble y erudito nombre latino. “Mytilus adulis” y pertenece a la clase de los lamelibranquius, orden de los asifonados y familia de los mitílidos.

En Europa se da en los rudos acantilados del mar batido y se le explota desde hace más de tres mil años, como alimento de miles de personas, especialmente en tiempos de ruda invernía y de temporales, cuando los otros frutos del mar son inaccesibles. Por eso son pequeños, y por eso, un choro o una cholga chilena de Puerto Montt, puesto en la mesa de un restaurante de París, de Londres, de Buenos Aires de Madrid o de Barcelona, valdría una fortuna como singular placer de un rico gastrónomo. Hasta hace más o menos medio siglo, el choro o el mejillón se comía sólo en forma elemental, asado en su propio jugo, hervido o cuando más, con una salsa de ajo picado con perejil, aceite y pimentón en crudo.


LAS OSTRAS

Y viene ahora a cuento hablar de las ostras, el más prócer, aristocrático, rico y legendario de todos los mariscos conocidos. Las citan en sus versos los poetas orientales, como a madres nutridas de las perlas: Juvenal, el gran poeta romano les canta como a fuente vital y afrodisíaca, y Marcial, el poeta español, aragonés y biloilitano, en uno de sus famosos epigramas, injuria a un amigo suyo patero del Cesar, porque tiene en su plato las riquísimas ostras de la Arcadia de un pueblecillo gallego llamado Arcade, donde aún hoy se producen las ostras más ricas de Europa, mientras él tiene en el suyo, un triste cangrejo del Tíber.

Últimamente se hicieron en cierta ciudad medieval española grandes excavaciones para hallar la vivienda de un Obispo que fue en el siglo XII, más poderoso que los reyes de Castilla y de Aragón: Lacayo del primer Emperador de España, Alfonso VI, y contrincante de gran volumen de San Martín de Tours; pues bien, el comedor de su palacio, de purísimo estilo románico, tenía como ornamentos, grupos de cocineros que portaban grandes azafates llenos de ostras, murenas, anguilas y lampreas, como símbolos del bien comer.

Por lo demás, aparte de su sin par exquisitez- sobre todo si se las “rocía” con dorado vino Jerezano- tiene un altísimo valor simbólico y heráldico en la historia de la cultura universal, junto con el ostión, la venera peregrina de Santiago el Mayor.

Y así como suele decirse que el aceite, el trigo y el vino, son los frutos terrestres, representativos de la civilización; por eso las más exquisitas de toda Europa, se producen en España, en Francia, en Grecia, en Italia y en las costas del viejo Egipto. Y a su lado sin tener que pedirles nada, en finura ni en calidad las más sabrosas de todo el Continente americano, son las que se dan en las aguas ricas del sur de Chile.

A nosotros nos parece estar oyendo el amable lector común, esta reflexión pesimista. Y a mí qué me importa todo eso, si, por su carestía, yo no puedo comer ostras ni choros, pese a ser tan abundantes en el mar de mi patria, problema es ese que incumbe a otros, encargados de resolverlo y de estudiar y no a nosotros. Nos basta decir que si en Chile se trata de una vez en serio, la cuestión del marisco y del pescado, los más exquisitos productos de su mar podrán ser alimento habitual en la mesa de todos sus ciudadanos: Incluso las ostras, los choros, los locos, las jaibas y los erizos que hoy están vedados a los que no sean millonarios. Y por algo se empieza.


(Artigo publicado no xofrnal La Hora, en Santiago de Chile o 10 de xaneiro de... 1948)
Festa da ostra en Arcade
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Consumo de peixe - Publicado o 10-01-2010 09:51
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