A. C. Irmáns Suárez Picallo - Sada


Este blogue nace co obxecto de difundir a actividade da A. C. Irmáns Suárez Picallo, así como de recuperar e por a disposición do público diversos materiais de interese sobre o noso pasado,ao tempo que damos a coñecer os artigos escritos por Ramón Suárez Picallo e outros autores sadenses.
Estruturamos o blogue en varias seccións, nas que terán cabida noticias de actualidade sobre as nosas actuacións, artigos, textos históricos, fotografías...


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SONATA DE OTOÑO EN EL CINE
RSP ten coñecemento que en Buenos Aires estase a filmar a obra de Valle Inclán e aplaude a iniciativa ao tempo que augura o mesmo éxito que á obra escrita...


15 de julio de 1947

VALLE INCLÁN EN EL CINE


Por Ramón Suárez Picallo

Entendámonos. No se trata propiamente de don Ramón del Valle Inclán en persona, fallecido, como se sabe el 06 de enero de 1936, en la santa y docta ciudad de Santiago de Compostela. Trátase de una de sus obras maestras, la “Sonata de Otoño”, que está filmándose en Buenos Aires, a todo tren y sin perder matiz ni detalle, según noticia publicada en una revista técnica, un poco atrasada, que tenemos a la vista.

Los comentarios que se ocupan de “Sonata de Otoño” y de las otras tres “sonatas”, así como del resto de la obra literaria del insigne escritor gallego y señor de la Puebla del Caramiñal, no ocultan sus dudas acerca del éxito cinematográfico del bello libro de don Ramón –quizá el más bello que salió de su portentosa pluma-, y a veces las monstruosidades pasionales, propias de un pueblo viejo, ya de vuelta de todo, alcanzan la suprema categoría de síntesis artística, individual y colectiva, de una raza diferenciada, y de una comunidad original.

Hablan, en efecto, los críticos del carácter “misterioso” de la “Sonata” valleinclanesca; de la índole originalísima de sus personajes, desde el cínico, pecaminoso y elegante Marqués de Bradomín, su tío el gran señor y gran bárbaro, don Juan Manuel de Montenegro, sus primas y sobrinas, condesas y abadesas de los viejos Monasterios de San Clodio, San Fiz y Salnés, Abelleira y Abegondo, hasta el pajecillo “Florisel”, bello adolescente aldeano, dedicado a la caza de pichones de mirlo, a los que enseñaba a silbar la “ribeirana”, para que una vez que sean maestros de buena música, se mueran de saudade y de aburrimiento en jaulas doradas de las que es, por razón de su clase y por imperio de su hermosura, dueña y señora del corazón apasionado del helénico cazador de mirlos; enamorada ella, a su vez, de su primo, el Marqués mundano y elegante, a quien fastidia soberanamente la vida virgiliana y campesina de su propia tierra.

Es muy posible que en buena parte tengan razón los críticos, para dudar del éxito cinematográfico de la “Sonata de Otoño”. Porque ella, lo mismo que casi toda la otra obra de Valle Inclán, tiene un elemento esencial del que no puede prescindirse para apreciarla en toda su portentosa belleza: el paisaje, la tierra y su hálito, el pinar y el pazo, el río y el regacho, la palabra y el valle; todo eso que da atmósfera y ambiente a la palabra, al pensamiento y a la acción de los personajes, movidos en un medio único, que solo se da en Galicia, fuente inspiradora de todo Valle Inclán, pero muy especialmente de la “Sonata de Otoño”.

Suele decirse que Buenos Aires es la primera y más grande ciudad gallega del mundo. Ello es, relativamente verdad, pues viven solo en su perímetro municipal más de 250 mil gallegos, mientras que Vigo y La Coruña, las dos ciudades más pobladas de la Galicia metropolitana, tiene apenas 110 mil habitantes cada una. En la Avenida de mayo, en sus plazas principales, y en los populosos barrios de San Telmo, Monserrat, Constitución y Concepción, la lengua gallega, la gaita y las viejas canciones del Noroeste Ibérico, tienen carta de ciudadanía, bien ganada a lo largo de más de medio siglo. En ese ambiente que le da a la capital argentina una de sus características más originales, abundan los personajes capaces de interpretar y entender a Valle Inclán.

Un comerciante, fracasado poeta, que llegó allí en los tiempos del doctor Leandro Alem, podría ser un excelente don Juan Manuel; un contador de casa cerealista no le haría asco a la interpretación del Marqués de Bradomín; y cualquier muchachillo emigrado, peón de botica o mozo de almacén, haría un estupendo Florisel, porque sabe mucho de amaestrar mirlos. ¡Como que lleva un mirlo silbador dentro del corazón!. Y de mujeres ni hablar. Las hay allí, gallegas, en todos los estilos, tonos y colores, capaces de darle vuelta y raya a las mayorazgas, monjas y abadesas, que ilustran las mejores obras del gran manco de Galicia.

Por eso puede hacerse en Buenos Aires una obra de Valle Inclán, sin que falten los elementos humanos capaces de interpretarla: eso sí, a condición de que se prescinda, por una vez siquiera, de los conocidos artistas profesionales, que les dan acento igual, entre catamarqueño y cordobés, a un personaje de Ibsen, a otro de Unamuno y a un tercero de Shakespeare. Lo que no podrá hacerse allí es darle el ambiente propio, la atmósfera natural, el “genius locci”, que anima y da sabor auténtico, especialmente a la “Sonata de Otoño”. Mas aún así, es digno de ser destacado el noble afán de los cinematografistas argentinos, buscando en las obras maestras de la Literatura Castellana, los elementos artísticos, espirituales y lingüísticos, que por su belleza y su reciedumbre, pueden valorar y elevar la jerarquía –un poco decaída últimamente– del llamado Séptimo Arte en la América Latina.

Y aunque sólo sea por estimular tan noble intento, deseamos que la “Sonata de Otoño” resulte un éxito tan grande en el celuloide, como fue en sus días en las páginas impresas de la “opera omnia” de Valle Inclán.


(Artigo publicado no xornal La Hora, en Santiago de Chile o 15 de xullo de ... 1947)
Sonata de otoño
Ler este artigo no libro LA FERIA DEL MUNDO
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NORIEGA VARELA
RSP escribe este obituario sobre Noriega Varela,que morreu a finais de marzo e polo que tiña un grande afecto e ao que consideraba "o máis alto poeta lírico de Galicia de tódolos tempos despois de Rosalía".
Xa en 1925, nunha conferencia que RSP deu no Centro Galego de Montevideo sobre a paisaxe galega cita ao poeta en reiteradas ocasións.


10 de julio de 1947

ANTONIO NORIEGA VARELA MAESTRO Y POETA


Por Ramón Suárez Picallo

A los 78 años de edad ha fallecido en una aldea montañesa del distrito de Mondoñedo, en la provincia de Lugo, donde ejercía su apostolado de Maestro de escuela rural, Antonio Noriega Varela, el más alto poeta lírico de Galicia de todos los tiempos, después de Rosalia Castro.

La noticia ha de producir hondo pesar en los gallegos amantes de su tierra, de su lengua y de su espiritualidad, de las que era el poeta muerto, genuina y legítima representación; y ha de apesadumbrar también a todos los otros españoles cultos que estiman las peculiaridades líricas y artísticas peninsulares, como un rico tesoro perteneciente al patrimonio común de las Españas.

Noriega había nacido poeta, como otros nacen rubios, morenos o trigueños. De niño curso estudios en el Seminario levítico mindoniense y allí, en vez de la Filosofía, la Teología y los sagrados Cánones, se volcó entero en la Literatura latina; Horacio, Ovidio y Virgilio le fueron enteramente familiares, y logró de algunos de sus poemas versiones maravillosas en lengua gallega. Abandonó de mozo los estudios religiosos y se hizo maestro de escuela, profesión de la que vivió hasta su muerte. Renegó de las ciudades recluyéndose en humildes aldeas rurales, en cuya placidez escribió toda su obra. He aquí algunos pueblecillos de noble toponimia galaica, donde discurrió casi toda su vida: Fouz, Trasalba, Calvos de Randín, Vilarente, Chavín y La Groña. De cuando en cuando bajaba a la ciudad vestido de zamarra tosca, empuñando un recio cayado, calzado de suecos de madera, trayendo los bolsillos llenos de versos. Así llegó un día a La Coruña para ingresar en la Academia de la Lengua Gallega; así llegó otro a Lisboa del brazo de Teixeira de Pascoaes, a formar parte de la Academia de Letras Portuguesas y así lo encontró en su escuela de Santa María de Abadín, Phileas Lebesgue, director del “Mercure de France” quien tradujo al francés y publicó en su revista, algunos de los más bellos poemas de Noriega.

Pobre y humilde como Francisco de Asís o como un maestro rural, llamaba a sus versos “naderías”. Cosillas del yermo y de la montaña; la flor de los tojos, la pobre urce, la carrasca humilde y la mendiga que va de puerta en puerta pidiendo limosna, “porque trabajó tierra ajena, tiene los hijos en mundos lejanos y el marido está en el cielo”.

Frente a la flor dorada de la espinuda aliaga queda prendido de su belleza:

“Nin rosiñas brancas
nin craveles roxos;
eu venero as froliñas dos toxos
dos toxales as tenues froliñas
que sonríen con medo entre espiñas”

Y la vieja cieguecilla de pan pedir decía así:

E n’haberá unha rafiña de mistura
Pr’a ceguiña que esgramou lugar alico
¡a mais probe son da serra!
Teño os fillos n’outra terra
i-o maridiño no ceo.
¡Dame unha limosniña!

Y el huerfanillo que otra vieja recogió envuelto en harapos y lo crió en compañía de un perro; de mozo se fue a la guerra y allá quedo:

“Sin cruces nin galós no chan botado
entre corvos morreu; pobre soldado!
A vella que o criou está tullida.
¡Ninguén malia o recorda n’esta vida!”

Éstas y otras parecidas son las “naderías” –deliciosas de gracia, de emoción y de ternura– que integran los tres tomos de versos de Noriega Varela; “De Ruada”, “Do Ermo” y “Montañesas”. Uno fue editado por un grupo de amigos de Galicia, otro por la Academia Gallega y el otro por sus paisanos residentes en Buenos Aires; el autor después de escribirlos, se los leía a los niños de su escuela y luego se los mandaba a quien se le ocurría sin preocuparse más de ellos.

En Irlanda, en Suecia, en Francia y en Portugal, fueron publicadas muchas de sus composiciones; los músicos gallegos las tomaron como tema; pero al poeta esto le interesaba poco; en cambio temblaba de emoción hasta las lágrimas cuando sus discípulos y ex discípulos los cantaban con música que ellos mismos le aplicaban, tomada de viejos “alalás”, “muiñeiras” y “ribeiranas”.

Noriega Varela estaba situado, dentro de la rica historia de la poesía gallega, en el grupo llamado de los “continuadores”, porque continuó la obra de los “precursores” del Renacimiento, que abrieron, a mediados del siglo pasado, Eduardo Pondal, Rosalía de Castro y Manuel Curros Enríquez. Los continuadores tuvieron tres grandes figuras: Ramón Cabanillas, Victoriano Taibo y este Noriega Varela que era de los tres el único sobreviviente y el más grande de ellos, como lírico y como hombre de la tierra, del paisaje y de las cosas sencillas, humildes y menudas que les dan a la tierra, gracia, belleza y ternura. En ese ambiente que él cantó como nadie, vivió y murió el gran poeta tal como él quería morir; rodeado de cuanto le fue más querido; el espíritu de la aldea, los niños de su escuela y las flores montañesas en su belleza plena, cuando la primavera habla en Galicia en el mismo lenguaje que él hablara en versos de oro y de luz.


(Artigo publicado no xornal La Hora, en Santiago de Chile o 9 de xullo de ... 1947)
Biografía de Antón Noriega
Ver este artigo no libro LA FERIA DEL MUNDO
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ARDENCIAS, de Lugrís Freire
Reproducimos hoxe este artigo de RSP que escribiu para El Despertar Gallego tal dia como hoxe pero de 1927 no que comenta a publicación do libro Ardencias de Lugrís Freire, así como tamén unhas breves e curiosas impresións sobre o ilustre sadense.


UN LIBRO GALLEGO(1)
ARDENCIAS, DE LUGRÍS FREIRE


Por Ramón Suárez Picallo

Acabamos de hojear este libro recientemente editado en La Coruña. Es su autor una de las figuras más interesantes del período de transición entre los Precursores y los Continuadores.
El libro contiene una magnífica colección de versos y tres trabajos en prosa, todos de un alto valor literario e ideológico. Lugrís fue un enamorado del tono mayor en que Eduardo Pondal escribió sus poemas bárdicos y de ahí que Ardencias sea un libro de tono pondaliano. Sólo que Lugrís toca también con eficacia la cuerda lírica, como lo demuestra la composición titulada “A Virxe dormida” de un lirismo y de una belleza espiritual sorprendente. Digamos que Ardencias es el libro de un muchacho, por el espíritu entusiasta y batallador que lo anima, característica fundamental de toda la obra de Lugrís Freire. Obra de corazón, de sinceridad y de batalla. Y dejemos el libro para ocuparnos del autor, cuya vida y cuya obra es digna de ser conocida por los nuevos, ya que en ella hay mucho de ejemplar.
Don Manuel Lugrís es mariñán de pura cepa. No tiene por ende nada de la trastienda de las gentes de tierra adentro. Al través de sus ojos azules, vislúmbrase su alma pura de niño grande, abierta a todas las emociones y a las ternuras más delicadas. Las manos de Lugrís contagian, al estrechar, bondad, fe, entusiasmo y franqueza. Entiende el lenguaje del mar y de la nordesía y ama hondamente a los marineros.
Nació en Sada, la bella paloma blanca, perla de las mariñas, debruzada sobre una ría esmeralda. A la sombra de los dos viejos castillos que otrora le hicieron guardia,2 escuchó Lugrís la voz de los abuelos celtas cuando, en las noches blancas, vienen a recordar a los nietos sus deberes sagrados. Subió al viejo “Quemile” y desde allí se sintió tribuno y poeta, al conjuro de la voz solemne de sus pinos y de sus robles.3
En la secretaría de un ayuntamiento rural, vio asombrado cómo se esquilma al labriego y sintió por él una piedad profunda y ansias incontenibles de redimirlo. Después emigró. En la emigarción se desbordaron sus inquietudes todas. Se hizo poeta, dramaturgo, escritor y orador. Regresó a Galicia, anheloso de trabajar por su redención. Republicano federal avanzado, se hizo popular en La Coruña y en sus alrededores, en mitines memorables. Supo muy bien coordinar sus ideas democráticas con los anhelos galleguistas que iniciaran los precursores, con quienes convivió a tal punto que Curros Enríquez prologó uno de sus primeros libros. Toda su obra literaria es gallega. Libros de versos. Cuentos y las primeras obras serias del Teatro Gallego, todas ellas de extraordinaria enjundia: A Ponte, Minia, O Pazo y Mareiras.
En los albores de la organización agraria, allá en 1907 y 1908, desde “A Solidarida Gallega” [sic] y “A Liga gallega” impulsó vigorosamente aquel movimiento. Era su orador de más fuerza. Y les hablaba en gallego a los labradores. Corrido muchas veces por caciques y curas que le profesaban y le profesan un odio cordial. Y nada logró doblegarlo. Hizo su aprendizaje de libertad frente al mar de Galicia y le es fiel por sobre todas las cosas.
Ahora, con motivo de la publicación de Ardencias, su nombre bien querido de la mocedad que le llama maestro suena de nuevo en toda la prensa de la región, aureolado de cariño y de veneración máxima.
La villa de Sada, que lo vio nacer, y en cuyos valles tienen escenario sus obras todas, debe a este hombre un público y vindicatorio homenaje. Y se lo tributará. Si no los de ahora, por ceguera o incomprensión, se lo tributarán las generaciones venideras, más generosas, cuando analicen y estudien los valores de esta hora histórica para Galicia, en la que Lugrís Freire ocupa un alto lugar.
Pero sepa el maestro, el apóstol, el poeta y el dramaturgo, que desde la lejanía hay quien recuerda aquellas frases lapidarias pronunciadas en medio de la plaza de San Roque, señalando la casa del cacique y la del cura:
“Labrego, ti es o Cristo d’estos tempos. I-ali tés a casa de Caifás, i-alí a de Pilatos.”
Y que lo recordamos con devoción profunda y cordial.
R.S.P.



1. El Despertar Gallego, año VI, n° 101, 19 de junio de 1927, pg. 1. El artículo incluye una foto de Lugrís Freire.
2. Se refiere seguramente a las fortificaciones de Fontán y Corbeiroa, construidas una en cada extremo de la ciudad de Sada. Agradezco esta indicación a Manuel Couzo.
3. O Quenlle (y no el Quemile, como figura en el
original) es un monte en la ciudad de Sada, en Riobao, que Lugrís menciona en sus cuentos como habitado por brujas y hechiceras. Debo agradecer esta indicación a Francisco Pita.
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EDUARDO BLANCO AMOR EN CHILE

Neste artigo RSP escribe sobre o seu bo e entrañable amigo Eduardo Blanco Amor que en agosto de 1948 visita Chile, procedente da Arxentina, invitado á voda da filla do Presidente da República, Gabriel González Videla co seu amigo e discípuulo Alfonso Campos Martínez Ademáis, ia facer o encargo de escribir unhas crónicas sobre ese pais para o xornal "La Nación" de Buenos Aires, onde Blanco-Amor colaboraba con artígos literarios. Nese intre publicarase xa a súa novela "La Catedral y el Niño", que tivera boa crítica.Tamén colaborou no xornal no que escribía RSP publicando uns variados e fermósísimos artigos baixo o título de "Chile a la vista" que se editarian despois como libro. (RSP escribiu outro artigo comentando un deses artigos e que xa publicamos neste blog) Entre tanto conferencias e cursos ocuparían o tempo do escritor... e o que ian ser uns días ou semanas acabou sendo unha estancia de máis dun ano.
Con este artigo RSP anuncia xa a volta, cara a Buenos Aires, de Eduardo.


6 de mayo de 1949

LAS LETRAS Y LAS ARMAS



Por Ramón Suárez Picallo

Eduardo Blanco–Amor, español y gallego, poeta, periodista, escritor y profesor de oratoria, acaba de explicar un cursillo de Conferencias en la Escuela Naval de Valparaíso. El distinguido intelectual ourensano, vino a Chile a la boda de un amigo y discípulo ; pero supo entrar, enseguida de su llegada, por la puerta de la vida literaria chilena, como entraría Pedro por su casa. A menos de quince días de su residencia aquí, escribió en “La Hora” 26 artículos extraordinarios con el título genérico de “Chile a la vista” que causaron verdadera sensación, por su fina agudeza, por su opulento lenguaje y por las observaciones que en ellos se hacen sobre psicología popular.

Coincidió, por lo demás, su llegada con la aparición en las ventanas de las librerías de la bellísima novela “La Catedral y el niño”, de la que es autor, premiada en Buenos Aires con diez mil nacionales. La critica literaria de Chile, representada por Billa Garrido (“La Hora”) Ricardo Latcham (“La Nación”) Alone (“El Mercurio”) y Eleazar Huerta (“Las Últimas Noticias”), coincidió, en líneas generales, en el sentido de declarar que ésta obra de Blanco–Amor está situada en la cabeza de la novelística española de los últimos tiempos. Y eso que no conocían los libros de versos, “Romances gallegos”, “Poema en Catro Tempos ”, “Horizonte Evadido” y “En Soledad amena”, que colocan a Eduardo Blanco–Amor en el primerísimo plano de los poetas que acaudilló en sus días gloriosos Federico García Lorca.

La Universidad de Chile contrató a Blanco–Amor para los cursos de su Temporada de Verano en la que explicó “Poetas Contemporáneos españoles”; y, a su vez, la Universidad Técnica Santa María, de Valparaíso, le patrocinó un curso de oratoria. Mientras tanto, Blanco–Amor daba varias conferencias en grupos culturales privados, sobre temas puramente Literarios y retóricos. Mas, hete aquí que la Escuela Naval de Valparaíso, con un buen gusto muy digno de elogiar, le contrató después un cursillo especial de diez lecciones sobre oratoria, al final del cual, los discípulos, marinos todos de la Armada chilena y de alta graduación, lo agasajaron con una comida de las de padre y muy señor mío.

Quiere decirse pues que en el viejo debate tradicional entre las letras y las armas, está a punto de producirse un venturoso acuerdo de incuestionable trascendencia.

SECRETO MILITAR

Conocemos a Blanco–Amor hace justamente, treinta años. Y ya por entonces, hemos discrepado con él en unos cuantos puntos. Trabajamos codo a codo en una ilusionada empresa. Escribimos en los mismos periódicos y revistas, durante quince años y fuimos, en varias instituciones colectivas, los “puntales de la oposición”. Más tarde, cuando cada uno estaba en el sitio en que antes había deseado estar, vivimos días inolvidables bajo el alero pairal de nuestras casas paternas, vigilados por la mirada cariñosa de nuestras madres, ahora muertas. Todas estas circunstancias –además de la del paisaje– nos daban el derecho –¡eso creíamos nosotros!– de conocer las ideas y los pensamientos más íntimos del insigne intelectual gallego.

Y de ello que le hayamos preguntado sin mayores preámbulos; ¿Qué es lo que tú dijiste, hablaste y explicaste en tus lecciones de la escuela naval? La respuesta fue seca, escueta y de sólo dos palabras: Secreto Militar. Pero a renglón seguido nos agregó: “Todos los marinos del mundo, son por su cultura, su cortesía, su caballerosidad y la universalidad de los pensamientos, aprendidos sobre el mar, una especie de mundo aparte de la comunidad de las gentes de armas tomar. Y los de Chile, que tienen como acicate mental permanente, un larguísimo mar a la vista, son los más interesantes de todos los del Continente americano, en orden a su curiosidad intelectual, y a la amplitud de su espíritu”.

¿Y de ahí? De ahí que les haya hablado de poetas, de escritores, de parlamentarios y de estadistas, que fueron, además, grandes oradores; y que supieron alternar el Verbo con las Ideas, en una consubstancialidad fundamental en el pensamiento y las formas de expresarlo correctamente. “Y te digo más –agregó nuestro viejo amigo– pocas veces tuve, en mi vida de profesor un auditorio tan atento y tan acucioso, tan enamorado del arte del bien decir y tan interesando en la esencia entrañable de las ideas. Quizá sea por esto que los marinos están siempre al lado de las ideas de Libertad y de Democracia, frente a la cerrazón mental de algunos personajes del secano y de la tierra adentro. El mar es un especial paisaje, y todo paisaje diferenciado, crea su propio estado de ánimo, como decía Amiel. ¿Estamos?”


COLOFÓN

Dentro de unos días, se irá de Chile Eduardo Blanco–Amor el intelectual ‘extranjero’, que, con la pluma y con la palabra, caló más hondo en estos paisajes físicos y espirituales. Su labor, que será recogida muy en breve, en un libro, ofrece aspectos de extraordinaria importancia. Entre otros, éste de haber conciliado al conjuro de diez charlas en una amable simbiosis de pensamiento, de acción y de cultura, a las armas y a las letras. Conjunción de muchísima importancia en los tiempos que corren, para consolidar, en forma definitiva y para siempre, la estabilidad institucional y democrática que les dé a los pueblos la seguridad de una vida de paz civil continuada y civilizada mediante el uso del Verbo bien expresado, que es, siempre, el vehículo de la razón y de la justicia.

Ler este artigo no libro La Feria del Mundo
Artigo de E. Moure para a edición de
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CURROS ENRÍQUEZ
Estamos no ano 1925, en pleno Directorio Militar con Miguel Primo de Rivera, e cúmplese o XVII cabodano do pasamento do poeta Curros. RSP, dende Arxentina, contrario á eliminación das liberdades que se están a dar en España, publica no xornal El Despertar Gallego este completo perfil biográfico do vate galego "cantor da Liberdade e da Democracia e fustrigador da tiranía..."
Agradecemos ao historiador e investigador arxentino Hernán Díaz, relator no Congreso sobre Luis Seoane que se desarrolla dende mañá día 6 ata o 8 en Santiago e, o día 9 en A Coruña,a cesión deste artigo.



CURROS ENRÍQUEZ
(1)

Por Ramón Suárez

Nació en Celanova (Orense) el 14 de septiembre de 1851. Murió en La Habana el 7 de marzo de 1908.

Por temor a caer en pecado de profanación, no nos hubiéramos atrevido a escribir una línea sobre nuestro querido vate, después de lo mucho que sobre él hablaron y escribieron los hombres más talentosos de Galicia y de España entera. Lo hacemos, al cumplirse el XVII aniversario de su muerte, por considerar que hoy que la patria gime bajo la bota insolente de la tiranía, es un deber recordar a aquel ingente cantor de la Libertad. Porque Curros Enríquez, a la par que cantó con ternura infinita la belleza del paisaje, las tradiciones de la tierra, las costumbres sencillas y patriarcales de la Galicia dulce y melancólica, cantó también, y con eficacia no igualada aún hoy, a la Libertad y a la Democracia. En estrofas plenas de virilidad, fustigó todos los prejuicios, todas las tiranías, todas las cargas que desde hace algunos siglos sufre el pueblo gallego. Algunas de sus magistrales composiciones pueden y deben ser convertidas en himnos de guerra, que lleven al pueblo gallego a la conquista de sus derechos y libertades, holladas por tirios y troyanos. Curros Enríquez, pues, además de ser el más grande poeta de Galicia, constituye un símbolo, una bandera de combate.

* * *

La vida de nuestro vate –como la vida de todos los que de una u otra manera sirvieron a la Humanidad– fue harto accidentada, llena de sinsabores y de angustias. Perseguido por el fanatismo de la época, por la ingratitud de unos y la indiferencia de otros, huyó de España, exhalando su último suspiro fuera de su Galicia bienamada.
Desde muy niño demostró extraordinaria afición por las ideas liberales, lo que le ocasionó muchos disgustos con su familia. Su padre –un reaccionario fanático, al punto de haber muerto sin leer uno solo de sus versos– quería hacerlo heredero de su archivo y de su profesión de notario, profesión a la que Manuel –éste era su nombre de pila– tenía odio, como lo expresa en su verso “As dúas prágas”. Cuando apenas contaba 17 años, huyó del hogar paterno, durmiendo la primera noche bajo un olmo en la villa del Miño, al que le dedicó una inspiradísima composición titulada “El olmo del Miño”. Fue a Madrid donde inmediatamente inició su actuación como periodista en diarios liberales y republicanos, ideales a los que permaneció fiel hasta su muerte. Destacó bien pronto por su prosa límpida y objetiva. Durante la guerra carlista, fue corresponsal del diario madrileño El Imparcial, cuyas crónicas están compiladas en el tomo 3° de sus Obras completas, con el título “Cartas del Norte”.
En aquel entonces fue asesinado por las hordas de don Carlos el gran poeta vasco “Vilinch”,(2) a quien Curros dedicó una de sus más tiernas y conmovedoras poesías en idioma castellano. Escribió también su célebre “Oda a la guerra civil”. Así ganaba Curros en la villa y corte su sustento, a la vez que robustecía sus conocimientos, asistiendo a varios cursos de Derecho y Ciencias Económicas, dados en la Universidad Central. La aparición de su libro Aires d’a miña terra produjo un revuelo entre las gentes de sotana. El obispo de Orense lo excomulgó por una “pastoral” en la que se califica el precioso libro de “herético y blasfemo”, a pesar de ir en él, en primer término, el inmortal poema “A Vixe d’o Cristal”, verdadera joya literaria, impregnada de honda santidad, como no hubiera sido capaz de escribir el más místico de los poetas místicos de todos los tiempos. Iniciósele proceso siendo condenado en primera instancia a varios años de prisión, secuestro de la edición, etc. Apelada la ridícula sentencia, el Tribunal de La Coruña, después de una defensa memorable del abogado Blanco Puga, lo absolvió. Pero encontrándose fatigado para una lucha que en el aspecto legal terminaba con un triunfo para el poeta, pero que se iniciaba feroz en otros aspectos, emigró a Cuba, donde fundó y dirigió hasta su muerte El Diario de la Marina. Presintiendo quizá su muerte y ansioso de que no lo sorprendiese en tierra extraña, volvió a Galicia, pero tampoco halló el estímulo que deseaba y volvió de nuevo a su destierro voluntario. Pocos meses después la ciudad de La Coruña –que le diera libertad, que lo coronara poeta en una velada memorable, y a la que dedicó dos de sus más bellas poseías– recibía su cadáver para darle amorosa sepultura, en su cementerio, donde de cuando en cuando orfeones de toda Galicia cantan los versos salidos de su numen grandioso, con verdadero fervor.
La Coruña, que en vida del poeta mostrárale infinito aprecio, le tributó a su muerte una verdadera apoteosis. Escritores, poetas, hombres de ciencia de toda España, asistieron a la Ciudad Herculina a dar su adiós al bardo. El gran poeta Salvador Rueda (3) dedicó a Curros una de sus obras más magistrales. El día del entierro –el más grande que se celebró en La Coruña– el comercio cerró sus puertas, las sociedades obreras hicieron paro y la ciudad toda vistió luto. Cuenta un cronista que al paso del cadáver, un grupo de mujeres del pueblo, arrodillándose y con los ojos llenos de lágrimas, exclamaron:
–¡Dios t’acompañe, pobriño! –¡Así mostraba el pueblo su cariño a aquel gran hombre, que además de poeta, fue antorcha luminosa, en su noche varias veces centenaria! Así, con esa exclamación sencilla, despedía a aquel hombre, cuya vida austera y amargada, fuérale consagrada por entero.

* * *

La obra literaria de Curros fue compilada en seis volúmenes por su hijo Adelardo. Toda ella es de extraordinario interés y todos los gallegos deben conocerla. Pero, donde realmente está Curros en cuerpo y alma es el libro Aires d’a miña terra, que es el volumen primero. Allí se encuentra Curros en sus dos aspectos, a cual más interesante, el de insuperable poeta lírico y descriptivo y el de poeta de batalla, tronador y rebelde.
“A Vixe d’o Cristal”. ¡Ay!... “Na morte de miña mai”, “As cartas”, “Nouturnio”, “Os Emigrantes”, son poesías, tan dulces, tan tiernas, tan soberanamente bellas, que no pueden leerse sin que una lágrima humedezca nuestras mejillas. Reúnen en magistral yuntanza el cariño y la dulzura de nuestras madres, el perfume de las madreselvas y de las violetas de nuestros bailes y la música de nuestros regachos burbullantes y saltarines.
“Pelegrinos a Roma”, “A Igrexa Fría”, “Cebade as Liras”, “Tangaraños” y “Ante unha imaxe de Iñido de Loyola”, son trozos enérgicos, viriles, llenos de indignación contra los causantes de los males que agobian a Galicia y a la Humanidad. Oyéndolas o leyéndolas se recuerda El Orzán enfurecido o la marola rugiente, azotada por el mar y los vientos del norte y del nordeste.
“O Divino Sainete”, “Mirando o Chau” y “N’o Convento” constituyen un verdadero monumento de ironía celta, enxebre, cazurra en grado tal, que parecieran inspiradas en los comentarios mordaces que hacen nuestros paisanos en el atrio o en la taberna, de las sesiones del ayuntamiento o del sermón del cura parroquial, en el que tronaba contra los “malos cristianos” que remolonean para pagar la “obrata”. Particularmente “O Divino Sainete” –dedicado a la mocedad gallega– puede reputarse de una verdadera maravilla de ingenio, digna de ser leída y releída varias decenas de veces, para descubrir en cada lectura nuevas bellezas.
Otro aspecto interesante de la labor literaria de Curros está en las traducciones que hizo de los poetas portugueses, especialmente de Teófilo Braga y Guerra Junqueiro. Leímos las traducciones que de los poemas de este último, “El Mirlo”, “Lealtad” y “Tragedia infantil”, hizo el gran poeta castellano Eduardo Marquina, y cotejadas con las de Curros, llegamos a la conclusión de que las de nuestro vate son inmensamente superiores en fuerza descriptiva, en ternura y en los trazos psicológicos de los personajes. Y es que, además del gran cariño que Curros profesaba por el gran poeta de “Los Simples”, “La Musa en Ocios” y “Finis Patria” la dulzura, la saudade del idioma portugués, hermano del nuestro, además de conocerlo en su aspecto técnico-filológico, hay que sentirlo hondamente, y eso lo sentía Curros, poeta y además gallego. Por otra parte, es innegable que Curros Enríquez seguía las huellas poéticas de Guerra Junqueiro, sin perder por ello nada de su originalidad y de su mérito, indiscutibles. Eran dos espíritus similares, dos almas gemelas, hasta en algunos rasgos de sus vidas de lucha contra enemigos iguales.
En idioma castellano, escribió Curros poemas preciosos, llenos de musicalidad, de ternura y de belleza. Entre otros muchos, “El Maestro de Santiago”, poema –al igual que “A Virxe d’o Cristal”– escrito en todos los metros conocidos en las reglas poéticas, haciendo en todos ellos alarde de un dominio absoluto. “El Padre Feijóo”, “Serenata Fúnebre”, “Canto a la Mujer Cubana”, “Oda a la Guerra Civil” (ya citada) y muchas otras composiciones todas hermosas; pero su obra maestra está en los versos escritos en idioma gallego –“idioma en que garulan os paxaros; en que falan os anxeles os nenos”, según su feliz expresión en el preámbulo de su Airiños d’a Miña Terra–.
En ese idioma logró Curros llegar al alma del pueblo gallego, que canta muchos de sus versos con deleite. Si expresa una endecha amorosa canta la melodía “Os Teus ollos”, si una pena, la inmortal y popular “Cantiga”, si una despedida, el “Adiós a Mariquiña”, y si una alegría, la “Muiñeira monorrítmica”, que para todos los estados de ánimo salieron de su castro glorioso versos inmortales, porque viven en el corazón del pueblo.

* * *

Curros Enríquez con Rosalía de Castro y Eduardo Pondal –gloriosa trilogía que mora en la inmortalidad y en el alma de Galicia por los siglos de los siglos– marcaron el rumbo al portentoso “rexurdio” de nuestra literatura y por ende de nuestro idioma dulce y garimoso, a la par que recio y viril.
Ahí están dando de ello fehaciente prueba poetas como Cabanillas, Taibo, López Abente (4) y otros muchos que, con los recursos del idioma perfeccionados, siguen la ruta que aquellos muertos gloriosos marcaran, cuando ser gallego era tenido en menos, por los extranjeros, por los españoles del resto de España y hasta por algunos gallegos “desleigados”, que por mal de ellos no faltan aún hoy.
Por ser el iniciador, o mejor dicho uno de los iniciadores, Curros Enríquez, de este promisor renacimiento, merece nuestra mayor admiración. Aparte de que nos merece como excelso poeta que nos conmueve y emociona hondamente. Por todo ello, van estas líneas al cumplirse el XVII aniversario de su muerte, esperando para no lejana época rendirle el homenaje más grande que a Curros puede rendírsele: el de asistir en piadosa peregrinación, junto con todo el pueblo gallego, ante su tumba, ofrendándole brazados de flores, cogidas en el agro gallego, libre y redimido de foros, caciques y gobernantes tiranos; flores nacidas bajo el sol de la libertad, a la que el querido poeta muerto tomara como musa de su obra gloriosa y eterna.

Buenos Aires, marzo de 1925
RAMÓN SUÁREZ

Notas aclaratorias de Hernán Díaz:

1. El Despertar Gallego, año IV, n° 49, 5 de abril de 1925, pg. 2. El artículo incluye un retrato de Curros Enríquez, con una firma no identificable.
2. Indalecio Bizcarrondo (1831-1876), llamado Bilintx (Vilinch, en la grafía castellana). Poeta popular, de ideas liberales, murió defendiendo su ciudad natal, San Sebastián, de un ataque de las tropas carlistas.
3. Salvador Rueda (1857-1933), periodista y poeta malagueño, precursor del modernismo de Rubén Darío.
4. Ramón Cabanillas (1876-1959), nacido en Cambados, el más importante poeta en lengua gallega en los años 20. Con Victorino Taibo García (1885-1966) y Gonzalo López Abente (1878-1963), conforman los tres la corriente modernista de la poesía gallega.
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FREI BENITO FEIJÓO
Ante a petición dun estudiante solicitandolle información sobre o Padre Feijóo, RSP publica este artigo, tal día como hoxe pero de hai 60 anos, sobre o frade benedictino Benito Jerónimo Feijóo e Montenegro, natural de Casdemiro (Ourense). Non é este o único artigo que publicou sobre o frade Feijóo,pois xa no ano 1943 con motivo de cumplirse o 267 aniversario do seu nacemento, RSP adicoulle un amplo e documentado artigo que engadimos a continuación.


31 de marzo de 1950

EL PADRE FEIJÓO


Por Ramón Suárez Picallo

Un joven estudiante del sexto año de humanidades nos pregunta quién fue, qué fue y qué hizo el Padre Feijóo. Y agrega a su pregunta : Nos toca como punto inicial en los estudios de Literatura de nuestro último curso, hablar de la vida y de la obra del ilustre monje español, y no son muchas ni muy claras las noticias que tenemos al respecto. Por lo demás -continúa nuestro preguntón– así como en algunos diarios se da como información el Evangelio del día, no estaría de más que se diesen, para informe de los estudiantes, notas sobre los temas humanísticos y literarios que debemos estudiar.

Ustedes, los periodistas, suelen hacer amenos y agradables los problemas más abstrusos e intrincados. ¿Quiere usted decirme algo acerca del Padre Feijóo?

Y nosotros, que agradecemos toda pregunta, insinuación y sugerencia que pueda darnos pie para hacer nuestro trabajo cotidiano, contestamos muy gustosos la pregunta de nuestro joven amigo.

Fray Benito Jerónimo Feijóo y Montenegro nació en la aldea de Casdemiro, feligresía de Santa María de Melías –provincia y distrito de Ourense– el día 8 de octubre de 1676 y murió en Oviedo el 26 de septiembre de 1764.

Escribió acerca de Astronomía, Medicina, Artes Plásticas, Geografía, Economía, Filosofía, Metafísica, Matemáticas, Historia Natura y Derecho Político. Combatió con ardor las supersticiones de su tiempo –los milagros, el mal de ojo y los hechizos, siempre dentro de la más estricta doctrina católica– por lo cual tuvo que habérselas con la Iglesia española y con la Inquisición en un célebre juicio del que salió bien y a muy duras penas.

Era por entonces Pontífice Romano Benedicto XIV, quién tenía de Secretario al ilustre Cardenal Quermi; éste declaró, en documento publico memorable que si no supiese el idioma castellano, lo aprendería sólo para poder leer en su lengua original, una de las Cartas Eruditas del benedictino Fray Benito Feijóo y Montenegro. La Santa Sede interfirió el proceso, para evitar la condena del insigne polígrafo, y por eso fue a la cárcel.

Pero tuvo aún otros méritos el eminente sabio, junto con su hermano de hábito Fray Martín Sarmiento, inició el renacimiento de una de las más viejas Culturas de la Península Ibérica, el delicioso cielo literario de los trovadores galaico–portugueses de la Edad Media, y la sabiduría popular de su pueblo. Escribió magníficos versos, y fue el primer hombre de sutiempo que planteó, con razones muy valederas, una tesis política según la cual los españoles de España y los españoles de América eran -o debían ser- política y jurídicamente iguales.

Tuvo feroces enemigos, especialmente religiosos de otras órdenes, alguno de los cuales dijo que el Padre Feijóo debía erigírsele una estatua glorificadora y luego al pie de ella, quemar en pira todas sus obras. El deseo de los enemigos de Feijóo –y de la culta Orden benedictima de que formó parte toda su vida- se cumplió en su mejor aspecto. Más de veinte ciudades tienen plazas, calles y bibliotecas con su nombre, mientras que sus obras principales, editadas por Rivadeneira, de Madrid en su colección inolvidable de Autores Españoles, son hito y referencia para saber una noticia muy importante: Que la Enciclopedia Francesa tiene un claro antecedente español, Fray Benito Jerónimo Feijóo y Montenegro, en cuya casa paterna, en el lugajero de Casdemiro, hay una placa de bronce que lo inmortaliza, lo evoca y lo recuerda.


(Artigo publicado no xornal La Hora, en Santiago de Chile o 31 de marzo de 1950)

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8 de octubre de 1943

EL PADRE FEIJÓO


Por Ramón Suárez Picallo

El día 8 de octubre de 1676, nació en la pequeña aldea gallega de Casdemiro, feligresía de Santa María de Melías, en la comarca jocunda y anacreóntica, de las Barras del Niño (provincia de Orense) Fray Benito Jerónimo Feijóo y Montenegro conocido en el mundo culto, como el más alto valor científico, literario y filosófico del siglo XVIII español, con el nombre cariñoso y filial de El Padre Feijóo.

En Nueva York, La Habana y Buenos Aires, ciudades americanas donde viven organizados decenas de miles de gallegos, será celebrada la efemérides natal del ilustre Benedictino, con actos literarios y artísticos; y en Buenos Aires –la ciudad gallega más grande del mundo, por residir en ella doscientos mil hijos de Galicia– aparecerá hoy, una selecta edición de trabajos poco conocidos de Fray Benito, dada por “Emecé”, editorial gallega, establecida en la capital argentina, después de la guerra civil española, como continuación, en el exilio, de “Nós”, la famosa Editorial de Compostela, cuyo director, Ángel Casal, Alcalde también de la vieja ciudad jacobea, fue fusilado por la insurrección antirrepublicana, a los pocos días de adueñarse de Galicia.

La cultura gallega, tiene una prócer historia, vinculada a sus famosos monasterios: Ribas de Síl, Meira, Oseira y Sobrado de los Monjes, fueron sus centros irradiadores, aparte del esplendor de Santiago, iniciado en los tiempos de don Diego de Gelmírez, su primer Arzobispo. En las tierras de Villalba, en la vieja “Lucus Augusta” (hoy provincia de Lugo) está el Monasterio benedictino de San Julián de Samos, donde hizo sus primeros estudios y recibió a los 14 años de edad la cogulla de San Benito, Fray Benito Jerónimo Feijóo y Montenegro. Su celda de estudio y recogimiento, se conserva como una reliquia. Los viajeros que llegan hasta allí, pueden verla y algunos reposar en ella. Allí pasó días y noches el doctor Gregorio Marañón, en sus tiempos ideológicamente honorables, planeado su gran libro sobre “Las ideas biológicas del Padre Feijóo”, y en Casdemiro, la vieja casa petrucial, donde el monje ha nacido, hace hoy 267 años, está declarada Monumento Nacional de Galicia y de España. No hay ninguna ciudad gallega que no tenga calles y plazas con su nombre y los escritores y poetas –comenzando por el anticlerical Curros Enríquez y terminando por el santo Arzobispo Lago González– le dedicaron libros enteros.

Los gallegos amantes de la cultura ancestral de su tierra, señalan al Padre Feijóo, por su sensibilidad, su emoción estética, su sentido crítico y su excelsa sabiduría, como al proto precursor del renacimiento espiritual y literario que, a lo largo del siglo XIX y comienzos del XX colocó a Galicia a la cabeza de los pueblos ibéricos. Y ven, en su amplitud de espíritu, en su heroica valentía intelectual, en su afán acucioso por los problemas peculiares de su pueblo, y en sus arremetidas contra los prejuicios y supersticiones de una Iglesia, momificada y decadente, la Resurrección de los siglos de oro de Compostela, apagados, violentamente, a partir de los Reyes Católicos hasta las cortes de Cádiz.

Pero no serán sólo los gallegos, quienes recuerdan hoy al famoso autor de “Cartas Eruditas” y “Teatro Crítico Universal”; serán también los demás españoles cultos, diseminados por el mundo, y los hombres de otras latitudes –de América especialmente– que vieron a la figura del gran monje, llenar todo su siglo, como valor esclarecido, magnífico y solitario en el árido panorama espiritual español del Dieciocho, insulso borbónico, geométrico y frío.


VIDA Y PASIÓN DE FRAY BENITO

Era el Padre Feijóo, descendiente de una vieja familia, tan noble por su abolengo como por su cultura. Sus padres, quisieron que se dedicara a las Letras Sagradas, para los que mostraba gran disposición. Además de en Samos, estudió en Lerez, junto a Pontevedra, y en Salamanca. Obtuvo muy joven los títulos de Lector, Profesor y Doctor en Teología. Su grande independencia de espíritu, su agudo sentido crítico y su intransigencia frente al oscurantismo supersticioso e intolerable de la Iglesia española, de su época, pusieron en mucho cuidado a sus maestros y superiores y le acarrearon feroces enemigos. Lo combatieron, los médicos, lo sacerdotes, los gobernantes y los frailes franciscanos con fierísimo encono.

Cuando fue a Madrid, ya a los 50 años de edad para editar “Teatro Crítico”, estuvo a punto de ser detenido y llevado al Tribunal de la Inquisición. Lo salvaron cartas muy elogiosas que le había dirigido al Papa Benedicto XIV y una muy notable del Cardenal Querini, que le decía en ella que si no supiese el español, valdría la pena de aprenderlo por leer sólo una de sus famosas “Cartas Eruditas”. El Cardenal Querini era, a la sazón, el hombre más culto de la Santa Sede Romana. Fue atacado Fray Benito con libelos y panfletos, desde los púlpitos y aún desde las cátedras universitarias; porque él combatía toda clase de adivinos, brujos, zahoríes y buscadores de la piedra filosofal, con igual valor con que negó en redondo, los milagros de varios santos, vírgenes y demás, que nutrían las arcas de la Iglesia a costa de la credulidad popular. Su Orden Benedictina lo defendió, con ardor, y le ofreció al Generalato. Fray Benito rechazó de plano la jerarquía, para seguir siendo un “humilde estudioso, sencillo y caritativo”.

Se defendía de sus adversarios con la fuerza de su lógica, de su talento y de su humor galaico; cuando el enemigo era de cierto volumen intelectual, lo apabullaba con un ensayo perfecto sobre el tema en discusión; pero si, por el contrario, era un indocto pelafustán, le escribía unos versos finísimos en lengua gallega o castellana, dejándolo a pan pedir. Alguien señaló al Benedicto gallego, como al maestro de Voltaire por su donosa y acerba ironía.

Obtuvo triunfos intelectuales muy sonados. El grupo selecto que rodeó a Carlos III, adoptó las ideas principales de Feijóo referentes a la reforma de la enseñanza, y, el monarca mismo, lo hizo su consejero. Exteriormente, jamás el Padre Feijóo manifestó amargura por los ataques de que fue víctima; pero íntimamente sufrió grandes amarguras por la “ignorancia enciclopédica y voluntaria” de sus compatriotas coetáneos. Murió en el Monasterio de San Vicente de Oviedo en septiembre de 1764, es decir a los 88 años de edad.



LA OBRA

Las obras completas del Padre Feijóo, demuestran la amplitud y universalidad de su sabiduría. Pueden dividirse por las siguientes materias principales: Artes, Astronomía y Geografía-Economía y Derecho Político, Filosofía y Metafísica, Filología particular y general de España, Física y Matemáticas, Historia Natural, Literatura y Estética, Moral y Filosofía Cristianas, Medicina, Historia y Crítica histórica y además de diversos estudios sobre Folklore, leyendas y supersticiones, y muchas composiciones poéticas, algunas maestras por su inspiración y su gracia.

Todos, o casi todos sus trabajos, están reunidos en los ocho tomos de “Teatro Crítico Universal” y en los cinco de “Cartas eruditas”, editadas por la Biblioteca de Autores Españoles de Ribadeneira, de Madrid. Forman una verdadera Enciclopedia inigualada, por el esfuerzo que representa, por ningún otro eclerióstico del mundo. Uno de sus críticos más feroces admirando su talento y su capacidad de trabajo, y repudiando sus ideas, dijo que el Padre Feijóo debía levantársele un gigantesco monumento y, al pie de él, quemar en pira todas sus obras.

Los libros del Padre Feijóo fueron traducidos a todas las lenguas europeas y ejercieron gran influencia en los espíritus cultos de su época y de las épocas posteriores. Por disposición testamentaria, los derechos de edición le fueron legados a su querido Monasterio de San Julián de Samos. Con las rentas que han producido, se mejoró y reconstruyó la vieja casa hasta no tener nada que envidiar a muchas grandes catedrales. Samos siguió siendo fiel al recuerdo del sabio, y, aún hoy, es un notable centro de estudios y de investigación bajo la sabia rectoría del Padre Mauro, su actual Abad Mitrado. Allí están los mejores originales manuscritos del Padre Feijóo como reliquias veneradas. Y de allí parte para Galicia, para España y para el mundo, la luz de su recuerdo imperecedero.


(Artigo publicado no xornal La Hora, en Santiago de Chile o día 8 de outubro de ... 1943)


(Ámbolos artigos aparecen na escolma LA FERIA DEL MUNDO publicada polo CCG no ano 2008)
Benito Jerónimo Feijóo -Biografía
O artigo de 1950 no libro La Feria del Mundo
O artigo de 1943 no libro La Feria del Mundo
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TAXIS CON MEIGALLO EN CHILE

RSP comenta neste artigo unha curiosa anécdota que lle ocurriu a seu bo amigo Eduardo Blanco Amor, durante a sua estadía en Chile e que recolle no seu libro "Chile a la vista" no artigo titulado Los Taxis esteticistas e que se pode ler accedendo ao link indicado.
A Introducción do libro -que está incompleta na rede- é de Edmundo Moure, colaborador neste blog e entrañable amigo quen nos facilitou tódolos artigos que RSP escribiu dende Chile e que estamos a publicar neste medio.


21 de febrero de 1949

LOS TAXIS BRUJOS


Por Ramón Suárez Picallo

Hace algunos meses, un gran escritor español –Eduardo Blanco Amor- en una serie de artículos titulados “Chile a la vista” y publicados en “La Hora”, dedicó una parrafada humorística a los taxis. Sin quejarse de la anomalía, afirmaba humorísticamente que durante quince días consecutivos había tomado un taxi en el mismo sitio de Santiago para hacer idéntico recorrido todos los días, y que, ni una sola vez, la tarifa había sido la misma.

El escritor trató en vano de justificar el hecho, echando pestes contra las “máquinas” extranjeras que, a pesar de venir de un país famoso por su uniformidad, son totalmente discrepantes en el andar, en el rodar y en el correr de un lado para otro por las calles santiaguinas.

El misterio acaba de ser revelado ahora por el Inspector Jefe del Departamento de Tránsito de la Municipalidad de Santiago, don Ernesto López Batte, quien descubrió la existencia de varios taxímetros “brujos”; es decir, acolchonados, desatornillados y puestos en forma que marquen tres veces más de lo que deben marcar, según el tiempo gastado y los kilómetros recorridos. Nosotros, que como el amigo escritor ya mentado, tenemos cierto respeto por las brujas y por las brujerías, protestamos por el hecho de que se las complique en tan feos negocios. Ya lo hicimos, otra vez, cuando ciertos comerciantes deshonestos cargaban las balanzas en su favor y las gentes con tendencia a darle al hurto nombre distinto, les llamaban “balanzas brujas” con cierta tolerancia.

Y eso no está ni medianamente bien. Las brujas, con sus aquelarres sabatinos, sus vuelos en rabos de escoba y sus entrevistas con el maligno, son una cosa; y los ladrones que hurtan mediante una máquina tramposa son otra muy distinta y mucho más peligrosa.

“A cada cual lo suyo”, como decía el que sacaba trigo de la troje del vecino y lo pasaba a la suya.


(Artigo publicado no xornal La Hora, en Santiago de Chile o 21 de febreiro de 1949)
O mesmo artigo aparece publicado na escolma de La Feria del Mundo publicada polo CCG no ano 2008.
Ler o artigo de Blanco Amor citado (páx. 46-47)
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LAMAS CARVAJAL
Con motivo do primeiro centenario do nacemento do ilustre e popular poeta cego, Valentín Lamas Carvajal, RSP escribe este artigo dende Chile, comentando os actos que están a preparar en Bos Aires a este orensano universal autor do "Catecismo do labrego" (1889) e do xornal "O tío Marcos da Portela" que saíu ao prelo un 7 de febreiro hai cento catro anos.
12 de febrero de 1950

EFEMÉRIDES LITERARIA
VALENTIN LAMAS CARVAJAL, EL POETA CIEGO DE GALICIA


Por Ramón Suárez Picallo

Manuel Curros Enríquez, Rosalía Castro y Eduardo Pondal, forman la gran Trilogía poética del renacimiento literario de Galicia en la última mitad del siglo XIX, después del apagamiento de la voz de los cancioneros galaico–portugueses de la Edad Media.

Curros fue la emoción política, civilista y republicana; Rosalía la ternura lírica, la emoción del dolor, la saudade hecha versos y Pondal el bardo de las profecías célticas, sonoras y rudas como el mar de su costa de Bergantiños.

Al lado de ellos humildemente floreció una porta de los llamados menores; Valentín Lamas Carvajal, que representaba en el gran ciclo, gracia popular, los decires amables y jocundos de la mocedad campesina, la ironía política de los refranes de los refranes y la actitud de los ciegos de catedrales y romerías, pues él, ciego también, los entendía como nadie. Y mientras los otros acumulaban libros que hoy, hacen antología, el ilustre ciego de Orense, publicaba en un periódico satírico que él mismo dirigía –“O Tío Marcos de Portela”– lo mejor de tu ingenio. Era uno hojilla volandera, impresa en papel de colores, que recorrió todas las ferias, fiestas y romajes de la región. Allí publicó su famoso “Catecismo del labriego”, hecho a base de las mismas preguntas y respuestas del texto del Padre Astete. El célebre “catecismo” del poeta ciego fue aprendido, cantado y recitado de memoria en toda Galicia, y se hicieron de él tirajes mayores de los cincuenta mil ejemplares, en los tiempos del catecismo de los Bugallal y de los Riestra, en época de elecciones.

Al revés de los otros poetas –Rosalía, Curros y Pondal– que escribieron indistintamente en gallego y en castellano, Lamas Carvajal, escribió sólo en gallego; en un delicioso gallego popular, empapado de amor, de ternura y de gracia. Su amor, a la dulce había nativa, la expresa en estos versos.

“Fálame n’esta lingua amorosiña
que celestiales armonías tén;
Fálame na doce lingua da terriña
se é que me queres bén...”.

La trilogía antes citada se llamó el grupo de “Los Precursores”. A comienzos de este siglo, apareció el de “Los Continuadores”; Caballinas, Noriega Varela, Taibo, Lugrís Freire y Eladio Rodríguez y González, seguido ya de una elite de ensayistas, novelistas y críticos. Estos fueron los encargados de jerarquizar a Lamas Carvajal en el panorama literario de Galicia, colocándolo a la misma altura de sus tres grandes coetáneos. Alguien recogió cariñosamente sus versos e hizo con ellos un delicioso tomo; “Espiñas, follas e flores” (Espinas, hojas y flores), nombre que adoptó después uno de los más perfectos coros populares de Galicia.

Por estos días se cumple el primer centenario de su nacimiento en la ciudad de Orense, y sus paisanos de todo el mundo le rinden por ello devoto tributo de homenaje. En Buenos Aires, el Centro Orensano, la Federación de Sociedades Gallegas, el Centro Gallego y la Asociación de Escritores y Artistas de Galicia, presiden el recuerdo de las efemérides.

Eduardo Blanco-Amor, comproviciano del poeta, fue encargado de hacer una selección de sus versos y prosas que será publicada a todo lujo, con ilustraciones de Castelao, Carlos Maside, Manuel Colmeiro y Luis Seoane, representantes de tres generaciones de artistas plásticos gallegos.

Además, está abierto un concurso literario sobre las siguientes bases, en el que pueden participar todos los escritores de España y de América:

TEMA UNICO: “El pensamiento patriótico gallego.


(Artigo publicado no xornal La Hora, en Santiago de Chile o 12 de febreiro de ... 1950)
Valantín Lamas Carvajal
Sobre o Tío Marcos da Portela
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JOSÉ BALDOMIR RODRÍGUEZ
RSP lembra hoxe, por mor do seu pasamento, ao músico Baldomir "una figura representativa de la espiritualidad galaica, liberal, renacentista y pegada a la vida popular, en las últimas décadas del siglo pasado y en las décadas primeras del presente."
O compositor é coñecido principalmente polas creacións sobre textos de poetas como Rosalia, Curros, Cabanillas, Pondal, González, Golpe,... que alcazaron pronto inmensa popularidade tanto en Galicia como alén do mar e sivan de exemplo "Maio Longo" "Como foi?" ou a inolvidable "Meus Amores".
RSP que coñeceu a Baldomir conta anédcdotas curiosas do célebre compositor galego.
Na Enciclopedia Galega pódese ler un amplo e documentado artigo do músico galego realizado por Ramiro Cartelle.


4 de febrero de 1947

DON JOSÉ BALDOMIR


Por Ramón Suárez Picallo

En un pueblecito de los arrabales de A Coruña, debruzado sobre la incomparable costa de Bastiagueiro, en las proximidades de la Marola, ha fallecido, hace unas horas, a los 87 años de edad, el gran músico gallego don José Baldomir.

Hijo de un hogar acomodado, con tierras de pan llevar y barcas pesqueras en las aguas del mar nativo, era el Maestro Baldomir una figura representativa de la espiritualidad galaica, liberal, renacentista y pegada a la vida popular, en las últimas décadas del siglo pasado y en las décadas primeras del presente.

Después de un letargo cuatrisecular, iniciado con la obra uniformista y arrasadora de los Reyes Católicos y remachada por las monarquías cesáreas y absolutistas extranjeras, de Austrias y Borbones, y aún el ensayo liberal de las Cortes de Cádiz, las viejas nacionalidades que integran la península ibérica, renacieron a la vida de su propio ser, a mediados del siglo XIX, al conjuro de factores artísticos, literarios y políticos de imponderable fuerza.

En Galicia fueron los poetas y los músicos, los artífices de la resurrección espiritual a que hacemos referencia. Rosalía Castro, Curros Enríquez, Eduardo Pondal y Valentín Lamas, poetas insignes, abrieron el camino. Y a su lado marchaba un grupo de músicos: Pascual Veiga, Juan Montes, Castro Chané y José Baldomir, encargados de dar resonancia a los poemas, llevados por ellos al pentagrama. De ahí la famosa “Alborada ” (Veiga), “Negra sombra” (Montes) “N’un xardin ” (Chané) y “Meus Amores ” de este Maestro Baldomir, recién fallecido, que hoy se canta en todo el mundo con emoción devotísima y que representa una etapa artística del país gallego.

“DOUS AMORES ”

Sobre una letra de Salvador Golpe, compuso el Maestro Baldomir su famosa balada “Dous Amores” o “Meus Amores”, “Dos amores –dice la canción– me hacen amar y guardar la vida: la tierra en que nací y el hogar en que me crié. Cuando no sienta en mi corazón el amor de la familia, y cuando mis ojos no vean el sol de la Patria, que la muerte se acerque a mi vera, porque yo no sé vivir sin esos dos amores:

“Ven morte ven axiña, cabo de min,
sin eses dous amores, non sei vivir ”

Pescadores y campesinos, obreros de la ciudad y pastores de las serranías de Carboeiro y de la Fonsagrada, cantan la bella balada de Baldomir; y los emigrantes gallegos, marineros de los siete mares, lingheras de Chacos, en la Pampas y en las Patagonias, la rezan en los atardeceres nostálgicos, para que vengan a reflejarse en sus pupilas los matices todos de la tierra lejana.

Cuando se cantó por primera vez en Madrid –repetida ocho veces– un gran critico musical escribió estas palabras sobre “Dous Amores”: “Dudamos que exista en toda la música europea una composición que contenga más belleza, más fuerza evocativa ni un mayor grado de ternura y de gracia popular. Sólo los irlandeses, parientes de los gallegos por un común origen céltico, podrían ofrecer algo parecido, en orden a expresar, en notas musicales, el insobornable amor a la tierra de quienes la aman como a una madre humanizada”.


EL ARTISTA Y EL HOMBRE

Don José Baldomir había recorrido España y América de punta a cabo. Escuchó sus obras en todas las latitudes, cantada por sus paisanos, desde Alaska a Punta Arenas. En 1931, se retiró a su paisaje familiar, cargado con el peso de los años y el recuerdo de sus viajes. Lo hemos conocido entonces, apoyando su figura esbelta y señorial, delgada como los pinos, sobre un imponente callado de palo de boj .

El mismo contaba cuáles habían sido las dos mayores emociones de su vida: la primera vez en el Uruguay, donde un familiar suyo (el general–arquitecto don Alfredo Baldomir) fue presidente de la República; y, como tal, protector de las artes y las letras. El Maestro se sentía allí un poco “pariente pobre”. Se le agasajó a cuerpo de rey; y, al final de la primera comida, los señores de la casa, un grupo de amigos y toda la servidumbre, cantaron en coro “Dous Amores” como homenaje al huésped que, al entonarse la segunda estrofa, se convirtió en director del amable coro.

La segunda fue en su residencia. Atravesaba por una situación económica muy difícil, a causa de un pleito perdido. Los campesinos vecinos suyos, lo sabían; sin decirle nada, llegaban a su casa los productos más exquisitos de las huertas, los huevos, los pollos, y, algunas veces, codiciadas piezas de caza; pero le faltaba el pescado al que era aficionadísimo. En cuanto lo supieron las pescadoras coruñesas del Muro y de la Palloza, resolvieron el problema en un santiamén. Las merluzas, las sardinas y los percebes, aparecían en la casa del anciano músico como llevadas por arte de magia, aportadas por unas mujeres humildes que cantaban con su música.

Había interpretado el sentir de su pueblo, captado su sensibilidad, y expresado en sus notas inmortales, sus dolores y sus emociones. Y el pueblo le devolvía, en áureas monedas de gratitud, devoción, admiración y respeto.

Por eso, la noticia de su muerte publicada ayer en Santiago, tuvo que entristecer a muchas gentes; a cuantos en hora de morriña y saudade, hemos encontrado en “Meus Amores” la expresión justa del mal de ausencia y la espiritualización de un grande e incurable dolor.
Máis sobre José Baldomir
Sobre o maestro Baldomir na Revista Gallega (nº585 3/xuño/1906)
Sobre José Baldomir
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PASAMENTO DE CASTELAO
Castealo finou o 7 de xaneiro na cidade de Bos Aires.O día 9 foi soterrado na Chacarita.Cúmplense pois, sesenta ano de tales feitos.Ramón Suárez Picallo, que estaba exhiliado en Chile, escribiu este obituario.

9 de enero de 1950

CASTELAO


BUENOS AIRES, 8 – (Especial para “La Hora”). – En la mañana de hoy, falleció en esta ciudad, donde residía como exiliado político, el doctor Alfonso R. Castelao, famoso caricaturista escritor y político gallego, ex Diputado y ex Ministro del Gobierno Republicano.

Todas las asociaciones de la colectividad gallega, han decretado duelo oficial, y asistirán en corporación a los funerales, que se celebrarán mañana lunes por la tarde.

Alfonso Rodríguez Castelao, fue, efectivamente, junto con Bagaría, su gran amigo, uno de los más populares caricaturistas de España y de Europa, en lo que va de siglo. Sus dibujos, de entrañable sabor popular, publicados en los principales diarios de Galicia, en “El Sol”, de Madrid, y en “La Vanguardia”, de Barcelona, eran el pan de cada día de los lectores aficionados a la gracia. Muchos de ellos fueron después recogidos en un álbum maravilloso, titulado “Nós”, que causó verdadera sensación.

Era, además, un magnifico escritor, especialmente en lengua gallega, que él dominaba como nadie. “Cousas”, dibujos con textos; “Un ollo de vidro” (drama entre esqueletos), ilustrado con dibujos suyos; “Os dous de sempre” novela con cincuenta estampas; “Sempre en Galiza” , recopilación de estudios políticos, y centenares de ensayos, notas y comentarios, especialmente sobre temas de Arte, lo habían consagrado como a un gran prosista.

Escribió también una obra de teatro originalísima, titulada: “Os vellos non deben de namorarse”, cuyo estreno en el Teatro Mayo de Buenos Aires, ha constituido un sensacional acontecimiento artístico. En ella reivindicada el Teatro de Máscaras, pues todos los actores aparecen con carretas adecuadas a su papel, dibujadas por el propio autor. Diseñó, además los decorados de los vestidos de varias obras de Valle Inclán, su amigo y paisano; entre obras, “Divinas palabras”, en la última versión que hiciera de ella en el Teatro Español de Madrid, Margarita Xirgu. Ilustró centenares de libros, dibujó la presentación de danzas, coros y ballet, entre otros, la famosa Coral Polifónica de Pontevedra.

Fue artista integral, maestro, consejero y protector de artistas. Últimamente había quedado ciego. Y, junto con su esposa y un grupo de amigos devotos, preparaba la publicación en Buenos Aires de la que él consideraba su obra definitiva: “Historia de las Cruces de Piedra”. Subvencionado por el Instituto de Estudios Históricos de Madrid, y por el seminario de estudios Gallegos de Santiago de Compostela, había recorrido toda España y muchos países europeos, en busca de los maravillosos cruceros rurales de piedra viva, en atrios, caminos y encrucijadas. Sólo de Galicia y Asturias, de la Bretaña francesa y de la Normandía, de Irlanda, de Escocia y de Gales –los países de estirpe céltica– había reunido más de cinco mil documentos cruciformes, dibujados por él, con notas explicativas sobre épocas, sensibilidades y estilo. Esta obra, considerada por los eruditos, que la conocen en el original, como la más perfecta y completa en su género, era la última ilusión del gran artista, cuando se le declaró la terrible enfermedad –un cáncer pulmonar– que dio fin a su vida.


RASGOS BIOGRÁFICOS

Alfonso Rodríguez Castelao había nacido en Rianxo, pueblecillo pescador de la provincia de La Coruña, en la Ría de Arousa, hace horas, más o menos, 65 años. Su padre emigró con él a la Argentina, teniendo Alfonso 8 años. Hizo una pequeña fortuna y volvió a Galicia. El muchacho cursó sus estudios de Bachiller y la carrera de médico, en la Universidad de Compostela. Su primer éxito de artista, lo obtuvo, precisamente, siendo estudiante. Dibujó una procesión, presidida por todos los catedráticos de la Universidad, con sus alifafes físicos y sus características espirituales, puesto todo al rojo vivo. Fue un suceso de arte y un escándalo de irrespetuosidad, en la ciudad levítica y jacobea.

Castelao obtuvo su título de doctor en medicina, pero no ejerció su profesión más que en tres ocasiones: en un parto difícil en una aldea, de la que el médico distaba más de 10 kilómetros; sacó al mundo una niña preciosa, a la que adoraba y besaba paternalmente, siendo ya una lograda doncella; en ocasión de la gripe de 1917, que asoló a media Galicia; y por último, estando de turista en una hirsuta ensenada de la Costa de la Muerte. Castelao fue llamado por un pescador, que tenía agonizando a su único hijo de 14 años. El médico no pudo hacer nada, pero el dibujante le hizo al padre angustiado, un precioso apunte de su hijo, rollizo y hermoso como un dios joven.

Enseguida entró a trabajar en los diarios como caricaturista, mientras el Liceo de Pontevedra le ofrecía la Cátedra de Dibujo e Historia del Arte; pero todo eso daba poco, y Castelao obtuvo, por rigurosa oposición, un puesto en el Instituto Geográfico y Estadístico de España, con unos mapas maravillosos.

Castelao, que era refractario a la política, entró en ella al proclamarse la República. Fue elegido dos veces diputado a Cortes, por Pontevedra, con la más alta votación registrada nunca allí: ciento seis mil votos, la última vez. Durante la guerra civil publicó dos álbumes de dibujos, reeditados en todo el mundo con los “pies”, originalmente escritos en gallego y castellano, traducidos al inglés, al francés, al alemán y al sueco.

En 1938, a causa de su ceguera y de lo precario de su salud, salió de España para Francia. De allí pasó después a Cuba y a los Estados Unidos, donde hizo una memorable exposición de sus dibujos y pronunció más de cien conferencias. De Nueva York salió para Buenos Aires, donde había fijado su residencia definitiva, en medio de trescientos mil gallegos, que lo tenían por líder y por patriarca. En la capital argentina –que es, además, la más grande ciudad gallega – trabajó como ilustrador de libros infantiles, en una gran editorial, mientras preparaba la publicación de sus obras completas.

Allí constituyó el Consejo de Galicia, que lo nombró presidente, y de allí salió para París, cuando el Gobierno Republicano en exilio, que presidió don José Giral, lo nombró Ministro de su Gabinete.

Alfonso Castelao murió en el Sanatorio del Centro Gallego de Buenos Aires, la más poderosa y perfecta institución mutualista de toda la América del Sur, dirigida, indistintamente, por amigos y adversarios políticos del artista y del líder; pese a lo cual presidirán las honras fúnebres del esclarecido compatriota, que honró a su tierra, como artista, como político y como hombre de bien.

Porque debe saberse que Alfonso R. Castelao, fue, con Valle–Inclán y el Padre Feijóo, el hijo más ilustre de Galicia, desde el Arzobispo Gelmírez hasta nuestros días.


(Artigo publicado no xornal La Hora, en Santiago de Chile o 9 de xaniero de...1950)
(Este artigo aparece tamén no libro LA FERIA DEL MUNDO editado no ano 2008 polo CCG)
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Comentarios (0) - Categoría: RSP-Galegos de sona - Publicado o 07-01-2010 19:13
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