A. C. Irmáns Suárez Picallo - Sada


Este blogue nace co obxecto de difundir a actividade da A. C. Irmáns Suárez Picallo, así como de recuperar e por a disposición do público diversos materiais de interese sobre o noso pasado,ao tempo que damos a coñecer os artigos escritos por Ramón Suárez Picallo e outros autores sadenses.
Estruturamos o blogue en varias seccións, nas que terán cabida noticias de actualidade sobre as nosas actuacións, artigos, textos históricos, fotografías...


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LEMBRANDO A VALLE INCLÁN EN 1950

‘Collage’ de fotos publicadas na prensa española con motivo da morte de Valle Inclán, acaecida o 5 de xaneiro de 1936.

8 de enero de 1950

DON RAMÓN DEL VALLE INCLÁN
EVOCACIONES Y RECUERDOS


Por Ramón Suárez Picallo

1936. Seis de enero, día de los Reyes Magos o Fiesta de la Epifanía. Como todas las mañanas de todos los eneros y aún de los otros meses del año, la ciudad Docta y Santa de Santiago de Compostela amanecía orballada, bretemosa y fría. Las campanas, desde la Berenguela –la más solemne y cristiana de todas– hasta la de las monjitas de Belvís, cambiaron sus toques alegres de fiesta por el doblar de difuntos.

En un sanatorio de los próximos aledaños, rodeado de cinco amigos –su hijo mayor, su médico de cabecera, dos periodistas y un cronista de la ciudad– acababa de fallecer don Ramón María del Valle Inclán y Montenegro, el más grande artífice de la palabra escrita, de su Patria y de su generación. Era hijo de aquella tierra, por los lados del monte Barbaza sobre la Ría Mansa de la Puebla del Caramiñal y de Villanueva de Arosa; pero recibiera en la urbe incomparable, toda de cantería viva, sus primeras impresiones y las primeras lecciones en el aula magna de la Facultad de Filosofía y Letras. Amaba a la ciudad y la ciudad lo amaba y conocía a él como a uno de sus mejores ornamentos. En su libro “La lámpara maravillosa” le consagró palabras de Antología, y a lo largo de su “Opera omnia”, el hálito legendario de Compostela se siente y se presiente como un sortilegio. Más aún: el mayor encanto y originalidad de su estilo está en los giros, frases y dichos típicamente gallegos y compostelanos. Los ciegos de romance, los lazarillos pícaros y agudos, los mendigos salmodiantes y murmuradores, y los falsos peregrinos que traen recorridas a pie “más de veinte lenguas desde jerusalem”, y que aparecen en sus obras como figuras de gárgola y de cornisa, con personajes que el vio y trato y oyó hablar en “Las platerías” y “La gloria”, los maravillosos pórticos románicos de la gran Catedral jacobea, en días de fiesta mayor. Y las abadesas, monjas, canónigos y señores que él emparenta con el Marqués de Bradomín, son el convento de Sampayo, del cabildo episcopal, con sus decires donairosos y sus amores inconfesados e inconfesables. “Sonata de Otoño”, “Flor de Santidad”, “Tragedia de Salnés” y “Divinas palabras”, junto con “Aromas de leyendas”, son de ello buen testimonio.

Por último, el supremo homenaje a la tierra y a la ciudad: por sorpresa llegó a ella año y medio antes de su partida del mundo. Venia de Roma, donde era director de la Escuela Española de Bellas Artes. Cuando apareció en el paseo de la Herradura y en la plaza de los Literarios, causó sensación. Alguien le preguntó: -pero, don Ramón, ¿qué hace usted por aquí?

– He venido a morir– contestó sin vacilar.


UNIVERSALIDAD

La noticia de la muerte del gran escritor, circuló por la ciudad, por Galicia, por España y por el mundo en la velocidad del pensamiento. Y a medida que su cuerpo, envuelto en sábanas de lino blanco, adquiría la belleza marfilina de un camafeo antiguo, y su rostro la serenidad de su Patriarca de la Biblia, llegaban a la clínica del Doctor Villar Iglesias generoso protector y amigo de don Ramón – el Ayuntamiento de la Ciudad, el Claustro Universitario con el Rector a la cabeza, las asociaciones de obreros y artesanos, los poetas, los escritores, los políticos y los pintores de toda la región. El Gobierno –que presidía a la sazón otro gallego ilustre, don Manuel Portela Valladares– se hizo parte oficial en los funerales por medio del Ayuntamiento y de la Universidad.

Las centrales telegráficas y telefónicas registraron ese día más de mil veces el nombre del gran escritor, en mensajes conmovidos provenientes de toda Europa y de toda América.

Mientras tanto, los pescantines de la Ría de Arosa enlutaban sus barcas, y los mendigos de la Catedral comentaban:

Sí, probiño. Era aquel señor de las barbas muy largas, que estaban sin un brazo; que escribía historias muy galanas y que iba siempre envuelto en una gran capa. Mismamente parecía el Conde Laiño de los romances del ciego de Gundar:

“Conde Laiño de barba florida, non te me vaias da veíra do mar”.


ESTAMPA Y ESPERPENTO

El entierro estaba señalado para las cuatro de la tarde del día 7. El comercio cerró. La Universidad expidió un decreto de honores, y las banderas de España y de Galicia flamearon a media asta. Las asociaciones obreras decretaron un paro de seis horas. A las tres y media, la lluvia maina y tenue, típica de Compostela, se trocó en torrencial, con acompañamiento de relámpagos y truenos y un tremendo ventarrón huracanado.

Era la Naturaleza. Una especie de funeral wagneriano, arreciado en violencia, minuto a minuto y hora a hora. A las seis, ya anochecido, fue sacado el ataúd –un ataúd de pino apenas pintado-, dentro del cual y vestido con el hábito franciscano, iba el cuerpo muerto de don Ramón María del Valle Inclán y Montenegro, señor de la puebla del Caramiñal; la comitiva debía recorrer a pie los dos kilómetros de distancia entre la ciudad y el camposanto rural de Boisaca.

El temporal seguía arreciando y apenas se oían los fagots de los frailes franciscanos –que a pesar de la rebeldía de don Ramón lo acompañaron en su último viaje-, en recuerdo de sus visitas al convento y de los tazones de chocolate que tomara con ellos y con el Prior tratando de lograr inútilmente los temas del “Dies Irae” y del “Liberame Domine”. Los paraguas se doblaban con el ventarrón, y los relámpagos alumbraban el camino: Los “lóstregos”, que el escritor había escrito en algún capitulo del “Ruedo ibérico” en su onomatopéyica acepción galaica, fueron los cirios de su funeral.

Entre los pinos, solitarios y magníficos, como dos hidalgos valleinclanescos, vacinos y malavenidos, estaba esperando la fosa abierta. Los sepultureros, vestidos con chaquetones de aguas, sobre los que chapuzaba la lluvia torrencial, estaban firmes y cuadrados como poste.

Unos puñados de tierra, besados fervorosamente por Carlos Valle Inclán, su hijo, y por otros devotos amigos precedieron a las paletadas y a los azadonazos de los enterradores.

De regreso a la ciudad, un gran escritor comento:

-Fue tremendo. Fue una estampa wagneriana y un esperpento. El interlocutor respondió:

Sí. Fue algo de “Romance de Lobos”.
Sobre Sonata de Otoño en el cine por RSP
Outro artigo de RSP sobre Valle Inclán
Homenaxe a Valle Inclán en 1956 por RSP
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Galegos de sona - Publicado o 08-01-2014 00:37
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ENTREVISTA CON XOSÉ NEIRA VILAS
Publicamos hoxe a presente entrevista realizada por Voz tv a Xosé Neira Vilas, na que o autor de Memorias dun neno labrego fai varias referenzas a Suárez Picallo e Isaac Díaz Pardo.

Comentarios (0) - Categoría: RSP-Galegos de sona - Publicado o 06-03-2012 09:17
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A CULTURA GALEGA NA SUA DIMENSIÓN AMERICAN.
RSP residente xa en Bos Aires, publica no xornal Lugo unha reseña sobre o libro de Alonso Rios "A Cultura Galega na sua dimensión american" que se publica nesas datas...


Setembro de 1961

A CULTURA GALEGA NA SUA DIMENSIÓN AMERICÁN

Por Ramón Suárez Picallo

Antón Alonso ríos é sustancial i esencialmente un patriota galego, un home de ben, unha conduta vertical e un xeito humán de ver a Galicia no mundo. É tamén un escelente escritor, pedagogo e divulgador dos nosos valores. A iste home, que nasceu en Silleda e se recriou en Buenos Aires, vivindo soñando e loitando pola libertade da súa patria houbo quen lle reprochou de vivir constantemente na lúa. Cando se lle dixo a Castelao ista afirmación da outura sideral en que vivía Alonso Ríos, o gran líder e artista respondeu: E non será que somos nós os que adamos moi a rás de terra, en vez de ser il o que anda moi por enriba?
Con esta resposta de Castelao, queda retratado o noso Alonso Ríos, cabaleiro dos espacios sideraes onde os pés non tocan a probe e mísera terra das pasións inferiores dos probremas enrevesados, e de ética corrutíbel das outas ideias e dos sagros pensamentos a que se refería Pondal no seu poema inmorrente.
Alonso Ríos acaba de pubricar un pequeno opúsculo, cuio tíduo encabeza estas liñas: “A cultura galega, na sua dimensión americán”. (Bases pra unha política Galega). É dicir, unha Galicia que vive, pensa, loita e agarda nos seus propios lideiros xeográficos e unha Galicia trasmariña de alén mar, que asentou eiquí, nestos pobos de América, unha forte raíz social regada co senso moral e espritual de cumprir os deberes i exercer os dereitos. Unha Galicia que insultou nestas nascentes sociedades americáns a súa persoasilidade sin crebar, nin violar ningunha virxinidade autótona.
Pra Alonso Ríos, según esprica no seu opúsculo, coida que istas duas Galicias teñen que entenderse e conxugarse encol dun pensamento sustancial o manteñimento da vella persoalidade patrial, ó traveso do traballo e da cultura. Non esquence Alonso Ríos a condición xeográfica da Península Ibérica e, por ilo, esprica nun mensaxe histórico na súa calidade de segredario do Consello de Galicia a necesidade de incorporar integramente o Portugal irmán á vida política e cultural do dramático pelexo de touro ibérico.
En resumen. Un precioso libro escrito en limpo idioma galego que marcará sen dúbida algunha, un fito como ensaio político da Galicia dos nosos tempos.


(Artigo publicado no xornal Lugo,en Bos Aires, en setembro de...1961)
SOBRE ALONSO RÍOS
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Galegos de sona - Publicado o 19-09-2011 01:20
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DON MANOEL LUGRÍS FREIRE, por Ramón Suárez Picallo
En marzo do 1963, RSP publicaba este artigo sobre o seu conveciño Manuel Lugrís Freire, con motivo do 1º centenario do seu nacemento.


Na rideira vila de Sada, partido xudicial de Betanzos, provincia da Coruña, nasceu fai agora cen anos esta esgrevia figura da galeguidade, do federalismo e da democracia. Morreu na cidade de María Pita, pouco despois de producirse a traición insurreicional que derriba a nacente democracia penunsular repubricana, que lle ofrecía a Galiza a espranza de conquerir os ideaes que alumearan a vida enteira de don Manuel Lugrís Freire.

Cando se proclamou a fugaz República Española –1873– Lugrís tiña dez anos de edade. Era alumno dun famoso escolante de Sada Darriba, conoscido en toda a comarca polas súas liberales ideias e pola sua afervoada emoción galega. Conóscíase ese mestre exemprar co seu nome de pila, que era don Crisanto. O escolante, empezou a forxar na lama do rapaz alumno, anceios, ideias, espranzas, e tamén, unha esquisita sensibilidade, que había de frolecer despois nun gran escritor, poeta e dramaturgo en lingoa galega. Contos de Asieumedre forman unha coleición preciosa de lendas, tradicións e misterios que teñen por esceario O Quencle de Lixandre, a aldea de Rioboro e o Val de Beloy. Entre as súas obras teatrales máis conoscidas e populares figuran: Mareiras, A estadeíña, Minia e outras obras precursoras de todo o teatro galego do noso tempo. Como poeta, toda a súa obra está influída por nobles acentos pondalianos, xa que don Manoel fora amigo entrañábel e ademirador devoto, do outísimo poeta de Ponteceso, de quen recolleu unha seleición de poesías escrita en cartós, cuio orixinaes están na Academia Galega, rexistrados co tídoo Os Eoas.

Entre os poemas máis conoscidos e de máis forza simbólica que escribíu Lugrís Freire, figura “Castro da Fragachán”, que se recitou durante a repúbrica en todas as escolas da bisbarra mariñana.

Por istes e outros méritos literarios foi nomeado Presidente da Academia Galega, até a sua morte.


Vida política

Dende fins do pasado século don Manoel enrolóuse decididamente nas correntes políticas galeguistas, repubricáns e democráticas. En 1908 formou parte de Solidaridade Galega, un movemento pangaleguista equivalente no pensamento e nos propósitos a Solidaridad Catalana, e que integraban os homes máis ilustres da política, das letras e do pensamento da Galiza dalquel intre; e que tiña como base esencial da sua laboura proselitista a redención, o despertamento, e a diñificación dos labradores de Galiza. Iste movemento había de rexurdir despois no famose Movimento Agrario de Galiza que insuflaran Basilio Álvarez, Portela Valladares, don Rodrigo Sanz e outras grandes figuras de primeiro prano na política militante galega.

Namentras, don Manoel Lugrís aituaba no partido repubricano federal, na sua seición da Cruña. En 1917 foi, con outros, fundador das Irmandades da Fala e ó procramarse a segunda repúbrica, en 1931, formou parte da Asamblea da Cruña pro estatuto galego, eisí como de todas as comisións que aituaban na capital de Galiza, preparando as eleicións das Cortes Costituientes i a esperada autonomía, que fora un xeito de ilusión maísima da vida diste patriarca. No chamado bienio negro e despois, nas eleicións do febreiro de 1936, e nas xornadas do Plebiscito, xa mui velliño aínda seguía sendo o gran orador, o escritor e o poeta sempre ó servicio de Galiza. o derradeiro aito da sua vida política foi o voto polo Estatuto, o 28 de San Xoán de 1936. Catro rapaces das mocedades galeguistas da Cruña, que podían ser seus bisnetos, foronno buscar á súa casa e levárono ó Colexio Eleitoral, facéndolle Garda de Honor. Despois de emitido o seu voto, botouse a chorar e dixo: “Agora xa podo morrer”. I en efeito, morreu poucos días depois.


A sua vida afeitiva

Despois da súa familia, o seu gran amor, era o amor a Galiza, as suas paisaxes, a sua cultura, as súas tradicións, e sobor todo a súa lingua, á que lle foi fidelísimo, ó longo e ó ancho da sua obra política, literaria i espritoal. Estabelecido na Cruña como outo funcionario da traída de augas, iba tódalas semáns a facer unha visita á súa vila de Sada, nunca esquecida. Iba con particular devoción tódolos 15 de agosto, festa patronal baixo a advocación mariana da Raíña dos Ánxeles. Iste home, repubricán de sempre, non deixou nunca de ofrecerlle seu homaxe na sua diada maior á Patrona da parroquia donde fora bautismado. Leváballe froles e incrinábase, diante dela, nunha meditación sin verbas. Ista imaxen que é de pedra, de nobre estilo barroco do século XVII ten unha lenda miragrosa mui axeitada ó esprito mariñán de don Manoel. Aparesceu florando enriba das augas, no meio dunha grandísima tormenta, dunha suesta da pavorosa. Foi recollida por un dos mariñeiros que lle pediron que fixera calmar a mareira, e que a farían patrona do primeiro porto onde a barca peixeira fixera arribada. E arribou a Sada e alí quedou de patrona.

As visitas de don Manoel a Sada polas festas de agosto, creábanlle un gran probrema, pois tódalas familias da comarca querían ter o honor de sentalo á sua mesa na gran diada festeira. E don Manoel moitas veces, tuvo que pasar varios días pra non faltar a ningunha invitación.
Sada correspondíalle ó seu escritor e poeta na moeda de ouro da sua estimanza e do seu amor. Eisí imediatamente de procramada a Repúbrica, a avenida principal da vila foi bautismada co nome de Manoel Lugrís Freire, nome que naturalmente, foi borrado polos que viñeron despois pra poñerlle un nome absolutamente estrano.

Hoxe, na efeméride centenaria do seu natalicio, é cuasi que seguro que en Galiza non poida ser evocada nin festexada como se meresce a figura do gran patriarca. Mais a outra Galiza, a Galiza emigrada, que o amou a traveso dos seus escritos, da súa obra e da súa índole de patriota galego vertical e insobornábel, evócao dende lonxe e manda como mensaxe impalpábel, por enriba do mar, istas verbas a xeito de doce choiva pola sua lembranza, pola sua memoria e pola sua inmortalidade no tempo e no espacio.



Lugo, marzo de 1963.
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HOMENAXE A VALLE INCLÁN EN 1956
No 20 cabodano da morte de Valle Inclán, o Patronato Rosalía de Castro ríndelle unha homenaxe ao autor dramático,na cidade de Santiago de Compostela cun fetival de teatro, no que representan algunhas das suas creacións.
RSP, no exilio, faise eco desa nova, e comenta a noticia que está a ler da prensa española, a pesares que nese intre, non se está a ler a Valle Inclán...
Ao pé damos a referencia tamén doutro artigo publicado xa nesta páxina.


5 de febrero de 1956

(FALTA TÍTULO)

Por Ramón Suárez Picallo

Con motivo de haberse cumplido recientemente el vigésimo aniversario de su muerte, ocurrida en Santiago de Compostela, el 6 de enero de 1936, don Ramón María de Valle-Inclán y Montenegro, ha sido objeto en su tierra natal, de un amable homenaje.

En efecto, el Patronato Rosalía de Castro, protector de la cultura gallega, organizó un festival de teatro, en su recuerdo, consistente en la representación de algunas de sus obras dramáticas, que constituyeron en su día, desde el punto de vista teatral, rotundos fracasos; pero que quedaron para siempre, como piezas de prosa maestra y de diálogo incomparable.

“En el Valle de Salnés”, “Divinas Palabras”, “Rosa de Papel”, “Romance de Lobos” y “Aguilas de Blasón”, completaron el programa o repertorio de esta singular “temporada” teatral valle-inclanesca, que corrió a cargo de estudiantes, profesores, artesanos, ciegos de verdad, campesinos auténticos de Salnés y marineros de la Puebla del Caramiñal. Y el personaje de don Juan Manuel de Montenegro, gran señor y rajadiablos, antepasado de Don Ramón, lo interpretó el médico ilustre, que lo asistió como tal y como amigo, hasta el instante mismo de “exhalar su último suspiro”.

Además de la representación de las obras mencionadas, el director de la jornada, “teatralizó” cinco anécdotas, de las más salpimentadas que ilustraron la vida extraordinaria del autor de “Las Sonatas”, retratado con frase lapidaria por el general Primo de Rivera, cuando era bondadoso dictador de España y blanco preferido de diatribas del insigne manco de Villanueva de Arosa: “Tan ilustre escritor como extravagante ciudadano”.

Tenemos a la vista la crónica descriptiva y “comentariada” del festival. Su autor es un joven e ingenioso periodista, con su tanto y cuanto de chungón y de malintencionado.

-No podemos referirnos- dice el colega- al éxito de taquilla del homenaje de Don Ramón, ya que la entrada a las representaciones de sus obras fué absolutamente libre. Una de las poquísimas libertades absolutas, de que pudimos disfrutar desde la fecha de su muerte hasta nuestros días. La libertad maravillosa, por la rara, de darnos un gran placer, sin pagar nada por él.

-Podemos y debemos, en cambio, subrayar y destacar, con letra mayúscula, el éxito artístico, espiritual y popular de la fiesta. Miles de personas de las más diversas condiciones sociales y culturales, desde el mozo campesino hasta el sapiente profesor universitario, pasando por el estudiante y por el aprendiz de santero, escultor en ciernes, aclamaron hasta romperse las manos aplaudiendo, las “divinas palabras” del artista mágico. Unas palabras y unos giros literarios y poéticos de suave, saudosa y maravillosa eufonía, creadas por esos mismos espectadores, y elevadas a la suprema jerarquía de obra de arte musical y lírica, por el artífice genial, sin que perdiera punto ni coma de su gracia, de su sentido, de su tono, ni de su emoción virgiliana y ornamental; ni tampoco de su difícil sencillez y facilidad, para fluir como fluye el agua de los puros, claros y limpios manantiales.

Mientras tanto, ¿quién lee hoy a Valle-Inclán? Nadie o muy pocos. Sus prosas de maravilla y sus versos aromados de leyenda, y sus claves líricas, parecen ser cosa anacrónica, antañona, fuera de tiempo y de lugar, en nuestro mundo, sintético, atómico y concreto como el cemento armado. De ahí que nos haya parecido interesante referirnos y adherir al homenaje que le tributó en su tierra natal, a los 20 años de su tránsito al Reino de la Inmortalidad, donde mora y morará para siempre, como mago de la palabra.


(Artigo publicado no xornal El Sur, de Chile no día 5 de febreiro de ...1956)
Outro artigo de RSP sobre Valle Inclán
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Galegos de sona - Publicado o 05-02-2011 02:35
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5O ANOS DE MEMORIAS DUN NENO LABREGO
Nestes días cúmprese o 50 aniversario da primeira vez que viu luz o libro de Xosé Neira Vilas "Memorias dun neno labrego". Con esta obra a literatura galega chegou a todos os públicos, converténdose nunha das máis vendidas e editadas da historia.
Hai tamén 50 anos, Ramón Suárez Picallo publicaba en Buenos Aires ó seguinte comentario -sendo a primeira reseña que se fixo do libro- que nós reproducimos agora, enviando os nosos parabéns e o noso agradecemento a Xosé Neira Vilas, colaborador desta asociación.


MEMORIAS DUN NENO LABREGO. Orixinal de Xosé Neira Vilas.

Por Ramón Suárez Picallo

Estamos diante dun texto galego, inxel e absolutamente auténtico. Pepe Neira Vilas que xa se tiña revelando denantes coma un bon poeta, arrequenta agora con este libro a sua condición de gran prosista do noso idioma vernáculo.
Neira Vilas, que tendo como ten agora 32 anos, casado con Anisia Miranda, tamén poeta i escritora cubana de estirpe galega, sitúase na condición dun neno aldeán da comarca ribeireña do Patrucial Río Ulla, pra narrar as inquedanzas, as aventuras, as preocupacións e as angurias dun neno labrego que se chama Balbino.
Balbino é “un neno probe que está a mirarnos con ollos tristes, mentras nos vai contando os seus anceios e desventuras. Nasceu labrego nun país de leiras cativas e amos fachendosos. Ten un padriño sabio e un irmán na América. Conosce os trafegos da terra porque se criou entre angazos e forcadas. Sabe de restrebas, sementeiras e segas…A vida é un novelo. O mundo está acugulado de inxusticias das que son vítimas os iñorantes e os probes. As palabras sirven pra decir a verdade ou pra fuxir dela. E Balbino cavila todo esto. Maís alá do Xudío, ou de Eladia, ou de Pachín, está o xuramento feito no adro. Soña de día e de noite, pero herdou a fonda e vella sabidencia aldeán, e as ilusións non lle impiden ollar a realidade que o envolve. Non cree no destino. Di que as cousas acontecen asegún nós queiramos. Mais un día o Landeiro ponlle diante as “Memorias do Capitán Smith”; e outro, a pique de morrer afogado, atopa a Lelo, o seu amigo, que máis tarde emigra e lle escribe dende o Brasil, Balbino non é un rapaz coma todos. Doille que non o comprendan. Síntese atafegado na aldeia. Quere elevarse, fuxir dos seres que soio pensan na maseira. E teima ser “alguén”. Non morrer de todo “cando morra”.
Entendérase, diante deste anunciado que o libro de Neira é un verdadeiro mensaxe; un mensaxe conmovedor para cantos fomos na nosa infancia, nenos labregos ou mariñeiros de Galicia, que rezábamos pra que Deus nos permitira fuxir da nosa propia terra. Da súa pobreza física, da sua soedade espritual e todo elo por causa dun antergo e catricentenario asoballamento. Balbino o narrador, e noso irmán, noso compañeiro, noso vello amigo, coa cachola chea de ilusión e anceios de fuxida. O gran drama de Galicia, do que os nenos pensan todos en arredarse.
O ámeto espritual de Balbino, é moi limitado; ten un límite aldeán nas ribeiras do Ulla máis por estensión é un ámeto que subxuga a todolos nenos de Galicia, con anceio e cobiza de hourizontes ultramariños.
Hai no libro de Neira Vilas, ademáis de todo esto un empeño de estética e de arte, moi rara entre os autores que escriben pra nenos e que non queren ser nenos. Escribir pra nenos é sentirse neno a vegada, require un outo sentimento artístico de ternura e de amor. E facer esto nun lenguaxe auténtico, inxel, e insobornabélmente galego, é certamente, unha gran obra de arte, que logrou na sua narración, de aparencia intrascendente, pero de fondura sicolóxica e nacional galega, o noso prosista Xosé Neira Vilas.
Os nenos de Galicia teñen un pensamento propio, un lingoaxe de seu, un xeito de espresarse facendo comparanzas, incruso coas letras do alfabeto; eisí a “ele” é o legón da labranza; a “o” é a roda do carro; e a “b” é o anzó dos mariñeiros. A “Ll” é o feixe de herba e a “n” é o símbolo de decir: non. Calor, neste sinificado das letras e a das verbas é a función—tiña que ser, mellor dito, a función—dos pedagogos. Os pedagogos non saben desti nin unha soia verba. En troques sabe moito, e vese na sua obra, Xosé Neira Vilas, situado na condición dun neno labrego de Galicia.
Saudamos nas “MEMORIAS DUN NENO LABREGO” de Xosé Neira Vilas, unha obra maestra límpida prosa galega, de sicoloxía infantil, e de sentido mensaxe prós nenos de Galicia de onte, de hoxe e de mañán. E tamén para os grandes que, cicais pro non saber entender os nenos do seu propio fogar e da su propia patria i estirpe críen fillos que, o longo, lles serán infideles; nemigos.
Saudamos tamén neste documento a aparisción de un grande e puro prosista do noso idioma galego, en xerarquía de suprema obra de arte popular.

Buenos Aires.- “LUGO” febreiro de 1961.
FUNDACIÓN XOSÉ NEIRA VILAS
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Galegos de sona - Publicado o 06-01-2011 10:38
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EDELMIRO BERNÁRDEZ
Outro artigo de RSP da sua primeira época ou estadía en Bos Aires, que nos facilitou Hernán Diaz dende Arxentina.
Ao morrer un destacado militante obreiro comunista oriundo de Vigo, Edelmiro Bernárdez, adícalle no xornal El Despertar Gallego este obituario ao dirixente sindical tamén coñecido por " el gallego Bernárdez"ou "o canteiro"...


17 DE DICIEMBRE DE 1926

EDELMIRO BERNÁRDEZ(1)

Hace pocos días falleció de manera casi repentina este destacado militante obrero, militante también en las filas comunistas de este país. Naciera en Vigo, donde actuó en la juventud socialista y en la sociedad de canteros socialistas. Venido a este país dedicó igualmente sus energías a la causa obrera. Entrado a trabajar en los buques de cabotaje nacional, inició y llevó a cabo con éxito trabajos tendientes a organizar la sección cámara de la F.O.M. que, puede decirse, fue obra suya. Fue allí, al producirse las últimas grandes luchas del proletariado marítimo, donde Bernárdez adquirió una personalidad nítida y destacada como luchador y dirigente sindical. Su sinceridad rayana en fanatismo, a veces odioso, agravado por falta de una cultura general que le permitiera el desarrollo de su fibra sentimental, hizo de su vida una línea recta hacia la finalidad, sin reparar en medios. Era de una pieza en sus convicciones y en sus propósitos. Era un vivo ejemplar de fenicio de aquellos que sobreviven aun en nuestras costas y que nos hablan de aquella estirpe semita, calculadora y dura.
Su actuación y su pensamiento unilateral; su condición de hijo de una ciudad donde hasta hace poco no se conocía ni se sentía a Galicia; y la circunstancia de hacer vida proletaria (en su verdadera acepción) desde su infancia, en un período en que el socialismo enciclopedista e internacionalista exacerbado hacía despreciar todo lo propio y aplaudir todo lo extraño, apartaron a Bernárdez de los problemas vitales de Galicia que no comprendió nunca, ni intentó comprenderlos, ni estudiarlos.
No obstante, sin él quererlo, honró a Galicia, porque en las actividades donde actuó fue, por su carácter, por su sinceridad, por su honradez y por su entereza, de los mejores. En el mundo obrero y comunista era conocido por “el gallego Bernárdez”, y entre la gente marinera donde sus actividades fueron más intensas, por “Canteiro”, aludiendo a su profesión de la infancia.
Con él pierde el movimiento obrero argentino a uno de sus elementos más valiosos, quizá el más valioso en el sentido de su incuestionable honradez y entereza.
Quien escribe estas líneas estuvo, en ocasión memorable y angustiosa de su vida, frente a Bernárdez –aun compartiendo teóricamente sus postulados–, por razones temperamentales y de espíritu; más aun, fue ardorosamente combatido por él, y a veces hasta injuriado –la sinceridad llevada al grado de fanatismo puede hacer de la injuria contra el adversario un medio–, no obstante las escribe con el alma en la pluma. No por el sentimentalismo cursi que puede producir la muerte a quien perdona con el cálculo de ser también perdonado, sino con la convicción de quien rinde leal pleitesía a la verdad, tanto más leal cuando se hace justicia a un adversario que ha muerto librando batalla en pro de un ideal que creía el mejor.
¡Después de la dura batalla –los 40 años de su vida– descanse en paz el bravo guerrero!



(1)NOTA DE HERNÁN DÍAZ: El Despertar Gallego, año V, n° 89, 17 de diciembre de 1926, pg. 1. El artículo no está firmado, pero tanto por el estilo como por las referencias a actividades sindicales comunes, no dudamos que fue escrito por Ramón Suárez Picallo. Para esta atribución y otras referencias del texto, véase la Introducción. (Refírese ao do seu libro: "Ramón Suárez Picallo Años de Formación Política" Editorial Alborada. Buenos Aires 2008).
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EUGENIO MONTES

Curioso e interesante artigo biográfico, que RSP adica ao galego Eugenio Montes un dos teóricos das JJ.O.N.S. que daría pé despois ao nacemento da Falanxe...

1 de octubre de 1943

EUGENIO MONTES VUELVE A TEORIZAR SOBRE FALANGE


Por Ramón Suárez Picallo

Los falangistas españoles están, estos días, muy atareados en demostrar que ellos no tienen nada que ver con los totalitarios del resto de Europa. El totalitarismo está en vísperas de su derrumbe y la Falange Española, trata de sobrevivir a la catástrofe, para mantener su hegemonía total en el Estado español, como partido único subvencionado en los presupuestos. Además de la “exclusiva” en todas las funciones públicas, municipales, provinciales y nacionales y todo ello sin contar, que, cualquier obrero, campesino, empleado privado y demás, para poder trabajar en España, debe pertenecer, obligatoriamente, a los “sindicatos” que controla y dirige Falange Española. Pues a pesar de todo eso Eugenio Montes, uno de sus fundadores y de sus teóricos de la primera hora, acaba de escribir en su órgano oficial, “Arriba” que la Falange no es totalitaria. Que el totalitarismo, “es un sambenito que le colgaron sus adversarios políticos” para “perjudicarla” a los ojos de los demócratas del mundo, que, en estos momentos, llevan las de ganar, y pueden afectar severamente el “cajón de pan” de los teóricos falangistas, entre los cuales se cuenta en primer término –por su cultura y por su talento indiscutibles– Eugenio Montes. Las democracias ganarán la guerra e impondrán la paz; tienen declarado que cuando ese feliz evento sea realidad, no quedará en el mundo, ni el menor vestigio totalitario, cualquiera que sea su matiz o variedad.

Todos modos , por allá, no deben tenerlas todas consigo, cuando Eugenio Montes tiene que salir a la palestra a “teorizar” y a desmentir el totalitarismo de la Falange, de la cual es él, uno de los padres espirituales. Es un “reniego” más de Eugenio Montes, maestro en el arte de renegar hoy de sus ideas de ayer. Véase:


ANTECEDENTES DE EUGENIO MONTES.

Montes es gallego, de la provincia de Orense. Es, sin duda alguna el intelectual de más fuste de cuantos están con el actual régimen de España; pero es, también, el más inconsecuente, en orden a su siempre dudosa posición ideológica. Es doctor en Filosofía y Letras y profesor de esta asignatura en el Instituto de Cádiz; es poeta y escritor, y fue corresponsal de “A. B. C.” y de “El Debate” en Berlín y en Roma.

Siendo estudiante del bachillerato, “debutó” en la revista nacionalista gallega “La Centuria” de Orense; publicó en lengua gallega algunos poemas, tres cuentos y un ensayo titulado “Estética da Muiñeira”, que le valió un puesto de primera fila entre la generación renacentista gallega, iconoclasta frente a Castilla y partidario de la independencia de Galicia. Más tarde fue a Madrid y se hizo un furioso antigalleguista, partidario de un férreo estado central y único. A fines de la dictadura de Primo de Rivera, en “Gaceta Literaria” –cuando ya se habían retirado de ella García Lorca, Alberti y otros– se publicó un manifiesto titulado “El Estado”, propugnando, para España, un régimen igual al de Mussolini; entre otros firmantes –Jiménez Caballero, Ledesma, Suevos, etc.– figuraba Eugenio Montes autor del texto. De aquel manifiesto, nacieron las JJ. O. N. S. (Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista), que reunidas más tarde con un grupo similar fundado por Primo de Rivera (hijo) , habrían de ser la base de Falange Española actual.

Al advenimiento de la República, Montes quiso dar vuelta atrás. Solicitó su ingreso en el grupo intelectual “Al servicio de la República”, sin ser admitido; quiso ingresar luego en el Partido Comunista y tampoco. Volvió a Orense donde se proclamó socialista, sin que el Partido lo admitiera. En las elecciones a Diputados a las Constituyentes, se presentó como candidato “socialista independiente” y fue derrotado de punta a cabo. Volvió a Madrid se hizo amigo de los monárquicos. Fue corresponsal de sus principales órganos de publicidad, ya citados, en Berlín y en Roma. Desde allí, sirvió al régimen Lerroux Gil Robles y preparó la entrevista entre los monárquicos españoles y Mussolini, que trajo como resultado el pacto por el cual, el Duce, facilitó hombres, dinero y armas, para la insurrección del 18 de julio.

Estos últimos servicios de Montes, le sirvieron para volver a Falange”, donde se veían con desconfianza sus volteretas. Cuando le fueron pedidas explicaciones, declaró que él, siempre había sido falangista, y que su actuación en otros grupos y campos, era para “bombardearlos desde adentro”.

Durante la guerra civil, estuvo, naturalmente, al servicio de la insurrección contra la República; aspiraba a Ministro de Relaciones Exteriores o de Instrucción Pública. No se conformaba con menos. No logró sus aspiraciones, y, en cambio, desempeñó varias misiones oficiosas de menor cuantía en el exterior; entre otros sitios, estuvo en Chile.


¿OTRA VOLTERETA?

Pasada la guerra civil, los triunfadores no lo tomaron en consideración y él se enfadó. No quiso seguir viviendo en España y se trasladó a Lisboa. Allí, alguien lo señaló como uno de los “conspiradores” a favor de la restauración monárquica al lado de Gil Robles, quienes –como se recordará– hasta habrían hablado de establecer un “Gobierno” monárquico en exilio, si los que mandan en España, no facilitaban la restauración, con el Infante don Juan a la cabeza. Y aún se agregaba que Montes era allí, una especie de correveidile diplomático, encargado de demostrarles a los agentes de las Democracias, que en España, siempre que quede a salvo el mando y el cajón del pan, para quienes hoy lo disputan, todos son demócratas a más no poder. ¡Ahí está para demostrarlo la “”División Azul”!

Su palabra debe valer algo; en España fue uno de los escritores que más se han distinguido, escribiendo contra Inglaterra, su cultura, su democracia política, su régimen de colonización y demás; y aquí, en América, movilizó a cuantos pudo en contra de los Estados Unidos, incluso distribuyó dinero entre ciertas publicaciones antiyanquis.

A lo mejor, sus declaraciones en “Arriba”, tendientes a demostrar que Falange Española no es totalitaria, tienen más crédito que el testimonio de quienes, arma en mano, tuvieron que hacer cara, en los campos de batalla de España, a las divisiones nazis y fascistas, mandadas allí para que Falange Española, gobierne en España, en calidad de “partido único”, con una asignación de 111 millones de pesetas anuales en el Presupuesto de Estado.

Ello no sería nada de extraño, tratándose de Eugenio Montes, apologista de Spengler y autor del manifiesto en que se pregonaba, hace 15 años, un régimen político para España, igual al que había establecido en Italia Benito Mussolini; pero sería el suyo un éxito transitorio y “foráneo”, entre quienes no lo conocen. En España, y entre españoles, la cosa varía. Se le conoce a Montes, se le conoce a Falange, y está muy en boga el dicho popularismo: “Al freír será el reir”.


(Artigo publicado no xornal La Hora, en Santiago de Chile o día 1 de outubro de... 1943)
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Comentarios (0) - Categoría: RSP-Galegos de sona - Publicado o 01-10-2010 02:39
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GALICIA MÁRTIR (1936)
Impresionante e dorido artigo de RSP onde lembra os terribles asasinatos que sembraron os camiños e montes de Galicia de múltiples cadáveres (entre eles o do seu irmán Xoan Antón)... en agosto de 1936.


12 de agosto de 1943

“GALICIA MARTIR"


Por Ramón Suárez Picallo

Entre el 12 y el 30 de agosto de 1936, Galicia, la vieja tierra noroestana de Iberia, sufrió el más grande martirio de su historia. Desde que Brigo, hijo de Túbal, nieto de Jafet y biznieto de Noé, afincó –según la leyenda– sus plantas, en las verdes riberas del Miño, hasta el día de hoy, no se había visto, en la brumosa comarca atlántica de los “Finis-Terraes”, un mayor drama colectivo de terror y de espanto. Se recordaban allí, los tiempos primigenios del Cristianismo, ricos en mártires de la Nueva Doctrina, sacrificados por la Roma pagana: Epifanio, Críspulo, Restituto, Cecilio, Tesifonte, Indalecio, Eufrasio, Atanasio, Teodoro, Torcuato, Marina de Cambados, y Eufemia de Carballo, eran evocados como protomártires. Las invasiones posteriores de suevos y vándalos, los sarracenos, las guerras civiles contra el feudalismo, la lucha contra los reyes católicos, ni las contiendas entre liberales y absolutistas del XIX ni las insurrecciones campesinas de Osera, de Nabra y de Sofán, ya en este siglo, habían logrado superar el martirologio, hasta que, en 1936, sería extravasado con creces.

Era un verano rico, en cosechas de mar y tierra, alumbrado de soles y de esperanzas, aquel de 1936. El régimen democrático y republicano, se reafirmó el 16 de Febrero. El 29 de junio, dos millones de gallegos, en una población total de dos millones seiscientos mil, habían votado, en Plebiscito popular, un Estatuto autonómico, parecido al de Euzkadi y Cataluña. Florecían los proyectos sobre una nueva economía y los planes de industrialización agropecuaria y de explotación pesquera; la Universidad de Santiago, el Seminario de Estudios Gallegos, los Institutos provinciales y comarcales, los Ateneos y Academias de Artistas y que entroncase con los siglos XII y XIII, cuando Compostela era llamada la Atenas o la Jerusalén de Occidente. Ya no emigraba la juventud; las romerías y fiestas mayores eran verdaderas justas de gracia juvenil, en que los pespuntes festoneados de una “Muiñeira”, y los ecos jocundos de las viejas canciones, rendían a las mozas en una invitación a danzar y cantar…

De pronto cayó la gran desgracia, la inmensa desgracia. El 19 de julio de 1936, las ciudades, las villas, las aldeas, los campos o los litorales de Galicia fueron perturbados en su paz fecunda y creadora por un estropicio bélico, proveniente del África infiel; era un barullo exótico, absolutamente extraño al espíritu de Galicia, país donde los campesinos trabajan su propia tierra y los pescadores practicaban aún el régimen colectivista, trabajando y ganando a partes iguales. Un grupo de militares, “perdedores gloriosos” de todas las batallas, frente a los enemigos exteriores, se alzaban con armas y bagajes, contra el pueblo inerme, y contra sus legítimas instituciones políticas y jurídicas. Galicia era, para los insurrectos, una verdadera mina en hombres y en cosas. Eran rica despensa, los bienes de su tierra y de su mar; y sus hogares superpoblados de mozos, un buen surtidero de carne de cañón. Se lanzaron sobre ella como lobos hambrientos y la vencieron a las pocas horas. A fines de julio, Galicia, era un campamento militar, agobiado bajo el peso de las armas y el imperio de la Ley Marcial dictada, con efectos retroactivos, por los vencedores y la muerte iba a comenzar su siega de almas y de cuerpos.


LOS MÁRTIRES

Galicia, sede de grandes fuerzas militares con capitanía general en A Coruña, gran base militar y naval en El Ferrol, formidables cuarteles en Lugo y en Santiago y base de hidroaviones en Marín, pudo ser vencida y rendida por la fuerza de las armas. Pero quedaba indemne su espíritu: sus escritores, sus poetas, sus maestros de escuela, sus jóvenes estadísticas, sus técnicos agropecuarios, sus campesinos y sus marineros, con tierra y casa propias. Y contra ellos hubo que arremeter, salvajemente, en un bárbaro alarde de terror, organizado desde arriba, sistemáticamente practicado. Entre los Consejos de Guerra, que condenaban a muerte por “Rebelión militar” a los que habían defendido los poderes legítimos del Estado, contra los militares sublevados, y los piquetes de Falange, dedicados a matar gente, sin proceso previo, en baldíos, areosas , cunetas y playas solitarias, -aplicando el dicho “claudear”: ir a las “claudias”– se entabló una trágica competición para establecer, quién mataba más. Y los amaneceres de la última mitad del mes de agosto de 1936, alumbraron en Galicia, montoneras inmensas de cadáveres a la vera de todos sus caminos y carreteras. El número de muertos, así, se calcula en las cuatro provincias gallegas –A Coruña, Lugo, Ourense y Pontevedra– en 60 mil, sobre una población total de dos millones y medio de habitantes. De ellos recordamos unos cuantos nombres, con sus respectivas circunstancias personales, que damos a continuación.

ALEJANDRO BÓVEDA, fusilado por sentencia de Consejo de Guerra, Católico, Delegado de Hacienda en Pontevedra, Profesor de Matemáticas.

JAIME QUINTANILLA, Médico, musicólogo, escritor, poeta, Socialista, Alcalde de El Ferrol, asesinado en un monte, junto con su hijo mayor de 17 años de edad, estudiante de Humanidades.

ÁNGEL CASAL, antiguo maestro de Escuela; director de la Editorial “Nós”, que estaba editando el “Codex Calixtinus”; católico, Alcalde de Compostela, asesinado en el camino de Arzúa.

CAMILO DÍAZ BALIÑO, escultor, pintor y dibujante. Encargado por el Cabildo Catedralicio de Compostela, de hacer los afiches para la Fiestas del Apóstol; asesinado en la carretera de Santiago a Padrón. Católico fervoroso.

JOSÉ MIÑONES BERNÁRDEZ, Diputado republicano moderado. Abogado, gerente de una compañía de Gas y Electricidad fusilado por Consejo de Guerra sumarísimo, que lo absolvió primero y lo condenó a muerte dos meses después.

PÉREZ CARBALLO, MARTÍN MARTÍNEZ Y SUÁREZ FERRÍN, Gobernador, Alcalde y Secretario Municipal de A Coruña, respectivamente, fusilados por Consejo de Guerra; abogados los dos primeros y comerciante rico el tercero.

GENERALES SALCEDO Y CARIDAD PITA Y ALMIRANTE AZAROLA. Capitán General y Jefe de la Plaza de A Coruña y de la Base Naval de El Ferrol, respectivamente; fusilados en el Castillo de San Antón.

JOSÉ VILLAVERDE, obrero de la C.N.T. bibliotecario de su organización, arrastrado varios kilómetros atado a la cola de un caballo, por la carretera de A Coruña a Santiago, y rematado después a tiros de pistolas.

SEÑORA DE PÉREZ CARBALLO Y SEÑORA DE MAZARIEGOS, Licenciada en Filosofía y Letras, y maestra de Escuela, respectivamente. Después de ser fusilados sus maridos, fueron declaradas locas y llevadas de A Coruña, al Manicomio de Conxo, en Compostela; en un pueblecillo del camino, llamado Carral, aparecieron asesinadas, ultrajadas y con los senos cortados. Podríamos seguir escribiendo nombres y circunstancias, hasta no acabar. No lo haremos. Sólo queremos, agregar uno, que, por razones que al lector no importan hace temblar nuestra mano y humedecer nuestros ojos al escribirlo:

JUAN ANTONIO SUÁREZ PICALLO, campesino, delegado de la Misión Biológica de Galicia en la comarca de las Mariñas de Sada; genetista vegetal, discípulo de Mr. Henry A. Wallace; técnico en injertos de árboles frutales. Católico galleguista; secretario del Ateneo Popular de su pueblo, donde en las noches de invierno, se comentaba a Platón y a Plutarco; estudiaba por libre la carrera del magisterio y la de Filosofía y Letras, 24 años de edad. Fue sacado de su casa a medianoche por un piquete de Falange, y golpeado, brutalmente, delante de la propia madre, a los dos días, apareció asesinado, con cinco vecinos más, también jóvenes y campesinos, en un monte de propiedad de sus padres. Poco después, murió de pena su padre, y luego, la madre…


(Artigo publicado no xornal La Hora, en Santiago de Chile, o 12 de agosto de ... 1943)
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ROSALIA DE CASTRO
Antonte, dia 15, cumplíronse 125 anos do pasamento de Rosalía. No ano 1950, no 65 cabodano, dende Chile escribiu esta semblanza humana e literaria da inmorrente musa do Sar ou Santa Rosalía como adoitaba dicir RSP.



Este blog que hoxe cumple nove meses de andaina na rede, ten publicadas 310 entradas (das que 280 son artigos de Ramón Suárez Picallo) e acadou xa as 1600 visitas.


17 de julio de 1950
La Feria del Mundo

Por Pick–Up (Por Ramón Suárez Picallo)

ROSALÍA DE CASTRO




Era la segunda quincena del mes de julio de 1885. Una mañana veraniega de gracia, de sol y de luz en las verdes campiñas de la Iria Flavia, en los alrededores de la Villa de Padrón de la Provincia de A Coruña. Los dorados trigales en sazón y los maizales empezando a florecer, daban al paisaje verde, jugoso y húmedo, un hálito de emoción virgiliana. Y como fondo, la bocarría tersa de azul y de infinito como una esmeralda, engarzada con el mar de las rutas emigrantes, de los caminos sin retorno de un pueblo en fuga.

En medio de un jardín de mirtos y de laureles, la casona solariega tenía cerrada las puertas y las ventanas, porque la muerte le andaba rondando. Rosalía de Castro, uno de los más grandes poetas románticos del siglo XIX ibérico, agonizaba de una vida de dolores, de angustias y desconsuelos. Estaba a la vera del lecho su hija predilecta y bien amada, Alejandra, a quien le dictó de viva voz, su testamento:

-¿Ves aquel cajón de papeles? Pues quémalo aquí mismo, delante de mí- y el cajón, que contenía más de cien composiciones poéticas -las últimas de Rosalia– ardió como una pira sagrada. Y agregó después: quería yo hacer este sacrificio antes de llegar al Tribunal de Dios. Esos papeles que son ahora un montón de cenizas, eran hace unos instantes mis últimos versos. ¡Vanidad de vanidades! Cosas frívolas y sin ningún valor frente al definitivo Trance de entrar en la Eternidad.

Alejandra, muchacha atontada y sin la menor idea de las cosas que hacen historia, avivó el fuego poeticida, sin saber de lo que se trataba. Rosalía sintió gran angustia y le dictó a su hija la última orden: “Abre las puertas y las ventanas de la casa, que quiero ver el mar”. Un minuto después la esclarecida poetisa entraba en el Reino de la Inmortalidad; y su cuerpo recibía cristiana sepultura en el Cementerio de la Adina, que ella cantara en versos saudosos, de sin par de hermosura:

“O cemiterio de Adina
xa certo que encantador;
Cos seus olivos oscuros
De tristes recordacións...”

A los pocos días de su muerte los restos de la poetisa fueron trasladados de Padrón a Compostela, su ciudad natal y colocados bajo el ara del Altar Mayor del romántico de Santo Domingo: allí están: y sobre ellos aparecen todas las mañanas ramos de flores frescas, sin saberse nunca quienes las colocan.


SEMBLANZA LITERARIA

Rosalia de Castro y Abadía nació en forma irregular en el seno de una de las familias más ilustres de su país. Entre sus antepasados figura dona Inés de Castro que “reinó después de morir” en el romántico Portugal de Luis de Castro Camoens. Su apellido se entronca, además, con los primeros Condes de Lemos, que ya se llamaban señores de Castro– Jeriz en la época de los reyes godos; y con doña Juana de Castro, Reina de Castilla, y con la flor de los leales de don Pedro el Justiciero. El médico de la familia se ocupó de su bautismo en la Real Capilla Gótica del Hospital de Santiago de Compostela; y sigue siendo el misterioso prolector de la niña, de la doncella y de la señora. Y fue quien la situó en la casa señorial de Padrón, donde pasó los mejores y los peores años de su vida; siendo ya lograda doncella, fue a Madrid con un tío abuelo –General del Ejército de la Reina Isabel II– y allí conoció a los grandes poetas románticos de la época; Espronceda, el Duque de Rivas, Nicomedes Pastor Díaz y Gustavo Adolfo Bécquer. Con su trato afable, la dulzura de su voz y la modestia con que ocultaba su genio poético, los cautivó a todos; y en una velada en honor de Manuel José Quintana, celebrada pocos días después de su muerte, dijo algunos de sus versos más hermosos.

Entre los concurrentes había un mozuelo de su misma edad que la aplaudió a manos batientes. Se llamaba Emilio Castelar, que habría de ser más tarde el orador más ilustre de su siglo y que escribiría como prólogo de uno de sus libros una página de inmortal elocuencia. Gustavo Adolfo publicaba entonces su famosa revista “Rimas”, con trabajos originales y no conocidos de Schiller, Heine y Lord Byron; y le cedió a la poetisa gallega una página entera en la que Rosalía dio a conocer composiciones de maravilla, que pasarían después a sus obras completas. Mientras tanto los emigrantes gallegos, en las Pampas, en los Chacos y en las Patagonias, en los ingenios tropicales y en los barcos que navegan por todos los mares, cantaban los versos de su paisana a modo de oraciones de ausencia y fueron los gallegos de Cuba quienes publicaron los dos libros maestros de la gran poetisa: “Cantares Gallegos” y “Follas Novas”.

Solicitada por los principales editores españoles, se avino a ofrecer un tomo de versos en castellano: “En las orillas del Sar”, considerado por los críticos más ilustres como el precursor de la revolución literaria de Rubén Darío, y dos tomos en prosa: “Ruinas” y “El caballero de las botas azules”.


LA CONDICION HUMANA

Rosalia casó con un gran escritor de su tierra: don Manuel Murguía, poeta, novelista e investigador de gran talento. No fue feliz en su matrimonio; circunstancia que se agregó al complejo de angustia que por causa de su nacimiento, gravitó sobre toda la vida de la gran mujer. Su hijo, único que podría haber sido el nexo de la unión matrimonial, murió siendo niño; y la vida de la poetisa paso a ser lo que ella dijo en su más bello poema. “Negra sombra...”.

Pero Rosalia supo sobrepasar los problemas humanos de su vida, para ser el poeta trascendente y trascendido de los dolores de su pueblo, la emigración en masa, creadora de viudez de vivos y de muertos, la dramática paradoja social de unas enormes tierras sin hombres y de una multitud de hombres sin tierra; la “Morriña” y la “Saudade” o mal de las ausencias, los humildes y castos amores campesinos y con las delectaciones frente al paisaje de sin par hermosura, fueron los temas de inspiración de su obra, junto con la soledad y el hálito místico de las campanas de la aldea, en los amaneceres de alborada y en los atardeceres entre dos luces que ella llamaba: “lusco – fusco”.


INMORTALIDAD

El curioso viajero que llegue a la ciudad de Santiago de Compostela tropezará allí con varios recuerdos de la gran poetiza: en el paseo de La Herradura, bajo la sombra patriarcal de cien robles centenarios, su monumento en bronce y en cantería, teniendo como evocación su poema: “Despedida del emigrante”. Y por detrás de la gran Catedral, en medio de un monasterio en ruinas, el ara de un altar bajo el que reposan sus restos, siempre cubierto de flores frescas y en la alta noche escuchará las rondas de la juventud estudiantil cantando al pie de las rejas y de los balcones:

“Adiós ríos, adiós fontes,
adiós regachos pequenos;
adiós vista dos meus ollos
non sei cando nos veremos.
“Airitos, airitos aires
airiños da miña terra;
airiños, airiños aires,
airitos, levaime a ela...” (1)

Despedida, lejanía, ausencia y anhelo de retorno, los temas que inmortalizó Rosalía, Santa Rosalía, la dulce y mágica musa del Sar.

(1) Así aparece o coñecido poema na prensa de Chile.

(Artigo publicado no xornal La Hora, en Santiago de Chile o día 17 de xullo de ... 1950)
Biografía de Rosalía
Casa museo Rosalia de Castro
Este artigo no libro LA FERIA DEL MUNDO
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Galegos de sona - Publicado o 17-07-2010 03:18
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