A. C. Irmáns Suárez Picallo - Sada


Este blogue nace co obxecto de difundir a actividade da A. C. Irmáns Suárez Picallo, así como de recuperar e por a disposición do público diversos materiais de interese sobre o noso pasado,ao tempo que damos a coñecer os artigos escritos por Ramón Suárez Picallo e outros autores sadenses.
Estruturamos o blogue en varias seccións, nas que terán cabida noticias de actualidade sobre as nosas actuacións, artigos, textos históricos, fotografías...


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VALPARAÍSO

RSP era un namorado do mar. Naceu nun pobo mariñeiro, e os seus inicios no mundo do traballo foron tamén como mariñeiro. Xa de emigrante andivo tamén embarcado.
Basta ler este breve texto escrito uns días antes do que publicamos hoxe para percibilo: "Aquí estamos frente al mar. Dos años hacía que nuestros ojos y nuestro espíritu, no se posaban sobre su ingente grandeza azul. Y teníamos de ausencia, hondas saudades. Por eso lo hemos sentido y presentido, desde lejos, como una esperada y amable caricia. Su aire sutil, salobre y yodado, vino a nuestros labios, a nuestros oídos y a nuestros pulmones, como un mensaje de salud y de euforia, hasta el compartimento del tren, crujiente y escarrancado, como vil artefacto que es de tierra adentro... Mar amigo, maestro en aprendizajes de azul y de infinito,...Ruta y camino para todos los mundos, y para todos los hemisferios, todos y para todos, ahí te va mi salutación..."
Na descripción que fai de Valparaíso agroman algunas destas sensacións...


18 de febrero de 1944

VALPARAÍSO ES EL MAR

Por Ramón Suárez Picallo

Cuando un ciudadano con cierta emoción universal, residente en Santiago, anuncia ?que se va al mar?, todo el mundo sabe a donde va: a Valparaíso, sin duda alguna. Por algo, la hermosa ciudad, es llamada, por antonomasia, ?el puerto?. Como idea, ?Puerto?, es algo más limitado que mar; pero da, no obstante, la impresión cabal de las dos cosas para todo chileno.

Si el viajero dijese ?voy a la playa? o ?voy de veraneo a la costa?, la cosa habría variado. Surgirían los nombres de cien playas, pueblecillos, puntas y caletas, en que es opulento este largo y magnífico Litoral de Chile, ahora, en la plenitud de sus galas mejores.

No siendo así, ?el mar? es Valparaíso. Lo es, por el aire de su atmósfera; por el espíritu de sus ciudadanos; por el trajín, a la vez plácido y dinámico, de sus actividades; por la amplitud de sus calles y el olor salobre de sus plazas; por ese ?tono y matiz?, que tienen todas las ciudades ?oceánicas?, es decir aquellas que están situadas en las orillas de los Océanos, distintas de las que lo están a la vera de los mares interiores, ?charcos donde lavaron sus trapitos, las viejas civilizaciones? ?como diría un humorista antimediterráneo-.

Valparaíso es, en efecto, el optimismo de lo nuevo; el extremo Occidente, empeñado en darle hasta a la luz del sol una nueva trayectoria; puede que en el mundo americano que viene, sea esta ciudad uno de los centros más vitales del mar de Balboa, como inicio de rutas y caminos y la luz vaya, de aquí para allá. Valparaíso es la modalidad chilena más universalista, y más abierta sobre el mundo. Conocimos el puerto y la ciudad, por vez primera, en 1923; después entramos, por mar, en ella en 1941, casi a medianoche. ¿Qué ciudad es ésta? ¿Vigo? ¿Madeira? ¿Constantinopla? Su lucerío, colgado en las casas de los cerros, tiene un poco de todo, incluso de la sin par Río de Janeiro. E incluso, sus gentes, como las de todas las similares, se sienten hijas de su paisaje y de su luz. Están de pie, y marchan hacia todas partes, trátese del mar, del llano de la Cordillera. De ahí que para el observador forastero, existan, en el progreso, en el adelanto y en la espiritualidad de Valparaíso más de 100 años, en los últimos 20 transcurridos en todo: en la impecable elegancia de sus mujeres, en la presentación de la vidrieras de sus comercios, en la limpieza de sus calles y plazas, en la pulcritud de sus bares y restorantes y en el tono general de la vida ciudadana toda.

Se tiene dicho, con mucha justeza, que hay en el mundo la clasificación fundamental de dos espiritualidades: la de los hombres que ven el mar todos los días, y la de los que nunca ven el mar. En Valparaíso y Santiago, están, por lo que a Chile se refiere, representadas las dos. Un porteño, muy agudo y muy culto, con quien comentábamos la diferencia, nos hizo así la definición:

-En Valparaíso, la gente, trabaja, piensa y se mueve, de cara al mundo; en Santiago, la mayor parte de lo que se hace y se piensa, es con vistas a la Moneda. Como usted ve ?agregaba? trátase de distintos panoramas; limitado el uno, y limitadísimo, el otro.

Otro día, con más vagar, trataremos algunos aspectos de la vida porteña. Hoy recordaremos a cierto viejo campesino, que nunca había salido de su valle natal y tuvo que hacer un día un viaje de 20 kilómetros a la capital de la provincia. Volvió maravillado, proclamando, a voz en cuello, por todo su distrito rural, que ?nada ilustra tanto como los viajes?. Y eso, que la ciudad, que él visitara, no tenía mar, como lo tiene Valparaíso.


(Artigo publicado no xornal La Hora, en Santiago de Chile o 18 de febreiro de... 1944)
Información sobre Valparaíso
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Pobos, cidades e lugares - Publicado o 18-02-2010 01:44
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TERRA DE MAGALLANES

RSP como mariñeiro, viaxou por estes lares nos anos vinte e lembra neste artigo dito lugar e as vicisitudes da viaxe, así como Punta Arenas (a confusa Babel),e as distintas procedencias dos seus habitantes e os productos característicos de ámbolos dous lugares.
Estase a cumplir o centenario da soberanía de Chile sobre o lugar, circunstancia que leva a RSP a escribir este artigo. Posteriormente publicará outro no que comenta a conquista do lugar polo navegante portugués de que xa publicamos neste mesmo blog.


7 de febrero de 1944

MAGALLANES, LA TIERRA QUE HONRA AL HOMBRE QUE LE DA NOMBRE

Por Ramón Suárez Picallo

Conocimos Magallanes, su tierra y su mar, en la segunda década del presente siglo. Punta Arenas, su ciudad capital, era, por entonces, una conjunción de mares y tierras, de razas y de espíritus, provenientes de todos los vientos de la Rosa. Era por de aquella muy difícil, a través de su universalidad, señalarle una filiación nacional determinada. Su población más dinámica, más inteligente y más emprendedora, era de origen español ?gallegos, asturianos, vascos, santanderinos y algunos valencianos-; le seguían los yugoeslavos de la costa dálmata, súbditos, a la sazón, de la dual monarquía austro-húngara y de Serbia y Montenegro; había después chilotes provenientes de las comarcas chilenas que se llamaron un día ?Nueva Galicia?, con apellidos de Andrade, el viejo condado galaico de los Puentes del Eume. Algunos ingleses, unos pocos alemanes, y una escasa, cantidad de aborígenes de la tierra. Después, ?lingheras? , ovejeros y contrabandistas, pavos, desertores y fugados?

Circulaban en Punta Arenas las más dispares monedas; los pesos argentinos, los duros españoles, las libras inglesas, los dólares, los marcos y las coronas, según de quien fuera el negocio donde se vendía o se compraba. En materia de idiomas, Punta Arenas, era una verdadera y confusa Babel; desde la ?jota? fenicia de los finisterranos gallegos, hasta las impronunciables consonantes eslavas, pasando por las ?eses? arrastradas de los chilotes, formaban una polifonía sin posibilidad aparente de simbiosis.

En cuanto a las cosas de Magallanes, eran también muy variadas. Las centollas y róbalos de sus aguas, no tienen par en el mundo por su exquisitez. Y no decimos ninguna exageración, si aseguramos que el mejor whisky escocés de todo el globo, se vendía en Punta Arenas. Los mejores impermeables, gabardinas y trincheras, así como las más impresionantes ?camisas polares? de lana, allí las hemos vestido, con las gorras y los guardaorejas más inverosímiles.

Hemos recorrido un temporal en el famoso Estrecho, a bordo de un buque moderno, dotado de todos los elementos técnicos, de la náutica y de la navegación; y aún con ello, no quedo en nuestro buque cacharro sano, y fueron muy pocas las personas que se aguantaron de pie, sin sentir que ?las tripas se les subían a la garganta?. Pensamos, entonces, en los estupendos argonautas que corrieron, en ?cáscaras de nuez?, o poco más, sin saber a donde iban, la sin par aventura del Descubrimiento; hito inicial de la circunnavegación del globo terráqueo. Pensamos en Magallanes, el hombre extraordinario cuyo nombre honra e inmortaliza, aquella tierra y aquel mar, donde no viven ?palomillas? ni vagos, ni perdularios, ni parásitos, porque es aquella zona fuerte y dura y difícil, donde los débiles no cuentan ni se sostienen, ni tienen como ni por que vivir.


CONQUISTA

Por estos días cúmplese cien años, desde que Magallanes se incorporó formalmente, a la soberanía de Chile, no es del caso narrar, aquí, las circunstancias que rodearon aquel histórico acontecimiento. Más que en aquel hecho intrínseco, la soberanía chilena sobre aquella región, ya databa de mucho antes. Alonso de Ercilla, el gran poeta épico español, y primer gran ?poeta nacional? chileno, al bienmentar la ?Antártica famosa?, intuyó ya en su tiempo todo un tratado de geografía política. Y fueron, mucho después de la toma de posesión, aquellas dinámicas gentes del Gran Sur, trabajando bajo la advocación de Chile, al amparo de su estrella, sintiéndose chilenas espiritual y jurídicamente, las que dieron a Magallanes el signo imborrable de su recia chilenidad, espiritual, política y geográfica.

De ello hablábamos, días pasados, con Franklin Zamorano, el inteligente redactor de ?Provincias? de ?La Hora?. Zamorano acaba de recorrer toda la zona, y nos daba, de su periplo, noticias emocionantes. El, que es un maravilloso políglota y un agudísimo observador, no decía como vibraban los yugoeslavos, los alemanes, los árabes y los gallegos, al oír que un periodista chileno, ido de Santiago, les hablaba en la propia lengua de sus mayores, como homenaje de recuerdo a sus estirpes ancestrales y como un hermoso alarde de universalidad.

Y, luego después, recaía la conversación, en castellano, sobre Chile, sus problemas, su vida y sus leyes; y entonces, las saudades vagorosas del pasado, trocábanse en las esperanzas del futuro, de ellos, de sus hijos y de sus nietos. Los sureños de Magallanes, sienten a Chile, aman a Chile y sirven a Chile, su Patria para siempre jamás con la esbeltez espiritual y la generosa pureza de miras con que se aman y se sirven los mitos un poco lejanos e inmateriales, pero sagrados en el recóndito Lar de la Fe y de la Esperanza.


DE FIESTA MAYOR

Por eso, estos días, están de Fiesta Mayor y de guardar los sureños de Magallanes. Las distancias se borran, y se convierten en cordiales, afectivas y prácticas proximidades. Su Excelencia, el señor Presidente de la República de Chile, encarnación representativa, humana, política y jurídica del Estado y de la nación, siguiendo la excelente norma que manda a los gobernantes acercarse a sus gobernados, llega hasta allá, personalmente, para hablar con ellos, estudiar sus problemas, compulsar sus necesidades, escuchar sus inquietudes y sus aspiraciones y resolver, luego, en consecuencia de lo estudiado, lo visto y oído.

Con el Jefe de Estado, llega a la remota y sureña Magallanes, espiritual y jerárquicamente, la Patria chilena, representada por su más alto personero. El ilustre viajero recogerá allí, alientos y optimismos, testimonio de esfuerzos, generosidades abiertas y leales adhesiones, no contaminadas ni mediatizadas, ni condicionadas por enredos ni trapisondas burocráticas, más que del interés nacional, que suelen caracterizar a los centros bullentes de vida creadora de las naciones.

Un viaje a Magallanes es siempre interesante para todo hombre deseoso de conocer el mundo por uno de sus más notables extremos; para un chileno, cuyo primer deber es conocer su patria, visitar Magallanes puede ser una excelente lección; para un gobernante, además de un deber, ir a Magallanes, puede ser una alegría; porque allí están gentes que honran, con su esfuerzo ahincado y su áurea lealtad, a su Patria, y al hombre que da nombre a su tierra y a su mar, evocando la más estupenda hazaña de la navegación de todos los tiempos de la Historia, de paso que señalan una gran esperanza llena de posibilidades de futuro para Chile.


(Artigo publicado no xornal La Hora, de Santiago de Chile o 7 de febreiro de ... 1944)
Conquista do Estreito por Fernando Magallanesr
Magallanes y Punta Arenas
Estrecho de Magallanes y Punta Arenas
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CAFÉ TORTONI
O peche do emblemático café lugar de encontro e "agora y tribuna donde muchos hicieron sus primeros escarceos en las artes y en las letras" da pé a RSP para que conte a historia do establecemento e refira datos curiosos ao respecto como que no seu soto xurdiu o Partido Socialista Arxentino. Na actualidade o Tortoni segue a acoller grupos literarios que continúan esa tradición de reunirse nas suas dependencias como se pode ler nos enlaces que acompañan este artigo.


2 de febrero de 1948

EVOCACIÓN DE UN VIEJO CAFÉ CLAUSURADO


Por Ramón Suárez Picallo

Por causas en las que no queremos ni debemos entrar, ha sido clausurado el famoso café ?Tortoni? de Buenos Aires, situado en la Avenida de Mayo, a la altura del setecientos. La intelectualidad argentina de los últimos cincuenta años, tiene con el suceso motivos de entristecimiento, pues el ?Tortoni?, además de un magnífico café, fue peña, ágora y tribuna de sus más nobles inquietudes y aula magna donde muchos de sus más altos valores actuales, hicieron sus primeros escarceos en el campo de las artes y las letras. Pertenecía en este orden a la familia prócer del ?Fornos?, de ?Pombo? y de ?La Granja del Henar? de Madrid; del ?Tupi-Nambá? de Montevideo, del ?Auvidor? de Río de Janeiro y de algunos otros sobre cuyas mesas se escribieron y se leyeron dramas y comedias, poesías y panfletos políticos, y se comentaron los libros de Spengler, de Jinanajadasa de Eugenio D?Ors, de Ortega y Gasset y de Federico García Lorca, entre otros muchos. Por lo que se refiere a Buenos Aires, hubo otros similares ??Los Inmortales?, ?El Mundial? y el ?Madrid?- donde pontificaron en sus días de gloria y de bohemia Florencio Sánchez, Rubén Darío, Gómez Carreño, Evaristo Carriego, José León Pagano, José Ingenieros y Leopoldo Lugones, para no citar más.

Pero los contertulios de todos ellos iban siempre a última hora a dar al ?Tortoni?, que era, frente a los demás, una especie de ?Universidad Mayor?.


HISTORIA

El ?Tortoni? era, a simple vista, un café cualquiera, situado en la calle más cosmopolita y más concurrida de la capital argentina; los horteras, los profesionales, y los comerciantes formaban su principal clientela; pacíficos bebedores de café y cogñac con cigarro puro, solían discurrir sobre el tiempo, los precios de los géneros y tal cual pleito de actualidad. Pero el ?Tortoni? tenía un sótano donde se compensaba su mejor historia. Dibujantes y pintores, poetas y dramaturgos lograron del dueño que aquel sótano fuese una especie de mundo aparte dedicado sólo a sus elucubraciones. En las paredes campaban dibujos inverosímiles y versos futuristas y en un piano destartalado, traído de un destartalado ?Bric a Brac?, nacieron las primeras notas de ?Caminito? y de ?La Cumparsita?. Zonza Briano expuso allí las maquetas de sus mejores obras escultóricas, y Quinquela Martín sus primeros cuadros del Riachuelo y de la vuelta de Rocha. Los poetas de la postguerra ?Paco Luis Bernarda, Jorge Luis Borges, Amado Villar, Córdoba Iturburo y toda su cohorte de ?Martín Fierro?, además del ?Grupo Proletario? de Boedo- libraron en el sótano famoso una tremenda batalla de metáforas y acordaron que el meridiano de la literatura hispanoamericana era Buenos Aires.

Tratábase de escuela, deliciosamente anarquista, en la que no había maestros ni alumnos, donde cada cual decía y hacía todo cuanto se le daba la real o republicana gana y voluntad. Tenía el carácter de una institución y se llamaba ?la Peña? y cuyas autoridades surgían por autovoluntad de ser tales, sin más trámites ni requisitos. Esto era el sótano del ?Tortoni? en los últimos tiempos. Pero su historia venía de antes; en abril de 1893 se reunieron allí cinco personas: el alemán Germán Muller, el italiano Carlos Mauli, el español Esteban Jiménez y los argentinos Juan Bautista Justo y Nicolás Repetto para fundar el Partido Socialista Argentino; y pocos días después redactaban el primer ejemplar de su diario ?La Vanguardia?. Anarquistas, individualistas y colectivistas; socialistas de Marx y de Bernstein; sindicalistas de Leone y de Sorel, y hasta vegetarianos y naturistas ventilaron en tenidas memorables sus pleitos de doctrinas y de principios y a veces después aludían a los acuerdos del ?Tortoni?.

Mientras tanto, la pacífica y honesta Burguesía de la Avenida Mayo tomaba su café en el piso superior, interrumpidas sólo de cuando en cuando sus plácidas digestiones, por grandes pateos, silbatinas u ovaciones que surgían del sótano como si vinieran del centro de la tierra a manera de volcán.


UNIVERSALIDAD

Pero, aparte de este aspecto pintoresco de la historia del café recién clausurado, ofrece a la vida espiritual e intelectual argentina otro de mucha mayor importancia. Todos los escritores, poetas y artistas provincianos, que iban a Buenos Aires en busca de alientos y de estímulo los hallaron a manos llenas en ?La Peña?. Y todos los valores de fama mundial ?músicos, poetas, actores de teatro, dramaturgos, pintores y conferenciantes- bajaron al viejo sótano a departir con aquella joven intelectualidad un poco petulante pero cordial, curiosa e inteligente antes de exponer el fruto de su talento en los lugares oficialmente dedicados a tal objeto. El último libro, la revista más novedosa o la obra teatral producida en cualquier latitud del globo tenían en la tertulia del ?Tortoni? amable lectura y ágil comentario?

Se ha dicho alguna vez que Buenos Aires es el más grande mirador espiritual de Sudamérica sobre Europa y sobre el mundo; pues bien de ese gran mirador, fue sin duda alguna ?La Peña? del ?Tortoni? uno de sus más anchos y claros ventanales durante los últimos treinta años. De ahí que su clausura nos cause a quienes alguna vez nos hemos debruzado en él, una sensación de triste y melancólico saudade.


(Artigo publicado no xornal La Hora, de Santiago de Chile o 2 de febreiro de ... 1948)
Algún grupo que se reúne no Tortoni
Historia del Tortoni
O Tortoni na actualidade
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Pobos, cidades e lugares - Publicado o 02-02-2010 02:38
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FOTOGRAFÍAS DE EDWARD STEICHEN
RSP comenta neste artigo un album fotográfico dun dos grandes fotógrafos do século XX o gran artista Edward Steichen (1879-1973)e que na època en en se escribiu o artigo era membro do exército de EE.UU. sobre distintos aspectos e lugares da nación americana e do que tamén sinala outras coñecidas exposicións ou albumes.
No verán de 2008 o Museo Reina Sofía albergou unha magna exposición de Edward Steichen.



28 de enero de 1944

IMÁGENES DE UNA NACIÓN EN GUERRA


En forma de revista, con el título ?Hacia la Victoria?, la Oficina del Coordinador de Asuntos Interamericanos, ha puesto en circulación un bellísimo álbum de fotografías ?visión de una nación en guerra? preparado por el Museo de Arte Moderno de Washington, bajo la dirección del Teniente Comandante Edward Steichen.

Es un poema, casi sin palabras, de Fe, de Esperanza y de Optimismo en el que la imagen parece brotada de las palabras de un canto de Walt Withman. Arranca del paisaje primigenio de las tierras vírgenes, donde trotaban los búfalos a miles; pasa por el piel roja, vencido por las infinitas mareas de los pioneros blancos hacia los largos ponientes, en busca de tierra; y llega al mar de espigas de trigo, inmenso tendal de oro que se trocará en pan, renovador de la vida, ante la risa abierta de las gentes campesinas, en la era jocunda, frente al establo y la granja opulenta de bienes.

Y después de la visión rural, el nacimiento de las ciudades campesinas y ribereñas, con los hogares sencillos, la Iglesia y la Escuela, que también elaboran y gestan su cosecha: una humanidad juvenil, limpia y curiosa, de la que han de salir los paladines de la libertad, amor de los amores de los pueblos grandes y dignos; los libros, la tierra y la fe, últimas y mejores esperanzas del mundo.

Luego, más tarde nueva transformación de campos y ciudades: retumba el potente canto de los duros hierros y aceros: represas, usinas, plantas eléctricas, fundiciones, fábricas, puentes, astilleros, minas, torres y rascacielos, surgen como por milagro. La nación, dinámica, vital, poderosa, orgullosa de su nivel de vida, y vigilante del legado de los Padres, que le mandaron vivir con justicia y en libertad, con gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo, para siempre jamás.

Hasta que un día, las fuerzas del Mal irrumpieron violentamente contra todo derecho y contra toda justicia, la vida normal y pacífica de los pueblos honestos y laboriosos. Hombres y naciones fueron sometidos y opresos; arrasadas ciudades y campos sembrados; fueron menospreciadas las leyes humanas y divinas. Querían la guerra, las fuerzas del Mar, y, ¡por Dios!, que la tuvieron. La guerra justa, en defensa de preciados patrimonios, que era menester guardar y defender, al costo de la vida y de la sangre.

Y la gran nación, esforzada en los nobles menesteres creadores de la paz, se puso de pie y centuplicó sus fuerzas para la guerra. Sus hombres y sus cosas salieron para remotos continentes, por el aire, por el mar y por la tierra, en sus veloces máquinas de maravilla, nacidas en las tierras vírgenes, donde otrora hacían cabalgata los potros salvajes y los búfalos por millares.

Y los robustos muchachotes, rubios y morenos, trigueños y pardos, salidos del gran crisol de razas, criados para vivir la vida plena, allá se fueron, al Asia y al África, a la Europa y a la Oceanía, bajo la advocación de sus banderas de barras y, estrellas, a darle cara a la muerte y a la gloria. Los que retornen, traerán verdes laureles y en el corazón la alegría de haber contribuido a salvar los valores morales y espirituales de la Humanidad, puestos en peligro en una hora aciaga. Y los que no, jamás, serán olvidados, por lejano que esté el lugar de su postrer reposo. Por los unos y por los otros, se leerán, mañana, en las páginas de la Historia, estas hermosas palabras, que cierran con broche de oro el álbum comentado: ?América, tu simiente de destino ha dado fruto multiforme; páginas de duro trabajo, penas y sufrimientos; ardua lucha de hombres de roble y mujeres de gráciles torsos; seguirán viviendo, padres y madres de soldados, marinos, pilotos, campesinos y obreros; después, los hijos ocuparán el puesto, porque el mañana es de los niños de hoy?.

Tales cosas, hemos visto y sentido, hojeando la primorosa colección de fotografías de ?Hacia la Victoria?. Digamos, de paso, que supera en belleza, en grabado y en interés bibliográfico, a cuanto habíamos visto hasta ahora, y, entre otros hermosos alardes editoriales, conocíamos ?En Guardia?, cuya colección es, quizá, lo mejor que se ha publicado en el mundo, durante lo que va de guerra. Los amantes de la hemeroteca habrán de buscarla, en días futuros, como se busca un tesoro y como un estimable documento gráfico de la magna guerra de todos los tiempos.

?Hacia la Victoria?, destaca un detalle interesante: El hombre, la mujer, los niños; es decir, la criatura humana, trabajando, cantando, riendo o sufriendo, como tema principal, queriendo sin duda significar que eso es ?la criatura humana- el motivo principal y la finalidad última de este ingente esfuerzo de América y del resto del mundo democrático. Teníamos ya el alma y los ojos fatigados de ver máquinas, máquinas y máquinas, en periódicos, en revistas y en películas. Preferimos estas visiones de tierras y de hombres, que las humanizan con su presencia y con su esfuerzo.

Ojear ?Hacia la Victoria?, nos facilitó, en tal sentido, un placentero descanso espiritual y nos trajo buena dosis de optimismo; agradecemos, por eso, el atento envío, del que dejamos, en estas línea, acusado el recibo.


(Artigo publicado no xornal La Hora, o 28 de xaneiro de... 1944)
Edward Steichen no Reina Sofía en 2008
Maís sobre Edward_Steichen
Edward_Steichen
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Pobos, cidades e lugares - Publicado o 28-01-2010 01:53
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FALANDO DE CHILE LEMBRAMOS GALICIA
Dos vintecinco anos de exhilio por distintos países hispanos, dezaséis residiu RSP en Chile; velahi o cariño que demostra hacia o pais que o acolleu e no que acada o sustento como periodista. Hai moitos artigos adicados a Chile. Neste que presentamos comenta unha exposición fotográfica sobre o país co fin de difundir e promocionar a paisaxe, o mar, as montañas, as persoas e os seus traballos, as costumes, as vilas e cidades, as tradiccións e o pasado e o presente. Lembra as suas viaxes polo país e rememora a visita a illa de Chiloé que tanta morriña e saudade deixa nos galegos que a visitan. Completamos o artigo cunha conferencia que impartiu en Bos Aires que transcribiu Lois Pérez Leira e aparece recollida nas páxinas 415-421 coas que remata o libro La Feria del Mundo e ao que se pode acceder dende esta páxina.


27 de enero de 1949

EL PAÍS DONDE VIVIMOS
UNA BELLA VISIÓN DE CHILE


Por Ramón Suárez Picallo

En los grandes patios colaterales con el salón de honor de la Universidad de Chile, está exhibiéndose, hasta el día 30 del corriente mes de enero, una magnífica exposición de fotografías, y documentales, de todo el territorio de la República. La muestra es patrocinada por los muy meritorios Servicios de Difusión Cultural de la Universidad, a base de piezas de sus archivos propios y de la aportación privada del señor Carlos Keller. Lleva los siguientes títulos: ?Imagen Geográfica de Chile (El país donde Ud. Vive)? y es, efectivamente, eso: una bella visión de imágenes de la Patria, elevadas a la jerarquía de arte y de documento, a través de la lente de varios excelentes artistas fotógrafos. Está dedicada, modestamente, a los alumnos y profesores extranjeros que asisten a los cursos de la Escuela de Verano, que deseen conocer a Chile en sus más hermosos aspectos: el paisaje, de tierra y mar y de los lagos y cordillera: las personas que lo humanizan con trabajos, sus costumbres y sus tradiciones y los núcleos de población, villas y ciudades que hablan del pasado y del presente histórico chileno en relación con el progreso en sus múltiples manifestaciones.

La iniciativa no puede ser más acertada para completar el recuerdo, las enseñanzas y los afectos, que sin duda llevarán de aquí los distinguidos huéspedes universitarios, que están conviviendo unos días fugaces con los hombres y las instituciones más representativas de la cultura y la espiritualidad chilenas. Pero lo es aún más, en lo que ella concierne a la oportunidad de conocimiento que les ofrece a los chilenos de aspectos de su propio país y que les son desconocidos a muchos centenares de miles de ellos.

En ambos sentidos, la magnífica exposición a que nos referimos, constituye un perfecto broche de oro a los ya famosos cursos de temporada, que alcanzaron este año un éxito insospechado.

EL HOMBRE Y SU PAISAJE

Hemos ido tres veces en dos días a los salones donde Chile se ofrece a los ojos curiosos del visitante, en una visión de paisajes perfectos en todo cuanto el paisaje dice relación con el espíritu del hombre. Hace unos 28 años, hemos visto ?con nuestros propios ojos?, algunos de los bellos rincones que allí aparecen. Punta Arenas, Aysén. La desembocadura laberíntica del Estrecho sobre el Pacífico, y una buena parte de la zona de Los Lagos, viniendo desde ?la otra? Patagonia. Más tarde, en 1942, hicimos el viaje por tierra, desde Santiago a Puerto Montt y de éste a Santiago, con el consiguiente ?salto? a Chiloé, la antigua Nueva Galicia unida a nuestros mejores recuerdos por su nombre, por su geografía y por su paisaje; por sus costumbres y sus tradiciones, que hacen del hombre y de la tierra un solo ser consubstanciado en lo absoluto, en la vida y en la muerte, en la poesía, en el trabajo y en la leyenda. ¡Los vagarosos atardeceres sobre las rías de Chiloé, con su hálito místico?panteísta de la ?pensión? que también se llama ?morriña? y ?saudade? son el más vivo recuerdo de nuestros viajes a Chiloé!

Allí, y en los otros aledaños sureños de este largo país, verdes, jugosos, fecundos y humanizados, hemos aprendido a develar el extraño misterio que tanto le dio que hablar a nuestro amigo Blanco Amor: el misterio que es en la América de nuestros días la sencilla, llana y naturalísima hospitalidad del hombre chileno, fluyente de su espíritu como el agua fluye de un manantial. El norte y el noroeste de nuestra península, con forma de piel de toro, están allí tan transplantadas con el hombre y el paisaje, como si fuesen traídos adrede en un barco de legendaria aventura.

Así como en los dos nortes , el Chico y el Grande hemos hallado la raíz andaluza, clara y nítida, en la facundia, el ingenio y la gracia simpática que se perpetúa en el humilde nortino de Chile, siempre dado a la alegría extrovertida.

BEBERÁS EN TU COPA

Todas estas y otras muchas reflexiones y evocaciones, nos han sido sugeridas por la visión de Chile, ofrecida en los salones de su Universidad, en una exposición de fotografías. Por causas que no es del caso examinar aquí, pocos son los chilenos que pueden conocer en forma directa -el país es muy largo y los recursos muy cortos- estos prodigiosos y santos lugares de su nación. Pero en este caso, el arte casi supera a la naturaleza; y por eso pueden y deben verlos, aunque sea reducidos a una mínima dimensión física, sin perder belleza ni fuerza evocadora.

Y, sin duda alguna sentirán, como la hemos sentido nosotros, una honda emoción estética, un sentimiento de elevado orgullo, y un fuerte aliento de optimismo, ante el letrero que dice: ?éste es un país donde usted vive? y que puede complementarse con esta famosa frase: ?ésta es tu copa y beberás en ella, porque, rica o pobre, de tosco vidrio o de fino cristal, ¡es tuya!
Discurso a Chiloé ( por RSP)
Datos sobre a Illa de Chiloé
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OLA DE FRÍO EN EUROPA
Acabamos de pasar, nestes primeiros días de 2010, unha ola de frío que deixou Europa e España cubertas de neve e moitas estradas cortadas así como as pistas pechadas de diversos aeropor-tos.
RSP fai referencia as dificultades e penurias económicas que está a sofrir a Europa da postguerra aos que se engade unha intensa ola de frío nestas mesmas datas pero de 1947 e cita como exemplo a cidade alemana de Hamburgo....
A foto corresponde ao conxelado porto de Hamburgo en xaneiro de 2003 e publicada n
a Voz de Galicia.


13 de enero de 1947

¡F R Í O!


Por Ramón Suárez Picallo

Los europeos están ahora en pleno invierno. La dura y empinada ?cuesta de enero?, es este año terrible en el viejo y destrozado Continente. No hay pan, ni carne, ni papas, ni materias grasas, ni ropas con que cubrir los cuerpos ateridos. Muchas de sus ciudades están destruidas casi totalmente, por lo cual tampoco hay techo bajo el que las gentes puedan cobijarse en las noches interminables.

Y por si todo eso fuera poco, una ola de frío sin precedentes la recorre de punta a cabo a manera de maldición de Dios o de la Naturaleza por sus muchos y muy terribles pecados cometidos en los últimos años. De todos aquellos países uno de los que más sufren las consecuencias de tal desolación es la Alemania derrotada. He aquí, al respecto, una conmovedora noticia procedente de Berlín, retransmitida de Hamburgo, publicada aquí hace pocas horas.

?Han muerto de frío, sólo en nueve días, 21 personas y 66 tuvieron que ser internadas en hospitales, con las extremidades heladas, en la ciudad de Hamburgo?.

Las autoridades municipales ordenaron que los almacenes que no expendan productos alimenticios sólo tendrán derecho a estar abiertos dos veces a la semana a causa de la falta de carbón y de corriente eléctrica.

Y termina así la noticia: ?El Partido Comunista de Hamburgo ha invitado al pueblo por medio de grandes afiches a concurrir a un mitin de protesta contra el frío y el hambre?.

Hamburgo, hoy hecha escombros, fue una de la más ricas ciudades portuarias de Alemania, con todas las características de gracia, de universalidad y de buen humor de los grandes puertos del mundo. Pero fue, también, un recio baluarte del nazismo, causante de su actual desventura, así como de la desventura de todo el resto de Europa. De sus muelles salieron buques y soldados a sembrar en tierras y mares el espanto y la desolación; y a sus muelles, durante muchos y muy largos inviernos, llegaban repletos de víveres de pueblos saqueados, quitados a viva fuerza de las bocas hambrientas de sus gentes.

Pese a todo ello, nos duele el tremendo drama de Hamburgo; y le deseamos mucho éxito al mitin comunista ?de protesta en contra del hambre y del frío?. Ojalá que los discursos que en él se pronuncien tengan la mágica virtud de hacer subir la temperatura y brillar el sol, hasta derretir la nieve y de reconstruir las casas derribadas y de hacer que las papas, los repollos, las zanahorias y las betarragas, nazcan y se críen por generación espontánea y rindan a ciento por mata.

Todo puede ser. Hemos conocido a un furioso opositor del régimen de su país, quien refiriéndose a una gran sequía, gritaba a voz en cuello: ?Llovería a cántaros si el Gobierno quisiera?. ?¿Está brava la mar y no podemos ir de pesca? ?El gobierno tiene la culpa?. Claro que en el Gobierno no estaba Hitler, en cuyo caso no hubieran protestado ni los grillos.
Ola de frío en la Vanguardia del 8-01-1947
Ola de frío en ABC 8-01-1947
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Pobos, cidades e lugares - Publicado o 13-01-2010 00:20
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ANTÁRTIDA
A Antártida, vasto continente con máis de trece millóns de qm2, foi dende sempre un territorio desexado por moitos países.Polo Tratado Antártico, de 1959 hai un acordo internacional de non extracción de minerais da Antártida durante 50 anos (e que remata agora, aínda que, en 1991 suspendeuse xa a posibilidade de tal explotación).
Arxentina reclama casi 1 millón de qm2,entre os meridianos 25º e 74ºO. Chile, entre os paralelos 53º y 90ºO. Reino Unido, Noruega, Australia e Nova Zelanda, reclaman tamén dereitos na zona...
Ao remate da 2ª guerra vólvese a falar da Ántártida e RSP opina ao respecto, inclinándose como é evidente polos dereitos de Chile.



30 de diciembre de 1946

(Sin título)


Por Ramón Suárez Picallo

Estados Unidos, Inglaterra, Noruega, Australia, Nueva Zelanda y la Unión Soviética, reclaman derechos de jurisdicción en el albo y misterioso Continente Antártico. Frente a todos esos países, Chile y Argentina, exhiben razones de indudable fuerza jurídica, geográfica e histórica, para ejercer allí una co-soberanía, que nadie podrá refutar, con textos valederos, ni con antecedentes de facto que acrediten tales derechos.

Y lo peor del caso es que todas las naciones citadas se disponen, ahora, a realizar actos de fuerza por el mar y por el aire, que aseveren su mejor supuesto derecho para adueñarse del inmenso bloque glacial, donde no hay árboles, ni casas ni crece la hierba, ni los pájaros cantan, ni viven los hombres.

Sólo los atontados pingüinos y las barbudas focas pueblan aquellas silenciosas soledades, el único rincón pacífico de todo el globo terráqueo, por eso mismo: porque no viven en él gentes civilizadas, ni sin civilizar.

Un caballero muy aficionado a los tejemanejes de la política internacional, a la vista de este lío polar, nos decía muy lleno de razón: ?Habrá guerra por la Antártica. El pleito que tuvo mal fin acerca del Polo Norte se reproducirá en torno al Polo Sur. Las focas, las ballenas y los pingüinos, están en grave peligro de saltar hechos añicos por los efectos de la bomba atómica, sin que a los pobres animalitos les vaya ni les venga nada en el pleito?. ?Porque la gente de mal vivir y de morir peor ?agregaba el pesimista caballero?no está a gusto si no tiene algo por qué pelear, aunque sea sobre inmensos campos nevados, que no sirven para maldita la cosa, como no sea para armar lío inútilmente con el prójimo?.

Nosotros somos más optimistas que el comentarista de marras. No habrá guerra por causa de la Antártica, por ser aquello muy frío y muy lejano de los centros neurálgicos y acalorados, donde se debaten el futuro y el presente del mundo poblado. Cuando más habrá exhibiciones deportistas, ante las focas asombradas y los pingüinos atontados, incapaces de comprender, cómo hay quien hace esfuerzos tales para no obtener ningún resultado.

Mientras tanto, nosotros, seguimos escuchando los sonoros versos de Ercilla y Zúñiga, que valen por cien tratados de Geografía y de Derecho sobre la tierra discutida:

?Chile fértil provincia y señalada,
en la región Antártica famosa?.


(Artigo publicado no xornal La Hora, en Santiago de Chile o día 30 de decembro de... 1946)
Tratado Antártico
Datos da Antártida
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Pobos, cidades e lugares - Publicado o 30-12-2009 02:31
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GRAN BRETAÑA E A SUA POLÍTICA
RSP foi sempre un defensor da política desenrolada por Gran Bretaña..." Inglaterra foi baluarte da liberdade e exemplo de convivencia civil, de bo orde político e xurídico e de pureza democrática na sua vida interna..? aínda que -as veces- manifeste disconformidade coa liña imprecisa que está a tomar.


28 de diciembre de 1946

(SIN TÍTULO)


Por Ramón Suárez Picallo

Mister V., joven, ágil e inteligente periodista chileno, nos ha salido al paso, acusándonos de ?emprenderla contra la Gran Bretaña y todo lo que ella representa?, tomando pie para su afirmación en un comentario nuestro, referente a la proyectada supresión de la renta que el Gobierno inglés viene pagando a los lejanos herederos de Lord Nelson, héroe de Trafalgar.

Mister V. se equivoca de medio a medio. Nosotros no combatimos ahora, ni hemos combatido nunca, a la gran nación inglesa, ni a lo que ella representa. Por el contrario, en la penúltima guerra mundial -¡y ya llovió desde entonces!- fuimos detenidos, por primera vez, por defenderla a voz en cuello. Y durante la guerra última, nuestra palabra y nuestra pluma, en distintas latitudes del mundo, y en esta misma columna de ?La Hora? durante cerca de tres años, estuvieron, fervorosa, cordial y desinteresadamente, al servicio de la causa que Inglaterra defendía. En las horas de su magnífica soledad combatiente, frente al nazismo, cuando muchos de sus amigos de hoy, les bailaban el agua a los que arrasaban Londres, Liverpool y Coventry, nosotros reafirmábamos nuestra fe en el triunfo de su causa, mientras muchas gentes, que eran carne de nuestra carne, sangre de nuestra sangre y alma del alma nuestra, morían por Inglaterra, en Narvick, en Dunkerque y en El Alamein.

Habíamos olvidado el engaño infame de la ?No Intervención?; habíamos echado tierra sobre el pacto Hoare-Laval; habíamos dado por no existente el chalaneo de Chamberlain con Mussolini, en enero de 1939, sacrificando la República Española; y pasábamos por encima, incluso, del galimatías diplomático que significaba, desde el punto de vista de la democracia y de la decencia internacionales, el defender de las iras de Hitler a la Polonia reaccionaria, fascista y xenófoba del Coronel Beck, después de haberle entregado, maniatadas, a la ejemplar Checoslovaquia de Masarik y de Benes y a la gloriosa España de Azaña y de García Lorca.

Todo eso lo habíamos olvidado. Sólo teníamos en cuenta que Inglaterra luchaba entonces contra nazifascismo, hasta exterminarlo a lo largo y a lo ancho de todo el mundo, combatiéndolo ?en la tierra y en los mares, en los aires y en las playas? hasta su total extinción de la faz de la tierra. Gran Bretaña triunfó y nosotros batimos palmas con su triunfo hasta rompernos las manos. Y triunfó el Laborismo, el día de cuyo triunfo, tuvimos otra grande alegría, de las pocas que nos fue dado tener en los últimos años. Triunfaba, a nuestro ingenuo juicio, la nueva Inglaterra, la que no estaba implicada en Münich; la que combatiera a Hitler y a Mussolini; la que protestara por el bombardeo de Guernica; la que, personificada en Mister Clement Attlee, estuviera en Madrid, animando a sus defensores, bajo las bombas de los Junkers, de los Savoias y de los Capronis, en una memorable jornada de espanto y destrucción.

¡Rule Britania!, gritamos entonces a pulmón lleno. Inglaterra volvería a ser rectora, por derecho propio, de una Europa democrática, disfrutando de las premisas de la Carta del Atlántico y de las cuatro Libertades, con el nazifascismo abolido. Hasta que... ¡nuestro gozo al pozo!...

La nueva Inglaterra se entendía con la vieja, hasta merecer el aplauso de los apaciguadores de Münich, y ser el ama de cría de todos los retoños, viejos y neofascistas de Europa, no vencidos en el campo de batalla, ni sentenciados en el Tribunal de Nürenberg. Perdimos nuestra ilusión y nuestra fe en todas las Inglaterras, habidas y por haber, en orden a considerarla baluarte de la Democracia europea. Y la vemos ahora a través de Chamberlain, con o sin su paraguas.

Por lo demás, repetimos lo que afirmábamos en nuestro comentario, que tan mal le pareció a Mister V: ?Inglaterra fue baluarte de la libertad y ejemplo do convivencia civil, de buen orden político y jurídico y de pureza democrática en su vida interna?. Y dejémosla ahí.

Posiblemente seamos, aún en esto, ?más papistas que el Papa?. Porque es seguro que no opinan lo mismo los cincuenta y tantos diputados laboristas, inconformistas o discrepantes, que están enfrentándose con la política de Mister Attlee y de Mister Bevin; ni los cien abstenidos del propio partido, que no dieron su voto de confianza en la Cámara de los Comunes a su Primer Ministro ni el Reciente Congreso de los Sindicatos (Trade Unions) que le enmendó la plana al Canciller sobre las relaciones con Franco.

Todo lo cual ?dirá Mister V? no tiene nada que ver con Nelson, con Disraeli, ni con el Imperio y su decadencia; puede que no y puede que sí. Lo mismo que el jabón y el hilo negro: son cosas distintas entre sí, pero las dos son para la ropa.

Concretando; no combatimos a Inglaterra ni a lo que ella representa. Comentamos una línea política, confusa, vaga e imprecisa, que no es Nelson, ni Churchill ni Desraeli, ni Attlee, ni socialista ni conservadora, ni siquiera imperialista. Que es una especie de nada entre dos platos, o un guiso de liebre sin liebre.


(Artigo publicado no xornal La Hora, en Santiago de Chile, o 28 de decembro de ... 1946)
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PEARL HARBOUR
Estamos en 1942. Hai un ano que o exército xaponés realizou un ataque sorpresa á flota norteamericana en Pearl Harbour, elo ocasionou a entrada na guerra dos EEUU e o comezo das hostilidades entre EE.UU e Xapón. RSP xustifica a actuación americana.


7 de diciembre de 1942

AMÉRICA AGREDIDA


Por Ramón Suárez Picallo

Hoy, 7 de diciembre, cúmplese el primer aniversario de la agresión japonesa a Pearl Harbour y, por consecuencia, de la llegada de la guerra a nuestro Hemisferio Occidental, con la subsiguiente iniciación de las hostilidades, entre los Estados Unidos de Norteamérica y el Imperio japonés.

Las naciones americanas en su inmensa mayoría, por no decir en su totalidad, eran adictas desde los comienzos de la guerra, por espíritu, por tradición y por historia, a la causa de las democracias, pero la insólita agresión nipona -realizada en el mismo instante en que emisarios especiales de Mikado parlamentaban en la Casa Blanca, en procura de un arreglo de sus problemas-, las transformó, de adictas, en aliadas y combatientes al lado de la nación agredida. Unidos por solemnes compromisos, por intereses materiales y por la vecindad geográfica, la consigna solidaria fue una e indivisible: ?Toda América agredida?. Y cada una dentro de la órbita de sus posibilidades procedió en consecuencia, al cumplimiento de los deberes contraídos y por un inteligente instinto de propia defensa y conservación.

Ligeras diferencias diplomáticas, más de interpretación que de doctrina, no han afectado, sustancialmente, al hecho principal y venturoso que fija en América una unidad de espíritu y de acción para la defensa de la soberanía e integridad de sus pueblos y para el mantenimiento de sus instituciones democráticas consustánciales con su desarrollo material, su cultura y su espiritualidad occidental y cristiana. Un examen objetivo del camino andado, en orden a esta unidad, en los 12 meses transcurridos desde la agresión a la famosa posesión norteamericana, señala notorios progresos a todo lo largo y lo ancho del Continente.

En cuanto a la nación agredida, puede estar, satisfecha al examinar los resultados del primer año de su lucha. Logró la unidad espiritual de su pueblo, desde los más avanzados sectores obreros, hasta las más encumbradas capas sociales, en su esfuerzo común para la victoria. Sus soldados de tierra, mar y aire, lucen con alegría banderas victoriosas en varias latitudes del globo. Se centuplica su producción bélica para todas las armas, con ritmo jamás alcanzado. Una rígida disciplina interior, dirigida y orientada por su gran Presidente, le permite la justa y adecuada distribución de bienes y sacrificios, entre todos los ciudadanos. Y, por último, en el orden internacional, jamás nación alguna ha contado en el mundo con más adictos a su causa. 20 pueblos de esta América, vecina, hermana y amiga y millones de seres de otros continentes, desde la China a la URSS y desde Inglaterra a la Australia, los unos luchando y los otros gimiendo bajo la opresión, tienen hoy sus mejores votos y esperanzas para la gran Democracia que fundó Washington, que consolidó Lincoln y que defiende Roosevelt.

Porque hoy hace un año que la nación norteamericana, contestó a una agresión alevosa, incorporándose como combatiente, a los ejércitos que luchan a vencer o morir por la libertad del mundo, sobre todas sus tierras y mares y en todos sus cielos.


(Artigo publicado no xornal La Hora, en Santiago de Chile, o 7 de decembro de... 1942)
Pearl Harbour
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Pobos, cidades e lugares - Publicado o 07-12-2009 01:32
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A ESPAÑOLA

A illa Española, ou illa de Santo Domingo, está situada no arquipélago das Antillas Maiores.Ten unha lonxitude de 650 qm e unha anchura máxima de 241 qm con unha superficie de 76.000 qm²; é a segunda illa maior do Caribe, despois de Cuba.
Políticamente está dividida en dous países: a República Dominicana que ocupa a maior parte da illa e a República de Haití, que ocupa un tercio restante al occidente
.



12 de noviembre de 1947

LA ESPAÑOLA


Por Ramón Suárez Picallo

1492-12 de noviembre - Cristóbal Colón arribó es este día a las costas de la Isla, a la que bautizó con el nombre de La Española y luego La Isabela. Jocunda y verdosa tierra que años después, habría de ser punto de tránsito para todos los grandes conquistadores y colonizadores españoles de nuestra América. El insigne navegante se enamoró de ella como un colegial. La amó con amor casi carnal y le dedicó los mejores elogios salidos de su pluma: Estaba poblada por gentes pacíficas y amables, que vivían de los frutos que ofrecían los árboles vírgenes. Los mancebos y las doncellas se amaban a la sombra de los mangales y de los tamarindos, y bajo la gloria esbelta de las palmeras reales. Eran tipos humanos de portentosa belleza física, de los que hoy sólo quedan rarísimos ejemplares, mixturados con el negro africano y con el blanco español.

Colón, deslumbrado por la luz y la hermosura de la Gran Antilla, quiso establecer en ella la sede primaria de la civilización cristiana, bajo la advocación de España y de sus Reyes. Levantó el ?Fuerte Navidad?, destruido por los indígenas, y allí, en el lugar del desembarco, pueden contemplarse, aún hoy, las ruinas de la humilde iglesia donde se ofreció la primera misa en el Nuevo Mundo; en otro lugar de la Isla, en la vieja Santo Domingo de Guzmán, hoy Ciudad Trujillo, están asimismo las ruinas del primer hospital, ?San Nicolás de Bari?, la primera escuela, el primer monasterio y el primer Palacio Virreynal de purísimo estilo español, dechado de gracia y de grandeza. Por allí pasaron Francisco Pizarro, Vasco Núñez de Balboa, los Ojeda y los Grijalba, antes de emprender sus famosas hazañas en la América continental. Y allí inició su gloriosa campaña a favor del indio, Fray Bartolomé de las Casas, protegiendo, defendiendo y cristianizando a Enriquillo, el joven príncipe caribe y el más simpático y romántico personaje aborigen de la época, junto con Caonabo y Anacaona, representativos los tres del hondo drama que aniquiló a la vieja Quiqueya; Tirso de Molina, estuvo también allí y se asegura que planeó y comenzó a escribir, en una celda que se conserva intacta entre las ruinas del templo de San Francisco, su famoso drama teológico ?El condenado por desconfiado?.

La Isla que Colón amó con preferencia, no le fue favorable. De ella salió encadenado, procesado y vilipendiado, después de sus varios viajes en sus afanes descubridores. No obstante la amó hasta el último instante de su vida, a tal punto que sus restos, según los mejores testimonios, descansan en la Iglesia Catedral de Santo Domingo. Pese a haber sido una especie de ?estación de tránsito?, donde muy pocos quisieron residir definitivamente, florecieron sobre su tierra jocunda, hermosas villas y ricas ciudades, cuyos nombres toponímicos proclaman aún hoy su noble estirpe cristiana, hispánica y latina: Santiago de los Treinta Caballeros, La Vega Real, San Pedro y San Francisco de Macorís, Monte Cristo; San Juan de Lemaguana, Sabana de la Mar, Azúa de Compostela y otras muchas, aparte de su capital, Santo Domingo de Guzmán.

La historia de La Española, desde el día en que arribó a sus costas el Descubridor, hasta la fecha de hoy, ha sido muy accidentada: la instauración en uno de sus recantos costeros, de los piratas, corsarios y bucaneros, dio origen a la división de su soberanía política entre Francia y España. Después de la guerra española de sucesión, España le cedió a Francia por dos veces -los tratados de Rinswik y de Basilea- la totalidad de la Isla, que ocupó a través de sus colonos morenos haitianos, hasta 1844, fecha en la que nace la actual República Dominicana sobre la base del espíritu español original, y Haití ocupa su tercera parte, heredera, a su vez, de la lengua y de la cultura francesa.

En orden a la política interna de la Isla, no fue tampoco pacífica. Haití estuvo dividida en dos, disputándose su poder político un extraño rey morenito y un Presidente de la República, protector de Bolívar. Por su parte las cosas no anduvieron mejor en la República Dominicana. En 1860, si la memoria no nos es infiel, las autoridades legítimas del país, ante el caos interior, y las perspectivas de una nueva invasión haitiana, acordaron renunciar a su propia soberanía y reincorporarse como colonia a la Corona de España: La soberanía fue recuperada por la acción heroica del General Luperón.

En 1916, los norteamericanos ocuparon íntegramente la Isla hasta 1924. Desde entonces, la República Dominicana y Haití, viven en régimen más o menos constitucional.

Detengámonos aquí en este comentario sobre una tierra que nos es muy querida. Porque si siguiésemos, tendríamos que recordar los versos de Manrique: ?Cualquier tiempo pasado fue mejor?.


(Artigo publicado no xornal, La Hora en Chile o 12 de novembro de ... 1947)
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