A. C. Irmáns Suárez Picallo - Sada


Este blogue nace co obxecto de difundir a actividade da A. C. Irmáns Suárez Picallo, así como de recuperar e por a disposición do público diversos materiais de interese sobre o noso pasado,ao tempo que damos a coñecer os artigos escritos por Ramón Suárez Picallo e outros autores sadenses.
Estruturamos o blogue en varias seccións, nas que terán cabida noticias de actualidade sobre as nosas actuacións, artigos, textos históricos, fotografías...


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THOMAS MANN
Thomas Mann, que naceu en 1875 e acadou o premio Nobel en 1929, segue a ser hoxe en día o maior narrador, a lumieira máis brillante do século XX alemán. Cando a chegada ao poder dos nazis en 1933, atopábase fora do país e xa non voltou. Manifestou sempre a sua oposición ao nazismo. Ao remate da II Guerra Mundial , algúns dos seus colegas instáronno a regresar (de ahí que RSP neste artigo falase da sua volta a Alemania) pero só o fixo para feitos puntuais e se instalou en Suiza onde morreu en 1955.


31 de enero de 1947

THOMAS MANN


Por Ramón Suárez Picallo

Thomas Mann es uno de los más grandes escritores de nuestro siglo. Alemán de origen semita, fue perseguido y proscrito por los nazis del Tercer Reich y sus libros quemados en pira. Su obra maestra –una de las mejores de toda la literatura europea contemporánea– es “la Montaña Mágica”, especie de estudio “in anima villis” de la inquietud universal, dejada por la guerra de 1914 – 1918, hecho en un sanatorio de almas y de cuerpos, situados en los Alpes Bávaros. Le sigue en interés “La muerte en Venecia”, primorosa maravilla en que aborda, con exquisita gracia, un tema escabroso, muy en boga en aquellos y en estos tiempos y en todos los tiempos.

Thomas Mann era, antes de subir al poder en Alemania el régimen Nacional-Socialista de Hitler, profesor de Filosofía y de Literatura, en la vieja y gloriosa Universidad alemana de Bonn, donde Carlos Marx se doctoró en Filosofía y Ciencias de la educación con una tesis sobre la propiedad que habría de ser, más tarde, punto de partida de sus famosas doctrinas socialistas. En esa misma casa de estudios, dictaron sus lecciones los espíritus más esclarecidos de Alemania, en los últimos dos tercios del siglo pasado y en las primeras tres décadas del presente.

Pero, pese a la jerarquía universitaria de Bonn y a los esclarecidos méritos de Mann, su profesor, los Nazis arrasaron con ella y el gran escritor fue desposeído de sus títulos, y tuvo que emigrar a los Estados Unidos, en calidad de proscrito, para no dar con su humanidad en un campo de concentración. ¡Eran los tiempos de la fuerza bruta contra el talento, dirigidos y orientados por los ahorcados y suicidas de Nüremberg, que habíanle declarado la guerra a la sabiduría que no fuese nazi y aria pura!

Mas, la justicia llega, aunque a veces llegue tarde. La vieja Universidad de Bonn, reivindica sus fueros y sobre las ruinas de la Alemania Nazi, levanta la figura universal del autor de “La Montaña Mágica”.

En efecto, Thomas Mann ha sido repuesto en ella y en su cargo de profesor de Filosofía y de Literatura. No respondemos de su éxito como pedagogo, actualmente sobre una juventud envenenada para un siglo. Pero de todos modos, la reposición es un hecho auspicioso para la cultura Universal.

(Artigo publicado no xornal La Hora, en Santiago de Chile, tal día como hoxe de... 1947)
Comentarios (1) - Categoría: RSP-Persoeiros (intelectuais) - Publicado o 31-01-2012 00:00
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EUGENIO SUÉ
10 de diciembre de 1947

¿QUIÉN RECUERDA A EUGENIO SUÉ?


Por Ramón Suárez Picallo

Nosotros queremos recordarlo hoy con motivo de cumplirse en estos días el 143ª aniversario de su nacimiento ocurrido en la ciudad de París (10 de diciembre de 1804), cuando comenzaba a brillar en el firmamento europeo la estrella de Napoleón Bonaparte. Del fulgor imperial recibió Sué los reflejos iniciales, pues fue ahijado de pila de la Emperatriz Josefina y de su hijo, el Príncipe Eugenio. Era hijo, nieto y biznieto de médicos de gran renombre, a pesar de lo cual, y después de haber cursado estudios en esa ciencia, no pasó de ser “cirujano menor” (practicante) en una unidad militar primero, y después en algunas naves de la marina francesa. Amante del lujo, viajero por temperamento, galante y arriscado, estuvo en Grecia y en España (invasión de los “cien mil hijos de San Luis”), como Lord Byron, a quien devotamente admiraba. Navegó los mares antillanos y escribió historias de piratas, corsarios y bucaneros, así como dramas, comedias y vaudevilles que le dieron poca fama y menos provecho.

En 1830, murió su padre, el doctor Juan José Sué, heredando de él una fortuna de le rendía 40 mil francos de renta. Dejó entonces de lado el Ejército, la navegación y la Medicina, para emprender el camino de la literatura, que habría de conducirlo a la gloria. Luis Felipe de Orleans –el Príncipe Igualdad- ocupaba la Corona de Francia, perdida para los Borbones y en perspectiva de recuperación para los Bonaparte. Lamartine era un apuesto oficial y ya popular escritor y nacía Emilio Zola, Víctor Hugo abría con “Hernani” el ciclo romántico y Honorato de Balzac cumplía a la sazón 31 años. Se abría, con un pórtico de oro, el siglo XIX de las letras francesas, y las ideas socialistas, confundidas aún con el liberalismo y el humanismo, ya antes esbozadas por algunos líderes de la Gran Revolución, iban a servir de tema a las mejores novelas de aquel glorioso período. “Los Miserables” y “El hombre que ríe”, de Hugo; “Los Evangelios”, “Fecundidad”; “Trabajo”, “Verdad” y justicia”, de Zola; y, más tarde “La Rebelión de los Angeles”, “Los Dioses tienen Sed” y “Las Isla de los Pingüinos”, de Anatole France, habrían de formar la gran obra de arte que embellecería las nobles utopías de Saint Simón y de Luis Blanc.

Pero antes, en medio y con todo eso, Eugenio Sué, despertaba la sensibilidad francesa y europea de su época a favor de los nuevos ideales, con dos libros difíciles de olvidar por cuantos los hemos leído: “Los misterios de París” y “El judío errante” en los que la realidad social y la fantasía del escritor logran el milagro de una simbiosis perfecta, cargada de emoción y de patetismo, aún no igualada en ninguna otra literatura del mundo.

Por lo demás, el glorioso escritor rubricó el contenido ideológico de su obra, con actos patentes de su vida; y siendo como era por su origen, su educación, sus padrinazgos y sus gustos juveniles, un aristócrata de su tiempo, se encerró en la torre de marfil de la pura obra de arte. Se acercó al bajo pueblo, entendió sus dolores, interpretó su lenguaje y actuó a su lado, incluso políticamente. En efecto, el trato económico de varios libros suyos fue a parar íntegramente a instituciones cooperativistas, gremiales y culturales de signo proletario. Fue un propulsor de la Revolución de 1848 y en 1850 elegido diputado a la Asamblea Legislativa, en la que ocupó un escaño de la extrema Izquierda. Triunfante el “coup de man” de Napoleón el Pequeño, fue deportado a la vieja ciudad saboyana de Annecy, donde siguió escribiendo. Allí murió el 3 de julio de 1857. Eugenio Sué tuvo muchos y muy enconados enemigos, que lo atacaron con inaudita saña. Le reprochaban su amor a los pobres y a los tristes, siendo él un hombre rico; no le perdonaban el que hubiese combatido a los jesuitas y el que fuese republicano y socialista, en una época en que ser eso era un delito penado con la muerte. De todos modos, su actuación política está hoy bastante olvidada. La Francia republicana y socialista que él defendió con pasión de apóstol, atraviesa ahora momentos muy difíciles, inclinada al borde de un abismo de fondo desconocido por inmensurable. Mas su obra literaria, aún no está olvidada del todo. La recordamos, con devota emoción, los que hemos entrado –hace ya muchos años– en el frondoso jardín de las letras francesas, de las páginas estremecidas de belleza, de inquietud, de dolor y de esperanza de “Los Misterios de París” y de “El Judío Errante”.

Es casi seguro que se nos tilde de anticuados, de sentimentaloides y de pequeños burgueses, por esta amable evocación de Eugenio Sué. Pero nosotros no renunciamos, por censura más o por censura menos, a rendirle un tributo de admiración y justicia a uno de los hombres más representativos de la mejor Francia que conocemos; la Francia del siglo XIX fuente de ideas generosas, centro de cultura ecuménica y faro de luz humanística, con destellos, proyectados sobre todo el globo terráqueo.
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Persoeiros (intelectuais) - Publicado o 10-12-2011 02:07
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JAIME TORRES BODET, DIRECTOR DA “UNESCO”(1948)
A Organización das Nacións Unidas para a Educación, a Ciencia e a Cultura (en inglés United Nations Educational, Scientific and Cultural Organization, abreviado internacionalmente como UNESCO é un organismo que se fundou o 16 de novembro de 1945 co obxectivo de contribuir á paz mediante a educación, a ciencia, a cultura e as comunicacións. A UNESCO conta hoxe con 195 Estados membros e 8 membros asociados.
Ao seu primeiro Director Xeral Julián Huxley (a quen RSP adicou algún artigo) sucedeu entre 1948 e 1952 o mexicano Jaime Torres Bodet e sobre el fala RSP neste artigo.



27 de noviembre de 1948

AMÉRICA EN EL MUNDO

JAIME TORRES BODET, DIRECTOR DE LA “UNESCO"


Por Ramón Suárez Picallo

La Junta Ejecutiva de la Comisión Científica, Educacional y Cultural de las Naciones Unidas, conocida universalmente con la sigla “Unesco”, acordó en reciente sesión especial y secreta, proponerle a su Asamblea General, la candidatura de don Jaime Torres Bodet, Canciller de México, para el puesto de Director Supremo, sucediendo en él al ilustre sabio inglés, doctor Julián Huxley, que lo ocupa desde su fundación. Las informaciones al respecto, anticipan que la propuesta de la Junta Ejecutiva será aprobada por unanimidad, dado el prestigio de que goza la república azteca en la gran Comunidad Internacional de las naciones democráticas, y dados también, los esclarecidos méritos del candidato propuesto.

El hecho constituye un feliz acontecimiento para la cultura y el pensamiento de la América española, bien necesitada, en estos momentos duros de cuartelazos y pronunciamientos, contrarios a su civilidad, de hacer resaltar los valores espirituales, intelectuales y morales, que justifiquen el noble remoquete que la califica como Continente de la Esperanza, de la Fe y de la Paz. Efectivamente, la “UNESCO” junto con la Comisión de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, que preside la señora Eleonor Roosevelt, son las únicas comisiones anexas a la NU, que aún gozan de prestigio no mellado, en la que debió ser grande institución organizadora de la paz civil y civilizada en el mundo angustiado y convulso de la postguerra. La “UNESCO” tiene por noble y esencial misión, fomentar, exaltar y relacionar entre sí, a los núcleos nacionales de las artes, las ciencias, las letras y las espiritualidades, varias y múltiples de todo el mundo civilizado, y ponerlos al servicio del género humano, a modo de paliativo, de remanso y de refugio, para lograr la suprema Bienaventuranza de la paz en los espíritus. Pues bien, para dirigir tan excelsas actividades, se designa a un poeta, escritor y maestro de generaciones, hijo predilecto de México, lo cual quiere decir, que esta nuestra América cuenta algo en el mundo, más allá y por encima de sus pleitos domésticos, de sus caudillejos menores, y de quienes, por fas o por nefas, se empeñan en desconceptuarla y menospreciarla.


CURRICULUM VITAE

Don Jaime Torres Bodet, tiene una larga y brillante hoja de servicios en la novísima, original y muy letrada Diplomacia de México; esa diplomacia clara, consecuente y rectilínea en el sentido de defender, siempre y en todas partes, el Derecho, la Lealtad y la Decencia, en las relaciones internacionales de los Estados entre sí. Cónsul, Encargado de Negocios, Secretario de Embajada, jefe de Comisiones especiales en diversos países, Subsecretario del Ministerio y demás, al hombre ilustre que hoy dirige las Relaciones Exteriores de su país, no le viene -con todo eso– por ese lado el derecho de ocupar el alto cargo de rector virtual de las relaciones culturales del mundo.

Le viene de su otra condición de Maestro; de haber sido uno de los apóstoles de la desanalfabetización en México; Secretario de Educación en varios periodos gubernativos; dirigente y profesor de múltiples disciplinas literarias y humanísticas en la Universidad Nacional de México; propulsor fervoroso de la extensión y divulgación de la enseñanza Secundaria y Superior, entre las capas populares y medias de las anchas y largas tierras mexicanas, luchador enardecido por hacer grata y bella la escuela rural, dotándola de edificios y materiales adecuados concordantes con el medio físico y espiritual de los escolares; protector incondicional de todos los valores intelectuales y científicos llegados a México, a raíz e los conflictos y las guerras civiles de la Europa; y muy especialmente, de la guerra española; jefe y coordinador de la sección de Bibliotecas Populares del Ministerio de Educación, poniendo el libro ala alcance de todos los curiosos anhelantes de leer y de saber.

Todo esto y mucho más, que no puede resumirse en un artículo periodístico, hizo a favor de la cultura de su Patria, el señor Jaime Torres Bodet. En el orden referente a los problemas de la cultura internacional, fue delegado de México a la reunión de Ministros de Educación, realizada en Londres, en 1945, en la que se desempeño brillantísimo papel como pedagogo, además de haber sido jefe de la delegación mexicana a las Conferencias Internacionales de Río de Janeiro (1947), de Bogotá (1948). Es, además, el autor del texto primitivo de la Carta Constitutiva del sistema jurídico –recopilación sistematizada de los acuerdos internacionales creadores de derecho– de la Unión panamericana, aprobada en Bogotá.

Y, además, representante de los intelectuales hispanoamericanos, ante la Academia Norteamericana de Artes y letras de Nueva York.


ESCRITOR Y POETA

Pero don Jaime Torres Bodet, no sólo es un pedagogo, un servidor eficiente de la cultura, un apóstol de la enseñanza; es, él mismo, creador de valores artísticos, intelectuales, pedagógicos y culturales de primerísima categoría; como periodista, como escritor; y sobre todo, como poeta. Pertenece, cronológica y espiritualmente, a la gran generación que transformó milagrosamente, y para mejor, el espíritu mexicano en la segunda y tercera décadas del siglo presente; cuando la Revolución Social y Política, abierta por Francisco Madero, en 1910, inició sus nuevas y definitivas rutas, que señalarían y fijarían políticamente, más tarde, Lázaro Cárdenas, Ávila Camacho y Miguel Alemán. Torres Bidet, tenía al iniciarse ese brillante período, más o menos 25 años –él nació en Ciudad de México, el 17 de abril de 1892– lleno de fe, de optimismo y de esperanza, frente a los maestros precursores, amargados y desconsolados, con José Vasconcellos a la cabeza.

En efecto, aparte de centenares de ensayos, artículos y poemas sueltos, publicados en periódicos y revistas de América y de Europa, el próximo Director de la “Unesco” ofrece, como creación propia, este incompleto guión bibliográfico, recopilado tan sólo hasta 1931, cuando el autor tenía apenas 29 años:

“Fervor” (1918), “Nuevas canciones” (1923), “Biombo” (1925), Poesías” (1926) “Margarita de Niebla” (1927), “Contemporáneos” (1928), “Perspectivas de la Literatura Mexicana Actual” (1928), “La Educación Sentimental” (1929), “Destierro” (1930) y “Proserpina rescatada” (1931).

Tal es, a grandes rasgos trazada, la personalidad de Jaime Torres Bodet, Director en perspectiva de la más alta institución reguladora de la cultura internacional, en la que representará cabalmente, el pensamiento y la espiritualidad de ésta, nuestra ajetreada América que habla español y que debe vivir en paz y en civilidad, ofreciéndole al resto del mundo, a manera de precioso tesoro, la flor pura y modesta de sus inquietudes, de su fe y de su esperanza.

(Artigo publicado no xornal La Hora, en Santiago de Chile tal dia como hoxe de ... 1948)
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Persoeiros (intelectuais) - Publicado o 27-11-2011 01:26
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CONTROL DE PRECIOS”: UN LIBRO DE LUIS PACULL
17 de noviembre de 1943

“CONTROL DE PRECIOS”: UN LIBRO DE LUIS PACULL

Por Ramón Suárez Picallo


Luis M. Pacull, redactor de asuntos económicos de “La Hora”, acaba de publicar en un volumen, editado en Chile por “Nacimiento”, la “Memoria” –que en algunas partes se llama “Tesis doctoral”– requerida para optar al título de Licenciado de la Facultad de Economía y Comercio de la Universidad de Chile.

Por el título –“Control de Precios”– deducirá fácilmente el lector estudioso, el interés y la actualidad palpitantes del trabajo de nuestro compañero de tareas; especialmente en Chile, donde el tema, y el problema que tras de él se oculta, ha sido, es y seguirá siéndolo, motivo de contradicción y de polémica.

Efectivamente, Chile, es uno de los primeros países de América y del mundo, quizá, que a raíz de una jornada electoral, normal y pacífica, si bien determinante de nuevas modalidades en su vida política, intentó abordar, por la vía gubernamental, el problema de la regulación de los precios de los artículos de consumo, considerados de primera necesidad.

El interés de la iniciativa chilena, estriba en que, sin alterar sustancialmente, las leyes de la Economía burguesa, basadas en la libertad de producir, comprar y vender y en las normas clásicas de: “Dejar hacer, dejar pasar, porque el mundo económico marcha por sí mismo”, intentó defender a la comunidad consumidora – o sea, por excelencia, la comunidad nacional – de la especulación, el agio, el ocultamiento y las ganancias consideradas ilícitas, por su volumen excesivo, logradas parasitariamente, sin poner ni quitar nada al valor intrínseco y auténtico de las mercancías en tráfico.

El problema, situado aquí en torno a Comisariato de Subsistencias y Precios –cuyo funcionamiento conoce perfectamente Pacull– no tuvo aún resultados por los cuales se pueden sentar afirmaciones probadas y definitivas que demuestren su éxito o su fracaso. Quizá ello se deba a la costumbre de sustituir lo técnico con lo político, a la falta de continuidad y orientación fija en la dirección del organismo, y también a la falta de una clara conciencia nacional en los elementos más importantes de la Economía Nacional chilena, más atentos a la ganancia individual que a los fuertes principios de bien público y social.


UNA INFORMACIÓN, MÁS QUE UNA TÉSIS

Entre las dos grandes corrientes sociales, políticas y económicas –la una liberal-democrática y la otra totalitaria o intervencionista o estatal– Pacull no se inclina, decididamente, por ninguna de ellas. Más bien, parece quedarse con el tipo intermedio, sintetizado en lo que llamaríamos el “sistema dirigido” con vistas a modificar ciertos aspectos accesorios –costos y precios, por ejemplo– sin afectar al orden económico en sus bases y fundamentos.

Por eso, su trabajo es, más que una tesis, una información, amplia sistematizada y documentadísima, acerca de cuanto se hizo en el mundo para resolver el grave problema. En este orden, el libro de nuestro amigo y compañero es una pieza bibliográfica de primerísimo importancia; como visión panorámica y como expresión del esfuerzo que todos los países le han dedicado, tanto en tiempos anormales de guerra y de convulsiones sociales, como en los tiempos de paz. Es de lo más completo, quizá, que se tenga hecho en Chile hasta hoy; con otra virtud muy remarcable: su estilo claro, sencillo y ágil propio de un periodista, acostumbrado al tema, y a los modos de hacerlo accesible a todas las inteligencias.

Por lo demás, Pacul, familiarizado con el Materialismo Histórico y con su método dialéctico, y con todos sus grandes teorizantes, que indica en el índice bibliográfico, huya con excelente buen gusto y eficacia, de las abstracciones generales complicadas. Expone el hecho comprobado, sus orígenes y sus consecuencias, sin querer, adrede, llegar a conclusiones definitivas de tipo dogmático. De ahí que su libro –tratando como de un tema árido, duro y complicado– pueda decirse que “se lee como si fuera una novela”.


EN EL FINAL

Seguimos, en este comentario, el hilo de nuestras impresiones obtenidas a lo largo de la lectura del libro comentado. Al final, tal como lo habíamos supuesto, conociendo como conocemos la postura ideológica de su autor, vienen algunas afirmaciones concretas por las cuales se coloca ya en “intervencionista más o menos condicional”, porque –asegura– “tal como ha sido practicada hasta el presente la política económica no podrá lograr el fin que se propone: restablecer y mantener el equilibrio de los diferentes factores de la vida económica”.

“Siendo esto, como lo hemos demostrado –continúa– un campo del dominio de la acción colectiva, sólo el Estado será capaz de adoptar las necesarias medidas para coordinar los intereses particulares con el interés general. Y, después de hablar de la diversa y variada suerte y eficacia de los organismos estatales, frente al problema, termina con estas últimas y muy significativas líneas:

“Tal vez en todos los casos, es donde más se justificarían cuerpos colegiados, capaces de alejar cualquier influencia extraña al interés colectivo”.

El profesor don Alberto Baltra Cortés, apadrina, efusivamente, ante el Decano de la Facultad de Economías y Comercio, el trabajo de Pacull pidiendo para él, una calificación distinguida. Sumamos la nuestra, modestísima, a la opinión del señor profesor. Por el interés del tema que trata, por la copiosa documentación con que lo ilustra, por el ágil estilo en que lo presenta, y por lo que significa como preocupación por problemas hondos y anchos, el libro de Pacull merece las más altas distinciones académicas; y aún merece más: merece ser leído por todos los estudiosos de estas cuestiones económicas, que son, desde hace mucho uno de los grandes motores que impulsan el desarrollo de la Historia contemporánea de la Humanidad.

Comentarios (0) - Categoría: RSP-Persoeiros (intelectuais) - Publicado o 17-11-2011 02:15
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OS XÓVENES APORTAN NOVAS IDEAS

Benjamín Claro Velasco,con 40 anos foi nomeado ministro de Educación(1942-1944) no goberno do presidente chileno Juan Antonio Morales,e destacou por importantes aportacións no campo educativo. Neste artigo RSP resalta a importancia das innovacions dos gobernantes xóvenes na política...



4 de noviembre de 1942

LA LETRA ENTRA CON MÚSICA


Es natural que los viejos políticos, de la política vieja, viejos unos y la otra en su acepción espiritual más que de edades echando lumbre, ante el triunfo de la juventud en las tareas de Gobierno, que ellos consideraban menester de quienes se doblaron el recodo de los 50.

-“Cuando usted tenga mis años y mi experiencia, joven amigo, hablaremos. Mientras tanto, me basta que entregue su juventud, dinamismo y su talento al partido, o al grupo, especialmente en las campañas electorales o cuando mucho, desde una banca parlamentaria”.

Tales, o parecidas, solían ser sus sesudas razones, adosada con frase campanuda y gesto patriarcal. Mas hete aquí que la juventud, alguna que otra vez, por méritos logrados a pulso, se dedica a gobernar y lo hace bien y con soltura; y entonces el ególatra gruñón –que creía que la Alta Política debe tener relación directa con peinar canas– se siente desplazado y superado y exclama:

-“Pero qué tiempos señor; ¿ha visto usted, don Emerenciano, a esos jovencitos Ministros de Estado, al frente del Orden público, resolviendo grandes problemas políticos y sociales o dirigiendo la Educación Pública, que en nuestros tiempos era tarea de dómines experimentados aunque fueran escasamente iletrados?”.

-Así andan las cosas, mi señor don Emerenciano;- ¿ha visto usted ese joven Ministro de Educación que le pide al Rector de la Universidad, que incluya entre las enseñanzas, conciertos de música clásica, no sólo para los estudiantes, si no que también para los empleados? Subversivo, señor, altamente subversivo –“y luego de una buena tirada contra los “agentes de Moscú” en relación estrechísima con la “Novena Sinfonía”, recuerdan el dicho que, en sus tiempos, era toda una doctrina pedagógica: “La letra con sangre entra”. Y se van a la redacción de su diario, vespertino o matutino, a insinuar una buena parrafada contra el Gobierno en general, o, en particular, contra tal o cual Ministro, que por su juventud e inexperiencia, está llevando al país al borde de terribles abismos de cultura o de Revolución social.

Mientras tanto, los muchachos que estudian, escucharán, después de la seca lección de gramática, de economía Política o de “Acto Administrativo”, las deliciosas armonías de una “Polonesa” de Chopin. Y estarán encantados sabiendo que el viejo dicho que afirma que la letra entra con sangre ha sido modificado. Ahora la letra entra con música y, además, con buena música.

Y todo porque hay un Ministro joven que se llama Benjamín Claro Velasco, que tiene sobre cultura y educación, ideas también jóvenes, para que rabien don Emerecundio y don Emerenciano.

(Este artigo publicouse no xornal La Hora, en Santiago de Chile tal dia como hoxe pero de... 1942)
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SOBRE ROMAN ROLLAN E EDUARDO HERRIOT
Ante o asasinato en 1943 dos intelectuais franceses Roman Rollan e Eduardo Herriot,pola Gestapo, e que se suman a multitude de casos similares RSP escribe este artigo denunciando tal infamia...


21 de octubre de 1943
SIN TÍTULO


Por Ramón Suárez Picallo

“En esta propicia oportunidad me es grato expresar a VV. EE. la fe que el pueblo chileno tiene en la obra de ese Comité, y su certidumbre de que no está lejano el día en que el suelo francés sea liberado, y la paz y la justicia, reinen nuevamente en ese noble país, al que tanto debe la civilización universal y la conciencia democrática del mundo”.

(Del mensaje del Excelentísimo señor don Juan Antonio Ríos, Presidente de Chile, a los generales Giraud y De Gaulle, líderes del Comité Francés de Liberación Nacional).

Las nobles y auspiciosas palabras de S.E. el Presidente de Chile, se cruzaron en el espacio, con mensajes procedentes de Vichy y de Londres, dando cuenta de una nueva e irreparable pérdida para Francia: Romain Rolland, su más glorioso escritor contemporáneo, y Eduardo Herriot, el más austero, culto e inteligente de sus políticos democráticos, han muerto de mala manera, martirizados por los fieros enemigos de la gran nación latina. Francia y el resto de las naciones democráticas, los pueblos y los hombres de buena voluntad, que hemos amado, reverenciado y admirado, como a cosa propia, a los valores esclarecidos del inmortal espíritu francés, tenemos hoy el alma enlutada, compartiendo fraternalmente el pesar del pueblo hermano, oprimido, escarnecido y desventurado.

Rolland y Herriot, han muerto martirizados; quizá por el martirio físico que les infirió la crueldad de los enemigos de la civilización y de la Humanidad, adueñados de la nación francesa; o, sino atenaceados por el martirio moral –mil veces peor– de ver derrumbados y pisoteados los principios eternos que iluminaron sus vidas magníficas y excepcionales. De todos modos, el siniestro huracán de barbarie, de traición y de muerte, que tiene asolada la dulce tierra francesa, ha derribado dos árboles señeros de su rica umbría espiritual e intelectual.

Juan Cristóbal, el artista adolescente, alado y amable, agitado por bellos sueños de gloria, anheloso de paz por sobre la fronteras, que fue nuestro amigo dilecto a través de las páginas, de sortilegio y de magia, de Romain Rolland, está llorando amargamente por su padre, creador, preceptor y maestro, que le dio su gracia, su alma y su inquietud.

Y las tejedoras de sedas de Lion, moverán hoy sus bolillos entre los dedos finos y tensos, como cuerdas de arpa, para tejer las notas de una canción de muerte, por su viejo, patriarcal y bondadoso alcalde, que les dio en las horas de sosiego que a él le dejaba el maremagno de la política, las páginas más bellas de la historia de su noble artesanía.

Oscurecida la estrella de Francia, en la espesa noche de Compiegne, hollado su suelo, perseguidos, encarcelados y llevados al patíbulo sus mejores hijos; mancillado con la mancha infame de los traidores y de los vendepatrias su gobierno, apagadas las luces de Paris, convertidos sus claros caminos en encrucijadas de muerte; yermos sin flores y sin frutos, sus campos otrora jocundos; puesto al servicio del enemigo el trajín de sus fábricas y de sus industrias; profanados sus templos y ultrajados sus venerables prelados y sacerdotes; cerradas sus academias de arte y de sabiduría: muerta, a la vera de su misma cuna, la Libertad; ocurrido todo eso, nos quedaba a sus amigos, la esperanza que significaban, como reserva moral y humana para la reconstrucción, algunos de sus hombres inmaculados, que no quisieron manchar sus vidas ni sus almas con el fango que lo ensució todo.

Entre esos hombres, que eran antorcha y símbolo de la resurrección esperada de la Francia, estaban Romain Rolland, el glorioso escritor, y Eduardo Herriot, el austero político democrático. Los enemigos sabían bien de lo que se trataba, y, por eso, les hicieron la vida amarga e imposible, hasta quitársela, directa o indirectamente.

En efecto, todos los indicios hacen suponer que Eduardo Herriot y Romain Rolland, si no fueron materialmente asesinados a manos de los sicarios de la Gestapo, operantes en Francia, con pasaporte y visto bueno del gobierno de Vichy, cayeron ahogados por el ambiente de asfixia espiritual, de crueldad y de escarnio, de ultraje y de menosprecio, con que los nazis alemanes alimentan, dondequiera que dominan, sus siniestros presidios y campos de concentración.

Sacerdotes, profesores, obreros y estudiantes, comerciantes y escritores, músicos, campesinos y sabios, de Polonia, de Checoeslovaquia, de Bélgica y de Holanda, de Noruega y de Grecia, pagaron igual tributo a la fuerzas del mal; desencadenadas sobre sus patrias respectivas; la lista de sus nombres forma ya enciclopedia, santoral y corona de martirio de la Humanidad civilizada. A ella se suman hoy los nombres gloriosos de Romain Rolland y Eduardo Herriot, en nombre de Francia como aporte de su carne, de su corazón y de su espíritu al ingente sacrificio. Bien sabemos que Francia resucitará, y que por cada uno de los caídos, nacerán cien, dispuestos a ocupar su sitio; pero, ello no nos basta para compensar, de momento, la pérdida irreparable de hombres como Rolland y Herriot, cuya serena claridad y amplitud de espíritu, ha de ser tan necesaria en la hora de las cuentas, de los reajustes y de los juicios implacables.

Acompañamos, devotamente, a Francia en el duelo por la pérdida de sus dos hijos excelsos; y refugiamos nuestra angustia tras las palabras esperanzadas, dirigidas a sus jefes máximos, por Su Excelencia el Presidente de Chile. Tenemos, como él, “la certidumbre de que no está lejano el día en que el suelo francés sea liberado y la paz y la justicia reinen, nuevamente, en aquel noble país al que tanto debe la civilización y la conciencia democrática del mundo”.

Sea esta esperanza la sentida oración por el alma de sus muertos; y sea también, la seguridad de que, sus nombres vivirán en la Historia, mientras los de sus verdugos y cómplices caerán en las profundidades oscuras de la ignominia y del desprecio.

(Artigo publicado no xornal La Hora, tal dia como hoxe do ano ... 1943)
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GREGORIO MARTINEZ SIERRA,escritor

Ao ter coñecemento do pasamento de Martínez Sierra, RSP -dende Chile- escribe este obituario sobre o escritor español...

3 de octubre de 1947

GREGORIO MARTÍNEZ SIERRA


Por Ramón Suárez Picallo

Acaba de fallecer en Madrid, a la edad de 66 años, el escritor, dramaturgo y novelista don Gregorio Martínez Sierra . La noticia, breve y escueta, publicada en Santiago hace pocas horas, debió tener doloridas resonancias entre los amigos de las buenas letras españolas; especialmente del teatro, del ensayo y de la novela; porque Martínez Sierra fue en las últimas generaciones literarias de españa una especie de niño mimado y bien querido en América por la ternura, la gracia y el calor humano que pusiera.

Más joven que Benavente y más viejo que Federico García Lorca, amigo y coetáneo de los Machado y de Juan Ramón Jiménez, representó en las letras peninsulares, una especie de simbiosis amable entre las diversas escuelas que los ilustran y representan durante los últimos 30 años. Fue ardientemente combatido y aplaudido en el mismo grado, oscilante entre la diatriba y la admiración y el fervor de grandes públicos, que buscaban en el teatro y en la novela un remanso plácido. Fue acusado de cursi, de amerengado y de escritor color de rosa, apto tan sólo para satisfacer el gusto de una clase media y de una burguesía incipientes y poco doctas en la literatura ácida, picuda, pesimista y esquinada, que tuvo por apóstoles a los Dostoievski, a los Andreiev y a otros muchos pontífices de la amargura envenenada y enfermiza, que hicieron de la lectura de sus obras una especie de cilicio espiritual.

En este ambiente de polémica por una iconoclastia de jabalíes que, después de amansados se volvieron cerdos, al servicio de la tiranía, fue don Gregorio Martínez Sierra un verde oasis de limpia espiritualidad. Y sus obras capitales “Canción de cuna”, “Tú eres la paz” y “Esperanza nuestra” – entre muchas otras- marcan un tono cordial, sencillo y puro como el agua clara de los claros manantiales sin olvidar el problema social –“la tierra para quien la trabaja”- que por ejemplo, en “Esperanza nuestra”, adquiere contornos de fuerza y de belleza difíciles de alcanzar en la dramaturgia contemporánea.

No queremos entrar ni salir en la accidentada y un poco triste vida familiar e íntima del escritor ; ni tampoco en sus ideas políticas. Sabemos que en los comienzos de la Guerra Civil se vino a Buenos Aires, donde vivió hasta mediados de septiembre del año en curso, fecha en que, al sentir en su rededor la fría ronda de la muerte volvió a España, para devolverle, con el último aliento, el polvo de sus huesos.

Los literatos exigentes con el prójimo, pero muy complacientes consigo mismos, y los críticos “espiojadores” traperos de ajenos defectos, no estimaban a Martínez Sierra; pero, en cambio, le tenían devoción en España y en América, públicos numerosos que leían sus libros y presenciaban la representación de sus obras teatrales, con íntimo y plácido regocijo: y los sencillos campesinos de las Castillas, de la Andalucía, de la Mancha y de la Extremadura, abocados al problema de las tierras sin hombres y de los hombres sin tierras, tienen aún hoy en “Esperanza nuestra” una ruta que seguir y un evangelio que defender.

Tuvo, además, otra virtud don Gregorio Martínez Sierra: la de cultivar con encendido amor y con mística de catecúmeno la lengua castellana. Heredero directo de los grandes hablistas del siglo xix –Pereda, Valera, Alarcón, el padre Coloma y Galdós- deja en las letras hispánicas trozos de antología, de clara, limpia y noble prosa, quizá sólo comparables a los mejores de Gabriel Miró y de Azorín. Fue en este sentido un verdadero maestro en el arte del bien decir, y son muchos, aún entre sus más enconados enemigos, los que le deben tributo de diezmos y primicias.

Entre las irreparables pérdidas que España sufrió en los últimos tiempos, en su carne y en su espíritu, no es de las más pequeñas, la muerte de Gregorio Martínez Sierra, escritor, novelista y dramaturgo, favorito de las gentes sencillas que aún, se emocionan, gracias a Dios, con el poeta de “Canción de cuna”.


(Artigo publicado no xornal La Hora, en Santiago de Chile, tal dia como hoxe de... 1947)
Sobre Canción de cuna
Sobre Gregorio Martínez Sierra
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PRÓLOGO DE SUÁREZ PICALLO A UN LIBRO DE MOLINARI
CARTA QUE PODE SER PROLOGO

Meu dileito amigo i ademirado poeta:

Pídesme un prólogo pro teu fermoso Itinerario Galego, na edición bilingüe que vas pubricar—no castelán orixinal en que foi escrito e na tradución galega que lle fixo Xosé Neira Vilas—;e eu teño que che decir, como xa dixen nalgunha outra ocasión en que se me fixo igual pedido, que non sei como se fai un prólogo.
Polos libros “con prólogo” que teño lido, coido que un prólogo ven a ser algo así como a presentación dun libro e do autor que o escribíu, feito por autoridade competente e sabidente de abondo, encol das duas cousas; é decir, do libro e do autor, no orde literario, i eu, modesto xornaleiro por vocación, formación e temperamento, non teño nin sabidencia nin autoridade pra “prologarte”.
Cecáis, si poida falar de ti na miña calidade de galego leitor de libros referentes a miña Patria, ó seu esprito, o seu xeito de ser, de estar e de vivir, como ente nacional eisistente, coáseque misterioso. De proxenie italián, “xeneise”, nado e criado en Buenos Aires—unha das cidades máis cosmopolitas do mundo—viches e sentiches a Galicia con devoción conmovedora; acercácheste primeiro, as suas xentes emigradas, veciñas do teu barrio porteño, e comprendiches que algo impalpábel envolvía as inquedanzas do seu vivir e do seu morrer. Algo lonxano no tempo e no espacio que as fai ser como son. Despois percorriches os camiños de Galicia e alí atopácheste coa revelación. Alí estaba o cerne, a raíz, o hálito espritual, que ti, poeta, tiñas presentido, como fonte primixenia do ser e do estar dos galegos que xa conosceras de perto.
E iso é o que frolece no belido “Itinerario”. Un libro ledicioso para nós, polo que di de Galicia e dos seus máis delicados matices populares: pero, ademáis, especialmente notábel, polo que suxire encol da súa persoalidade dos seus doores, das suas loitas e das suas espranzas. Todo visto con ollos de poeta e con cordialidade e eistremecida de emoción humán.
Galicia foi singularmente favorecida nos testemuñas que deron dela os escritores e poetas estranxeiros que a conosceron e visitaron, entre eles moitos arxentinos ilustres. En ti, no teu libro, Galicia, máis favorecida, está grorificada.
Agora unhas verbas encol da tradución galega de Neira Vilas. Eiquí non vale o apotegma dos teus paisans: “tradutore, traditore”. Porque a tradución é de ademirábel fidelidade ó texto castelán. O meu xuicio escesivamente fidel, pois coas metáforas, pensamentos, exégesis e definicións do orixinal, o poeta que hai en Neira Vilas puído, pola sua conta, facer tamén poesía. Mais él, moi dado a esaititude matemática, limitouse a traducir soio as verbas. Eso sí, que as verbas na versión de Neira Vilas, teñen de por sí, valor estraordinario, xa que son recollidas na fonte máis crara e pura do idioma: no falar da xente aldeán cando aloumiña, cando canta e cando traballa. Algunhas desas verbas trouxéronme a lembranza, os decires de miña aboa, as historias de cegos das feiras, os refráns dos vellos sabidores e a gracia alada das cantigas. E moitas delas, orixinaes da fermosa comarca onde nasceu e se criou o tradutor, aínda non figuran en dicionarios e vocabularios, o cal quer decir que siñifican unha valiosa aportación pró arrequentamento do idioma galego escrito.
Resulta certamente maravilloso comprobar, a vista dos dous textos, como un escritor e poeta, feito literariamente nunha urbe onde se falan o se malfalan varias ducias de idiomas, pode ser vertido e entendido, con transparencia cristaíña, a unha lingua que conta con dez séculos de vida, frolecente, nus intres e proscrita e perseguida noutros, conservada durante catrocentos anos, somentes na cantiga do fogar e no traballo.
O milagre débese, sen dúbida—aparte do talento literario do autor e tradutor—a devoción, amor e reverencia, que ambos a dous sinten polo tema de que se trata: Galicia.
Eu non sei, meu querido amigo Molinari, se o que deixo escrito poida servirche ou non pra poñelo de prólogo no teu Itinerario Galego. O que che podo decir, e que xa o levo dito tres veces, e que cada vez góstame máis. O “Itinerario”, se entende, que non o prólogo ou o que sexa.
Coa estimanza de sempre, teu amigo e ademirador.

Ramón Suárez Picallo.

Buenos Aires, 4 de setembro do 1958.-

Prólogo do libro ITINERARIO GALLEGO de Víctor Luis Molinari.
Publicado en Ramón Suárez Picallo. Selección de textos en galego, Consello da Cultura Galega-Concello de Sada, 2008.
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MAX PLANK E OS CUANTOS

Amplo artigo sobre os avances científicos como o radar que teñen o seu fundamento na teoría dos "cuantos" de Plank ao que adica a maior parte do comentario...


13 de septiembre de 1943

CIENCIA Y COMENTARIO


Por SET-UP (Ramón Suárez Picallo)

Las investigaciones y teorías científicas se realizan o formulan al margen del conocer popular. De vez en cuando una novedad científica rompe al cerco de lo abstracto y penetra en el comentario público. Así sucedió hace años con “el rayo de Marconi” y hace semanas con el “radar”. El tema apasiona durante mucho tiempo y viene a ser el desquite del comentarista tipo medio, a la excesiva pero necesaria sequedad y estrictez del pensamiento científico: No hay nadie que deje de opinar ahora sobre el “radar”. Los escasos datos que se conocen se complementan con la imaginación y además con las disquisiciones de algunas revistas de magazine.

Estos avances científicos, puestos de moda a raíz de la guerra, son conquistas pacientes y antiguas de la Física Moderna. Y precisando aún más son aplicaciones o derivaciones de la teoría de los “cuantos ”, hoy por hoy, dueña y señora de esta rama del saber. El autor de esta teoría fue Max Plank. En un libro ágilmente redactado, “¿dónde va la Ciencia?”, relata Plank el progreso de la Física durante cincuenta años, hasta el advenimiento de los cuantos. Prologa el libro, Alberto Einstein, el creador de la teoría de la relatividad. Uno de sus continuadores, el Duque de Broglie, estudia detalladamente la formulación teórica de Plank, en su obra, “La Física Nueva y los Cuantos”. En la introducción dice Broglie que durante veinte años lo apasionó la teoría de los “cuantos” y que al término de su investigación debe reconocer que muy poco ha avanzado en empresa de tan vastas proyecciones. Pero no nos desalentemos…


MAX PLANK

James Murphy, otro físico de renombre mundial, habla de Plank así:

“Un día del mes de junio de 1932 hice una visita a Albert Einstein en su casa veraniega de Caputh, situada a veinticinco kilómetros al oeste de Berlín. Despué del té, en larga sobremesa, se discutió acerca de multitud de temas, desde las probabilidades de los diversos partidos políticos en las próximas elecciones, hasta las probabilidades del descubrimiento decisivo de alguna simple fórmula para la unificación de todas las leyes físicas. La casa construida sobre una ladera, abría sus ventanas sobre un hermoso lago, y en el piso superior se extendía una galería comparable a la espaciosa plataforma de un observatorio astronómico. Allí se hallaba un telescopio con el que Einstein se divertía contemplando las estrellas. Cuando el crepúsculo, y el brillante resplandor solar, que durante todo el día reflejó sobre el lago, se trocó en una suave claridad, paseamos por la galería para observar la puesta del sol y hacer tiempo hasta que estuviese preparada la cena. Dentro de la casa, la crisis política había sido el tema principal de la conversación; pero, allí en medio de la armonía natural del lago, del bosque y del crepúsculo surgieron problemas más elevados. El nombre de Max Plank se pronunció en nuestra charla y con él surgieron los diversos problemas filosóficos a que la teoría de los cuantos ha dado lugar. Creo que llegamos a la conclusión de que aunque la teoría de la relatividad ha apresado el interés del mundo, la teoría de los cuantos ha sido una fuerza más fundamental para provocar la revolución del pensamiento científico”.

Plank nació en Kiel en 1858. Su padre, profesor de Derecho, fue uno de los redactores del Código Civil Prusiano. A los 17 años entró a la Universidad de Munich a estudiar Física. A los 21 años, se graduó de doctor en Física. Seis años después era profesor de Física en la Universidad de Munich. A los 33 años ya desempeñaba la cátedra en la Universidad de Berlín. En 1919 recibía el Premio Nóbel de Física y en 1930 fue elegido presidente de la Academia de Ciencias de Alemania.


LOS CUANTOS

Es imposible resumir una teoría física, sin explicar sus antecedentes. Según los expositores de los “cuantos”, es preciso previamente hablar de todos los ensayos realizados desde fines del siglo pasado para resolver “el enigma espectroscópico de la radiación del calor”. No nos asustemos todavía. El espectro solar es el resultado de la descomposición de la luz blanca cuando ésta atraviesa un prisma y así se produce un espectro de bandas coloreadas que se extiende sobre la pantalla en una gradación continua desde el rojo al violeta. Newton se preocupó del problema y en su análisis llegó a la investigación de la naturaleza de la luz. Más tarde, Herschel demostró que el espectro solar no se limita a la parte visible desde el rojo al violeta, sino que también había rayos infrarrojos. Colocando un termómetro en los colores sucesivos descubrió que el calor estaba distribuido desigualmente en el espectro solar y que era mayor en la zona por debajo del rojo. Esta desigualdad no se había notado antes. Además, la experiencia prueba que un cuerpo moderadamente calentado desprende una invisible radiación. La frecuencia de las ondas es demasiado baja para actuar sobre el ojo. Cuando la temperatura aumenta gradualmente –un trozo de hierro– podría esperarse que los rayos violetas fuesen los primeros percibidos por el ojo, ya que poseen el mínimo de longitud de onda. No ocurre así. La luz es al principio rojo suave, luego rojo brillante y finalmente, blanca. El problema es saber como cambia la intensidad de los rayos de diferente frecuencia al ascender la temperatura. A esto se llama problema de la distribución espectral de la radiación para las diferentes temperaturas. A él dedicó Plank 20 años de estudios.

Los resultados de su investigación los dio a conocer a la Sociedad Alemana de Física, en 1900. El descubrimiento sensacional era en síntesis el siguiente: la existencia de una función universal que debe depender exclusivamente de la temperatura y de la longitud de onda; pero, en modo alguno de las propiedades de las substancias. Su descubrimiento establecía nuevas relaciones entre energía y temperatura y en consecuencia en la Física molecular.

El experimento de Plank –según Murphy– consistía en calentar hasta la incandescencia un cuerpo hueco, dejando salir un rayo de radiación a través de una pequeña abertura, rayo que luego analiza en el espectroscopio. Así encontró que la energía radiante no es energía continua y es emitida en cantidades integrales o “cuantos” susceptibles de expresarse en números integrales. Avancemos con un poco de audacia: Plank fijó el valor de esa constante. Ninguna radiación puede ser emitida a no ser que se trate de esa cantidad o de un múltiplo integral de ella. Esto supuso una revolución en la Física y en la estructura íntima de los átomos. Después de formulada, Einstein la aplicó a la constitución de la luz y demostró que, igual que la radiación del calor, es emitida por “cuantos” o “paquetes de luz”. Todos los aspectos de la Física empezaron a “cuantizarse”.

La teoría de la causalidad se estremeció y la filosofía contemporánea tuvo que adaptarse a esta revolución física. El átomo ya fue distinto, igual al electrón, el protón o el fotón. Una de sus múltiples aplicaciones es el “radar”. Él átomo es conocido y pertenece al comentario común. Tratemos de conversar en delante sobre los cuantos…

(Artigo publicado no xornal La Hora, en Santiago de Chile, tal dia como hoxe de... 1943)
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AS MUNICIPAIS EN ROMA (1947) e TRILUSSA (poeta)
Curioso e sagaz artigo onde RSP comenta e critica as candidaturas municipais que os partidos políticos de Roma presentan utilizando como cabezas de lista nomes famomos como deportistas ou poetas (Trilussa) co fin de conseguir o maior número de votos...


12 de septiembre de 1947

LOS DEPORTES, POLÍTICA


Por Ramón Suárez Picallo

El próximo 12 de octubre habrá en Roma unas muy reñidas elecciones municipales. Se elegirán en ellas los regidores o concejales que formarán el Concejo de la Ciudad y quienes a su vez, designarán por votación entre ellos al Alcalde de la Capital italiana. Y como la lucha política está muy exacerbada en la Península a causa de discrepancias profundas entre los partidos que la resumen y representan, cada sector combatiente trata de ofrecerle al electorado la flor y nata de sus valores con vistas a la obtención del mayor número de votos de la ciudadanía. Porque en Europa, la conquista y buena administración de los Municipios -escuela tradicional y primigenia de la Democracia directa- es objeto esencial y de primer plano, en los programas de todas las organizaciones políticas que propugnan y sostienen el sufragio universal como fuente de poder en todas sus ramas.

Y con mayor razón en Roma, madre del municipio como institución representativa de gobierno popular, llevada a todas las tierras donde ejerció su influencia y su dominio. De ahí que los partidos italianos, enzarzados entre sí en fiera batalla, lleven a las elecciones edilicias del 12 de octubre a sus mejores hombres, a los más populares y atrayentes, capaces de obtener votos aunque sea por méritos distintos y opuestos a los que se hacen en las lides políticas.

He aquí alguno de los candidatos postulados: Roberto Proletti, de 26 años de edad, ex campeón europeo de box, en peso liviano, por el Bloque Popular de Izquierda; Giovanni Raicevich, campeón de lucha grecorromana, por el Partido Demócrata Cristiano, y Fulvio Bernardini, astro futbolístico de primera magnitud, por el Partido Qualunquista, especie de fascismo adaptado a los tiempos que corren.

Cualquiera que triunfe de los tres candidatos, habrá que verlo dirigir los debates sobre los temas edilicios de la Ciudad Eterna; el de las Izquierdas, explicando el marxismo en relación con el Arco de Constantino, a puñetazo limpio; el demócrata cristiano, esclareciendo la vida, pasión y muerte de los primeros mártires, víctimas de Nerón en la arena del Coliseo, liado con sus adversarios en una especie de demostración práctica, con el otro debajo y atosigado; y el de los “qualunquistas”, demostrando que un “hombre cualquiera” -que eso quiere decir el nombre de su partido- es capaz de resolver los problemas más intrincados de la vida pública municipal a patadas, como solía hacerlo su maestro Mussolini.

En cambio, el Partido Republicano, heredero al fin y al cabo de la buena tradición mazzoniana, presentó como candidato a un poeta: Carlos Alberto Salustri, más conocido como su anagrama de “Trilussa”, autor de fábulas tan hermosas como las de Esopo, La Fontaine, Iriarte y Samaniego. Ya se sabe que la fábula, en su acepción vulgar, es una historia inventada por su autor, breve, poética y con fondo moral, cuyos personajes son casi siempre animales tradicionales; sobre todo, hablan y razonan con verdadera gracia y con un sentido común poco frecuente.

Por eso, sin duda el gran poeta acostumbrado al lenguaje de sus criaturas que no entienden una palabra de política municipal ni de la otra, ha renunciado a la candidatura, afirmando que a sus 79 años de edad no puede perder el poco tiempo que le queda de vida en esas cosas, y en los cuales como poeta, no le va ni le viene. Esta es la razón pública que dio para no aceptar el puesto que se le ofrecía; pero es casi seguro que al enterarse de quienes eran sus contrincantes y posibles colegas en el gobierno del Municipio romano, prefiera habérselas y entendérselas con los leones, los tigres, los gatos y los cerdos, que no se meten en pleitos sin solución o con solución muy difícil, complicada y trabajosa.

Por lo demás, un buen poeta -como no sea español- recuerda siempre que Platón lo excluía del Gobierno de su República y que la Historia ha confirmado el punto de vista del gran filósofo griego, viendo lo que hicieron algunos poetas metidos a gobernantes. Nosotros hemos conocido a más de tres, que después de haber demostrado su incapacidad para conservar la hacienda privada y propia, estaban empeñados en administrar, acrecentar y dirigir la del Estado, que es la de colectividad y que requiere de muchísima más sabiduría. Y por viceversa, otros que no siendo poetas, aumentaron la propia y arruinaron lo ajeno. Porque en esto se da de todo en la viña del Señor.

Es posible que algunos severos repúblicos y humanistas, consideren en decadencia la vida política italiana, toda vez que participan en ella futbolistas, boxeadores y campeones de lucha grecorromana. Nosotros no compartimos ese pensamiento, porque la política de nuestros días, en Italia y en muchísimos otros países, se orienta por esas nuevas rutas del puñete, de la zancadilla, de la patada y del palo y tente tieso. Las buenas razones dichas en amable diálogo, la lógica y la justicia, quedan sólo para los animalejos de las fábulas de “Trilussa”. Y por eso y por lo otro, el gran poeta cede el puesto de alcalde al boxeador, al luchador y al futbolista nada menos que en Roma, la cuna gloriosa de la Civilización Latina.

Horacio, Ovidio y Virgilio felicitan al poeta, mientras Marcial compone un nuevo epigrama.

(Artigo publicado no xornal La Hora, en Santiago de Chile, tal dia como hoxe de... 1947)
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Persoeiros (intelectuais) - Publicado o 12-09-2011 00:30
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