A. C. Irmáns Suárez Picallo - Sada


Este blogue nace co obxecto de difundir a actividade da A. C. Irmáns Suárez Picallo, así como de recuperar e por a disposición do público diversos materiais de interese sobre o noso pasado,ao tempo que damos a coñecer os artigos escritos por Ramón Suárez Picallo e outros autores sadenses.
Estruturamos o blogue en varias seccións, nas que terán cabida noticias de actualidade sobre as nosas actuacións, artigos, textos históricos, fotografías...


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CANTO VALE UN HOME?

14 Septiembre de 1943

¿CUÁNTO VALE UN HOMBRE?


Por Ramón Suárez Picallo

En los últimos años en estos cuatro años que a partir de 1939, parecen anunciar una nueva época, se ha venido hablando del “capital humano” y del “potencial humano”. Eso de “capital humano” huele a exceso de concepción monetaria de la vida. ¿Cuál es el valor medio de un hombre?. En Economía, el perfeccionamiento de la contabilidad de costos ha llegado a valorizar el tiempo y aún, la falta de espacio. Así se dice: “20 horas sin trabajar significan tanta pérdida” o “tres turnos corridos importan tal utilidad”.

Cuentan que una vez interrogaron a un banquero sobre el valor de un hombre-standard. Preguntó cuánto ganaba al mes y se impuso que tenía un sueldo de 150 dólares. Hizo el siguiente cálculo: 150 dólares mensuales acusan una renta anual de 1.800 dólares el 10 por ciento reditúan normalmente el 10 por ciento anual y siendo 1.800 el 10 por ciento de 18.000 dólares, éste el valor del hombre medio. Luego el ciudadano-standard de Estados Unidos vale 18.000 dólares. Si la población se calcula en ese país sobre 180.000.000 de habitantes, es fácil deducir que, el “potencial humano” norteamericano alcanza a 2 billones 340 mil millones de dólares. ¡Ninguna empresa es merecedora de mayor respeto!

Pintoresco o no, el cálculo es bastante elocuente. Pese al progreso de la industria, el desarrollo vertiginoso de las centrales hidroeléctricas, usinas siderúrgicas, pozos petrolíferos, etc., el hombre vale más que todo en conjunto.


DESPILFARRO HUMANO

La organización de empresas es ya una profesión. Ha adquirido esa calidad de selección, debido a la importancia de racionalizar en tal forma una industria o comercio, que no se pierda nada inútilmente. La organización significa ahorro, economía, más bajo costo, mejor rendimientos de utilidades. En resumen, importa la mayor vida de la empresa.

Pues bien, la empresa humana es la que con mayor displicencia e irresponsabilidad, agota su capital, en medio de terribles despilfarros. Tres índices comprueban esta aseveración: natalidad morbilidad y mortalidad.

Sólo en países muy progresistas, el índice de nacimientos se presenta en forma discreta. En otros, llega al 25 por mil y aún al 4 por mil. Esto, sin tomar en cuenta, las pavorosas repercusiones del aborto clandestino que, sólo para nuestro país se calcula en 80.000 al año. La mortalidad ha visto disminuir el año-medio. Hace cincuenta años entre 45 y 55 era una época austera para morir. En la actualidad el término medio baja de los 30 años. Esta apreciación es de manga ancha. No se toma en consideración las masacres en masa producto de las guerras mundiales o parciales que el hombre se brinda: cada 20 años-mundial y en períodos de cinco, parcial. La de 1914-1918, costó 14 millones de hombres. La actual ya superó esta cifra y no sería raro que llegara a los 20 o 25 millones. Es decir, cinco veces la población total de Chile. El índice de mortalidad es empujado por múltiples factores, siendo los principales los siguientes: 1.- Condiciones precarias de existencia; 2.- Ritmo acelerado del régimen industrial; 3.- Calmantes y estimulantes. ¿Qué se ha hecho por resolver este problema?. Durante 20 años un régimen social financia burocracias o aparatos policiales represivos, pero se niega a subir las rentas de la población y a elevar el standard de vida. Al final de los 20 años el mismo régimen gasta 200 mil o 500 mil millones de dólares en financiar una guerra, ¿No sería más lógico haber invertido esa suma en prolongar la vida del hombre?

Finalmente, tenemos el índice de mortalidad. Los factores son múltiples, pero, la mayoría de ellos arrancan del sistema miserable en que viven o mejor, subsisten, la casi totalidad de los hogares. Hace muchos años que se ha pregonado que más vale prever que curar. Pero, en materia de prever se ha hecho muy poco.
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Tal día como hoxe... - Publicado o 15-09-2015 23:13
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CERRADURA INVIOLABLE
3 de mayo de 1947

UNA CERRADURA MARAVILLOSA


Por Ramón Suárez Picallo

Bernard Sterner es un cerrajero sudafricano que sabe a conciencia su oficio y la importancia que éste tiene para la seguridad de los caudales. Durante la última guerra estaba en Bélgica, cuando la invadieron los alemanes, de cuyo dominio logró escapar sano y salvo. ¿Qué hacía en Bélgica el súbdito del Mariscal Smuts? Pues, casi nada; estaba trabajando en el perfeccionamiento de una cerradura inolvidable, a prueba de espías y de ladrones. Había estado antes en Suiza y en Alemania, revisando, observando y estudiando cerraduras de toda clase; desde las de los castillos más antañones, hasta las últimas de sistemas “Yale” con que se cierran los chalets más modernos.

Era su manía lograr una cerradura inviolable, y a la tan útil manía le dedicó once años de su vida, corriendo de la Ceca a la Meca, haciendo experimentos con la admirable paciencia de un artífice chino ¡Hasta que dio con el quid! Llegado a Gran Bretaña, le dio los últimos toques a su invento, y como buen y obediente ciudadano del Commonwealth, se lo ofreció al Gobierno de Su Majestad Británica.

Los más hábiles cerrajeros y descerrajadores de Scotland Yard, siempre escépticos en cuanto a la inviolabilidad de cerraduras se refiere, examinaron el artefacto y declararon que, en efecto, no hay modo de abrir lo que con él se cierre. Los Ministros y Jefes de despacho de las Cancillerías Aliadas confiaron a la seguridad de la cerradura del sudafricano de marras, los más tremendos secretos militares y políticos de Europa y del mundo, sin que los tales secretos fuesen descubiertos.

De ello que la cerradura maravillosa sea ahora exhibida, a modo de prodigio histórico, en la Exposición de Industrias Británicas que se inaugurará el lunes próximo con los honores de un gran acontecimiento. Se augura ya, que el artilugio cerrajero, recorrerá triunfalmente muchos países a modo de cosa rara casi inverosímil, con lo cual corre un grave peligro; que los ladrones se lo roben enterito, junto con lo que con el se cierre, ya sea caja, cajón, valija, camión o camioneta.

Por de pronto, no es aconsejable que la expongan en ciertos tramos de la calle San Diego, por aquello de que nunca falta un roto para un descosido.

(Artigo publicado no xornal La Hora, en Santiago de Chile, tal día como hoxe pero de... 1947)
Ver o citado artigo en LA FERIA DEL MUNDO
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Tal día como hoxe... - Publicado o 03-05-2015 00:10
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Naufraxio do vapor chileno Montemar en 1947

Tal día como hoxe,hai 68 anos, RSP comentaba na prensa chilena da época o naufraxio do vapor Montemar, no que morreron quince dos trinta e dous tripulantes...


Restos visibles del Napo encallado (Chile c.a 1965)

27 de abril de 1947

CATÁSTROFE MARÍTIMA


Por Ramón Suárez Picallo


El S.O.S., corrió otra vez anteayer, a lo largo de todo el litoral chileno, anunciando la catástrofe marinera. Partía el angustiado llamamiento de vapor “Montemar” de matricula nacional, volado por una explosión y envuelto en llamas después, en las proximidades de Coquimbo, punto terminal de su viaje. Llevaba sus bodegas repletas de gasolina y eran treinta y dos sus tripulantes. De ellos, hay cuatro muertos y once desaparecidos sobre cuyas existencias ciérnese también la casi seguridad de la muerte.

Vidas arriscadas, útiles y honorables, caídas en el cumplimiento del deber y en el activo servicio del progreso y de la riqueza de Chile, sobre “ese mar que tranquilo se baña, que le ofrece futuro esplendor”; pero que le cobra regularmente y con creces, diezmos y primicias en el caudal humano de sus gentes costeras, y a cuyo censo dramático se agregan hoy los quince de los muertos y desaparecidos del “Montemar”.

A medida que van conociéndose detalles de las circunstancias que rodearon la catástrofe, se sobrecoge el ánimo y la pluma tiembla de emoción y se da entera al elogio de los que siguen siendo fieles a la buena tradición marinera, de ocuparse de la vida ajena antes que la propia. El capitán, elevado en su puesto, cuando el fuego envuelve a su buque de banda a banda y de proa a proa, y el muchacho más joven de la tripulación que le grita: “Sálvese mi capitán que esto se va”, es una estampa digna del lienzo y del poema. El mozuelo es uno de los desaparecidos y el capitán fue el último de sus hombres en lanzarse al agua, con la ropa chamuscada y el cuerpo cubierto de heridas y de quemaduras, mucho después de dar la orden tremenda de salvarse quien puede.

Sobre la tumba líquida y azul, abierta y cerrada rápidamente en el campo santo del mar, que no tiene cruces ni mausoleos, ni nombres escritos, vayan nuestras mejores palabras, a modo de responso, por los que murieron allí, envueltos en los gritos de “fuego a bordo” y “sálvese quien pueda”, mientras que a lo largo de la costa, corría el S.O.S., anunciando la lucha entre la vida y la muerte de los hombres sobre el mar.
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Tal día como hoxe... - Publicado o 27-04-2015 01:40
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HONRADEZ

7 de febrero de 1948

¿PSICOSIS DE HONRADEZ?



Por Ramón Suárez Picallo

Hay quien asegura que está despertándose en el mundo una psicosis de honradez, a modo de compensación misteriosa a la oleada de inmoralidad que invade el mundo entero, especialmente en lo que se refiere a la codicia y apropiación indebida de los bienes ajenos. De algunos hechos que aseveran la existencia de esta plaga –el robo con violencia, el hurto con abuso de confianza, la estafa con dolo, etc.- hemos hablado varias veces en esta columna.

Y por si alguien nos acusa en caer en exceso de pesimismo en lo que toca a juzgar la moral ajena, queremos hablar hoy de otros hechos demostrativos, a su vez de que hay un repunte moralista que, como decíamos antes, quien llama psicosis de honradez, lo cual viene a demostrar que cada acción, individual y colectiva, tiene siempre su correspondiente reacción. Veamos:

Días pasados, un suplementero de Punta Arenas, pobre como las arañas, encontró una billetera con once mil pesos y diecisiete dólares pertenecientes a un príncipe de sangre real. La devolvió intacta a Carabineros y su propietario le regaló al honrado muchacho el diez por ciento de su contenido. Premio estimulante a la moral.

Un taxista norteamericano encontró en su coche un bolsón de señora con 350 dólares; por una tarjeta localizó a su propietaria y le llevó el objeto perdido con el dinero intacto; quiso cobrar el importe de la carrera –30 centavos de dólar- y la gringa ingrata se negó a pagárselo. Actitud inmoral de la dama fomentadora de la mala costumbre consistente en que cada cual se guarde lo que encuentre.

En Buenos Aires el dueño de una afamada Agencia de Lotería, tenía un cliente que le compraba siempre el mismo número; en una de las jugadas el cliente estaba de viaje y el lotero se lo reservó como de costumbre. El número sacó el premio mayor y al regreso de su viaje el cliente recibió del lotero el importe íntegro, con la correspondiente felicitación por su buena fortuna.

Pero, he aquí el caso más típico de la psicosis de honradez a la que antes nos referíamos: un caballero chileno, comerciante que atravesaba por una angustiosa situación económica a punto de ponerlo al borde de la quiebra, tuvo que hacer un viaje a Buenos Aires. Su amigo X le encargó que le comprase allá un boleto de lotería sin indicarle número ni darle el dinero. El viajero compró dos billetes, uno para él y otro para el amigo.

El del amigo sacó un gran premio mientras el suyo no sacó ni la terminación.

El viajero volvió a Chile y le entregó a su amigo el dinero correspondiente al premio, mientras le mostraba, un poco desconsolado, el billete que había comprado para él y que no sacó ni un cinco.

El afortunado, generoso y conmovido ante el inusitado rasgo de honradez y lealtad del amigo, le regaló la mitad del premio y puso a su disposición la otra mitad para que resolviese su situación económica. Y aún hizo más: divulgó entre sus acreedores la estupenda hazaña y éstos acordaron darle toda clase de facilidades.

¿Qué tal? Aún siendo raros estos casos bastan y sobran para que podamos saludar, jubilosamente, la aparición de la benéfica psicosis de honradez; tanto más digna de salutación, cuando ella viene a compensarnos de otras psicosis maléficas que tratan de cubrir de lodo el alma y el cuerpo del hombre en unos instantes en que parecía perdido para siempre el sentido de la moral y el amor a la hombría de bien.
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Tal día como hoxe... - Publicado o 07-02-2015 01:34
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Accidentes de tráfico en 1947
21 diciembre de 1947

PARA ASEGURAR SIETE CHAUCHAS


Por Ramón Suárez Picallo

Acabamos de leer, con profunda emoción, las crónicas en que se narra el pavoroso accidente del tránsito ocurrido en Sierra Bella y Victoria, con el choque e incendio de una camioneta con un microbús del servicio santiaguino. El micro incendiado por la parte delantera –por donde se incendian siempre estos vehículos– y la única salida de los pasajeros tapiada de fuego, sin otro agujero ni resquicio para escapar a la muerte ardiente, con veinte personas empavorecidas dentro, es ciertamente un espectáculo como para ponerle a cualquiera los pelos de punta.

Los cronistas todos narran con lujo de detalles el cuadro de espanto de los viajeros envueltos en llamas, y los generosos esfuerzos del público que presenció el suceso, rompiendo mamparas y vidrios para salvar las vidas en peligro en su mayoría de mujeres y niños. Pero sólo uno –el de “La Hora”– puso el dedo en la llaga, al señalar que las ventanillas del micro; “contraviniendo los específicos y terminantes reglamentos respectivos”, por su tamaño ínfimo, eran inútiles para la escapada.

Que nos perdone el compañero, si le llamamos ingenuo. Él tiene que saber que para los dueños de microbuses y de otros medios de locomoción colectiva de Santiago de Chile, no hay más norma, ley ni reglamento que aquélla que le asegura la percepción a rajatabla de las siete chauchas que perciben de cada viajero. Y si después el viajero se muere achicharrado, o llega al norte queriendo llegar al sur, o en vez de los 15 minutos calculados normalmente, el viaje le sale por 40, son cosas que al dueño del vehículo no le van ni le vienen, toda vez que él va a lo suyo, por lo suyo y para lo suyo.

Y, a los demás que los parta un rayo. ¿Pues qué? La única ciudad del mundo que tolera micros que admiten pasajeros de pie, teniendo que ir doblados por falta de espacio, es Santiago de Chile; y es, también, la única donde estos vehículos tienen un único lugar de entrada y salida de los viajeros; pues eso de pensar que los incendios en los coches se producen siempre por el lado del motor y que los ciudadanos en tales casos deben tener otro lugar de salida que no sea el foco del incendio, es cosa tan de sentido común, que todo el mundo cayó en ello menos los dueños de micros de Santiago y las autoridades que sobre ellos debían ejercer alguna tuición y tener de estos problemas algún conocimiento, aunque fuese escaso.

En fin, recordemos que cuando apareció el tren, el automóvil y el avión, quienes se arriesgaban a viajar en ellos, rezaban una oración, signaba y santiguaban, y algunos hacían testamento, ante la perspectiva del grave riesgo a que se exponían; lo mismo que quienes se atrevían a ir a un campo de batalla, o sea navegar por aguas minadas o cubiertas de barcos de guerra enemigos.

Pues bien; no está de más que quienes tomen vehículo para ir a la Estación Central, o viceversa, adopten las mismas precauciones, pues es lo más seguro que se mueran en el viaje inconfesos “ab intestato”, mientras sean dictadores y dueños de las rutas ciudadanas, quienes no piensan más que en quitarle a cada viajero siete chauchas.

(Artigo publicado n o xornal La Hora, en Santiago de Chile, tal día como hoxe, pero de...1947)
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RECLUTAR ESPAÑA
18 de diciembre de 1950



¿QUÉ ES ESO DE RECLUTAR A ESPAÑA?



La Feria del Mundo
Por Pick - Up
Ramón Suárez Picallo


Una información de Nueva York da cuenta de ciertas declaraciones de mister Thomas E. Dewey, gobernador del Primer estado norteamericano, candidato varias veces fracasado a la presidencia de su país y jefe titular del Partido Republicano, en las que le propone a su Gobierno urgentes medidas de emergencia, destinadas hacerles frente a una posible agresión de parte de otra gran potencia adversaria de su país.

Efectivamente, el Poncio de Albany -estado de Nueva York- propone una inscripción general de todos los norteamericanos, mayores de 17 años de edad, para que estén dispuestos a ir a la guerra en la primera oportunidad que ello es necesario. Y agrega después que deben también ser reclutadas la Yugoslavia de Tito, la España de Franco, Alemania y el Japón. No nos va ni nos viene, poco ni mucho las pretensiones reclutadoras de mister Dewey, en lo que ellas de refieren a Yugoslavia, al Japón y a Alemana y ni siquiera en lo que atañen a sus magníficos “boys”. Allá él con sus ideas y con las posibilidades efectivas de que disponga para hacerlas una realidad bélica y militar. O como dicen los de Orense: “Que se maten eles”.

Pero -!Vive Dios!- que eso de reclutar a España desde una oficina de la Gobernación del Estado de Nueva York, sube ya de castaño oscuro; así se trate de la España de Franco, de la de Carlos Quinto, la del Moro Muza o la de la Federación Anarquista Ibérica, poniendo por caso las plurales y diversas Españas aparentemente incompatibles entre sí. Porque, estamos bien seguros de que dado el caso de que mister Dewey lograse su intento de ordenar semejante reclutación, término bárbaro y muy propio de la enciclopedica ignorancia lingüística y yanqui de la agencia que da la noticia, todas esas Españas, a pesar de las discrepancias que las separan, se pondrían de pie, para ciscarse en él, en sus ascendientes, descendientes y colaterales, hasta la quinta o sexta generación.

España se movilizó y se dejó reclutar varias veces a lo largo de su historia, en guerras trascendentales; millares de españoles siguieron a Aníbal en su afán de destruir el poder de Roma; Julio César, Pompeyo y Sertorio, contaron en sus legiones con valerosos soldados españoles que luchaban por su cuenta y a su modo, por lo que creían una idea noble, y no por una imposición venida de fuera. Y Carlos Quinto, el gran Emperador tuvo que hacerle frente a la poderosa insurrección de los comuneros de Castilla, alzada y levantada en nombre de una España que no aguantaba órdenes de jefes alemanes o flamencos, así viniesen del Rey. Y ya en el siglo XIX, Napoleón Bonaparte, a pesar de llegar a España en nombre de los principios, muy estimados, de la Revolución Francesa, cuando quiso apoderarse de ella por malas artes y desde fuera, se dio de manos a boca, con sus amigos liberales y con sus enemigos absolutistas, puestos todos a una de absoluto acuerdo, para derrotarlo en Bailén, en Zaragoza, en Tarragona, en Chamartín y en los Arapiles; y para hacerlo salir pintando de España, llevando el primer eclipse sobre la luz de su gloriosa estrella.

Son estos y otros que no decimos, algunos datos y antecedentes de la Historia de España, que naturalmente, no conocen ni mister Dewey, ni los otros estadistas y militares norteamericanos que piensan ingenuamente y por falta de imaginación, que España -la de hoy y la de mañana- pueda ser un campamento de milicias, puesto a su disposición y mandado por jefes extranjeros. ¡Ahí es nada lo del ojo!

Mientras tanto, esperamos que en todos los sitios del mundo, donde hayan españoles y se sepa algo de su Historia, surja la adecuada protesta contra el intento de mister Dewey, de hacer de los españoles una reclutación. Ni siquiera una recluta o un reclutamiento, sino que sea otra atrocidad, que significa la palabra reclutación, como atentado a su soberanía, a su espíritu y a su glorioso y universal idioma.

Comentarios (0) - Categoría: RSP-Tal día como hoxe... - Publicado o 17-12-2014 13:52
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Equívocos en la prensa
12 de diciembre de 1947

EQUÍVOCO DE TRADUCCIÓN


“En esta casa negrusca,
Nació el traductor del Dante;
Apártate caminante,
No sea que te traduzca”.


Por Ramón Suárez Picallo

Hace unos meses, toda la prensa chilena ha publicado una noticia de Temuco, en la que se anunciaba el fallecimiento, a los 83 años de edad, de Mme. María Eugenia Vallete Carmine, ahijada de Víctor Hugo, el excelso escritor y poeta francés, tan conocido y estimado en Chile como lo es en la propia ciudad de París.

La noticia fue transmitida hacia todas las direcciones del mundo por las agencias informativas extranjeras que actúan en Chile y de cuyo enciclopédico analfabetismo somos los periodistas chilenos sus primeras víctimas: ¡Y que le diga, si no, el jefe de cables, que tiene que aclarar y esclarecer, diariamente más de diez galimatías cablegráficos! Pues bien; estas agencias, entre las que se cuenta una francesa, confundieron ahijada con hija o sea filleule con fille, de modo que la anciana fallecida en Temuco aparece como hija imaginaria del autor de “Nuestra Señora de París” y de “Los Trabajadores del Mar”.

A cuenta del equívoco cablegráfico, el simpático periódico “Liberatión”, órgano glorioso superviviente de la Resistencia clandestina contra los alemanes, publica en uno de sus últimos números llegados a nuestro poder, un muy gracioso y ático comentario en el que demuestra, con fehacientes datos cronológicos y genealógicos, referentes a la familia Hugo, la imposibilidad de que la Señora Vallette Carmine fuese tal hija, ni siquiera nieta del padre de “Hernani”. El comentarista termina con estas palabras, un poco exageradas pero en las que se hace justicia a sí mismo y a sus lectores: “En Temuco (Chile) quedarán sin duda desolados al saber que Mme. Vallete no era hija de Víctor Hugo. Que hagan el favor de consolarse. Los franceses, que como es sabido ignoran la geografía, retendrán, tal vez, el nombre de esa amable ciudad chilena, mientras a su vez, los chilenos, gracias a la noticia a que nos referimos habrán hablado y oído hablar, una vez más, del gran poeta”.

No, querido colega. Los de Temuco no están nada desolados por los datos que Ud. da, porque antes de darlos Ud. ya estaban ellos al cabo acerca del parentesco, puramente espiritual y sacramental de la anciana fallecida allí con Víctor Hugo.

Por lo demás, para hablar y oír hablar en Chile del gran poeta e insigne novelista francés, no hace falta que se muera ninguno de sus parientes. Como que en todos los Liceos e Institutos de Segunda Enseñanza, en los que es obligatorio el estudio de la lengua francesa, suelen ser modelo del bello idioma textos escogidos del autor de “Odas y Baladas”.

Todo ello, aparte de que casi todos los intelectuales de esta tierra tienen a mucho orgullo hablar, escribir, o, cuando menos, entender el francés, comentar la obra de sus máximos valores y, muchos de ellos, en seguir a Marcel Proust. Sin faltar el poeta maestro de una escuela que revolucionó en su día las tertulias literarias parisienses, con sus composiciones creacionistas, escritas en un francés doctísimo y alado, por su hondura, su elegancia, su expresividad y su gracia ornamental.


GEOGRAFÍA

En lo que sí coincidimos con el compañero parisién, es en su afirmación de que los franceses no saben geografía, pese al hecho de haber nacido en su tierra los hermanos Elíseo y Onésimo Reclús, tan populares en Chile como don Julio Montebruno, el sabelomás de nuestra geografía autóctona y un poco alocada. En la prensa chilena, difícilmente se leerían títulos de este o parecido tenor, publicados en los más “serios” diarios de París, reveladores del conocimiento que allí se tiene de América: “En Montevideo, capital de Río de Janeiro”. O este otro: En Tabasco, hermosa ciudad de la América del Sur”. O si no, esta maravilla informativa publicada durante la primera guerra mundial: “Bolivia declaró la guerra a Alemania: una escuadra de submarinos está a punto de bombardear los puertos bolivianos”. Y no sólo sobre América están tan bien informados los franceses. También sobre Europa y acerca de países vecinos de Francia van las informaciones por iguales o parecidos caminos. Véase una muestra: “Barcos nacionalistas del General Franco entraron en Teruel” (Teruel, ciudad histórica del Bajo Aragón, dista en línea recta alrededor de 200 kilómetros de la costa más próxima).

Como puede verse y apreciarse, en esto de la exactitud en materia de información cablegráfica inexactas, en todas partes se cuecen habas y en Francia... a calderadas. No conviene, por ello, fijarse mucho en la paja del ojo ajeno, pasándose inadvertida la viga en el propio. Sobre todo por estas tierras, donde las agencias informativas extranjeras, entre las que se cuenta una francesa, son suelen tener –por voluntaria ignorancia– ni remotas noticias sobre los temas de que tratan. Nosotros no tenemos la culpa de que sus traductores (traduttore, tradittore) confundan hija con ahijada o sea “fille” con filluele; lo cual viene a ser igual cosa que confundir el jabón con el hilo negro, por el hecho de que las dos cosas son para la ropa.


(Artigo publicado no xornal La Hora, de Santiago de Chile, tal día como hoxe pero de ...1947)
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Causas frecuentes de los accidentes de aviación (en 1947)
11 de octubre de 1947

LA PLACIDEZ CONYUGAL Y LOS ACCIDENTES AÉREOS


Por Ramón Suárez Picallo

Recordamos aún hoy, con cierta emoción de sobresalto, el primer viaje que hicimos en avión. Era desde Barcelona a Madrid, allá por el año 1926, y confesamos, honestamente, que teníamos el corazón en un puño. El aparato era un “Junker” grande y ruidoso que debía cruzar las montañas de Aragón llenas de terribles “baches” o vacíos de aire, sobre los cuales, caía desplomado como una mole, haciendo infernal ruido y un golpe seco como si diese sobre una roca granítica. Jamás en todos los días vividos desde entonces, y en los que nos quedan sin vivir, olvidaremos el tal viajecito. Porque en él, aparte de los riesgos que suponíamos correr, llevábamos encima de nuestra ánima y de nuestro miedo, una especie de profecía de mal agüero.

Efectivamente, en el aeródromo de “embarque”, nos hemos topado a bocajarro con un viejo amigo, que de millonario habíase quedado pobre de solemnidad y que tenía por eso el firme propósito de suicidarse. Y decía: si bebo un brebaje venenoso, me pego un tiro o me arrojo desde un quinto piso, seré un suicida vulgar a quien despacharán los periódicos con tres o cuatro líneas en la crónica de sucesos, pero en cambio, si me mato en un accidente de aviación, es posible que se publique mi retrato y que se me llame héroe y mártir del progreso. Por eso –agregaba muy seriamente– he decidido tomar este avión que sale dentro de unos minutos. Nuestro amigo, que era un humorista de buena ley, daba por hecho que se moriría en el viaje, en forma muy decorosa, capaz de despertar cierto interés público.

Nosotros, que habíamos decidido viajar por los aires, después de haberlo hecho muchas veces por el mar y por la tierra, para que no se dijera que teníamos miedo, hemos aventurado, ingenuamente, esta pregunta llana y simple:

Bueno, díganos Usted, si es que puede saberse, ¿de dónde deduce que tomando el aparato que va a salir ahora pueden lograrse sus propósitos de suicidarse en la forma que usted llama decente?

Usted verá –aclaró impertérrito-: el aviador que lo conduce, no tuvo, en más de diez años de vuelo, ningún accidente; tendrá pues el primero de un momento a otro. Y además, es un hombre desgraciado. No pudo entenderse con su mujer y tuvo que separarse de ella hace pocos días. Está casi tan desesperado como yo, y no tendría nada en particular, que “se dejase caer” sobre el Moncayo o sobre las sierras del Guadarrama, dándole así, fin a una vida poco plácida.

El viaje transcurrió sin ningún incidente digno de mención. El amigo que quería suicidarse decentemente, en cuanto despegó el aparato, se echó a dormir como un lirón, en su asiento, mientras una vieja turista inglesa, leía con gran interés una novela de Walter Scott. Yo temblé como un junco hasta que el avión me dejó sobre la tierra firme de Madrid: y no olvidé nunca la tesis de mi compañero de viaje, sobre la importancia que tiene la tranquilidad del aviador en relación con los accidentes aéreos.


CONFIRMACIÓN DE UNA TÉSIS

Pues señor, el amigo filosuicida que nos amargó aquel memorable viaje, parece que no estaba tan fuera de razón como parecía. Aquí tenemos a la vista una información procedente de Washington, que confirma sus tesis. En efecto, el señor Jerome Lederer, técnico en asuntos de aeronáutica, llamado a declarar en una investigación abierta por el Gobierno de los Estados Unidos, sobre las posibles causas de los frecuentísimos accidentes de aviación, ha sentado premisas que vienen a darle la razón al pesimista amigo de marras. Véase como:

1.- Las preocupaciones domésticas y hogareñas, tanto las que son amables como las que son ingratas, influyen en forma decisiva en el estado de ánimo del conductor de aviones y determinan en buena parte el éxito o fracaso de los viajes que dirige.

2.- Es igualmente importante la situación económica del aviador. Un piloto que tenga letras emitidas, sin los fondos adecuados para su cancelación, o que haya dado cheques a fecha adelantada, sin posibilidad de cubrirlos el día de su vencimiento, es un candidato seguro a caer en el mar, desierto o en la selva donde no tenga que toparse con sus acreedores.

3.- El shock sentimental es también un factor determinante en los accidentes aéreos. La inquina de la suegra, el desamor de la esposa, la rebeldía de los hijos pueden perfectamente causar una catástrofe aérea, por afán suicida del aviador que busca en la muerte la liberación de sus angustias y preocupaciones. Mister Lederer es asesor de cuarenta compañías aseguradoras de Empresas de aviación y de transportes en general y en su informe dado a favor del “interés general”, urge a las empresas afectadas por los accidentes, a observar cuidadosamente las reglas del sosiego, placidez y tranquilidad de sus conductores si realmente quieren evitar el 70 por ciento de los accidentes. Apartar de su mente fricciones domésticas, preocupaciones económicas, e inquietudes de tipo psicológico, es a su juicio, afirmar la seguridad de los viajes, harto inseguros y arriesgados en estos últimos tiempos, ya sean ellos por aire, por mar o por tierra.

Ya lo saben, pues los candidatos a ser viajeros en avión. Hay que enterarse de la vida del piloto que conduce el aparato; debe saberse si su vida doméstica es más o menos plácida; si su mujer y su suegra no le plantean cuestiones desagradables, si los niños van regularmente a la Escuela y sacan buenas notas a mediados y a fines de curso; si no tiene compromisos económicos incumplidos, como ser cheques y letras de vencimiento próximo; si duerme normalmente ocho horas en cada veinticuatro y si su estado de ánimo no está influido por afanes suicidas.

De no tener el viajero en ciernes tales seguridades mejor es que no arriesgase a viajar. Si lo hace sin las antedichas precauciones ya puede encomendarle su alma a Dios y al diablo, en la seguridad de que el viaje es irremediablemente sin retorno. Así lo asegura Mister Jerome Lederer, técnico en estos asuntos, y así lo afirmaba nuestro amigo que tomaba el avión de Barcelona a Madrid, esperando morirse con decoro.


(Artigo publicado no xornal La Hora de Santiago de Chile, tal día como hoxe pero de ... 1947)
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OBEDECER

10 de octubre 1942

OBEDECER


Por Ramón Suárez Picallo

Es de mucha conveniencia airear y elogiar la drástica actitud de las altas autoridades militares chilenas, apartando del servicio activo a dos de sus miembros participantes en murmuraciones sobre los Poderes legítimos de la república. Habían olvidado los murmuradores una cosa muy interesante. Ésta: el Ejército es el brazo armado de la Patria, formado por el pueblo y sostenido por el pueblo y el Estado para la defensa de su integridad, de su soberanía y de sus instituciones políticas y jurídicas. Colectivamente como institución, y sus miembros individualmente, sólo tienen que conjugar un verbo: obedecer. Obediencia a las jerarquías, obediencia a los legítimos poderes del Estado y obediencia a los imperativos del deber y del Honor, en defensa de la Patria.

Se acabaron para siempre, por fortuna, los tiempos del pronunciamiento y del cuartelazo, que mediatizaron Gobiernos y pueblos, interferidos en menesteres que no son de su incumbencia ni tienen para ellos facultades ni aptitudes. De ahí ciertos resquemores entre pueblo y Ejército que la Democracia trata de liquidar en bien del Ejército mismo, que debe ser en todo instante, objeto de los máximos respetos y esas devociones populares para las fuerzas Armadas son cada día más sinceras y más sentidas, gracias a una política discreta y prudente, con vistas a que cada uno haga lo suyo sin invadir campos ajenos.

De cuando en cuando, como un ingrato recuerdo de tiempos idos, surge la nota discordante en el hombre que olvidó el verbo obedecer para irse a los campos del otro que se llama mumurar. Por fortuna, es la excepción, adecuadamente sancionada, en defensa del prestigio, de la discreción y de la eficiencia de la institución a la cual la patria confió la alta misión de defenderla, cuando peligren su integridad, su soberanía y sus instituciones.

Cada uno a lo suyo y todos al cumplimiento de su deber. Y quien sepa estar en un sitio debe dejar el lugar a quien sea capaz de saber estar donde se está.

(Artigo publicado no xonal La Hora, en Santiago de Chile, tal día como hoxe pero de ... 1942)
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Tal día como hoxe... - Publicado o 10-10-2014 10:28
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O Golpe de Pasto (1944) en Colombia
Neste artigo RSP comenta o intento fallido de golpe de Estado en Colombia en xullo de 1944 tamén coñecido polo Golpe de Pasto.


23 de julio de 1944

LAS ENSEÑANZAS DE COLOMBIA


Por Ramón Suárez Picallo

La ejemplarísima democracia colombiana, que ostenta en América una honrosa trayectoria de continuidad jurídica, constitucional y pacífica, ha sido objeto, recientemente, de una agresión a mano armada. Un militar de menor graduación, dio la cara, pero detrás de él, estaba el “clan” reaccionario, filo-nazi y totalitario, que actúa, siempre, en estos últimos tiempos de América en contra de los regímenes democráticos. Alguien definió a este “clan -que allí donde pudo imponerse sometió a los propios generales- como el cuarto de banderas o tertulia o casino militar, convertido en consejo de Ministros después de una partida de ajedrez”, algo que seria pueril, si no tuviese, a veces, insospechados alcances, enlaces y vinculaciones de largas perspectivas y deshonestas concomitancias, ajenas y opuestas al interés de la propia patria, a la que los militares del “clan” juraron defender y sostener, pero no gobernar.

En Colombia fracasaron las actividades ilícitas del “clan” y se impuso, una vez más el buen sentido y el vigor de sus instituciones democráticas, sostenidas, aupadas y defendidas por el pueblo, como patrimonio histórico de la nación. Y, digámoslo también, porque es de justicia decirlo defendidas por las fuerzas armadas de la República, fieles al honor militar, leales al juramento prestado, y a la obediencia debida a los poderes legítimos del Estado, establecidos de acuerdo con las leyes. Pero de los sucesos ocurridos en Colombia, de cuales sólo queda hoy para sus autores, un proceso por rebelión militar, con las circunstancias agravantes de traición, y facciosidad , se desprenden valiosas enseñanzas, especialmente para los rebeldes y para sus posibles imitadores, amigos y cofrades, en otros países y latitudes. El “clan” puede triunfar, y triunfó de hecho en países de gobiernos débiles, de contornos vagos e imprecisos, sin médula ni raíces en la opinión popular y nacional, cuyo signo, ideas y esperanzas, habían sido desconocidas y menospreciadas por esos gobiernos. Pero, en aquellos otros de ciudadanía vigilante, interesada en la continuidad y pervivencia del gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo, aunque este gobierno tenga fallas y defectos, corregibles y criticables bajo el imperio de la libertad de crítica y de control, los “clanes” y grupos insurreccionales de despechados, ociosos y ambiciosos de mando, de poder y de disfrute, están condenados al fracaso inexorable y al ridículo de un calabozo oscuro, o del exilio sin gallardía y sin gloria, a través del asilo de una legación extranjera.

En Colombia ha ocurrido esto último, porque allí no existe la pena capital en ningún caso. En otras partes, donde el delito de lesa patria, de esa disciplina o de ese honor, tienen más severas sanciones, las aventuras del jaez de la que intentó el “clan” reaccionario colombiano, pueden terminar ante el piquete de ejecución para escarmiento y ejemplaridad de quienes extravasan o pueden extravasar peligrosamente, los linderos de su misión, de sus funciones y de sus deberes específicos, olvidando que la obediencia legítima y honorable es, además de una virtud, una norma de buena conducta y de buen juicio.

Colombia ha salido con bien de la deshonrosa intentona, insurreccional y facciosa, de su “clan” filototalitario, porque el gobierno colombiano impecablemente constitucional, legal y popular, tiene sus raíces en la entraña misma de su ciudadanía soberana, celosa vigilante de una tradición y de una continuidad política e histórica, ejemplar en todo el continente Americano.

Y en todos los otros países, donde sean dadas iguales modalidades, y circunstancias idénticas, el resultado de parecidas actitudes, será el mismo, o peor, que el logrado por ese coronel del Pasto, que quiso deponer las armas rebeldes, con tal de que lo nombrasen a él, Ministro de la Guerra, en el mismo régimen contra el que se había alzado con armas y bagajes.

Y en vez de los cómodos salones ministeriales, en cuyos divanes quería “tenderse a la bartola” está hoy en un calabozo recordando con el poeta: “que todo tiempo pasado fue mejor...”

Como se ve, de los sucesos recientes de Colombia, se desprenden útiles enseñanzas, aplicadas en otras muchas partes, donde la vocación de rebelde a la ley y al poder público legítimo, pudieran tener aliciente de una lucrativa, pero, muy arriesgada, profesión.


(Artigo publicado no xornal La Hora en Santiago de Chile, tal día como hoxe pero de...1944)
El golpe de Pasto: 10 de julio de 1944
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Tal día como hoxe... - Publicado o 23-07-2014 00:03
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