A. C. Irmáns Suárez Picallo - Sada


Este blogue nace co obxecto de difundir a actividade da A. C. Irmáns Suárez Picallo, así como de recuperar e por a disposición do público diversos materiais de interese sobre o noso pasado,ao tempo que damos a coñecer os artigos escritos por Ramón Suárez Picallo e outros autores sadenses.
Estruturamos o blogue en varias seccións, nas que terán cabida noticias de actualidade sobre as nosas actuacións, artigos, textos históricos, fotografías...


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CARTA DE SUÁREZ PICALLO A CASARES QUIROGA
Tal día como hoxe de 1933 (cúmprense 80 anos delo) Ramón Suárez Picallo remitiu esta carta a Casares Quiroga explicándolle as razóns da súa baixa na minoría parlamentaria galega.


El Diputado a Cortes por Coruña
Madrid, agosto 31/933
Sr. Dn.
Santiago Casares Quiroga
Jefe del P.R Gallego
S/D

Mi distinguido y respetado amigo:
El día 23 del corriente remití al Presidente de Ia minoría del P.R.G., D. Laureano Gómez Paratcha, una nota en Ia que le comunicaba mi separación de Ia minoría a partir de esa fecha; le decía que Ias razones políticas de esta decisión se Ias exponía a Ud. en carta, en su carácter de jefe del Partido. Minutos después tuve que salir para Galicia por tener gravemente enfermo un familiar muy querido. Por esta circunstancia no pude hasta hoy exponerle a Ud. aquellas razones. Son ellas Ias que van a continuación. Perdone Ud. si al exponerlas hablo algo de mí, de mi trayectoria política y espiritual. Cosas de Ias que no pude hablarle nunca, personalmente, por no haber tenido Ud. a bien preguntarme por ellas. Para mi tienen interés por dos razones, una por que, conociéndolas, tiene una explicación lógica mi actitud de hoy, y otra por que con íntima angustia de mi espiritu, sentí y presentí, rozandome el oído, los calificativos de «aventurero», «audaz» y aún el de «advenedizo». Yo quise hallar una explicación en Ias excepcionales circunstancias por Ias cuales fui elegido diputado, después de 20 años de ausencia de mi país, de todo lo cual hablaré más adelante.
Inicié mi vida espiritual y política en el movimiento socialista y en Ios sindicatos obreros de los oficios con los que, en Ia emigración tuve que ganarme el pan, en un país que es mirador y antena vibrátil de todas Ias inquietudes políticas y sociales del mundo. Dividido aquel movimiento ante los problemas de Ia post-guerra, especialmente Ia Revolución Rusa y Ia resurrección de Ias pequeñas nacionalidades oprimidas o aletargadas, formé parte en Ias filas comunistas, rama desprendida del viejo tronco socialista, convencido de que terminaba el ciclo histórico del capitalismo y de su representación política, el Estado imperialista. La Revolución Rusa, primero haciendo una Federación de Repúblicas y luego una Unión de Repúblicas reivindicaba los viejos pueblos rusos ahogados por el zarismo.
En tal posición ideológica me sorprendió Ia implantación de Ia Dictadura. En lo que yo llamaba marcha revolucionaria del mundo, España retrocedía hacia formas absolutistas, trincada por unos poderes que tenían por puntales un militarismo soez, una Iglesia reaccionaria, un capitalismo semi-feudal y una monarquía que se disgregaba en su propia corrupción. Ante este retroceso hombres jóvenes de tendencias diversas nos reunimos para aportar nuestro esfuerzo para librar a España de los elementos que eran causa de su retorno a formas políticas indignas de Ia democracia y de Ia civilización. Y localizábamos nuestros esfuerzos en Galicia, Ia Tierra que nos diera el ser y que es, para los gallegos, el punto de partida hacia todos los caminos. Nos dedicamos a unir en una entidad pangalleguista a los pequeños núcleos parroquiales y comarcanos para que su acción en lo político trascendiera de Ia lucha contra el cacique local al combate contra todo el caciquismo gallego; para que Ias escuelas laicas no fuesen solo fábrica de emigrantes, sino que también laboratorio de ciudadanos gallegos, conscientes de su raza, leales a su tierra y a aquellas características que nos dan Ia imponderable categoría de ser diferentes, condición indispensable para ser existentes; para dignificar Ia condición de nuestra media Galicia emigrada, indiana y dispuesta siempre a adular al mandón, trocandola en un foco de inquietudes y de fervores espirituales y democráticos. La Federación de Sociedades Gallegas Agrarias y Culturales sintetizó en su programa y en su acción estos ensueños. Ella, además, fue Ia primera asociación de emigrados gallegos que estampó en su declaración de propósitos Ia lucha por Ia implantación de Ia República Federal en España; tan ampliamente federal que sus Estados regionales gozaban de Ia máxima soberanía compatible con Ias bases de Ia Federación de todos los pueblos ibéricos. Creamos con nuestro peculio y con nuestro trabajo —robado al descanso que no dejaban nuestros empleos— semanarios y revistas que fueron tribuna libérrima de los que en Galicia, amordazados por Ia dictadura, no podían decir su «no contento»; y que libraron a España y Galicia de Ia verguenza que hubiera significado, ante Ia libre América, Ia unanimidad de los españoles en su adhesión ai dictador. El primer mitin en lengua castellana dado contra el dictador tuvo lugar en Buenos Aires a fines de 1923, organizado por nosotros, los vascos y los catalanes de izquierda, que eran los nacionalistas. Desde entonces, hasta Ia proclamación de Ia República, subieron de cien los actos públicos realizados allí contra Ia dictadura y Ia monarquía. En todos ellos hemos participado con Ia palabra y con Ia pluma, pués se daba el caso —halagüeño para nosotros— de que Ia vanguardia republicana fuesemos los gallegos de Ia Federación. No se trataba, naturalmente, de apoyar Ia República por Ia República misma, a Ia manera de nuestros «republicanazos históricos» sino de Ia República como medio y como camino por el que habian de encauzarse, para resolverse, todos nuestros problemas de orden espiritual, cultural, social y económico. Problemas básicos en cuya insolución radican Ias causas del hondo drama gallego, desde Ia emigración hasta Ia tuberculosis; desde el caciquismo hasta Ia depauperación de nuestro campesinado. Problemas cuya solución tiene como indispensable y único punto de partida Ia autonomía regional que permita abordarlos de abajo para arriba, desde Ia parroquia rural donde nacen siguiéndolos por Ia comarca geográfica y económica hasta Ia región donde deben quedar liquidados.
Durante todo aquel período dictatorial el panorama político de nuestro país era bien triste. Aparte del republicanismo histórico, dividido y encastillado en tópicos jacobinos, sólo los núcleos galleguistas —el de La Coruña especialmente— trabajaban en silencio en procura de fines culturales y también políticos. A ellos nos vinculamos desde Ia emigración. En 1926 con motivo de mi viaje a Ginebra di en Artesanos una conferencia en gallego, durante Ia cual recuerdo que el delegado gubernativo estuvo varias veces con el brazo en alto en ademán de impedirme continuar. La vinculación se hizo entonces definitiva.
Cuando en Ias postrimerías de la dictadura, apareció Orga, tuvimos una viva alegría al constatar que en sus filas se habían volcado todos los galleguistas coruñeses. Supimos Ia fundación de Orga por ellos y especialmente por Villar Ponte con quien nuestra correspondencia era asidua. Luego don Gumersindo López Iglesias, delegado de su comité, especialmente delegado por Ud. según nos manifestó, nos entregó el manifiesto y nos explicó sus propósitos. A Ias 24 horas bajo Ia presidencia de dicho señor constituimos una filial en Buenos Aires, de cuyos socios soy el N.° 70. Reimprimimos su manifiesto y los distribuimos entre todos los gallegos residentes en Argentina, Uruguay, Chile y Perú.
Nosotros presentíamos en Orga el milagro redentor de Galicia. Venía a conjugar Ia idea republicana y democrática con esencias de galleguidad que le daban a Ia lucha política, matices espirituales de gran valor y, sobre todo, originalidad. Nuestro pueblo, desde el ciclo de los precursores venía acusando, especialmente en los núcleos intelectuales, una ansia viva de resurrección, de reeencontrarse a si mismo. Por otra parte, vinculado políticamente al Estado español, presentía que Ia República abría el camino a su esperanza. Orga,señalaba con nitidez aquel camino. Por eso Orga tuvo en su rededor el mayor caudal de simpatías populares que jamás tuviera en Galicia ninguna organización política. Y por eso nosotros, al ser consultados, hemos opinado en Ia VI asamblea nacionalista de La Coruña, que el galleguismo debía definirse en sentido republicano, ingresando en Orga para fortificar más aún su tendencia galleguista. Fue adoptado el acuerdo en favor de Ia forma republicana pero no en el de ingresar en Orga, lo que nosotros los emigrados hemos calificado de grave error político. Los galleguistas coruñeses siguieron en Orga y los de Buenos Aires también. Quizá antes del tiempo necesario para que Orga se trocase en un gran partido político popular, vino Ia república, a Ia que sumó su simpatía todo el galleguismo: Inmediatamente, Federación Republicana Gallega, de Ia que Orga era su fuerza más vital, convocó a una Asamblea en La Coruña, para estudiar un proyecto de Estatuto autonómico de Galicia tal como lo hiciera Cataluña a virtud de lo pactado en San Sebastian. La convocatoria se extendía a aquellos núcleos de emigrados que hicieran pública manifestación de autonomismo y republicanismo para que tuviesen representación directa en Ia asamblea donde se perfilaría Ia carta de los derechos de Galicia dentro de Ia República, que todos esperábamos habría de ser federal, esperanza, como otras muchas, defraudada más tarde. La Federación de Sociedades Gallegas Agrarias y Culturales y Orga de Buenos Aires aceptaron Ia invitación y, junto con Alonso Ríos y Sigüenza, nos delegaron para concurrir a aquel comicio celebrado en La Coruña el 4 de junio. Nuestro mandato era: Sostener Ia máxima autonomía para Galicia y participar en Ia campaña electoral en favor de aquel grupo político que hiciera artículo principal de su programa Ia autonomía regional y trabajar para lograr Ia unidad de Ias fuerzas republicanas y galleguistas en un partido político regional que comenzará y terminará en Galicia.
Participé por tres veces en aquella asamblea y en su sesión de clausura volqué sobre el auditorio Ias esperanzas fervorosas de los emigrados en Ia República y en Ia autonomía de paro que tracé cual era nuestra visión del porvenir de Galicia y de España. Al terminar, un caballero con el que jamás cruzara una palabra —el doctor Sal Lence— propuso al auditorio que se me propusiera como candidato a Diputado por mi provincia natal. El público apoyó fervorosamente Ia proposición y al otro día, sin que yo hablase una sola palabra con nadie sobre tal proposición, apareció mi nombre en Ia candidatura oficial de Federación Republicana Gallega. Quien lo incluyó, quien intentó luego excluirlo, son cosas de Ias cuales jamás quise ni querré enterarme. Mi aceptación —conmovida y llena de gratitud— iba tácita en mi participación en los mítines electorales como tal candidato. Aquella campaña fue hecha sobre un programa que se basaba en estos dos principios programáticos de Fed. Rep. Gallega: República Federal de izquierdas y autonomía de Galicia, con su secuela de democracia popular de abajo para arriba y de todo el índice de nuestros problemas espirituales, políticos y económicos.
Elegido diputado, formé parte de Ia minoría por Ud. presidida junto con diputados de otros sectores entre ellos los dos galleguistas, convencidos de que el primer gran problema a resolver era el de Ia autonomía. No fué así. No sólo Ia cuestión fue transferida a segundo término si no que del seno de la propia minoría, al discutirse Ia Constitución surgieron voces antiautonomistas; aparecieron los indiferentes y los que evidenciaban una absoluta falta de fervor ante el problema, a pretexto de que carecía de opinión popular. Me permito negar esa falta de opinión, pero aunque existiera, era Orga, con todas sus fuerzas Ia encargada de crearla; con ello sentaba una premisa de lealtad a su programa que al sostener el postulado autonómico, significaba su utilidad y su necesidad, obligándose a esclarecer ante el pueblo esa necesidad. Los programas son casi siempre reflejo de una realidad social, descubierta por los dirigentes; extender Ia conciencia de esa realidad a Ias masas populares es labor obligada después. Mucho más en Galicia, privada durante cuatro siglos de Ia facultad de pensar y obrar por cuenta propia, donde las ideas democráticas sólo son posibles con su práctica diaria,
No se hizo esto. Orga fue perdiendo masas populares hasta que desapareció su nombre y su espíritu primitivo. Desilusionados apartáronse de ella núcleos que le dieran vida, entre ellos los galleguistas de Galicia y aquellos de Ia emigración de quienes era yo representante. Con ellos se constituyó el Partido Galleguista encargado de colocar en primer plano el problema básico de Galicia: su autonomía. En el ingresé recabando Ia libertad, que me fue concedida, de seguir adherido a su minoría para los efectos parlamentarios. Fundado el P.R.G. Ia minoría fue dejando de ser una conjunción de diversos sectores ideológicos para quedar reducida a una minoría de Partido. Y el P.R.G. fue orientandose en una ideología que no comparto; y aumentando sus filas con elementos, para los cuales personalmente son todos mis respetos, pero de cuya ideología y prácticas políticas, estoy separado por distancia insalvable. Si esta manifestación requiriese un ejemplo lo hallaría bien cerca; en Betanzos, partido al que pertenece mi pueblo natal, acaba de incorporarse al partido, con un cargo público, quien fuera allí dirigente de Ia política monárquica, durante los últimos años. Como puede Ud. ver, mi vinculación a Ia minoría era puramente numérica, como lo expresé en una reunión presidida por Ud., al tramitarse Ia última crisis.
La decisión que hoy adopto, de separarme de ella, fue acordada por el Partido Galleguista hace varios meses. Postergué el cumplimiento de aquel acuerdo, por Ia existencia de una obstrucción, a Ia que ni de cerca ni de lejos podía aparecer vinculado. Vino luego Ia crisis y el mismo día del voto de confianza, avisé en Ia minoría mi retiro próximo, no aceptando formar parte de Comisiones, por tal motivo. El estado actual del problema autonomista —para mí, insisto en ello— el problema fundamental de Galicia me obliga a no seguir más en Ia minoría.
Las dilaciones, Ias pasividades, Ias actitudes de dejar parar, de los partidos gubernamentales, después de la asamblea de Santiago —modelo de democracia y de fervor republicano y autonomista— conducentes, voluntaria o involuntariamente, al fracaso del plebiscito, determinaron al Partido Galleguista a separarse del Comité Central por no compartir responsabilidades que no le alcanzan desde que fue el único que, hasta Ia fecha, con más fervor trabajó en Ia propaganda y esclarecimiento del problema. Como consecuencia de esta actitud acordó asimismo Ia no colaboración de todos sus miembros con el resto de los partidos políticos y por lo tanto mi retiro de Ia minoría.
Acatando tal acuerdo, cuyos fundamentos comparto, y para reanudar una trayectoría política e ideológica que deseo seguir, para poder actuar libremente de acuerdo con ella, dejo de pertenecer a la minoría que Ud. preside. Para Ud. y para sus otros componentes con todos mis respetos personales y mis afectos más cordiales, con Ia seguridad de que me hallarán siempre a su lado, cuando se trate de defender Ia República y sus esencias democráticas contra todo intento de reacción; y cuando haya de lucharse, fervorosamente, por dar a Galicia, como pueblo autónomo, su propio gobierno y con él el tesoro preciado de su libertad.
Mientras tanto es siempre su respetuoso amigo y servidor q.e.s.m.
Ramón Suárez Picallo
Comentarios (0) - Categoría: Textos históricos - Publicado o 31-08-2013 14:44
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NACIONALISMO GALEGO EN BOS AIRES (2º MANIFESTO 1930)
En 1930, galegos residentes en Buenos Aires (entre eles RSP) lembrando ao degolado Mariscal Pedro Pardo de Cela, tal día como hoxe -en Mondoñedo- un 17 de decembro de 1483- suscriben este manifesto dirixido aos galegos da terra nai, difundido no xornal bonaerense Galicia en abril de 1931 e que publicou Hernán M. Díaz no seu libro Ramón Suárez Picallo. Años de formación política (1916-1931) editorial Alborada.Buenos Aires.2008
Ao pé pódese ver o Primeiro Manifesto do nacionalismo galego en Bos Aires, subscrito en setembro de 1930 por parte de varios firmantes do Segundo Manifesto e editado xa neste blogue.


SEGUNDO MANIFIESTO DE LOS
NACIONALISTAS GALLEGOS(1)


Los que suscriben, reunidos en Buenos Aires el día 17 de diciembre de 1930, para recordar la tragedia de Mondoñedo, de tal día como hoy de 1483, en la que el Mariscal Pardo de Cela, héroe legendario de nuestra Patria Gallega, ofrendara su vida en holocausto a la libertad; con los ojos, el corazón y el espíritu puestos en Galicia, acordamos dirigir este mensaje fraternal a los hombres e instituciones que en nuestra tierra y en los campos de la política, la cultura, el arte y el trabajo, bregan denodadamente por resucitarla del letargo cuatrisecular iniciado en la triste fecha que hoy conmemoramos. Y queremos que él sea mensaje de fe y de esperanza en un próximo porvenir, de libertad y de justicia, a la par que llamamiento fervoroso para que todos los esfuerzos coincidan en el propósito de hacer efectiva esa fe y esa esperanza.
Avaladas por la sinceridad, por el desinterés y por la fe de quienes se hallan alejados, por la distancia de leguas y años, de las pequeñas pasiones y los pequeños intereses de la lucha diaria en Galicia, y por encima de toda limitación de grupo, nuestras palabras –lo esperamos– han de ser escuchadas en nuestra tierra con la atención de cuanto lleva eco de lejanía y hálito de emoción patriótica. Si de ellas surgiera alguna idea aplicable para el mayor bien de Galicia, si a su conjuro algunas manos gallegas se estrechasen en pacto sagrado, nos sentiríamos satisfechos y felices, afirmando que la memoria de Pardo de Cela fue bien honrada este año.

Una mirada panorámica al pasado y al presente gallego

Desde este inmenso mirador, con sus ventanales abiertos al panorama de todas las inquietudes universales, nuestros ojos van a Galicia, queriendo llevar a su seno vibraciones de esas inquietudes, aplicadas a su realidad económica, social, política y espiritual. La hora es propicia. Hora de profundas renovaciones. Hora en que los pueblos, después de una conmoción sin par en la historia, tratan de encontrarse a sí mismos, dando formas nuevas al viejo espíritu autóctono menospreciado en los últimos siglos por los directores ciegos de materialismo y de ambiciones imperialistas.
Galicia, afortunadamente, vive esta hora después de haber sido víctima de todos los escarnios y de todas las vejaciones, agravadas por la inconciencia de muchos de sus hijos que, entregados a lo extraño, habíanse dado la espalda. Cuando la voz heroica de Antolín Faraldo inició el ciclo precursor que fecundó la sangre de Carral y que glorificaron Brañas, Pondal, Curros y Rosalía, Galicia era un cuerpo triturado por todos los dolores físicos, sin el bálsamo de una fuerza espiritual que le diera fe en su porvenir y en su resurrección.
De entonces acá, una pléyade de hombres generosos, poetas, escritores, artistas, profesores, etc., que merecerán siempre bien de la Patria, han iniciado la gran tarea redentora. Nuestro pueblo escuchó las primeras palabras de la gran prédica, como ecos lejanos que, intuitivamente, le eran familiares, para reconocer más tarde en ellas el verbo suyo, la voz de la Raza que, con mandato imperativo, le ordenaba: ser.
Hoy las voces casi solitarias de ayer son clamoreo multitudinario, himno de esperanza, afirmación de fe, cuyas resonancias llegan hasta nosotros llenándonos de júbilo, porque Galicia ha encontrado su camino de Damasco. De las montañas erguidas de Fonsagrada a los valles paradisíacos de Pontevedra, desde el Ortegal señero al Miño fecundo, el verbo vernáculo, arrumbado durante siglos, repite en labios temblorosos profecías bárdicas, sobre un pueblo en marcha hacia la conquista de sus destinos como tal.

La meta

¿Tiene nuestro pueblo en marcha una meta fijada? La tiene insinuada, por lo menos, en lo que se refiere a sus aspiraciones inmediatas. Se intenta por el momento la solución de un conjunto de problemas vitales de orden espiritual, político, social y económico, olvidados hasta hoy por quienes en mala hora han regido desde Madrid nuestros destinos. Galleguización de la Universidad, el instituto y la escuela, para que las futuras generaciones vivan identificadas con el espíritu secular de su tierra y de su raza. Cooficialidad del idioma gallego, expresión de nuestro ser diferente, vehículo supremo de nuestra espiritualidad y de nuestros sentimientos. Autonomía, política, cultural y administrativa que nos permita vivir de acuerdo con nuestras características, administrar nuestros bienes comunes y regular racionalmente nuestra economía, desquiciada y desorientada en beneficio de intereses extraños. Renovación de nuestro agro y elevación de sus trabajadores de los medios técnicos y prácticos para obtener en nuestra tierra el máximo de beneficios con el mínimo de esfuerzos, ofreciendo a nuestras gentes un nivel más humano de vida que evite la horrible sangría de la emigración, vía crucis, cada día más dolorosa, de nuestros hombres más emprendedores y más fuertes. Guerra sin cuartel, hasta su total exterminio, al caciquismo opresor e indigno, que, en lo político, nos rebajó al nivel despreciable de factoría y que tuvo el gobierno de la cosa pública en manos de aventureros y de deshonestos que trataron a Galicia como a país conquistado.
Tales los propósitos inmediatos en pos de los cuales Galicia toda, la del agro y la ciudad, la de la montaña y la de la costa.(2) Cada uno de ellos implica una necesidad vital, hondamente sentida en todos los espíritus gallegos.

Una política gallega

Condensan esos problemas y esos propósitos, como se ve, un plan de acción político de urgente realización; un plan que puede, en su rededor, sumar todas las fuerzas vivas de nuestro país y que debe ser la base de un gran partido político de esencia gallega, elemento indispensable para toda actuación fecunda; un partido de Galicia y para Galicia, capaz de aunar los esfuerzos de nuestros hombres de más viva emoción cívica, muchos de ellos agrupados hoy en torno a viejas agrupaciones de origen centralista, extrañas en absoluto a Galicia y a sus problemas.
Dos fuerzas poderosas y liberales ambas deben ser la base de este gran partido político, del que Galicia tiene mucho que esperar. Los republicanos y los nacionalistas, bifurcados actualmente entre sí, en diversas corrientes, bifurcación que puede esterilizar los más generosos esfuerzos, son las dos fuerzas a que nos referimos. El pacto de Barrantes significa un gran paso dado en este sentido, pero no es el paso definitivo. Así es como, después de la firma de aquel documento, suscripto por nacionalistas bien probados, por republicanos de vieja tradición y por hombres que, hasta el presente, no habían actuado en política y que representan los más altos valores de nuestras artes, nuestras letras y nuestras ciencias, otros republicanos y nacionalistas, altamente colocados en nuestro movimiento renacentista, siguen al margen del movimiento surgido de aquella reunión que reputamos trascendental en nuestra historia política.

Lo indispensable

Débese ello, a nuestro entender, a la circunstancia de no haberse allí abordado, resueltamente, un punto que, actualmente, es previo a todo para lograr una comunidad de acción y de pensamiento capaz de asegurar una actuación política fecunda. Este punto es la forma de gobierno. Bien sabemos nosotros que los problemas de Galicia, especialmente la reconstrucción de su personalidad como pueblo peninsular, es anterior y posterior a la monarquía y república. Bien sabemos también que aun proclamada la república, del tipo común de todas las repúblicas, los galleguistas seguiríamos actuando y luchando para la solución de todos nuestros problemas; pero no tendríamos frente a nosotros el enorme obstáculo de una monarquía absolutamente externa a nuestra historia auténtica y a nuestro espíritu, cuya tradición más destacada es haber sido el rasero de las viejas nacionalidades ibéricas, sometiéndolas a un centralismo esterilizador de pura médula borbónica. Aquellos galleguistas –que los hay– que crean útil la forma monárquica de gobierno han de reconocer que su galleguismo nada puede esperar de una monarquía en decadencia, sin la menor posibilidad de reforma en el sentido de abrir un espíritu a la comprensión de los problemas de esta hora especial de los pueblos. Esta monarquía fomentó el caciquismo, cuya fuerza opresora principal estriba en el favor que le presta el poder; amparó en Galicia la obra de todos los desgalleguizantes, buscó extraños a nuestra manera de ser, desde la iglesia regida por forasteros –salvo el caso excepcional de Monseñor Lago–, hasta la justicia y la escuela. Resulta, pues, incompatible toda aspiración galleguista, medular y entrañable, con la actual monarquía. Por lo demás, Galicia no tiene ningún problema dinástico, afortunadamente, y eso allana el camino enormemente. De ello se deduce que no puede coexistir, lógicamente, nacionalismo gallego y monárquico borbónico.
Señala[da] así la falsa posición de los galleguistas no republicanos, corresponde ahora señalar la igualmente falsa de los republicanos no galleguistas. El viejo republicanismo español, nutrido ideológicamente en cuatro conceptos abstractos de la revolución francesa, es absolutamente extraño a nuestra mentalidad. Para lo que fundamentalmente interesa a Galicia –autonomía, idioma, problemas del agro, cuestiones universitarias y arancelarias, etc. –, los conceptos enciclopedistas de un republicano español, aunque haya nacido en Galicia, suenan igualmente a hueco que las declamaciones de los más recalcitrantes monárquicos. Es por ello que todo movimiento republicano que no esté dotado de una fuerte dosis de galleguidad y que no mire a Galicia antes que todo, resultará absolutamente estéril y artificioso. Como lo fueron hasta hoy los movimientos republicanos y socialistas “traídos de Madrid”.
Para nosotros, igual que para todo espíritu que viva en hoy, todos los otros matices y submatices de la política española no resisten ningún interés.

La solución: un partido gallego

La solución en que estriba todo el porvenir político de Galicia sólo puede hallarse en la creación de un partido político gallego, republicano y galleguista. En lo espiritual y cultural nadie puede negar que se va de la periferia al centro. En lo político, en cambio, aun se actúa del centro a la periferia. Dentro de poco tiempo –ahora ya– resultará ridículo que un republicano de Cataluña industrial, de Andalucía latifundista y del minifundio gallego hablen en el parlamento un mismo lenguaje principista e ideológico, de igual origen exótico. Se va, indiscutiblemente, a que cada tendencia política posea su respectivo acento regional o nacional. Cataluña y Vasconia dieron ya su paso en este sentido. Galicia, no. Y Galicia debe darlo cuanto antes, creando su propio partido, terminando de una vez con esas hijuelas sin savia de los partidos tradicionales españoles, así de la derecha como de la izquierda.
Un partido absolutamente nuevo en su estructura y en su espíritu. Un partido del que nunca deba decirse “el partido de don fulano” sino “don fulano del partido”. Un partido democrático, con una carta orgánica reguladora de derechos y deberes iguales para todos, cuya soberanía resida en el voto libre de sus adherentes, tanto para la elección de sus autoridades como para la discusión de su programa mínimo y máximo y de sus puntos de vista políticos, sociales y económicos, y cuyos representantes en los organismos públicos, ayuntamientos, diputaciones y parlamento, deberán dar cuenta de su gestión anualmente. Un partido que no limite su actuación a los períodos electorales, sino que realice una permanente acción de cátedra cívica y de galleguidad en la tribuna y en el periódico y en cuyo lenguaje serán suprimidas las palabras “situación de don fulano”. En fin, una entidad orgánica y disciplinada capaz de recoger en su seno todos los latidos del alma gallega.
Este partido desde ya contaría con el apoyo moral y económico –le prometemos– de los gallegos de América, así como del causal espiritual que pudiéramos aportarle. Este apoyo es imposible hoy pues –de acuerdo con nuestra visión totalista de pan-galleguismo, alejada de los pequeños grupos y subgrupos– no queremos brindarla a unos en detrimento de otros que nos son igualmente estimados.

Hermanos de Galicia

En esta noche en que conmemoramos doloridos la pérdida de nuestra personalidad de país libre, a los 447 años del sacrificio de Pardo de Cela, invocamos su memoria sagrada ante vosotros concitando vuestras voluntades para que se unan en rededor de la Patria Gallega, ansiosa de vivir su propia vida, después de cerca de cinco siglos de cautiverio, atada a los extraños y a los espurios.
Por una Galicia nueva, rica y democrática, culta, espiritual y libre, todos los esfuerzos serán pocos. A ellos sumamos fervorosamente los nuestros brindados leal y emocionadamente, con el corazón y el espíritu temblando de fraternidad.

FRANCISCO REGUEIRA, RAMÓN SUÁREZ PICALLO, PEDRO CAMPOS COUCEIRO, FERNANDO LORENZO RICO, AVELINO DÍAZ, EMILIA PITA, XOSÉ BARRIL, ANTONIO ALONSO RÍOS, JOSÉ MUÑIZ, JOSÉ B. ABRAIRA, MANUEL SERANTES, ANTONIO IGLESIAS, JOSÉ E. ENRÍQUEZ, EMILIO RIAL, JUAN MOSQUERA, MANUEL LANDEIRA, A. PRIETO, MANUEL CAMPOS COUCEIRO,
ENRIQUE IGLESIAS, SEVERINO GARCÍA, E. BLANCO-AMOR, M. CAO TURNES, JOSÉ GÓMEZ, JOSÉ DOMÍNGUEZ (SIGUEN LAS FIRMAS)


Notas de Hernán Díaz
1. Reproducido en Galicia, 26 de abril de 1931.
2. Frase incompleta en el original.
Ver Primer manifesto do nacionalismo galego en Bos Aires
Comentarios (0) - Categoría: Textos históricos - Publicado o 17-12-2012 02:13
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UN SONETO DE JOSÉ MARÍA MONTES AOS MÁRTIRES DE CARRAL
José María Montes (Osedo-Sada 1822 - id. 1892) foi un escritor ligado ao provincialismo. Estudante en Compostela nos tempos previos ao levantamento de 1846, anos despois dedicará o seguinte soneto aos executados daquela na vila de Carral.


A las víctimas del Carral
Soneto



Hondo recuerdo que en la mente dura
hoy torna á revivir con mil albores,
pintando con fatídicos colores
de infortunados héroes la amargura.

Llenos de fe, de amor y de bravura
volaran de su patria á los clamores,
y el despotismo vil con sus horrores,
les trajo eterno luto y desventura.

¿De qué valió en su pecho enardecido
el grito del honor que en él sintieron,
si estéril su arrogancia al fin ha sido?

Lidiaron por ser libres y cayeron
de la traición al golpe fementido
y ejemplo ilustre de valor nos dieron.


(El Gallego, Buenos Aires, 22/06/1879)
Comentarios (0) - Categoría: Textos históricos - Publicado o 08-11-2012 10:45
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LAS MARIÑAS EN PELÍCULA, por FERNANDO HERCE VALES
Cuando me disponía a elegir tema para mi segundo articulo sobre la explotación de las Mariñas con destino al simpático órgano de propaganda, portavoz de la importancia, belleza y sugestión de este imponderable rincón gallego, como traído de la mano de la próvida actualidad, vino a mí: las Marinas en película, la espléndida opulencia de sus horizontes, gala de sus rías y hermosura de sus campos expuesta a la admiración universal de los públicos en "film".

He visto la extraordinariamente magnífica película "La Casa de la Troya" y sobre su maravillosa estructura artística, la emoción y gracia y sentimentalidad de escenas y tipos; tino y admirable sencillez de leyendas y acierto de los intérpretes, me pareció lo más adecuado poner el cariño, el evidente tacto, con que fueron elegidos los paisajes, con que se tomaron las vistas y se compusieron los fondos y se dio el carácter de la tierra mariñana.

Fue honda y penetrante la emoción que invadió mi alma al enfrentarme con la visión de Corbeiroa, de Gandarío, de Tatín, de la Lagoa y divisar Sada y Fontán y luego Ponte do Porco y más tarde Puentedeume y no digamos Betanzos, en la luminosa pantalla reflejadas, estampadas las familiares e incomparables bellezas todas. Pero no menor ha sido mi satisfacción, mi orgullo, mi entusiasmo al oír los comentarios de los espectadores ante tan atractivas vistas, especialmente de los que nunca las gozaron en la realidad.

Y luego surgió en mí la apostilla mental, la deducción lógica y consecuente a convicciones arraigadas; he aquí el instrumento eficaz de propaganda de los encantos, de las supremacías de estas comarcas de ensueño y de ilusión, donde Ons y Lugo hácennos vivir y que debieran en justicia conocerse generalmente, divulgarse con amplitud nacional, y fuera de fronteras. El cine como medio de publicidad de las ignoradas riquezas naturales de las Mariñas, y ya que su ferviente enamorado Alejandro Pérez Lugin, insigne hasta en la suerte propia de todos los que lo fueron en nuestra patria de no disfrutar de la gratitud y la comprensión de los que le están obligados por fuero de nobleza, de reconocimiento, se lanzó ¡el primero! a llevar a la película los amorosos rincones mariñanos para hacerlos recorrer triunfalmente el mundo, debe adoptarse el sistema, seguirse el ejemplo y persistir en el modelo.

Adelante, pues, llevemos con un pretexto u otro, con buenos fines de atracción del turismo, remitiendo a las empresas cinematográficas de las grandes capitales pequeños rollos de película verdaderamente repletas de vistas, seleccionadas o no, de las bellezas mariñanas, e invadan los cines y pasmen a las gentes que no saben todavía, por desgracia suya... y nuestra, que en España, y no tan distante, como no nos cansamos de pregonar ni tan huérfanos de comodidades y adelantos, como no ocultamos, existen unos campos y unos mares y unos pueblos que en hermosura y sanidad y agrado sobrepujan a los más decantados de la patria, y compiten con muchos de los más enaltecidos, mercantilmente, del extranjero.

Y con todo un caluroso, un cordialísimo, un hidalgo de bien nacidos, elogio para ese perenne amor intenso y puro del gran Lugín por el hechizo mariñano.


Mariñana (Sada), 1925
Comentarios (0) - Categoría: Textos históricos - Publicado o 27-09-2011 10:13
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MITIN ACCIDENTADO DE SUÁREZ PICALLO EN OURENSE (1931)
El Orzán (A Coruña), 03/11/1931
Comentarios (1) - Categoría: Textos históricos - Publicado o 25-09-2011 11:15
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UNHA CHARLA DE SUÁREZ PICALLO NA REUNIÓN DE ARTESANOS


El Orzán (A Coruña) 22/08/1926
Comentarios (0) - Categoría: Textos históricos - Publicado o 24-09-2011 10:07
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Unha necrolóxica de Suárez Picallo
Discurso de Valentín Fernández no enterro de Ramón Suárez Picallo


Irman Ramón: Galicia te veu nascer, e Galicia te recibe no teu derradeiro sono, n-estas pedras galegas asentadas en teras da Patria.

N-iste cadaleito tópase un corpo que pódese decir simboliza a prenitud de amor a Galicia. Pois Ramón Suárez Picallo foi unha vida dada en fondura a prenitude a Galicia. Pérdese con él a figura política mais esgrevia das que viven e o pecharse a sua boca vaisa o xuglar que mellor cantou a Patria. A sua perda e door e soio lamentamos a falla de quen debera reemplazalo.

Irman Ramón Suárez Picallo: Hoxe brua o Orzan, o teu Orzan, tantas veces añorado por tí, con lamentos que soio ti escoitas.

Hoxe a Pena da Marola erguese feliz pois xa ti atopaste no seu seo como galano namorado que d’ela fuches.

Hoxe o Olimpo galego recende con gosto o hino pois eisí reciben os mellores fillos dos eidos nadales e ti, fuches sin dúbida algunha, siñado para as grandes tarefas patrioticas. Eisí teñon que recibir es nosos mortos o noivo amado de Galicia.

Hoxe chora o chan e o ár galego. Choran o seu fillo ido no viaxe de eternidade.

Choramoste todos, meu ben. Choramoste na perda física e recollemoste vivo no teu mensaxe. No teu mensaxe alcendido en reprobación os aldraxes e magoas da terra. Recollemoste vivo no teu baril énfasis, inclaudicante marcando os vieiros pra o retorno o que perdimos.

E tí, mártir casi trinta anos, portando unha ialma ferida polo recordo e o door, asiñalasnos ca tua conducta cal e a liña da que os gallegos non se deben apartar sin a perda das condiciós que a patria recrama dos seus fillos para voitar os seus destiños, que foron nunha era feitos tanxibres; nunha vulta perdidos e logo meta a que volveremos polo esforzo común.

Viviches como ninguén a traxedia que dou a Galicia unha semente de mártires. Os que morreron baixo as armas fraticidas foron mais felices que tí que levaches o teu marteiro debullando, grau a grau, a traveso da tua vida física, a copa aceda da door que soio a morte pudo finar.

Fuches a vida adicada a Galicia. A tua noiva eterna. Predestiñado pra os grandes destiños da patria preparacheste con ternura pra servila. Non poido ser. Frustraron os teus anceios os eternos nemigos nosos.

Mais dentro ou fora da terra concebiches unha Galicia. E a ela lle diches todo canto fuches e todo canto tiñas no teu corazon rebosante de bondade de amor. Non voltaches mais a ela e o teu pelegrinaxe foi a búsqueda incesante da Galicia Eterna.

A tua prédica foi cáustica, sin perdós nin debilidades, chamando a defensa permanente da patria.

A tua foi unha vida adicada a Galicia, sin pausas e sin estridenzas, con paixon fanática sin que nunca endexamais te apartaras do teu roteiro sin que os teus beizos tiveran a mais livian verba de queixa ou de amargura.

O teu fogar, que non fixeches, foi Galicia en esencia ou en presencia. A tua vida, que non coidaches no esforzo, foi pra Galicia. A tua fortuna non foi feita mais que na riqueza do teu esprito, esprito que supón un legado que nosoutros recollemos como destiñatarios ca firme obriga de comprilo.

Por eso non temos bagoas nos ollos por este ben morto. Ti rezumas promesa inesquencibre de mensaxe de vida que nosoutros seguiremos. O teu exempro, sempre será valedeiro, e supon un camiño duro que tomamos a nome do teu calvario.

Soio pido fé e valore pra que o meu corazon sexa duro, o meu brazo firme e a miña mente fidel pra honrarte como ti meresces.

Deus non che dou a felicidade de morrer no intre traxico e tiveches que ver as libertades galegas conculcadas, o povo perseguido, os mellores fillos mortos ou desterrados, o idioma negado, a economia esquilmada, a patria feita unha gran cadea ca uneca liberacion d-unha emigración que fecunda povos alleos e deixa a terra famenta de agarimo e de fogares. Fuches un martir mais, martir duas veces.

Irman Ramón: Morriches como ti querías: nun fogar galego na terra arxentina a que quixeches e representaches polo teus anceios de xusticia. Repousaras hasta o intre da volta a fogar comun o pé de fortes columnas que se asentan sobor da terra galega. Estás no lugar comparabre a Santo Domingo de Bonaval. Ela o verbo: eiquí a aicion. D-esa conxuncion saldrán as normas que liberaran a patria. Que pronto tí, Villaverde e Castelao se atopen con Brañas e Rosalía no dia xubiloso presentido. Ese e o noso sono e a nosa espranza.

A nome do coro “Brétemas e Raiolas”, cuios mozos te troixeron eiquí, cumprindo o teu desexo.

A nome dos Centros Provinciales de Bos Ars. A nome de quenes che amamos fondamente. A nome da tua noiva Galicia, douche o bico de amore que leva o agradecimento da patria o que foi un dos mellores bos e xenerosos.



Publicado en Orientación Gallega nº 26, Buenos Aires, outubro-novembro de 1964

Transcrito e cedido por Hernán Díaz
Comentarios (0) - Categoría: Textos históricos - Publicado o 22-09-2011 10:30
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NACIONALISMO GALEGO EN BOS AIRES (1930)
Texto do libro TEORIA DO NACIONALISMO GALEGO. Vicente Risco. Coleitividade Galega Buenos Aires. 1966.

Reproducimos este Primer manifesto firmado en Bos Aires, en setembro de 1930, por R. SUÁREZ PICALLO, FRANCISCO REGUEIRA, LINO PÉREZ,E. BLANCO AMOR, P. CAMPOS COUCEIRO, A. ALONSO RÍOS e publicado no xornal Galicia en abril de 1931, e que tomamos do libro Ramón Suárez Picallo:Años de formación política ,e que nos facilitou no su día o autor Hernán. M Diaz (Alborada, 2008. Buenos Aires)


PRIMER MANIFIESTO DEL
NACIONALISMO GALLEGO DE BUENOS AIRES
(1)

Os debaixo firmantes,
Considerando:

Que Galicia vive n-unha hora da meirande importancia pra o seu porvir social, político, económico, espritoal, da que pode resultar, ou a sua permañenza no autual estado d’opresion, d’asoballamento pol-os poderes centralistas, ou o conquerimento d’un conxunto de liberdades e de reivindicaciós que abririan un longo vieiro de posibilidades a mais outas e definitivas conquistas.
Que a indifrenza frente as inquedanzas de caraute político que latexan en tod-a eistension da nosa Terra, impricaría favorecer aos nemigos especificos do noso pobo, das suas mais vidaes arelas, causantes, asimade da nosa pobreza, do noso submetemento, da nosa decadenza cívica e de todol-os males físicos, morales e sociaes da nosa Terra: as tradicionaes organizaciós politicas que auntuan ó frente do Estado hespañol, protexedoras de caciquismo, do fraude, da indiñidade cibdadan.
Que a descomposicion visibel dos devanditos orgaismos e a xenreira que criaron no pobo debe sere aproveitada pra apural-a sua definitiva crise e suprantal-os por outros axeitados ás comenencias e ás carauteristicas da nosa Terra, da nosa economia, do noso pensamento e do noso esprito.
Que n-este proposito, obxetivo, inmediato, de destruir o autual estado de cousas poden coincidir diversas corientes políticos e ideolóxicas en procura de difrentes finalidades, das quales, o nacionalismo galego como doutriña e como accion pode ser a ourentadora, por que se inspira na entrana mesma da Terra e da Raza e nos seus problemas de onte, d’hoxe, de mañan e de sempre.
Que n-este senso, o programa de Lugo e de Monforte, coas derradeiras decraraciós da VI Asambreia da Cruña, sen limitar ningunha aspiracion por destemida e avanzada qu-ela sexa, contempra a realidade viva da Galicia nos seus múltipres aspeutos.
Que, por outra parte, os programas que aspiren a se realizaren co concurso do pobo, non son doturiñas estáticas, nin dogmas intanxibels, senon que han ser revisados e modificados a medida que o indiquen as circunstancias, xa que nos movementos politicos a acción é a qu’ensiña.
Que é de urxente necesidade a criacion d’un forte partido nacionalista que sintetice as aspiraciós do pobo galego, apto pra autuar politicamente de porsi, axeitando a sua doutriña e a sua acción ás mais inmediatas aspiraciós do noso pobo.
Que non eisitindo, por hoxe, ise partido, esto non xustifica que os nacionalistas non deban autuar politicamente, senon que, pol-a contra, é seu deber ineludibel autuar e infruir en favor dos seus principios todal-as correntes que tendan a suprimir o vello tinglado da farsa do Estado hespañol, coa ollada sempre posta na finalidá do nacionalismo como meta da sua acción.

Acordamos:

Afirmar a nosa fé no nacionalismo galego, acatando e procramando como sua doutriña o contido dos programas de Lugo e de Monforte, coas decraraciós da VI Asambreia da Cruña. E, formar un pacto de unidade absoluta de acción pra realizar a laboura que s’eispresa nos puntos que siguen:
Infundir, no seo da colectividade galega inmigrada na Repubrica Argentina, un amplo e aberto intres pol-o galeguismo en todol-os seus aspeutos, no economico, no cultural e no politico.
Coordinar-a acción particularista e isolada das sociedades dos emigrados n-unha comun finalidade d’axuda unica a Galicia e a todal-as suas cousas, sobre todo aquelas que tendan ó seu progreso autenticamente galego.
Procural-a formación d’unha entidade que, agrupando dentro d-ela o maor numero de asociados, destiñe os seus recursos eiscrusivamente á accion politica do nacionalismo en Galicia.
Auspicial-a obra que o Centro Gallego de Buenos Aires debe realizar en favor da cultura galega, d’acordo cos propositos que figuran nos seus estatutos.
Colaborar e prestar axuda entusiasta a aquelas entidades que n-este senso veñen realizando unha labor xenerosa de proteucion ó Seminario d’Estudos Galegos, á Residencia universitaria de Sant-Iago e a cantas obras en benefizio de Galicia se trata de levar a cabo.
Espallar en todal-as formas e do xeito mais eficaz a doutriña e os postulados do nacionalismo galego.
Coordinar as opiniós particulares e unificar práctica e ideoloxicamente a colectividade galega da Repubrica Argentina pra que, ben ourentada, coincida en todol-os casos de grave importancia pra Galicia, servindo eficazmente d’apoio a todo labor que en pro da sua liberdade e do seu progreso tencionese realizar.

R. SUÁREZ PICALLO, FRANCISCO REGUEIRA, LINO PÉREZ,
E. BLANCO AMOR, P. CAMPOS COUCEIRO, A. ALONSO RÍOS
Bos Aires, setembro 1° de 1930


NOTA DE HERNÁN DÍAZ

(1) Tomamos el texto de su segunda publicación en el Galicia, 19 de abril de 1931.


Comentarios (0) - Categoría: Textos históricos - Publicado o 14-09-2011 09:44
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UN ARTIGO SOBRE O PORTO DE SADA NO 1936
Comentarios (0) - Categoría: Textos históricos - Publicado o 24-08-2011 10:24
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UNHA CHARLA DE SUÁREZ PICALLO EN SADA

Publicamos hoxe a seguinte noticia de El Orzán (26/08/1926) sobre a charla que deu Ramón Suárez Picallo en Sada en agosto do 1926. Suárez Picallo visitaba o seu pobo natal no transcurso dunha viaxe que realizou por Europa con motivo da súa participación no congreso da OIT, logo de 14 anos emigrado en Buenos Aires.
Comentarios (0) - Categoría: Textos históricos - Publicado o 08-08-2011 16:16
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