A. C. Irmáns Suárez Picallo - Sada


Este blogue nace co obxecto de difundir a actividade da A. C. Irmáns Suárez Picallo, así como de recuperar e por a disposición do público diversos materiais de interese sobre o noso pasado,ao tempo que damos a coñecer os artigos escritos por Ramón Suárez Picallo e outros autores sadenses.
Estruturamos o blogue en varias seccións, nas que terán cabida noticias de actualidade sobre as nosas actuacións, artigos, textos históricos, fotografías...


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BIBLIOTECAS Y DONACIONES

Xa en 1942 RSP animaba a donar libros ás bibliotecas...

4 de diciembre de 1942

ENVÍE UN LIBRO A PADRE LAS CASAS


Por Ramón Suárez Picallo

La Biblioteca Popular de Padre las Casas hace una llamamiento que debe ser escuchado cariñosamente. Trátase de un Centro de Cultura Popular, creado por la Escuela Nº 13 en las pardas tierras de la vieja Araucanía, en la ciudad que lleva el nombre del gran sacerdote redentor de indígenas. Informan desde allí, que la Biblioteca nacida y criada en un ambiente de indiferencia por la cultura, alcanzó en el pasado mes de noviembre 1.249 lectores. La cifra indica el esfuerzo benemérito de un grupo de personas, consagradas a la noble tarea de difundir el amor a la lectura, entre gentes que mucho la han menester; una especie de Sacramento y de Evangelio, capaz de rendir las almas al Bien y a la Belleza, mediante el sortilegio de la palabra escrita. Pero, la hermosa obra tropieza con dificultades. La Biblioteca cuenta con muy escaso caudal bibliográfico. Es decir, que tiene muy pocos libros y solicita de los amantes de la cultura –personas o instituciones-, que le remitan algunos. Ese es su llamamiento.

Por nuestra parte, remitimos un volumen e invitamos cordialmente al lector a que haga lo mismo; a que envíe un libro a la Biblioteca Popular de Padre las Casas. Y si no fuese mucho pedir, aún nos permitiríamos pedirle que mandase uno de los que le sean más agradables y queridos: que le ponga su nombre en la contratapa, para que su nombre reciba agradecimientos y bendiciones de quienes hayan hallado, a lo largo de sus hojas, una emoción, una enseñanza o una delectación estética. Entregar un bello libro a una Biblioteca para que sea leído por centenares de personas, es una buena manera de alcanzar un tramo de la inmortalidad.

En las noches de la ruda invernía sureña, en medio de la obscura vida provinciana, en el salón de lectura o en el hogar humilde, la presencia de un libro, es un rayo de luz y de ilusión, que se asociará para siempre al recuerdo del buen lector. Pero, si esta razón no fuera bastante, hay otras.

El libro hace patria, porque hace espíritus. Por cada Biblioteca que se abre se cierra una taberna. Y cada hombre o mujer conquistados para el hermoso vicio de leer, es sustraerle devotos a otros más feos vicios.
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Libros, prensa, cultura, arte. - Publicado o 04-12-2014 00:54
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Todo é segundo a cor con que se mire...

RSP xa comenta como na prensa da época, segundo quen informe ante os acontecementos -neste caso bélicos- o que para uns é unha aplastante victoria para os outros é una retirada estratéxica...


8 de noviembre de 1942

EUFEMISMOS


Por Ramón Suárez Picallo


El desprevenido y crédulo lector poco familiarizado con literatura castrense, hará muy bien poniéndose en guardia contra sus habituales eufemismos. Así, cuando lea que el Ejército “se retiró a posiciones previamente señaladas por el mando”, debe pensar en que tales posiciones, en vez de ser señaladas por el mando, lo fueron por los alientos de los que corren para atrás. “Retirada estratégica” es otra frase muy usada por los altos mandos, por no decir que les dieron una paliza de padre y muy señor mío.

Lo decimos porque ante la catástrofe que acaban de sufrir -¡y lo que vendrá!– los totalitarios en Egipto, las agencias noticiosas de Berlín, se agarran como a un clavo ardiendo a los eufemismos referidos: Por ejemplo ayer, uno de los órganos que publican sus noticias en Santiago da, a todo lo ancho de su página, un título por ese estilo: “En forma genial, Rommel realizó un cambio a posiciones preparadas con anticipación”. Y en el texto, que es larguísimo, se hacen verdaderas filigranas para demostrar que aquello no tiene la menor importancia; que no hay tal ofensiva británica sino que, los alemanes, sintiéndose incómodos, quizá por el calor o la arena del desierto donde se encontraban, se cambiaron de sitio tranquilamente a unos 160 kilómetros hacia el Oeste. Todo está intacto y allí no ha pasado nada y si algo pasó no importa.

¡Si sabremos de eso nosotros, amado colega! Hay que ver, en los amargos días de Varsovia, del Pireo, de Dunkerque y de Creta, las veces que tuvimos que hablar de “gloriosas y geniales retiradas estratégicas a posiciones previamente establecidas por el mando”. Pero la procesión nos iba por dentro y sólo nos consolaba la idea de que el que ríe último es el que mejor ríe. Esperábamos que algún día, los de enfrente, habrían de recurrir a las mismas frases y a iguales eufemismos. Ese día llegó gracias a Dios y ahí están, frases y títulos sin quitarles punto ni coma.

¿Retiradas estratégicas? ¿Posiciones previstas por el mando? Eufemismos gastados sobre cuyo significado ya estamos de vuelta, al cabo de la calle.

(Artigo publicado no xornal La Hora, en Santiago de Chile tal día como hoxe pero de ...1942)
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Libros, prensa, cultura, arte. - Publicado o 08-11-2013 18:34
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DESTRUCCIÓN DO PATRIMONIO HISTÓRICO ARTÍSTICO na 2ª guerra mundial
RSP comenta as protestas dos italianos ante a destrucción do seu patrimonio artístico na 2ª guerra mundial pero en cambio non opinan nin se manifestan cando son os aviadores alemáns e italianos os que bombardean o Museo Británico a catedral de Barcelona ou Guernica...


28 de octubre de 1942

DONDE LAS DAN LAS TOMAN


Por Ramón Suárez Picallo

Los locutores de las radios italianas, están furiosos por los bombardeos de sus viejas ciudades. Protestan contra la destrucción de reliquias históricas, que son perenne testimonio del desarrollo de nuestra civilización. Piezas únicas e insustituibles, reveladoras del genio de cien generaciones. La protesta está justificada y es muy natural. Sólo en un estado colectivo de locura moral puede haber seres humanos civilizados a quienes no afecta la terrible destrucción.

Pero… ¡siempre hay un pero! La Catedral de San Pablo de Londres era también una reliquia histórica y una joya artística y hoy es un montón de escombros, como lo es el Museo Británico y la Catedral de Varsovia y la de Barcelona y la Lonja de Valencia y el Palacio del Duque del Infantado y el Santuario de Guérnica y el Museo del Prado de Madrid. Y sobre todas esas reliquias, tan valiosas como las otras, cayeron a granel, sembradas a voleo por los aviadores alemanes e italianos, las bombas de 300 kilos.

No hubo entonces protestas de las radios italianas. Por el contrario, Bruno Mussolini, escribió un libro explicando –en sentido histórico y peyorativo– cómo bombardeó Valencia. En uno de los raids que describe, fueron destrozados dos maravillas del arte gótico mediterráneo: la Lonja y el Palacio de los Duques de Gandía, donde nacieron santos y pontífices. Y en Barcelona saltó hechos añicos en su Catedral, un altar y un Púlpito de Donatello.

Hubieran protestado entonces los locutores italianos, fieles al genio artístico de su patria, y estarían autorizados para repetir hoy la protesta. No sólo no lo hicieron si no que hablaron de tiempos irresistibles de su arma aérea. ¡Tristes tiempos aquellos! Por causa de aquellos triunfos, su protesta de hoy, hallará en millones de seres humanos, este refrán como respuesta: “Donde las dan las toman”. O esto otro: “Con la vara que midas serás medido”.


(Artigo publicado no xornal La Hora en Santiago de Chile,tal día como hoxe pero de....1942)
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Libros, prensa, cultura, arte. - Publicado o 28-10-2013 00:09
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DOCUMENTOS E LIBROS DE BIBLIOTECAS PARTICULARES

Hoxe en día é normal encontrar en feiras e mercados de ocasión e segunda man libros e documentos pertencentes a eruditos que tras a sua morte, os seus descendentes totalmente desinteresados nos fondos herdados, desfanse deles sen lle importar a valía ou o interese do material desas bibliotecas...
RSP xa manifesta en 1948 o seu desacougo e tristura polos feitos que comenta (subasta de documentos que deberían permanecer nunha biblioteca púbica ou privada....)


27 de octubre de 1948
PALABRAS AL VIENTO

LA BIBLIOTECA EN REMATE


Por Ramón Suárez Picallo

Se anuncia para uno de estos días la venta en pública subasta de la Biblioteca privada de don Miguel Varas Velásquez, nieto del famoso Ministro de igual apellido e hijo de uno de los más ilustres jurisconsultos chilenos del siglo pasado. La biblioteca mencionada pasó del padre al hijo y de éste al nieto quien a su vez la enriqueció con nuevos volúmenes de gran valor. Hay en ella, además, documentos de indudable jerarquía histórica, tales como: Actas de Consejos de Ministros, Dictámenes Jurídicos y Comentarios, Autógrafos sobre Derecho Internacional, ciencia en la que era maestro don Miguel Varas Herrera.

Y, ante el hecho, casi vergonzoso para la cultura nacional, de que documentos de tal valía sean vendidos en “lotes” subastados como si fuesen platos, fuentes o paraguas, un colega matutino pide que intervenga el Archivo Nacional, a fin de que los documentos específicamente históricos que figuran en la biblioteca en remate, sean salvados del innoble loteo, adquiridos e incorporados al caudal que hace y dicta la Historias de la Nación a través de una colección bibliográfica.

Quienes a lo largo de una vida de rudo esfuerzo, sin poder reunir más hacienda que una modesta biblioteca, plácido remanso del espíritu en las horas de la amargura y de la tristeza; los que nos acercábamos a anaqueles de madera tosca y sin pintar, en busca del refugio y del consuelo, en la ruda batalla contra las felonías, las inconsecuencias y las traiciones, quienes pasábamos la mano enardecida con la ira, sobre los lomos del amigo libro, acogedor, sereno, dispuesto a dársenos en amistad en sensatez y en compañerismo, tenemos que expresar nuestro dolor, nuestra angustia y nuestra amargura, cuando vemos en el catálogo de una casa de Remate entre los fríos objetos de una herencia yacente, los libros de una Biblioteca –rica o pobre- repartidos en lotes.

Y recordamos al respecto un sucedido en nuestra tierra. Cuando murió –más pobre que las arañas– don Ramón Vásquez de Mella, jefe de la extrema derecha monárquica carlista española y el mejor orador de su siglo, ordenó testamentariamente que su magnífica Biblioteca fuese vendida para pagar a sus acreedores y costear las honras fúnebres y las misas en sufragio de su alma. Conocida la disposición testamentaria por sus antiguos condiscípulos –casi todos republicanos– y muchos de ellos políticos militantes en el campo opuesto, gestionaron y obtuvieron que la Biblioteca del grande y honesto hombre público, fuese comprada, incorporada y sin dividir por la Universidad de Compostela. Y allí está hoy la colección de libros del gran orador y jurista ilustre para que quienes en su día quieran trazar el perfil espiritual del hombre.

En Florencia está, como se sabe, la cuna del Renacimiento italiano, el maravilloso resucitar de las letras y de las artes clásicas, bajo la dirección espiritual y el mecenazgo material de los Médicis. Pues bien, la fuente eterna y caudalosa para estudiar aquel trascendental acontecimiento histórico, no está solo en las obras del arte de la galería Piti y Degli Uficci, ni en Santa María Novela, ni en las ciento y una iglesias, galerías, casas y conventos de la hermosa e inmortal ciudad del Arno. Está, principalmente, en las Bibliotecas Médicas. Los esfuerzos de Cósimo el Grande y de Lorenzo el Magnífico, reuniendo hoja por hoja, incunable por incunable y tomo por tomo, los textos grecolatinos. Después de la quema de Alejandría y de la caída de Constantinopla, están allí reunidos en vitrinas y anaqueles en forma de libros abiertos ante los ojos de los estudiosos. Y junto a ellos las hojas manuscritas de las traducciones de Virgilio.

Por eso, si aquí en Chile, nuestras palabras valiesen algo y no fuesen simples palabras lanzadas al viento que va y que viene, diríamos que la Universidad, la Biblioteca Nacional, el Archivo Histórico o cualquiera otra institución vinculada a la cultura, deben evitar -comprando todos estos productos del espíritu- que sean enajenados o divididos por la incuria y la codicia de unos pocos.
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Libros, prensa, cultura, arte. - Publicado o 27-10-2013 01:35
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PREMIOS A REPORTEIROS LOCAIS
Os premios para periodistas son un recoñecemento polo seu labor co interés de manter informados aos lectores...
RSP comenta o recoñecemento aos periodistas chilenos que expresan o día a día da vida na cidade...


31 de decembro de 1946

PREMIO A PERIODISTAS



Por Ramón Suárez Picallo

La Municipalidad de Santiago ha hecho muy bien en instituir premios anuales de estímulo a los periodistas que hacen diariamente información edilicia. Bien necesitado está de tales estímulos el gremio periodístico y, especialmente, los esforzados reporteros, que cuando ejercen su oficio con verdadera vocación, son la sal, el interés y el vibrar del periodismo moderno, porque ellos dan el pulso del diario vivir en una colectividad urbana, culta y civilizada.

La ciudad es el grupo humano, político y demográfico que da la primera nota de vida social entre la vieja tribu y el clan, y lo que, en nuestros tiempos, son la Nación y el Estado, como comunidad humana constituida con fines de bien público. Por eso, los alcaldes de ciudades famosas, por su cultura, por su belleza y por su tradición histórica, capitales o no de viejas naciones, tienen en la vida pública de sus patrias tanta o más jerarquía que los propios Ministros y aún que circunstanciales Jefes de Estado.

La mayoría de esas ciudades tienen su cronista; el escritor que narra, diariamente, los hechos ocurridos dignos de ser conocidos de las presentes y de las futuras generaciones. Las de América, salvando algunas excepciones, no tienen tal institución. Ella está substituida por la prensa diaria, de la cual, cada reportero es un cronista objetivo y ágil que registra el trabajo, el afán y la esperanza de cada día. Al viejo cronicón ha seguido la hemeroteca, o sea, la colección de los diarios de la ciudad, donde está reflejada la vida ciudadana.

La Ilustre Municipalidad de Santiago sabe esto, y de ahí su iniciativa en favor de los periodistas que consagran todos los días y muchas noches del año, a servir a la ciudad y a la institución que la rige y representa. No se trata de la cuantía del premio –que dicho sea de paso es harto pobretón– ni tampoco de señalar que el primero nos cayó en la casa, en la persona de Luis Álvarez, dilecto amigo y compañero ejemplar.

Trátase de destacar que hay instituciones que, aunque sólo sea una vez al año, recuerdan al periodista y a su esfuerzo, como factores útiles en la vida colectiva. ¡Son tan pocas las instituciones que tienen para nosotros tal recuerdo cordial y estimulante, que una sola que lo tenga nos parece un tordo blanco!
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RELEVANCIA DO TEATRO
Alejandro Flores Pinaud (1896-1962) actor, poeta e dramaturgo chileno, premio nacional das Artes en 1946 é o motivo do que se serve RSP para destacar a importancia do teatro...


29 de diciembre de 1949

TEATRO CHILENO


Por Ramón Suárez Picallo

El gran actor nacional chileno Alejandro Flores, rodeado de un conjunto de artistas de primerisima calidad, está realizando en el Teatro Municipal de Santiago un generoso, decidido y definitivo intento para resucitar el noble Arte dramático, que otrora tuviera en esta ciudad un público numeroso, devoto, agudo y cultísimo, que era estimado como por un entendido por los más grandes comediantes del mundo.

El alto propósito artístico y cultural del gran actor es secundado, con su generosidad habitual, por don Renato Salvattí, uno de los pioneros más desinteresados que aún quedan en América, sirviendo al Arte por el Arte mismo, con ahínco y devoción conmovedora. Porque, hay que decirlo sin ambages, el señor Salvatti hizo posible con su finura espiritual que el Primer Teatro de Chile ofreciese, en los últimos tiempos, espectáculos de la máxima jerarquía artística, muy difíciles de ofrecer hoy en cualquier otra ciudad de Sudamérica, habida cuenta de su escaso rendimiento económico. Y si algún día se escribe la historia del Arte Teatral en Chile, en todas sus manifestaciones –la Musical, la Coreográfica y la Dramática– ocupará en ella lugar destacadísimo el nombre de don Renato Salvatti.

Y ahora, a lo que íbamos. Si el público santiaguino desaprovecha esta oportunidad para levantar y exaltar el nivel de su arte escénico, ya puede renunciar, quién sabe por cuanto tiempo, a ver espectáculos teatrales decentes, ofrecidos por artistas suyos, que hicieron de su profesión un culto y del Teatro una religión.

Bien está el respeto al cinematógrafo. Está menos bien el que se le rinde a los grupos, ruidosos, dislocados y tontos, que hacen novedad pseudo artística en boites, cabarets y otros entretenimientos nocturnos. Pero debe estar, por sobre todo eso, un país que se enorgullece de sus poetas, de sus escritores y de sus comediógrafos y comediantes, el Teatro, en el que florecieron los más altos ingenios del idioma, del pensamiento y de la fe y que fuera otrora el máximo recreo espiritual de los estamentos más cultos de la sociedad chilena.

(Artigo publicado no xornal La Hora, en Santiago de Chile tal día como hoxe pero de...1949)
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AS OBRAS DE ARTE, BOTÍN DE GUERRA
É de todos coñecido o afán expoliador dos nazis durante a II Guerra Mundial.
RSP no ano 1943, escribe ao respecto e confirma neste artigo dita cobiza. Entre os cadros roubados polos nazis, destacan algúns de gran valor, como 'Xardín de inverno', de Manet.




9 de octubre de 1943


LAS OBRAS DE ARTE COMO BOTÍN DE GUERRA


Por Ramón Suárez Picallo

Efectivamente, en los últimos tiempos, como consecuencia de un superior grado de cultura de las naciones civilizadas, se establecieron normas jurídicas internacionales tendientes a preservar, de los avatares de la guerra, las grandes obras de Arte.

Napoleón fue el último gran saqueador del patrimonio artístico de los pueblos y naciones que cayeron bajo su dominio; el gran corso soñó con hacer de la ciudad de París la capital del mundo, y a ella llevó cuanto de artísticamente valioso pudo arramplar en sus correrías de conquistador. No lo movía ningún impulso codicioso individual, por los bienes del ingenio humano y sabía admirar las grandes obras maestras de los demás; no quiso nunca hacer propiedad individual los frutos de sus “confiscaciones” artísticas. El Louvre de París fue enriquecido, con ellas hasta la opulencia que ostentaba hasta su ocupación en 1941.

Más, aún así, fueron reprobados sus actos y, sobre la base de su experiencia, se han dictado las leyes internacionales que declaran intangible, inalienable e inamovible, el patrimonio artístico de cada nación y de cada raza. Tuvo que ser el totalitarismo –especialmente el nacismo alemán– el que quebrase esas normas e hiciese de las obras de Artes de los países conquistados, botín de guerra, al igual que los rebaños de ganado de los campos y el trigo de los graneros. ¿Para exponerlas a la admiración del mundo, en los museos del Tercer Reich? No. para algo más deleznable y vil. Para adornar los palacios, cerrados a cal y canto, de sus capitostes; con la esperanza de ganar la guerra y vender después los tesoros preciosos, a chamarileros de tres al cuarto, compradores de bienes robados; en el mejor de los casos, para enriquecer, con el robo, museos y pinacotecas que el exiguo, genio alemán no pudo surtir ni aún en sus mejores tiempos.


ANTECEDENTES

A este respecto se han hecho, últimamente, extraordinarias comprobaciones y muy enérgicas protestas. Empezaron ellas durante la guerra civil española. Porque, mientras las autoridades republicanas, en medio del fragor de la batalla, salvaban los tesoros de Toledo y las ingentes riquezas de El Prado, enviándolos, en depósito y salvaguardia a la Sociedad de las Naciones, para que al final de la guerra le fuesen devuelto al bando vencedor, aparecían en París, en Ámsterdam y en Londres, puestos a la venta, procedentes de la zona “nacionalista”, cuadros y reliquias, incunables preciosos, y miniaturas de maravilla, sacados de España por los alemanes.

Alguien asegura que muchos de los objetos de Arte, que estaban en Francia, en custodia de la Institución ginebrina no volvieron a España, porque Hitler –después de la caída de Francia– se los apropió y llevó a su residencia de Betchtesgaden y el Mariscal Goering adorna los salones de su Palacio con hermosos tapices de Goya, procedentes de las magníficas colecciones del Escorial y de Compostela.

Posteriormente, después de las invasiones de Checoeslovaquia, de Polonia, de Bélgica y de Holanda, se informó que entre las fuerzas de ocupación del Tercer Reich se habían formado escuadrones de “requisadores”, bajo la dirección directa y personal de Goering, encargadas de hacerse con los tesoros artísticos y objetos preciosos del culto y de llevárselos a Berlín. El gobierno soviético, hizo al respecto, una muy concreta y documentado denuncia, no hace mucho tiempo. Todos los templos y monumentos históricos rusos han sido saqueados por los nazis, pero aún hay más. Poco después de terminada la guerra civil española. Hitler mandó a España, como regalo, algunos objetos de culto católico, para reemplazar, según él, a los que habían destruido los “rojos”. Con toda discreción, intervino Roma para establecer el origen de los regalos de Hitler. El clero español quedó espantado, cuando se enteró de que tales objetos, habían sido robados por los nazis en los templos de la catolicísima Polonia, invadida y saqueada por ellos.

EL SAQUEO DE ITALIA

Ahora le toca el turno a Italia, particularmente a Roma, a la que ha de seguirle Florencia, sin duda alguna. Allí están haciendo los nazis su agosto, su gran cosecha en tesoros de Arte, representativos de la espiritualidad y del genio de una comunidad de pueblos, con los cuales nada tiene que ver la germanía que no pudo latinizar Julio César. No es que ellos admiren tales obras con delectación estética y las codicien para su recreamiento espiritual, lo cual vendrían a ser circunstancias atenuantes; no, no es eso. Su emoción es la del ratero de Iglesia o de Museo, que al robar un objeto está pensando sólo en cuánto le darán por él, en el empeño o en la casa de compra-venta. El trigo y el petróleo de Rusia, los productos industriales de Checoeslovaquia los alimentos lácteos de Holanda y de Dinamarca, es lo más que pudieron sacar de esos países. Italia tiene poco de eso, pero tiene, en cambio, cuadros y estatuas, libros famosos y joyas de maravilla, que llenarán sus trenes de “evacuación” a falta de quintales de queso y de arrobas de mantequilla. De cada sitio se lleva los que haya y lo que pueda llevarse. Los de Berlín ya clasificarán, después, las cosas del botín poniendo cada una en su sitio. Mientras tanto, ¿por qué un soldado nazi, aterido de frío, no ha de encender lumbre y calentarse con un “Codex” medieval, o con los originales manuscritos de la “Divina Comedia” o de la “Jerusalén Libertada”? ¿O extender un maravilloso tapiz frente a su camastro, para preservar los pies de un resfriado alpino?


ÉTICA Y ESTÉTICA NAZI

Claro que para un ser culto y civilizado –y, por lo tanto, débil y decadente”, según los cánones de la “fortaleza aria”– dedicar una obra de arte o una reliquia bibliográfica a semejante bajo uso, sería una herejía horrible. Pero, buenos le van ni le vienen esos escrúpulos éticos y estéticos, a las turbas nazis, que hicieron de un mal pintor de brocha gorda, un amo, un jefe y un Dios.

No se le pueden pedir peras a un olmo, ni castañas a un roble, ni sensibilidad a quienes no la tuvieron, no la tienen ni la tendrán nunca. De ahí que resulte natural –para la naturaleza nazi– el saqueo artístico de Nápoles, de Roma, de Florencia, de París y de Viena. Como es natural que un caballo loco y desbocado haga estragos en una cacharrería.

De tales estragos se pedirán en su día –además de la devolución de lo robado– adecuadas responsabilidades a los autores, cómplices y encubridores, que abrieron las puertas del mundo civilizado, a los nietos de Atila. Y lo que se salve de la actual rapiña, retornará a su lugar y a la posesión de sus dueños legítimos, porque será restaurada la justicia, la moral y el orden sobre la faz de la tierra.

(Artigo publicado no xornal La Hora, en Santiago de Chile, tal dia como hoxe pero de ... 1943)
As obras de arte víctimas do saqueo
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Libros, prensa, cultura, arte. - Publicado o 09-10-2012 11:09
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OS LIBROS E A LECTURA NAS ÉPOCAS DE GUERRA-ou crise-(1943)
Hoxe non é novidade falar de intercambio de libros ou BookCrossing; pois desto nos fala xa RSP neste artigo escrito en 1943 e tamén que, nos períodos de guerra, dase un incremento na lectura e aumenta a demanda e venda de libros...


5 de octubre de 1943

LOS LIBROS Y LA GUERRA


Por Ramón Suárez Picallo

Tenemos a la vista una noticia de Francia, en la que se expresa la queja de los editores franceses, por la escasez de papel con que tropiezan para editar nuevos libros. Cualquier libro nuevo que ahora se publique, está ya vendido o suscripto de antemano y las viejas ediciones baratas de Montaigne, Verlaine, Balzac y Diderot, alcanzan fácilmente el precio de 800 a 1.000 francos cada volumen. Hay, incluso, una “bolsa negra” para su venta. Los autores noveles, aún los más desconocidos, que pueden publicar algo, venden sus producciones veinte veces más rápidamente que antes de la guerra. Se ha establecido en París, a través de sus famosos libreros de viejo, una nueva modalidad comercial con el libro: la permuta de libros entre los lectores, con una especie de pago –en libros también– de la diferencia entre el volumen que se entrega y el que se desea adquirir. La guerra ha despertado, pues la afición a la lectura, de tal modo, que hoy, en Francia, el negocio más floreciente, sería el editorial en el caso de que pudiera disponerse de papel para editar, y reeditar libros de cualquier clase, que serían vendidos, inmediatamente, y a cualquier precio.


EL HECHO NO ES NUEVO

Para no citar antecedentes lejanos, demostrativos de cómo la guerra despierta, efectivamente, el afecto por los libros, queremos recordar que durante la guerra civil española, la venta y lectura de libros, en la zona republicana, aumentó en cerca de un 60 por ciento. Todo valía, desde la novela policíaca y la de aventuras y viajes, hasta las obras clásicas del siglo de oro. En Barcelona se hicieron ediciones de Valle Inclán, Pérez Galdós, Cervantes y Lope de Vega, que quedaron agotadas inmediatamente. Casi todas las grandes unidades combatientes, tenían anejas a sus Estados Mayores, sus imprentas que además del diario de operaciones publicaban libros. El Ejército del Este, que operaba en Cataluña y Aragón, publicó a pocos metros de la línea de fuego, una primorosa Antología de versos de Pablo Neruda. A pocos días de romperse aquel frente –en marzo de 1938– se celebró en Barcelona una Feria del libro, que ocupaba la Plaza de Cataluña, parte del Paseo de Gracia. A los tres días de iniciada –a pesar de los bombardeos aéreos que por entonces eran feroces sobre la gran ciudad Condal– habían quedado limpios casi todos los “stands”

Y hace muy poco, se nos informaba, en una curiosa crónica de Londres, que desde que comenzó la guerra, los lectores de su famosa Biblioteca Municipal, habían aumentado en más de un 53 por ciento. Se observaba en ella que los autores más leídos eran Shakespeare, Walter Scott y Rudyard Kipling; y se agregaba, además que los regalos que más agradecen los marinos y los soldados, son el envío de libros que les hacen sus amigos y sus madrinas de guerra.

Algo parecido ocurre en los Estados Unidos, donde la venta de libros está ahora adquiriendo cifras verdaderamente fantásticas, aparte de los tirajes fabulosos de sus grandes revistas de las cuales es ejemplo magnífico. “En Guardia”, una de la más preciosas joyas gráficas y bibliográficas de esta guerra. Cierto es que los Estados Unidos, además de haber acogido en su territorio, a un gran grupo de escritores europeos, que escriben y editan allí, como refugiados políticos, cuenta con el mayor plantel de escritores nacionales –novelistas, especialmente, y autores de libros–reportajes– de todos los países del mundo y cuyas ediciones alcanzan tirajes que se cuentan por millones.

Y no hablemos ya de la Unión Soviética, donde la industria editorial, y los intelectuales y escritores, gozan de especiales estímulos del Estado. Días pasados nos hemos referido aquí a las traducciones de obras españolas de Lope de Vega, Cervantes y Quevedo, editadas por millones de ejemplares y a todo lujo, mientras el gobierno de Stalín condecoraba, con el más algo galardón de su país a un hijo de León Tolstoy, por la edición, selección y comentario a la obras de su padre.

Claro que tales casos suceden en el campo de las Democracias; del otro no tenemos mayores noticias. Sólo de cuando en cuando, solemos saber que se hizo tal o cual auto de fe, con libros famosos, reemplazados por el tabarrotes oratorios o “literarios” de los dictadores, y de sus amanuenses intelectuales, de los que es “padre y maestro mágico” el desmedrado doctor Goebbles de Berlín.


¿POR QUÉ SE LEE MÁS?

Muchas son las causas por las cuales se lee más en tiempos y países en guerra en los de paz. Entre otras, la restricción en las fiestas y recreos populares y las “quedas” y oscurecimientos nocturnos, que llevan a las gentes al placer de la lectura, a falta de otros placeres. El libro es cada vez más, refugio y efugio, oasis y descanso, en los grandes dolores y en los grandes esfuerzos individuales y colectivos y compañero, además en las largas soledades. ¡Cómo que hay muchísima gente que adquiere, en tiempos de guerra o de otra calamidad parecida, el vicio hermoso de leer!

Otra causa –quizá la principal– dimana de una pregunta: ¿Por qué y para qué está el mundo en guerra? Los combatientes de hoy –los que hacen su aporte a la victoria en la línea de fuego, en el aire, en el mar, en el taller, en la mina o en el campo de pan dar y llevar– no son los viejos soldados mercenarios cuya única obligación y preocupación, era obedecer al mando. Los ejércitos de esta guerra de nuestros días son las naciones enteras en armas y los soldados son ciudadanos con el derecho de preguntar y de pensar, y el deber de saber por qué y para qué luchan. Y buscan la respuesta, directa o indirecta, nacida hoy o intuida ayer en el libro que habla de las luchas de las pasiones y de los esfuerzos de los hombres y de los pueblos, a través de la historia, para perfeccionarse y engrandece o para destruirse los unos a los otros.

Sea ello lo que fuere, el hecho cierto es que la guerra acucia la curiosidad intelectual, y provoca una notoria afición a la lectura de toda clase de libros, revistas y periódicos. Quienes escribimos para el prójimo, y deseamos que el prójimo nos lea, quedamos, así en parte, compensados de otra amarguras y sinsabores que la guerra nos causa. Es una compensación dura y dramática; pero, como suele decirse “peor es nada”.

Por lo demás, ella viene a demostrar que la clásica reyerta entre las letras y las armas, ha declinado mucho desde el famoso y pacífico discurso de Don Quijote hasta el gran poema de Pablo Neruda a la heroica ciudad de Stalingrado.

(Artigo publicado no xornal La Hora, en Santiago de Chile, tal día como hoxe, pero de ... 1943)
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LA HORA Y EL PARTIDO RADICAL EN CHILE
La Hora, xornal no que está a colaborar RSP pasa a a ser o voceiro do Partido Radical Chileno e ao respecto escribe: "La Hora, desde hace pocos días, pertenece, en efecto, al partido Radical, y de acuerdo con esta calidad inicio una nueva etapa en su vida periodística. Este diario está, pues, al servicio de una ideología y de un programa perfectamente definidos, tanto en el terreno político, como en el económico y social... Así pues, los radicales de todo el país, por remoto que sea el lugar de su residencia, y por modesta que sea su situación, verán en este diario un verdadero hogar espiritual, en el que, por derecho propio, encontrarán el amparo que necesiten y la voz que hará resonar por ellos sus inquietudes y anhelos..."




6 de marzo de 1947

“LA HORA” EN SU NUEVA ETAPA


Por Ramón Suárez Picallo

El Presidente en ejercicio del partido Radical se ha dirigido a los radicales del todo el país para confirmarles la noticia de que esta colectividad política cuenta con un órgano de prensa propia, y explicarles lo que será este diario en el concierto periodístico nacional.

“La Hora”, desde hace pocos días, pertenece, en efecto, al partido Radical, y de acuerdo con esta calidad inicio una nueva etapa en su vida periodística. Este diario está, pues, al servicio de una ideología y de un programa perfectamente definidos, tanto en el terreno político, como en el económico y social. Tratará así de inspirar su acción en la tradición política de un partido que, acaso como ninguno, está vinculado al desarrollo y perfeccionamiento de nuestra Democracia, en memorables campañas de opinión que se han transformado en las más positivas etapas del progreso en la historia de nuestro país. Comprendemos que no es ésta una tarea fácil, porque constituye una pesada responsabilidad recoger la abrumadora herencia de un pasado glorioso, para mantener la brillante trayectoria de un partido que ha producido grandes próceres, eminentes hombres públicos y destacados estadistas. Sin embargo, inspirada en esa misma tradición, es que “La hora” tratará de hacerse digna de representar el sentir del Radicalismo nacional.

Queremos hacer resaltar que, acaso por primera vez, un órgano de prensa se presenta ante la opinión pública como intérprete genuino de un partido político de la importancia del Radical. Esto significa que este diario no representará intereses personales de ninguna especie, que por elevados que ellos sean, siempre empequeñecen al debate de los grandes problemas nacionales, y que tratará en todo momento de hablar en forma impersonal y abstracta, inspirado solamente en el programa del partido político a que pertenece.

Esta condición, que trataremos de reafirmar prácticamente en el trabajo cotidiano, dará a este diario una situación de independencia y de libertad excepcionales en el examen de los problemas públicos y de la actualidad nacional, sin que atienda a ninguna otra consideración que al progreso del país, buscando las soluciones adecuadas dentro del amplio programa ideológico y doctrinario del Partido radical.

Reconocerá y aplaudirá, pues, todas las iniciativas acertadas y justas, así como propiciará todas las soluciones que el patriotismo le indique como convenientes para el interés nacional y el perfeccionamiento de nuestra Democracia. Pero, al mismo tiempo, será este diario inflexible en el mantenimiento y defensa de los principios y doctrinas que forman el estatuto de nuestro Partido. Es así como no vacilará en ejercer sin limitación su derecho al examen y a la crítica de los problemas públicos, de sus orígenes y consecuencias, y del modo como lo encaran los Poderes del Estado, aunque en esta tarea resulten lesionados los que, por representación democrática o en razón de su carácter de gobernantes o funcionarios, tengan a su cargo la solución directa de esas materias. Y en este sentido no será suficiente la calidad e radical para que el político o funcionario negligente o culpable se crea a salvo de nuestra crítica, que siempre se ejercitará en forma elevada y serena.

Esta imparcialidad en el examen de los problemas y de las cuestiones de interés nacional, no significará, por cierto, que no tomemos con decisión y energía la defensa de nuestro Partido y de todos los radicales de país, cuando se vean injustamente amenazados o postergados en sus campañas de bien público o en la satisfacción de sus legítimas aspiraciones.

Así pues, los radicales de todo el país, por remoto que sea el lugar de su residencia, y por modesta que sea su situación, verán en este diario un verdadero hogar espiritual, en el que, por derecho propio, encontrarán el amparo que necesiten y la voz que hará resonar por ellos sus inquietudes y anhelos.

El hecho de que es este diario representa la corriente ideológica de un partido, no quiere decir, que supuesto, que descuide todos los demás aspectos de la actualidad nacional y extranjera. Aspiramos a que este diario perciba y reproduzca todos los acontecimientos que interesen a los lectores, para lo cual organizará sus servicios en el más amplio pie de eficiencia, en todas sus secciones, sin omitir esfuerzos para que el público esté bien informado de lo que ocurra en todas las actividades del país y de mundo.

Tenemos también la decisión, y así lo declaramos en forma explícita, de mantener nuestras campañas y polémicas, cuando ellas se susciten y, en general, todas las apreciaciones que nos merezcan los problemas y los hombres en un terreno de respeto por las colectividades y personas, respeto que también exigimos para nosotros. Creemos que los intereses del país no permiten sino la más absoluta franqueza en el examen de los problemas públicos; pero, asimismo, estimamos que la intemperancia en el lengua no hace sino obstaculizar el logro de las soluciones que se buscan.

“La Hora” se presenta, pues, en la nueva etapa de su vida periodística, inspirada en el más sincero anhelo de cooperar al progreso del país y satisfacer las exigencias del público lector para lo cual llevará en alto y sin reservas la bandera del Radicalismo nacional


(Artigo publicado no xornal La Hora, en Santiago de Chile o 6 de marzo de ... 1947)
O Partido Radical Chileno
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Libros, prensa, cultura, arte. - Publicado o 06-03-2010 00:45
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LA VANGUARDIA DE BUENOS AIRES
Un tristeiro RSP adica este artigo ao xornal "La Vanguardia" de Buenos Aires (fundado o 7 de abril de 1894) e que chegou a ser o órgano do sociliasmo arxentino e, por non poder cumplir coa sua misión social e política por mor de directrices do goberno de turno, suspende a sua publicación. Suárez Picallo, que chegou a colaborar co xornal na súa etapa de sindicalista, esboza nunhas breves e eloxiosas palabras a encomiable historia e importante laboura que durante 50 años estivo a desenrolar o xornal a prol do socialismo americano e arxentino...
A fotografía e URL que acompaña esta introducción corresponde ao primeiro número do xornal e facilitóunola o noso xentil colaborador arxentinio Hernán Díaz.



23 de enero de 1944

“LA VANGURDIA” DE BUENOS AIRES


Por Ramón Suárez Picallo

En sobre cerrado, sin carta ni nota alguna, ni indicación de remitente, ha llegado a nuestras manos un ejemplar de “La Vanguardia”, el viejo y glorioso órgano del socialismo argentino. Es un número de la edición en que anuncia editorialmente que, “por no poder cumplir con su misión social y política, a causa del Decreto gubernativo que regula y cohíbe las funciones de la prensa”, se ve obligado a suspender su publicación. Sabemos que otras personas, argentinas, que residieron en la Argentina, o que están vinculadas espiritualmente con la Argentina, recibieron en la misma forma su ejemplar.

La suspensión “voluntaria” de “La Vanguardia” –que el cable dio a conocer en su día- tiene que causar honda pena a todos los socialistas de América, a los obreros organizados, a los demócratas y a los periodistas y hombres de letras del Continente. “La Vanguardia” cumple en este año el 50 de su existencia. Apareció su primer número, en marzo o abril de 1893, a los pocos días de fundarse el Partido Socialista- disuelto también por orden gubernativa- bajo la dirección del eminente doctor Juan Bautista Justo. Era una hojita impresa de los dos lados, pequeña de formato, pero ya vibrante de ideas y de nobles propósitos. En los centros socialistas, en las Bibliotecas obreras y otros centros populares de cultura, se conservaban en cuadros de honor, como una reliquia ejemplares de su primer número. Desde entonces hasta este ejemplar que tenemos a la vista, sorteo muchas dificultades como diario obrero, socialista y verticalmente democrático. En las grandes luchas proletarias de 1902 y 1909, y en la reacción “chauvinista” de 1910, sufrió clausuras, multas y hasta asaltos e incendios de sus talleres. Pero, últimamente, con la consolidación del Partido que representaba, iniciada en 1912 y la perfección de las instituciones democráticas entre 1916 y 1930. “La Vanguardia” gozaba de los respetos de amigos y adversarios. Del diario de Partido que fuera en sus primeros años, se trocó en un órgano de publicidad completo, austero, bien escrito, bien presentado y admirablemente informado en lo nacional y en lo internacional. Sus comentarios editoriales, hacían cátedra, por su ponderación, su justeza y la documentación con que sus redactores abordaban los temas más intrincados. En el conjunto del admirable periodismo argentino –al que saludamos desde aquí en el instante más adverso de su historia– “La Vanguardia”, daba su nota original y destacadísima, con justo orgullo, por su bien ganado prestigio.


CÁTEDRA DE CULTURA Y DE EDUCACIÓN POLÍTICA

El Partido Socialista, cuidó siempre de tener en la Dirección de “La Vanguardia” a sus figuras más ilustres: el doctor Juan B. Justo, el doctor Mario Bravo, Nicolás Repetto, Enrique del Valle Ibarlucea, Enrique Dickman, José Luis Pena, América Ghioldi y cien más, parlamentarios y escritores dejaron su impronta en el diario, como directores. A su lado, en la vieja casona de la calle Reconquista, se formó una pléyade de periodistas críticos economistas y literatos de primer orden, más tarde diseminados en múltiples actividades de la vida pública argentina.

Jaurés, Vanderbelde, Pablo Iglesias, Kautzki, Turatti, Treves, Branting y otros maestros del socialismo internacional, fueron sus colaboradores durante muchos años. Entre los americanos, Recabarren, de Chile, fue su tipógrafo, redactor y colaborador; Frugoni, del Uruguay, poeta magnífico, escribió allí sus primicias. No sólo los socialistas argentinos, sino que altísimos intelectuales –Ingenieros, Lugones, en sus buenos tiempos, Joaquín V. González, Augusto von Ugarte- colaboraban con gusto en el diario socialista.

Durante la Dirección del doctor del Valle Iberlucea –allá por 1915 y 1916- “La Vanguardia” creó páginas semanales y especiales de divulgación: “Arte y Literatura”. “Ciencia y Educación”, “Doctrinas sociales y económicas” e “Historia Argentina”, que contribuyeron a formar una generación de militantes y dirigentes obreros y políticos, sin parigual en América por su cultura, sólida y selecta. Y, siendo un diario socialista, acusado de “extrajerizante” por los patrioteros, ha contribuído, como muy pocos, a popularaizar las figuras más excelsas de la Historia Argentina y otros, fueron examinados y glosados en sus obras y en sus ideas con verdadero fervor.

Además del diario, en los talleres de “La Vanguardia”, y con su propio sello editorial se publicaron miles de folletos y valiosísimos libros. La primera gran traducción de “El Capital” de Carlos Marx, al castellano, hecha e iluminada con notas inestimables por el doctor Justo, fue editada por “La Vanguardia” como lo fue “Filogenia” del gran sabio Ameghino y “El culto de la vida” del doctor Bunge y las obras completas de Alberdi y de Sarmiento. Uno de los últimos libros editados allí fue una “Historia de la Revolución Española” del ex Director de “El Socialista” de Madrid. Julián Zugazagoitía, escrita en Francia pocos días antes de ser capturado por la Gestapo, enviado a España y fusilado en Madrid.

Y he aquí un dato interesante para Chile, Luis Emilio Recabarren, redactor y tipógrafo, como queda dicho, de “La Vanguardia”, publicó, en su editorial, dos de sus folletos más notables y famosos: “La materia eterna e inteligente” y “El valor de la organización gremial”. Se agotaron inmediatamente, las primeras ediciones y se reeditaron por decenas de miles de ejemplares.


ESCUELA DE PERIODISMO

“La Vanguardia” fue siempre un diario combatiente. Tuvo adversarios tremendos a su derecha y, también, a su izquierda. Y lo eran, ciertamente, estos últimos los menos agresivos. El anarcosindicalismo argentino, que ejerció gran influencia en el movimiento sindical, mantuvo un diario. “La Protesta” durante más de 25 años; era, naturalmente, adversario de “La Vanguardia” en torno a ideología y a táctica en la lucha obrera. Las polémicas entre los dos, fueron famosas y violentas; pero, jamás derivaron hacia la injuria, la diatriba, lo personal o la interpretación capciosa de las doctrinas del adversario. Igual manera era usada para combatir a los adversarios de la Derecha. “La batalla por las ideas –decía el doctor Justo- es la única en que la leal caballerosidad tiene cabida”. Al desprenderse del viejo Partido Socialista, en 1917 un núcleo de izquierda, y fundar el Partido Socialista Internacional –más tarde Partido Comunista- tuvo “La Vanguardia” fue blanco de sus ataques. Un día, le preguntaron a su Director, el doctor Justo, que le parecía el nuevo periódico: “Muy bien y muy peligroso, contestó; son astillas del mismo palo y por lo tanto, cosa de cuidado. Menos mal –agregó- que las astillas honran al palo”.

En una cosa, era intolerante “La Vanguardia”. Cuando combatía la coima, el prevaricato, el peculado en la vida pública argentina, atacaba con tremenda violencia. Lo hacía con autoridad. En cierta ocasión en que un abogado del partido, altamente colocado en él, defendió en un pleito, tésis contrarias a su programa pidió públicamente su expulsión lisa y llana.

Tribuna política, ágora de redención social –cátedra de cultura popular, escuela de periodismo de ideas, los 50 años de vida de “La Vanguardia”, hacen capítulo en la Historia argentina. En el momento de suspender su publicación, preparaba una gran edición extraordinaria para celebrar la efemérides. Es de suponer que los materiales ya recogidos queden guardados hasta su reaparición, que tendrá que ser, como es por las mañanas de buen tiempo, la salida del sol, después de varios días nublados.

Mientras tanto, ahí le quedan estas palabras, escritas por unas manos que, hace 25 años, escribían en sus páginas, las primeras gacetillas, tan vacías de méritos como llenas de ilusión.
Sobre o xornal La Vanguardia de B. Aires
Mais sobre a orixe da Vanguardia
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Libros, prensa, cultura, arte. - Publicado o 23-01-2010 01:27
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