A. C. Irmáns Suárez Picallo - Sada


Este blogue nace co obxecto de difundir a actividade da A. C. Irmáns Suárez Picallo, así como de recuperar e por a disposición do público diversos materiais de interese sobre o noso pasado,ao tempo que damos a coñecer os artigos escritos por Ramón Suárez Picallo e outros autores sadenses.
Estruturamos o blogue en varias seccións, nas que terán cabida noticias de actualidade sobre as nosas actuacións, artigos, textos históricos, fotografías...


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COLONIAS ESCOLARES EN CHILE
28 de octubre de 1942

COLONIAS ESCOLARES


Por Ramón Suárez Picallo

¿Ha visto usted alguna vez un enjambre de niños, en traje de baño, corriendo y saltando en una playa, haciendo pirámides de arena, o dándole manotadas a las olas azules? Es una lástima si no lo ha contemplado, porque el espectáculo es magnífico, gracioso y optimista.

En cambio, ha visto usted, muchas veces, en los barrios pobres, especialmente en las grandes ciudades, a los niños hacinados en el conventillo, sucios, raquíticos, pálidos, chapoteando es el barrro físico y en el fango moral, alejados del agua limpia como de las estrellas. Este espectáculo deprimente, de seguro que acongojó muchas veces su corazón, como indicio de futuras generaciones sucias y débiles. Pues bien: para sacar a esos niños pobres, aunque sea sólo por unos días, de ese ambiente mefítico y llevarlos a las playas, donde el aire, el mar y el sol robustecen los cuerpos y dan alegría a las almas, se han creado las Colonias Escolares de Vacaciones. Existen en todos los países del mundo, y en algunos, tienen asignadas en los presupuestos del Estado, sumas muy importantes.

En Chile, en estos últimos tiempos, se ha hecho mucho en tal sentido. Don Pedro Aguirre Cerda, el Presidente bondadoso, les prestó especial atención; las autoridades actuales también se la prestan. Pero los presupuestos aún no destinan sumas suficientes a ese renglón, y de recurrirse al óbolo privado para que puedan veranear los niños pobres.

Hoy se le pedirá a Ud. ese óbolo. No lo niegue. Abra generosamente el corazón y la cartera y piense que hará feliz, por unos días, a un niño que nunca fue feliz. Piense en una hermosa playa chilena, cuajada de niños, construyendo pirámides de arena acariciados por el aire y por la luz del sol, y se sentirá usted también, en parte constructor de pirámides de arena. Es decir, tendrá la dicha de ser por un instante un niño feliz.
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Infancia - Publicado o 28-10-2014 01:53
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INFANCIA DESVALIDA EN CHILE (ANOS 50)
O compromiso de Carabineros de Chile coa infancia desvalida é unha historia que se iniciou arredor do ano 1921 cando lle chegaban nenos semidesnudos e famentos aos cuarteis e ali se lles prestaba atención e coidado...


6 de noviembre de 1948
PALABRAS AL VIENTO

LOS NIÑOS POBRES DE CHILE


Por Ramón Suárez Picallo

Días pasados tuvimos la suerte de dar, en el despacho de una librería y juguetería de Santiago, con un Capitán del Cuerpo de Carabineros de Chile -cuyo nombre hemos prometido no revelar - hablando del problema de la infancia y de la adolescencia chilenas, que a su juicio son las más desvalidas del mundo.

Mi Capitán, hombre cultísimo en ciencias, artes y letras y en emociones humanísticas y humanitarias, hablaba con voz estremecida y casi ahogado por la ternura, de la triste suerte que corren los niños de su Patria; de los miles de niños abandonados a su arbitrio, criados sin amor de hogar, semidesnudos y hambrientos y que duermen sin poder soñar, ateridos de hambre y de frío, bajo los puentes del Mapocho o al pie de las estatuas de los próceres que quisieron hacer de Chile una grande y gloriosa Patria.

Y mi interlocutor se indignaba –con sobradísima razón- ante las preocupaciones de ciertos sectores políticos, parlamentarios y aún gubernativos, por traer a Chile grupos de inmigrantes de pueblos, razas y espíritus antípodas, mientras se pierden anualmente, por desnutrición, por anemia, por tuberculosis y por abandono criminal, alrededor de 50 mil niños, hijos, nietos, biznietos y tataranietos chilenos, que son cerne, meollo, carne y sangre de la Nación.

¿Conoce usted –me decía– alguna ciudad del mundo, capital de nación, cuya Municipalidad no se ocupe poco ni mucho de la infancia desvalida? Y agregaba después:

Fuera de algunas pseudo naciones, ¿Ha visto usted en alguna parte, mayor cantidad de niños mendigos que en Santiago de Chile? Niños esmirriados, sucios, raquíticos, explotados por hampones y hamponas de la peor catadura, a la vista y antojo de las autoridades más respetables.

No, nosotros tuvimos que reconocer en el acto, la verdad de las afirmaciones del generoso Capitán, con más traza de filántropo y de apóstol social, que de temido jefe de una fuerza armada de carácter represivo. Nos contó algunos experimentos hechos por él y por otros compañeros de su magnífica Institución, para salvar niños abandonados en los lugares más inverosímiles de la República, donde le tocó actuar. Hay actualmente en muchos pueblos del país hombres de provecho que fueron en su primera infancia niños abandonados y que iniciaron su salvación en retenes y comisarías, de donde pasaron a huéspedes de hogares honestos en los que se les enseñó a vivir con decoro y con decencia.

Pero todo esto, con ser mucho no es lo bastante frente al hondo y grave problema; y por eso le pedimos sus puntos de vistas al respecto a modo de solución efectiva y concreta.

¿Y los recursos? Creímos que la pregunta iba a quedar sin respuesta. ¡Oh, los recursos! Diez veces menores de lo que cuesta mantener un acorazado inútil y unos transportes que no pueden transportar de Chiloé a Santiago, las papas que se pudren, mientras la gente no come pan ni papas.

¿Los recursos?- Vea usted. Hay en Santiago de Chile un servicio municipal malísimo: el de la recolección de basuras. Pues bien, están inscriptos en él unos 70 mil habitantes de la ciudad. Si cada uno de estos contribuyentes pagase como cuota mínima voluntaria un tercio más de lo que paga por ese feo servicio, se reunirían mensualmente 210 mil pesos. Habría, como usted ve, dinero bastante para sostener nuestro hogar para niños, y para prohibir, a rajatabla, la mendicidad infantil que tanto afea y deshonra a la capital de Chile.

Hicimos un gesto que el Capitán pescó en el aire. Se señor, -nos dijo– control absoluto de esos fondos. Su inversión absolutamente obligatoria para sus fines específicos y sin desviaciones de ningún género. El establecimiento a crear sería rígido y dirigido por altas autoridades del Municipio y por los Presidentes de las Juntas de Vecinos contribuyentes de cada comuna, bajo la supervisión del Cuerpo de Carabineros, que sabe mucho de esto, y la publicación obligatoria de la lista de los que contribuyen, y la nómina, allí mismo, de los que aporten nada a esta noble tarea de salvar a los niños chilenos del desvalimiento y del desamparo en que viven y mueren a miles.

Decíamos al comienzo de estas palabras, lanzadas al viento, que el diálogo narrado se desarrolló en un comercio de libros y juguetes para niños. El dueño del negocio –que es español, extremeño, poeta y muy don Quijote– reaccionó de inmediato, asegurando que él y todos los comerciantes de su cuadra, se subscriben desde ahora mismo, con el consabido tercio –y aún con algo más– para hacer realidad la generosa iniciativa de “Mi Capitán” de Carabineros a favor de miles de niños, hijos, nietos, biznietos y tataranietos de chilenos, harto más próximos del espíritu de la carne de la Patria, que aquellos otros traídos de fuera -muy estimables también– con los que se quiere aumentar el caudal humano de la nación que es, en todos los países grandes, la primera, la mayor y la más estimable de sus riquezas.

(Artigo publicado no xornal La Hora, en Santiago de Chile, tal día como hoxe pero... de 1948)
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Infancia - Publicado o 06-11-2012 10:09
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NENOS INDIXENTES
Non é a primeira vez que RSP adica os seus artigos á infancia e o desamparo dos nenos chilenos e as suas vivencias infantís. Velaquí unha mostra...


16 de junio de 1947

EL NIÑO CANTOR


Por Ramón Suárez Picallo

Días pasados a la puerta de un lujoso cinematógrafo de la calle Huérfanos, y a la salida de la sesión especial nos hemos tropezado con la voz desgarrada del niño cantor. Tendría cuando más sus buenos siete años; rubio, bello como un niño–Dios; descalcito de pie y pierna, cubría el resto de sus carnes amoratadas y aterecidas por el frío con unos harapos sucios sin forma alguna de vestimenta conocida.

Centenares de damas y caballeros llevando de la mano a sus criaturas bien vestidas y arropadas, pasaban indiferentes al lado del ruiseñor proletario oyendo su cántico como quien oye llover. Y eso que el niño si no tuviera hambre, si estuviera abrigado y si sintiera sobre su cabeza hirsuta la caricia de una mano maternal cantaría como los propios ángeles, pero su bella voz se quebraba en arrepíos friolentos y en fatiga de desnutrido y más que una canción era la suya una blasfemia contra la fría impiedad de lo humano y de lo divino.

Estuvimos cerca de él hasta que salió la última persona del elegante salón. El niño cantor recibió como premio a su alarde lírico–trágico tres chauchas en total, entre las cuales estaba una nuestra que somos pobres de solemnidad. Y nos pusimos a reflexionar: ¿Cuántas de aquellas personas que pasaron, frías e indiferentes, al lado del tremendo drama infantil, sin dejar en la gorrita del protagonista una moneda o una mirada de piedad, se llaman católicas, bondadosas y cristianas? ¿Cuántas de ellas van el domingo a la misa de doce a darse golpes de pecho pidiendo perdón a Dios por sus pecados? ¿Y cuántas desempeñan cargos públicos, como legisladores, jueces, funcionarios y filántropos oficiales de una democracia popular que pasaron sin dejar su óbolo al niño hambriento?

Conocemos la réplica, el gastado argumento de todos los sórdidos, de todos los tacaños, de todos los guardadores y usufructuarios de riquezas mal habidas; ese niño que pide limosna cantando es víctima de un explotador miserable que hace de su pobreza, de su voz y de su gracia un vil comercio. Esto es relativamente cierto pero ¿quién protege, sostiene y ampara y defiende a ese explotador miserable? ¿Dónde esta a ley y los magistrados que castiguen el vil comercio, con el desamparo y el desvalimiento de los pobres niños?

Mientras los políticos, los legisladores, los filántropos y los sacerdotes de todas las jerarquías y religiones, pasen indiferentes al lado de los niños mendigos que piden limosna cantando en los pórticos o en las laterales de las iglesias, a las salidas de los teatros o durmiendo acurrucados al pie de las estatuas de los padres de la Patria, no tiene derecho a hablar de Democracia, de Cristianismo ni de Derecho porque su indiferencia es complicidad en un horrendo crimen contra el género humano.

PAN, TECHO Y AMOR PARA LOS NIÑOS

Lo hemos dicho otras veces y –aunque nos duela– lo repetimos hoy: Chile es el país de Sudamérica donde existe mayor indiferencia por la infancia desvalida. Los niños chilenos de origen humilde están absolutamente desamparados. Nunca llegó a ellos ni la sombra de la protección oficial. Las “colonias” infantiles de los puentes del Mapocho, constituyeron un baldón para la sociedad chilena, para sus autoridades y para sus instituciones benéficas hasta que Polidoro Yáñez recogió a sus habitantes para hacer de ellos ciudadanos útiles. Su esfuerzo individual, en ese sentido, realizado a costa de enormes sacrificios y de duros desencantos, es apenas, una ligera reivindicación del carácter sedicente cristiano de las clases rocas de Chile.

Don Pedro Aguirre Cerda, el inolvidable Presidente y Patriarca, abrió en su día, a los niños pobres de su patria las puertas de la piedad, de la protección y de la misericordia. Él fue el primer jefe de estado que posó sus ojos bondadosos en los chiquillos abandonados de todos, incluso de sus propios Padres, y bajo la advocación de su nombre bendecido, se creó una fundación encargada de ampararlos brindándoles pan, techo y amor.

Bajo el auspicio de su memoria sagrada se inaugurará el día 30 del mes en curso la “posada del niño”. No será, según se anuncia, ni una cárcel, ni un asilo, ni un correccional. Será un refugio voluntario abierto de par en par, con mesa tendida para matar el hambre, con cama limpia para descansar, con duchas y baños de agua limpia para lavar el cuerpo y con ademán amoroso para suavizar el espíritu. Y tendrán además, los infantiles huéspedes el consejo prudente, la enseñanza moral y la orientación que les muestre el recto camino del trabajo honesto, fecundo y creador, por el que se llega siempre, a las largas o las cortas, a la metas del bien y del progreso individual y colectivo.

No una, sino que cien posadas del niño, deben abrirse en todo Chile, para elevar la condición espiritual y moral de su pueblo. Y para evitar que en los días futuros de la Patria se registren –como se registran hoy- hechos abominables, crímenes espeluznantes y sórdidos, robos con alevosía y asesinatos cargados de crueldad y de sevicia, deshonrando la crónica de la vida diaria de la república especialmente en sus principales ciudades.

Y es que, como decía un gran criminalista Inglés, “los hombres son la resultante de cómo fueron los niños de ayer”. De ahí que las naciones más progresivas, más cultas y más civilizadas del mundo, vuelquen sus mejores esfuerzos en cuidar al niño de hoy, con vistas a hacer de él la base del hombre del mañana. Y esto como en muchas otras partes cada cual –persona, nación o pueblo– tiene siempre, a la hora de la cosecha, el fruto de lo que haya sembrado.

(Artigo publicado no xornal La Hora, en Santiago de Chile tal día como hoxe pero de... 1947)


Esta páxina que leva xa TRINTA E DOUS meses de andaina na rede, ten publicadas 945 entradas, das que 704 son artigos de Ramón Suárez Picallo.
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Infancia - Publicado o 17-06-2012 18:49
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NENOS AUSTRIACOS EN GALICIA (1949)
Tra-lo remate da 2ª Guerra moitos nenos acolléronse en España igual que antes ao remate da Guerra Civil moitos sairon do país.
RSP refírese neste artigo a un grupo de nenos austríacos que estiveron con familias galegas...


21 de enero de 1950

“MEUS NENIÑOS"


Por Ramón Suárez Picallo

Hace seis meses llegó a España un grupo de niños austríacos, acogidos en casas de familias distinguidísimas y en colegios e instituciones benéficas de la Región Gallega. Los chiquillos huéspedes salían de su país triturado por la guerra, entristecidos por las persecuciones a sus padres, y luchando ahora por recuperar su abolengo y soberanía en Europa. Son hermanos y descendientes directos de aquellos dulces alumnos de Franz Schubert, que estudiaban cantando, con música del Maestro, la Tabla de Multiplicar y la conjugación, enreversedísima, de los verbos alemanes, todos empedrados de consonantes. Y llegaron a una tierra suave jugosa, verde y húmeda, cubierta de castaños patriarcales, de añosos robles célticos y de esbeltos pinos insignes, donde el viento música en las altas noches oraciones rumorosas. Tierra de romances, de cantígas y de misterios, quizá algo pobre en bienes materiales, pero rica hasta la opulencia en el caudal de ternuras, de saudades y de hospitalidad de anchas puertas abiertas, para huéspedes, caminantes y peregrinos.

Y los niños de la vieja y prócer nación germánica creyeron de buen grado haber llegado al Paraíso Terrenal. Tuvieron como centro de reunión la ciudad docta y santa de Santiago de Compostela, y sus alrededores campesinos y virgilianos trabajados a modo de primoroso festón de verduras, con vacas nutrices, mansos bueyes de labranza, cabritos infantiles y recentales que comen en las manos las mazorcas del maíz lechoso. Y como fondo, las Torres de la Catedral insigne, oración de piedra levantada por los canteros, con intención de que llegase hasta el mismo trono de Dios. Aquellas torres que muchos ilustres antepasados de los actuales niños de Austria adoraron y reverenciaron al divisarlas a 10 leguas de distancia desde los Altos de Belvís, cuando llegaron allí vistiendo el sayal, el sombrero con veneras y apoyados sobre el cayado de los peregrinos, y bajo las cuales están los pórticos del romántico florido, “La Gloria” y “Las Platerías” y las fachadas del “Obradoiro” y de la “Azabachería”.

Y, además, las gentes y los hogares. Aquellas gentes amables y cristianas que tienen siempre en el rincón de la llar el pote repleto de suculento caldo de gallego, para ofrecerle una cunca caliente a quien lo pida con necesidad. Y los niños, los dulces, agudos, juguetones y cantarines niños de Galicia, más listo que el hambre, desde el “rillote” lustrabotas que sabe latín e inglés, hasta el señorito más empingoratado que estudia para Bachiller y que canta con los otros en el Paseo de la Herradura, en el Pombal y en Santa Susana, el romance de “Don Sancho” y el de “Doña Alda” y el tremendo crimen ocurrido “en la ciudad de Brasil, a cien leguas de La Habana”.

Y así fueron conquistados y cautivados por Galicia los niños de Austria, que hallaron sobre su tierra durante seis meses, paz, ternura, calor y amor. Por eso su despedida, hace unas cuantas horas, ha dado lugar a un espectáculo emocionante –según noticia publica en “La Hora”– juntándose en noble comunión amorosa las lágrimas de los que se iban y las de los que se quedan.

Y ello es muy natural. Los muchachos de Austria que estuvieron acogidos a la hospitalidad gallega, por muchos caminos, naciones y países que recorren a lo largo de sus vidas, o volverán a escuchar las dulces palabras con que en Galicia se les habla a los niños:

“Malpocados” , “Miñas xoias” , “Meus neniños”


(Artigo publicado no xornal La Hora, en Santiago de Chile o día 21 de xaneiro de... 1950)
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Infancia - Publicado o 21-01-2011 00:55
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¡NENIÑO GALEGO!, por Ramón Suárez Picallo
RSP leva xa doce anos como emigrante na Arxentina e neste momento entra de cheo en contacto coa colectividade galega e imprégnase dun galeguismo comprometido, colabora e dirixe Céltiga; as súas vivencias como rapaz que emigra buscando un mundo e situación mellor agroman neste precioso artigo publicado en Céltiga en novembro de 1925.


¡Ou retoño da vella raza baruda!
¡Irmán dos toxos, dos pinos outos, e das silvardas punzantes!
¡Irmán do maínzo en frol, e do trigo louro i espigado!
¡Suprema espranza da Patria galega!
Cariña churrusqueira e doce, que han de queimar os soles candentes dos trópicos, ou que han de escartillar as neves xélidas dos polos, ou que han de chapuzar os salseiros de tódolos mares do mundo. ¡Que pra todo has de servir, retoño da Raza!
Eses teus peíños, acariñados polas froles do noso chan galego, e hastra polas espiñas feras e irtas, que non se estreven a rabuñalos, santificados como están polos terróns da terra fecundada, han de hollar tódolos camiños, no teu futuro pelegrinaxe de emigrante.
¡E coido que xa pensas neso!
Debaixo da tua pucha aldeán xa bolen e rebolen os pensamentos da fuxida pra terras estensas, fiel á tradición aventureira da túa estirpe nómade.
Tua probe nai −¡ou traxedia imensa das mulleres galegas!− aínda reza tódalas noites por teu pai emigrado, e xa logo rezará tamén por ti a oración angustiosa dos alinxados. Presínteo cando polas noites vixía o teu sono; un sono donde non hay fadas, nin princesas encantadas, nin enanos, como nos sonos dos nenos da vila.
No teu sono hai mares fabulosos, piñeirales imensos desvaídos en brétema, no lonxán hourizonte.
Presínteo na mirada fixa que pos no mar e nas estrelas arelando descobrir os misterios do Infinito.
E nos paliques que tes cos bois teus amigos, e cos paxaros, teus compañeiros. Sabe que ese é o teu destino. E críate pra eso. E dáche consellos e leicións de bencrianza.
¡E prégache coa alma que cando eso suceda, te lembres dela, que xa será velliña, e morrerá amargurada levando pró outro mundo o teu nome nos beizos, i o teu lembro na alma!
¡E ti, tamén, xa estás neso! ¡Non esquencerás, non, as duas cousas santas de toda santidade, as dúas deidades que teñen un altar en cada corazón galego: A Nai e a Terra!
¡Ó conxuro desdes dous grandes amores, trunfarás no mundo! Serás poeta, ou Músico; serás Apóstol, ou Nauta. ¡Serás o que queiras ser, a troques de que seas sempre galego, sólo galego!
Garda pra daquela na tua retina a visión saúdo deses eidos queridos, que che bican os pés. Garda a música armoniosa dos nosos paxariños ledos, dos nosos regachos cantareiros i o rouco queixume do mar e dos pinos. Garda os máxicos ecos do alalá e do aturuxo baril. Fecha na ucha do corazón o rico tesouro dos bicos de tua nai i os agoiros de boa fada que che din teus abós cando lles bicas a man.
Todo pra daquela, pra cando te alonxes, e te queimen os raios do trópico, ou te escartillen as neves do Polo, ou te chapucen os salseiros de tódolos mares do mundo. ¡Que daquela eses recordos hanche de parescer o máis preciado tesouro! I han de che servir pra trunfares no mundo: ¡Pra ser o que queiras ser, neniño galego! ¡Retoño da Raza!
¡Suprema espranza da Patria Galega! ¡Deus te benzoe, e te críe pra boa fada, irmán dos toxos e dos paxaros!
¡Neniño galego!



Céltiga, 25-XI-1925.
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Infancia - Publicado o 02-06-2010 00:38
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SABÚ, NENO CIVILIZADO?

5 de noviembre de 1942

ELEGÍA POR EL NIÑO QUE YA NO ES LIBRE


Ahí a la vuelta de la Plaza de Armas, en los bosquecillos del cerro San Cristóbal, Carabineros de la Novena Comisaría, atraparon a un chiquillo que no sabe quienes son sus padres, ni cómo se llama, ni cómo llego allí, ni por qué los simpáticos mocetones del uniforme verde, le echaron el guante, para hacer de él esa cosa deleznable que se llama un ser civilizado.

Es un magnífico ejemplar de adolescente, de purísima raza aborigen, de pecho ancho y robusto, gesto altivo, pelambrera hirsuta, mirada erguida y dura como la Cordillera que rodea su tierra nativa, con agilidad de gamo, que no le valió para escabullirse de sus perseguidores.

Azorado, tembloroso, entristecido por el presentimiento de haber perdido el tesoro inestimable de su libertad silvestre, apenas pudo articular unas palabras antes quienes lo interrogaron. Hacía mucho que vivía por allí. Pero no sabe el calendario y no sabe precisar fechas. Nunca conoció más compañía que la de los pájaros y los arbustos de los riscos del san Cristóbal. En una ladera abrigada, tenía en una pequeña guarida, su mansión de paz. Se abrigaba en ella cuando el cielo lloraba, o solaban los fríos vientos. Comía tallos, pencas y raíces y los frutos maduros de los árboles sin dueño.

Pero un día, un aciago día, la civilización descubrió sus ojos serenos y brillantes clavados en una cabeza selvática, en medio de una enramada. Y lo cazó como a un pájaro indefenso para hacer de él lo que se llama “un hombre de provecho”.

Lo bautizaron como manda la santa Madre Iglesia, derramando sobre su cabeza agua natural y diciendo con intención de administrar el santo Sacramento: “Yo te bautizo; en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo”. Pero el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, habían ya derramado sobre su cabeza la gracia de sus dones, en el sol, en el aire y en las lluvias. Y después que le pusieron por nombre Sabú le hicieron regalos.

Unos zapatos que torturen sus pies jamás calzados. Y lo meterán en una escuela para adaptarlo a los medios civilizados. Oirá hablar de muchas cosas extrañas, destinadas al bien y al mal, sabrá de las ciencias, las letras, las artes y la política; comerá guisados calientes y bien condimentados; vestirá trajes a la última moda y -¡quien sabe! –aún puede que sea diputado, magistrado o Ministro, que todo puede ser.

Mucho es todo eso, amigo Sabú. Muchos regalos son los que te ofrece la nueva vida. Pero en nada, absolutamente en nada, hallarás compensación a lo que perdiste, desventurado, Sabú. Porque nunca, nunca jamás, volverás a ser libre, como las aves en el aire y los peces en el mar.


(Artigo publicado no xornal La Hora, en Chile novembro de... 1942)
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Infancia - Publicado o 05-11-2009 14:05
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