A. C. Irmáns Suárez Picallo - Sada


Este blogue nace co obxecto de difundir a actividade da A. C. Irmáns Suárez Picallo, así como de recuperar e por a disposición do público diversos materiais de interese sobre o noso pasado,ao tempo que damos a coñecer os artigos escritos por Ramón Suárez Picallo e outros autores sadenses.
Estruturamos o blogue en varias seccións, nas que terán cabida noticias de actualidade sobre as nosas actuacións, artigos, textos históricos, fotografías...


Visitas (desde o 05/08/2010)





Únete a nós!
comisionsuarezpicallo@gmail.com
 CATEGORÍAS
 GALERÍAS FOTOGRÁFICAS
 RECOMENDADOS
 BUSCADOR
 BUSCAR BLOGUES GALEGOS
 ARQUIVO
 ANTERIORES
 DESTACADOS

TODOS PRECISAMOS DUN ACUBILLO...

Difundimos hoxe esta nova colaboración que recibimos do noso bo amigo Edmundo Moure dende Santiago Chile.


COBIJO Y AZORAMIENTO


Se sabe de numerosos individuos que, al momento de morir o en trance de algún accidente grave, se recogen en posición fetal, como buscando, de manera instintiva, el cobijo primigenio del vientre materno, aquella única morada, quizá, donde vivimos a resguardo de todos los peligros, libres de amenazas externas. Es aquélla la casa originaria, desde donde salimos para nacer en el mundo, desprotegidos y azorados ante la inminencia de riesgos que intuimos, pero que desconocemos, hasta que nos toca enfrentarlos con nuestros precarios medios de defensa, en un aprendizaje que es el más prolongado de todas las especies animales. Sí, porque el ser humano jamás deja de aprender y nunca podrá decir que está exento de cometer yerros, a tropezar con las mismas piedras del camino.

Hay quienes sostienen que la saudade o nostalgia del paraíso perdido nacen de ese trauma de la separación violenta de la madre, en su función de casa y abrigo que no queremos abandonar. Algunos jamás asumen la realidad de aquel desmembramiento doloroso, por lo que se les supone víctimas del síndrome de Edipo. Y van por el mundo en pos de la madre, buscándola, ansiosos, tras cada tropiezo, llamándola, sin cesar, en los llantos secretos del desasosiego.

Otro ademán o actitud corporal relacionado con la búsqueda de cobijo, es el recogimiento sobre sí mismo que exhiben los ancianos, traducido en un virtual empequeñecimiento corporal, como si a medida que corre el vertiginoso tiempo de la senectud, se fueran acercando, de modo imperceptible, a la tierra que les cobijará, esa morada postrera que es como el vientre materno, sólo que en vías de la disgregación y no del florecimiento.

Todos los seres vivos necesitan de refugio. Algunas especies, como los marsupiales, siguen viviendo apegadas a la madre, como lo hace el pequeño canguro, habitando el cálido espacio que ella dispone para él en su propio cuerpo, hasta que está bien crecido y puede saltar las barreras vitales sin la supervisión de su progenitora. Otros, más previsores, como el caracol y el cangrejo, optaron por la casa rodante que llevan, adherida al cuerpo, en la que entran o se recogen cuando se sienten agredidos.

La curruca es un pequeño pájaro mediterráneo, pariente del gorrión, que habita en los bosques de matorrales, donde arma sus nidos, alejándose de los depredadores, buscando cobijo lejos de los seres humanos, a quienes rehúye. La curruca nos ha regalado un verbo reflexivo, “acurrucarse”, que significa recogerse en sí mismo, ovillarse, hasta volverse diminuto e invisible a los ojos acechantes de los rapaces. Es posible que esta expresión constituya una suerte de epónimo silvestre para el hermoso pajarillo de cola levantada, tanto así, que si su especie desapareciera, como tantas otras que abandonan a diario la humana hostilidad del planeta, quedaría la palabra, el verbo como testimonio perdurable de su existencia.

El azor, de la familia de los halcones, es uno de los peligros vivos de la curruca y otras avecillas más o menos indefensas. También esta ave carnicera tiene su verbo y su adjetivo: azorarse, azorado; sobresaltarse, sobresaltado. Los humanos, en la misteriosa y fascinante construcción del lenguaje, han buscado y hallado correspondencias significantes en el comportamiento de animales, como ha sido el caso de este pájaro, asistente amaestrado de cetrería volátil, que llama la atención por sus rápidos movimientos y por sus enormes y expresivos ojos, que reflejan y manifiestan el azoramiento ante un peligro inminente.

Con sus ojos muy grandemente llorando
tornaba la cabeza y estábalos mirando:
vio las puertas abiertas, los postigos sin candado,
las perchas vacías sin pieles y sin mantos
y sin halcones y sin azores mudados.

Al comienzo del Poema de Mío Cid, encontramos estos versos, donde canta la dolorosa nostalgia del desterrado. Allí se habla de halcones y azores, aves cazadoras preferidas por los nobles para el entretenimiento de la caza, afición tan española y transversal, que ocupa a reyes, señores, vasallos y villanos de toda ralea.

Mientras escribo, mi gato pardo, que se llama Campeador, roza su cuerpo contra mis piernas, arquea la cola y se ovilla, con esa ductilidad algo artera de los felinos, mientras ronronea, es decir emite un sonido ronco, gutural y onomatopéyico: ronronronronron, que da origen al verbo gatuno y cautivador. –Me estás tratando de engatusar, le digo, empleando el verbo nacido de su actitud engañadora, pero no te acariciaré, porque estoy escribiendo. Me mira entonces, con sus achinados ojos amarillos y se retira, con expresión azorada.


Hago un alto y te recuerdo. Hace frío. Afuera cae la lluvia de abril, como un llanto sobre la tierra sedienta. Siento deseos de acurrucarme junto a ti, de hacerme un ovillo en tu regazo, como amante-hijo que busca la casa extraviada. Espero que no caigas en azoramiento y me mandes a dormir solo, como un huérfano sin arropo, pájaro sin nido, alma sin su hogar, ese corazón hospitalario donde se cobija el fuego.


Edmundo Moure,abril 2012
Comentarios (0) - Categoría: Colaboración de Edmundo Moure Rojas - Publicado o 02-05-2012 08:34
# Ligazón permanente a este artigo
ESPAÑA EN BANCARROTA

Por reflexar cada día maís a triste realidade que nos embarga, difundimos hoxe este artigo do noso colaborador e amigo Edmundo Moure, que nos remitiu o pasado mes de decembro.


ESPAÑA EN BANCARROTA


Miré los muros de la patria mía,
si un tiempo fuertes ya desmoronados
de la carrera de la edad cansados
por quien caduca ya su valentía.
Francisco de Quevedo


Hemos aprendido que, como cualquier individuo o entidad económica, los países también son susceptibles de quebrar, declarándose en bancarrota, aunque todavía no sabemos de ninguno que haya sido embargado en su patrimonio territorial, por deudas internacionales insolutas, aunque se dice que los chinos, pertinaces adquirentes de pasivos occidentales, estarían dispuestos a ponerlo en práctica, en nueva y eficiente forma de imperialismo global.

Imagínate –caro y solvente lector- que los acreedores del Fondo Monetario Internacional irrumpan, con receptores judiciales de ojos oblicuos y policías acorazados, a embargar La Giralda, o que rematen La Alhambra para construir, en todo el periplo de los jardines del Generalife, un modernísimo complejo de edificios corporativos asiáticos, reemplazando los arcos ojivales arábigos y la ornamentación mudéjar, por esos techos de pagoda cutre que ornan los restaurantes de comida cantonesa en todas las ciudades españolas.

Por mí, que no toquen la vieja urbe de Santiago Apóstol ni vayan a subastar la torre de La Berenguela, con su campana que aún tañe los siglos, con gallega paciencia y ecuménico desparpajo; ni que vayan a enajenar la Muralla de Lugo, para proteger y dar lustre, quizá, a la mansión de algún narcotraficante de renombre internacional.

Un amigo, economista y afrancesado, que justifica, defiende y preconiza el actual modelo Neocapitalista Sauvage, como el único posible para alcanzar la humana felicidad, incluyendo la suya propia, me explica –para que yo pueda entender la lucidez de su economicismo planetario- que un país en plena crisis es como una familia, cuyo sostenedor cae en desgracia por cesación de pagos, siendo dañados por igual todos sus miembros, desde el patriarca hasta la mascota de la casa, pasando por mujer, hijos, allegados y sirvientes…

-Qué mal ejemplo pones- le retruco, porque un grupo familiar, como yo lo entiendo y lo vivo, no es semejante a un país. En el primero, está claro que el desbarajuste afecta a cada uno de sus moradores; en el segundo, pagan los menos afortunados, como es costumbre, mientras quienes provocaron la crisis, a punta de codicia especulativa y castillos de papel moneda, vuelven a beneficiarse en virtud del viejo refrán: “A río revuelto, ganancia de pescadores”. Porque éstos siguen siendo propietarios del río y usufructuarios de sus aguas y peces y todo lo que medre en su caudal. Estabilizarán el flujo, restringiendo la pesca de la masa laboral, poniendo en práctica implacables recortes presupuestarios al gasto público, es decir, limitando las carnadas o recursos básicos que mitigan, en parte, la escasez o la incuria de la inmensa mayoría de los pescadores, que se quedaron sin caña y sin río, en un santiamén.

Se argumentará que los españoles –portugueses, griegos e italianos- no supieron administrar, con pragmática cordura y calvinista cautela, los recursos que la Comunidad Europea puso a su arbitrio para cumplir el orteguiano sueño de una España moderna, tecnológica y pujante, integrada a la Europa del euro y a sus hábitos liberales y consumistas. Es posible que, salvo vascos, catalanes y asturianos, el resto de hijos de la invertebrada Península se haya dedicado más a la jarana que al trabajo productivo, sintiéndose hijos de una colosal Tía Rica que les repartía generosas mesadas a cuenta del promisorio futuro, de cuyas migajas venían también a comer los morenos inmigrantes de África e Iberoamérica.

Ejemplos huelgan, ahora que la crisis se ha desatado como tsunami de valores bursátiles enloquecidos, pero a los asiduos visitantes y turistas hiperbóreos, sajones, germanos, estadounidenses y promovidos asiáticos que viajaban tras el sol hispano de la “industria sin chimeneas”, les venía llamando la atención que, a toda hora de la jornada, estuviesen a reventar los bares, restaurantes y mega almacenes de toda España, y que sus locuaces parroquianos no escatimaran recursos ni ganas de exteriorizar –a la española, a la mediterránea o a la latina- la simple y desnuda alegría de vivir, otrora –¡ay!- tan reprimida y coartada.

Voces revisionistas arguyen que quizá el destape fuera un craso error y que el hedonismo desenfrenado, con su sexo libre a cuestas, no le viniese bien a los díscolos hijos de Hispania, alejados de la religión de sus mayores y de la austeridad escolástica que Franco quiso restaurar, a despecho del libertinaje masónico y de la filosofía materialista, tanto del marxismo decadente como del liberalismo ateo. Y es que la confusión económica trae consigo un intríngulis ideológico difícil de desatar, porque la desesperación social acarrea la turbiedad del lenguaje -como dejó dicho el maestro Confucio, hoy, al igual que Buda, preterido en la China de los nuevos mercaderes-, y las palabras desdicen su etimología conceptual, exacerbando las dudas existenciales en virtud de equívocas y falaces interpretaciones.

Los indignados, entretanto, volverán a tomarse las calles y plazas de Madrid y de otras capitales de la Monarquía Autonómica. Asimismo ocurrirá –ya está ocurriendo- en Grecia, Italia y Portugal. Los sindicatos votarán la huelga general, como en los tiempos del tardofranquismo. Los parados alzarán sus protestas en ristre, como caballeros andantes víctimas de ultraje. Y, lo más penoso, tabernas y cantinas verán clausuradas sus puertas por falta de feligreses y asiduos parroquianos.

Para otros -los menos y tal vez lúcidos-, la cuestión parece simple en su dramática disyuntiva: ¿Es equivalente salvar a España, a Portugal, a Grecia y a Italia, que proteger a los especuladores sin bandera de las Transnacionales, de la Banca y de la Bolsa Universal de Valores?

Que respondan los filósofos y ejecutores corporativos del Capitalismo Salvaje. Aunque ya conocemos la respuesta y también las medidas “rectificadoras” que se nos vienen encima, porque la marea, amigos, también es planetaria.


Edmundo Moure
Diciembre 20, 2011
Comentarios (0) - Categoría: Colaboración de Edmundo Moure Rojas - Publicado o 21-04-2012 00:15
# Ligazón permanente a este artigo
QUE VALE MÁIS?
O noso colaborador e bo amigo Edmundo Moure -quen nos facilitou tódos os artigos escritos por RSP durante a sua estadía en Chile- remitenos este artigo de opinión sobre a viaxe do rei Juan Carlos a África...


¿QUÉ VALE MÁS?


¿Qué vale más, un rey o un elefante?

Si me apuran, un elefante; en este caso, africano, especie que se encuentra en peligro de extinción. No así la especie de los monarcas, que cuestan, al erario nacional de España, Inglaterra, Suecia, Dinamarca y otros estados que insisten en mantener carcamales inútiles, más que la manutención de cien mil elefantes y mil senadores, -si nos atenemos a cifras conocidas por todos, considerando, de paso, beneficios relativos comparables-.

El accidente de Juan Carlos Rey, -no sabemos si por el susto ante la mole que había derribado su fusil o por algún extemporáneo mareo etílico-, y la tragedia del paquidermo asesinado, hubieran servido a don Ramón del Valle-Inclán para ilustrar alguna de sus obras esperpénticas, o a Gómez de la Serna para perpetrar nuevas greguerías.

El caso es patético y vergonzoso. En pleno siglo XXI, en medio de las sucesivas crisis del capitalismo salvaje, cuando más de la mitad de la población del planeta vive en condiciones precarias y un tercio de ella padece hambre y carece de mínima asistencia sanitaria y escasa educación, es injustificable, desde el punto de vista moral o simplemente económico, mantener y financiar el boato de castas de la realeza que nada aportan a la vida de sus pueblos, que son el resabio anacrónico de siglos de oprobio e injusticia, mantenidos como falsas tradiciones que sólo amparan la expoliación del prójimo.

Si somos auténticos republicanos y demócratas, debiéramos rechazar cualquier tipo de sujeción monárquica, aunque sea de utilería. Por ello, me declaro ciudadano y jamás súbdito, ni de Habsburgo ni de Borbón ni de Windsor. Los únicos reyes aceptables en una auténtica democracia son: el Rey Feo de los carnavales; el Rey del Pescado Frito; el Rey del Mote con Huesillos, y otros monarcas de utilitarios y sabrosos adjetivos… Por supuesto, todas las reinas de belleza habidas y por haber…

“Yo sigo siendo el Rey”, cantaba la bocona insoportable, Patricia Maldonado, a su querido Augusto, dictador zafio que alguna vez soñó con un imperio como el de su homónimo romano, y con una corona que le preservara del dominio real de su consorte.

Este Juan Carlos soberano, que tuvo de preceptor político a Francisco Franco, porque era “manejable” (sic), no como su progenitor díscolo, figura como presidente honorario de la WWF, la fundación internacional que “protege y preserva la vida salvaje”.


¿Quién nos protege a nosotros de estos putañeros y farandulescos “nobles”, que se pavonean por el ancho y ajeno mundo, dando consejos para que los pueblos expoliados “vivan mejor”?

Gritemos, junto a los republicanos españoles, en el aniversario ochenta y uno de la II República: “¡Elefante, amigo, el pueblo republicano está contigo”!

Capaz que Naciones Unidas cree una entidad para preservarlos –a los reyes, no a los elefantes-, de una bendita extinción.

¡Abajo la monarquía! ¡Viva la República!

Edmundo Moure
Abril de 2012



Esta páxina que hoxe cumple DOUS ANOS E MEDIO de andaina na rede, ten publicadas 900 entradas (das que 675 son artigos de Ramón Suárez Picallo) e seguiremos aquí, pois aínda temos máis de douscentos artigos por difundir, mentras teñamos folgos e poidamos...
Comentarios (2) - Categoría: Colaboración de Edmundo Moure Rojas - Publicado o 17-04-2012 17:46
# Ligazón permanente a este artigo
UNHA LEMBRANZA PARA ISAAC DESDE CHILE
Dende Santiago de Chile, Edmundo Moure, poeta, escriba, tenedor de libros, e tamén o noso mentor na difusión dos escritos que publicou Ramón Suárez Picallo, coñeceu en persoa a Isaac Díaz Pardo cando veu a Sada, en maio de 2008, a presentar o libro de crónicas "La Feria del Mundo" na que se recollen máis de 300 artigos publicados por RSP durante a sua estadía en Chile.
Agora, co pasamento de Isaac, remitenos o texto que a continuación publicamos.



ISAAC DÍAZ PARDO, LUZ Y FUEGO DE GALICIA

Se ha marchado el penúltimo de los grandes galleguistas republicanos del siglo XX, Isaac Díaz Pardo, a comienzos de enero, como lo hiciera, hace sesenta y dos años, Alfonso Castelao, en su exilio de Buenos Aires. Otra época, otras circunstancias, pero el mismo síntoma: el poder, en Galicia y en el resto de España, está disociado de los grandes artistas, creadores y gestores culturales. Ni siquiera los discursos de los regentes de turno de San Caetano expresaron un mínimo de dignidad y justicia póstuma a quien despedían. Sonaban a diplomacia trasnochada, a exhibicionismo social, a improvisación pueril aquellas torpes palabras.

Un reportaje del diario El País consigna: “Al Museo do Pobo Galego se acercó durante toda la mañana una nutrida representación de la cultura y el poder”. La Cultura y el Poder, estas dos entidades que continúan marchando paralelas y, cuando llegan a tocarse, por lo general es en desmedro de la Cultura. Sobre todo en esta época de pragmatismo ramplón en que se considera lo que puede ser vendido en el mercado.

Remontándonos, en la arbitraria medida del tiempo, ciento veintisiete años atrás, en las exequias de Rosalía, julio de 1885, Curros Enríquez declama un breve poema, en sustituto del discurso impedido –lo habrá recordado hoy Xesús Alonso Montero- para desnudar el deleznable oportunismo de aquellos personajes de levita y hongo que, habiendo negado la sal y el agua a la poeta, se aprovechaban de su muerte como virtuales carroñeros de la cultura. Parodiando esos versos inmortales, podemos dedicárselos al bueno y generoso de Isaac: “…Os ósos son del, que vades gardar/ Ai dos que levan na frente unha estrela/ Ai dos que levan no bico un cantar.

Por ello rescatamos, del cúmulo de frases hechas y malas metáforas de funcionarios y burócratas, el aserto de Xosé Manuel Beiras: "Parece una coincidencia fatal en el proceso de descomposición política de este país. Muere Isaac cuando a los nazinecios que agreden al idioma se les confía la cultura de Galicia". Asimismo, las palabras de su hijo Camilo Díaz: "Isaac no muere ni morirá. Le devolvió a Galicia la dignidad que no tenía. Quiso que los gallegos pudiesen conocer su historia de todas las maneras, aunque sea por los cacharriños".

Isaac Díaz Pardo, pintor, editor, empresario de rara sensibilidad estética y social, estuvo estrechamente ligado a la diáspora gallega de la América del Sur, en particular a los creadores e intelectuales de la Quinta Provincia, en Buenos Aires. Este hombre preclaro entendió, como pocos, que Galicia es mucho más que una región de treinta mil kilómetros cuadrados, trazada en la geografía española por la cartografía mesetaria; que es una nación, es decir, tradición histórica, lengua y cultura hechas pueblo, proyectadas hacia todos los confines de la Rosa de los Vientos.

En esta cálida mañana del verano austral, recuerdo con emoción el día 30 de mayo del 2008, en Sada, cuando presentamos la escolma de crónicas de Ramón Suárez Picallo, escritas en Chile durante quince años de exilio, rescatadas de la hemeroteca de la Biblioteca Nacional de este Último Reino, recopiladas en fina edición por el Consello da Cultura Galega. Allí conocí, en persona, a Isaac Díaz Pardo, a quien admirábamos desde la diáspora gallega más austral, desde este Finisterre donde quisiéramos mantener vivos el fuego y la luz de Galicia: la lumbre incomparable de su cultura y la luz amorosa de su lengua, aun cuando no llevemos, como Isaac Díaz Pardo y sus pares de generación patriótica, en la frente una estrella y en los labios un cantar.

Abro el libro que ostenta el título de esa columna que enriqueció Suárez Picallo con más de un millar de crónicas, La Feria del Mundo. En la portadilla, hay tres dedicatorias a este humilde escriba del fin del mundo: la de Isaac Díaz Pardo, la de Avelino Pousa Antelo y la de Xosé Neira Vilas. No transcribiré las palabras de Isaac. Básteme decir que es un espaldarazo afectuoso a un minúsculo grano de arena en la tarea en que él empeñó su vida: el rescate de la dignidad de Galicia a través de la recuperación de su lengua, de su historia y de su libertad. Como sabemos, fue uno de los principales impulsores del traslado a Galicia de los restos mortales de Ramón Suárez Picallo, su querido paisano, quien reposa hoy en la colina que otea la villa marinera de Sada. Asimismo, del rescate vivo de su obra para conocimiento y disfrute de las generaciones jóvenes gallegas.

Cabe esperar que la extraordinaria obra de Isaac Díaz Pardo, hecha vocación de vida durante un siglo, sea también difundida y rescatada de esa artera ceniza del olvido, con que suelen los malos gallegos cubrir a sus creadores y demócratas libertarios, sea dando la espalda a sus obras o sepultándolos en la vacuidad estéril del mármol.

El abrazo fraterno de Isaac se vuelve aquí, esperanza y convicción.




Edmundo Moure
Santiago de Chile
Día de Reyes de 2012
Comentarios (0) - Categoría: Colaboración de Edmundo Moure Rojas - Publicado o 08-01-2012 09:55
# Ligazón permanente a este artigo
© by Abertal