A. C. Irmáns Suárez Picallo - Sada


Este blogue nace co obxecto de difundir a actividade da A. C. Irmáns Suárez Picallo, así como de recuperar e por a disposición do público diversos materiais de interese sobre o noso pasado,ao tempo que damos a coñecer os artigos escritos por Ramón Suárez Picallo e outros autores sadenses.
Estruturamos o blogue en varias seccións, nas que terán cabida noticias de actualidade sobre as nosas actuacións, artigos, textos históricos, fotografías...


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A VENDIMIA EN CHILE

No outono austral RSP fai un eloxio das festas da vendimia chilena lembrando ao tempo a europea.

9 de abril de 1944

FIESTAS DE LA VENDIMIA Y DE LAS UVAS CHILENAS


Por Ramón Suárez Picallo

“Si el tiempo lo permite” –como rezaban viejos anuncios de festividades populares al aire libre– y “con el apoyo y patrocinio de la autoridad competente”, -según decían otros- se inician hoy, en todas las zonas vitivinícolas de Chile, las fiestas de la Vendimia y de las Uvas Chilenas; estas fiestas durarán varios días y sus organizadores aspiran a instituirlas para todos los años venideros, como fiestas de guardar y celebrar, en homenaje a la pródiga tierra, que da a sus hombres, los granos dorados y rojos en los jocundos y anacreónticos racimos.

El Supremo Gobierno, el Instituto de Economía Agrícola y el Sindicato Nacional Vitivinícola, patrocinan los festejos, en los cuales habrá de exaltarse la gracia de la mujer vendimiadora, la exquisitez de las uvas maduras y la jocundidad de sus jugos fermentados: el vino, que es, con el aceite, los higos y las manzanas, el signo frutal y espirituoso de nuestra civilización occidental, clara y alegre.

Y para que la fiesta no derive hacia viejas tradiciones de herética paganía, la Iglesia Católica, atenta a que lo bello y lo útil no se le escapa de su órbita, la bendecirá solemnemente por intermedio de su venerable Jefe en Chile, el Excelentísimo y Reverendísimo señor Arzobispo de Santiago, Monseñor José María Caro. Recuerda, así la iglesia que Jesús, en la última cena con sus discípulos, frente a instante presentido de su desaparición carnal, se les dio en el pan y en el vino de la mesa, como nobles símbolos de su carne y de su sangre, consagrados como tales en la más bella ceremonia católica, en el Santo Sacrificio de la Misa.

La Vendimia es, en todos los países vitivinícolas del mundo, el resumen de todas las cosechas abundosas de la tierra. Faena colectiva, animada por romances, músicas y canciones, que ha de prolongarse, después, en los lagares perfumados de olores de mosto burbujeante, quiere ser una negación de que el trabajo sea un castigo de Dios, impuesto a los primeros padres por causa del pecado original.

Francia, Grecia, España e Italia, hicieron de sus vendimias verdaderas fiestas populares, en torno a las cuales tejió la inspiración popular primores folklóricos en el cañamazo de los siglos. Y en los renglones de sus riquezas agrícolas, ocupa el vino lugar muy importante. El champagne, el Jerez y el Chianti, por ejemplo, valen por cien libros para acreditar en todo el orbe civilizado, y para bendecir a sus tierras de origen. En la América Hispana fue la Argentina la primera nación que instituyó la fiesta; le sigue ahora Chile, cuyos vinos y cuyas uvas en calidad, gusto y cantidad, pueden tratar de tú sin ruborizarse a los mejores del mundo viñatero y viticultor.

¿Estamos, acaso haciendo el elogio del vino, peleón y tabernario, causante de la embriaguez perniciosa y abominable? No. Hacemos el elogio de la mesa limpia, civilizada y cristiana, coronada con una jarra, un porrón o una botella de buen vino de uvas, que alegra y tonifica la comida, levanta el espíritu y entona las palabras y los pensamientos. El vino, bueno y poco, compartido por grandes y chicos, repartido prudentemente, que hace rechupar los labios y deja ganas de más y hace esperar la otra comida para catarlo con recato. Siempre con pan, con queso o con la tajada sólida, tal como se dice en el viejo refrán: “con pan, tajada, queso y vino se anda bien el camino”.

Hacemos la salvedad, porque es cierto que en Chile existe un problema de embriaguez popular, fea y aplebeyada, depresiva del vigor físico y moral del pueblo, por no practicar el refrán: el vino, con pan, queso o tajada, va y viene como las propias rosas y no embriaga; cuando más, alegra. Es cuestión de distribuir, adecuadamente, los recursos de la economía individual, en tres partes iguales: el pan, el queso y la tajada y el vino después. Así, en este mismo orden de prelación y de importancia, a los efectos de las porciones. Aunque no se crea, el saber beber, es un problema de economía, de cultura y hasta de aritmética, si se quiere estar bien después de haber bebido

De todo esto se hablara hoy, en verso, en prosas, con música, y hasta con la bendición episcopal y citas de textos sagrados y profanos. En elogios de las viñas, de las uvas y del vino, sabroso y chispeante, que es, con él pan blanco y bueno, el símbolo de la mesa cotidiana, donde la familia recibe el primer premio de su diario y afanoso trajín y hace el brindis, silencioso, porque la ventura y el buen provecho, sean con los que comen y beben, después de haber trabajado.

Comentarios (0) - Categoría: RSP-Alimentos - Publicado o 09-04-2014 00:06
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QUILO E LIBRA (DE PAN)
15 de agosto de 1942


EL KILO Y LA LIBRA



Por Ramón Suárez Picallo

Parece que los panaderos –especialmente los españoles de la Hispanidad- se han declarados enemigos furiosos del sistema métrico decimal; ello se explica sabiendo que el tal sistema es una invención liberalota del siglo XIX. Aquello de la “diez millonésima parte del cuadrante, que se guarda en una barra de platino en el Museo de París”es, para ellos, una monserga democrática, contraria al “nuevo orden” y a la “voluntad del Imperio”.
Para ellos sigue rezando aquella vieja manera de medir: “La libra 16 onzas: la onza16 adarmes, el adarme, 3 comínes, el comín 3granos”. Todo para que al final le den al cliente menos pan del que deben de darle.
A menos que el cliente en vez de pedir un kilo, pida dos libras y mil setecientas treinta y cinco diez milésimas de libras que viene a ser el equivalente, según nuestro viejo maestro de primeras letras.
El panadero se armaría un taco tremendo y le daría al cliente menos de que le da ahora. Total que en esta reyerta entre el kilo y la libra, hay una víctima segura: el comprador de pan para quien reza aquello de “palos porque bogas y si no bogas, palos”.
Porque, con un sistema o con otro recibirá menos pan del que paga.


Artigo publicado no xornal La Hora en Santiago de Chile tal día como hoxe pero de ... 1942
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Alimentos - Publicado o 15-08-2013 15:05
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DAR DE COMER AL HAMBRIENTO

Instalacións do restaurante La Bahía en 1930

Rematada a 2ª guerra moitos países sufriron as consecuencias cunha grave crisis económica. RSP comenta neste artigo, escrito en 1947, as dificultades polas que está a pasar a poboación da capital chilena e como algúns negocios de restauración intentan aproveitarse da situación...

1 de agosto de 1947

“DAR DE COMER AL HAMBRIENTO”



Por Ramón Suárez Picallo

Es ésta una de las catorce obras de misericordia, señaladas en el catecismo católico del Padre Gaspar Astete, que debe realizar todo un buen cristiano. Cuando el ilustre prelado jesuita escribió su famoso texto, no había legislación social, derecho obrero ni esas otras virguerías que ahora se llaman pomposamente leyes sociales. Dar de comer al hambriento, dar de beber al sediento y dar posada al peregrino, eran, entonces, deberes sólo morales, impuestos a cuantos, siguiendo las buenas doctrinas de Cristo, podían y debían cumplirlos por su posición económica y social en la vida de la comunidad.

Más tarde vino el llamado “Nuevo Derecho” según el cual las obras de misericordia –confiadas antes a un acto de buena voluntad filantrópica de tipo personal– se convirtieron en deberes del Estado para con los ciudadanos. En una palabra, se convirtieron en “servicio público” a cargo del Estado, del Municipio o de la provincia en su calidad de organismos estatales encargados de atender a las más imperiosas necesidades de la colectividad. A esta categoría de “servicios”, pertenecen sin duda alguna los llamados restaurantes populares, característicos de todos los países desnutridos y hambrientos en momentos de aguda crisis económica. Ellos son herederos legítimos y directos de la “sopa boba” que los monasterios servían antiguamente a la truhanería ambulante y semoviente por los caminos de la bohemia; que no tiene techo, hogar ni comedor, pero que se divertían de lo lindo en pueblos, países y caminos a costa de quienes le echaban de comer.

En Chile, la vieja, bella y misericordiosa tradición social y cristiana, está recogida y es practicada en los restaurantes populares del Estado, que dirige con ahincado afán el señor Alfredo Larraín Neil, empeñado en cumplir la enunciada obra de misericordia que manda dar de comer al hambriento, por iniciativa del inolvidable Patriarca, y Presidente de Chile, don Pedro Aguirre Cerda.


UN COMEDOR PARA SEIS MIL PERSONAS

No sabemos cómo andan económicamente los simpáticos restaurantes del señor Larraín Neil; no deben andar muy bien –a nuestro juicio– unos negocios de donde el honesto “publico consumidor”, se lleva cuanto puede y como puede: los cubiertos, los vasos, los platos, y a veces hasta las pailas y las cacerolas, llenas o vacías, según les vengan a mano.

No obstante ello, el negocio está a punto de ampliarse en magnitud inusitada. Efectivamente, en el subsuelo de la Plaza de la Concepción excavo originalmente con vistas a ser refugios antiaéreo, convertido después en garaje se instalará un comedor popular con posibilidades de facilitarles condumio a unas seis mil personas. Se asegura al respecto la aparición de una verdadera maravilla; comida buena y barata, que podrá llevarse a domicilio o comerla allí mismo, según la prisa y las costumbres del comensal que no estima la comida casera.

Se hicieron sobre el asunto, muy sesudos y severos estudios de los que resulta una conclusión muy venturosa; que se puede comer bien por la modestísima suma de diez pesos diarios. El milagro es pues, de los que no se dan en nuestros días. Ojalá que sea plenamente logrado, porque esto de darle de comer a la gente que no es grano de anís ni cosa de menospreciar en los tiempos que corren en los que se come mucho menos de lo necesario y se paga mucho más de lo que la comida vale.

Y que rabien los dueños de los restaurantes particulares, que están haciendo un escandaloso agosto de ganancias ilícitas, percibiendo un doscientos por ciento de beneficio a costa de la pavorosa crisis económica porque atraviesa el mundo, y la República de Chile. Por eso cuando se habla de socializar o nacionalizar éstos o aquéllos servicios públicos, pensamos siempre en la urgente necesidad de someter a un riguroso control del Estado, a las casas en donde se da de comer. El Comisariato quiso meter mano una vez en el asunto: pero su intervención fue -desgraciadamente- contraproducente. Después de ella, las casas que daban comida a veinte, aumentaron a treinta sus tarifas; y aquí, paz y después gloria.

De ahí que deseemos fervientemente el éxito de los restaurantes oficiales y populares, hasta que ellos pongan fuera de concurso a los que no cumplen con la tradicional obra de misericordia de dar de comer al hambriento a precios correctos y razonables.

(Artigo publicado no xornal La Hora, en Santiago de Chile, tal día como hoxe pero de... 1947)
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Alimentos - Publicado o 01-08-2013 09:41
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CHIRIMOIAS
Neste artigo RSP, comenta o variado consumo de froita que os cidadáns de NY fan ao longo do ano e como trataron que as distintas clases e variedades chegaran a producirse nas suas plantacións ainda que non o conseguiron con todas...Pero coa chirimoia chilena, si lograron excelentes resultados...


5 de marzo de 1947

CHIRIMOYAS EN NUEVA YORK


Por Ramón Suárez Picallo

Los norteamericanos y especialmente, los neoyorquinos, son grandes comedores de frutas. Ellos creen en el intrincado misterio de las vitaminas. Saben cuántas tiene un limón, un tomate, una manzana o una zanahoria, según sean su tamaño u su peso, su color y su grado de madurez. Cuéntase que esta afición frugívora de los norteamericanos, es debida a una ingeniosa campaña, hecha por los hortelanos de California, a través de un grupo de médicos de tendencia naturista, quienes lanzaron la siguiente consigna: “Cuánta más fruta como, menos tendrá que visitar al doctor”. Y las malas lenguas dicen que, más que por el bien de la salud del prójimo, los californianos obraron así, movidos por el afán de colocar fácilmente los frutos de sus bellos huertos.

Sea por lo que fuere, es cierta la afición de los norteamericanos a la buena fruta. Y sus tiendas y restaurantes pueden verse, en todas las épocas del año, admirablemente representados y cuidados, escaparates y vitrinas repletos de los más exquisitos productos frutícolas de todo el Continente: uvas, manzanas, peras y melones de Chile; fresas y cerezas de la Argentina; plátanos guineos, mangos y piñas, de las Antillas, y otras variedades, ofrecidas al consumidor, “fuera de la sazón norteamericana”, en que allí se producen algunos, por motivos de clima y estación.

Primero llevaron las frutas, pero después trataron de llevar el árbol que las da en otras partes tratando de aclimatarlo en su propia tierra; lo lograron, en parte, en algunas cosas; en otras fue imposible, por que la fruta no es sólo hija del árbol, lo es de la luz del sol, del humus, del aire y del agua, de eso que los eruditos llaman “genius locci” o genio de lugar, que rige para las personas, para los animales, y para las plantas. Así, un durazno zaragoza, no se da más que en la capital de Aragón y en la zona central de Chile; como las manzanas reinetas se dan sólo en el noroeste de España y en las zonas sureñas de Chile.

Este principio parece que ha fallado en el caso de la chirimoya chilena; la incomparable, la dulcísima, la sin igual chirimoya de Quillota; los norteamericanos se habían enamorado de ella desde que la conocieron, la colmaron de mimos y la invitaron a ir a California y a Nueva York como si fuese un estudiante becado. Y la muy ingrata se dejó amar del forastero. Hoy en California se crían espléndidas chirimoyas, cuyos árboles fueron llevados de Chile y, transplantados allí, por manos amorosas y expertas hasta lograr aclimatarlos a dar sus frutos.

En efecto, acabamos de leer que en la gran urbe del Hudson, se están vendiendo a un dólar cada unidad, chirimoyas de California, cuyas plantas matrices fueron llevadas de Chile. Siempre que no se desencanten y se degeneren, los dulces e irregulares frutos quillotanos, harán también ellos patria a su manera, honrando el buen nombre de su tierra original.

(Artigo publicado no xornal La Hora, en Santiago de Chile, tal día como hoxe pero de... 1947)
Sobre as CHIRIMOIAS
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Alimentos - Publicado o 05-03-2013 00:48
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A PATACA EN CHILE
Neste artigo RSP lembra a orixe chilena das papas ou patacas e presenta distintas maneiras de consumilas, pero curiosamente en moitas zonas dese pais é un producto de escaso consumo polo seu coste...


5 de julio de 1943

BARCOS Y PAPAS


Por Ramón Suárez Picallo

Se anunció días pasados que, por conducto reglamentario, se solicitará de la Armada Nacional, el concurso de una de sus unidades, para transportar a los mercados consumidores, productos nacionales, de los que se carece para el alimento de la población, existentes en gran cantidad en algunas zonas del país, sin posibilidad de ser transportadas a otras por falta de medios. Trátase, por ahora, de las papas de Chiloé, que están pudriéndose en los depósitos mientras en la olla popular de todo el resto de Chile hay que echarlas con cuenta gotas, o poco menos.

La papa, “el pan de los pobres”, que, sola o “acompañada”, cae bien en todos los platos, constituye en nuestros días, la más extendida y universal base de alimentación del género humano. Original de esta tierra de bendición y de prodigio, llevó mundo adelante, el nombre de su país de origen, antes que los diplomáticos, los navegantes y los aventureros. En los textos de Historia Natural de la Vieja Europa, es enunciada así su ciudadanía: “Original del antiguo Reyno español de Chile, en tierras de la Araucanía”. Los muchos europeos que comen papas todos los días, preparadas y aliñadas de mil y una maneras distintas, se figuraban “la Araucanía”, como país de fábula y leyenda donde todas las gentes debían ser ricas, puesto que se “da solo”, el rico tubérculo, que en Europa se cultiva en las mejores tierras de labranza, con cuidados exquisitos y especial dedicación.

“Año que hay papas no hay hambre”, suelen decir los campesinos de todos los países, para explicar por qué dedican a ese cultivo sus mejores predios. En España, en Francia, en Suiza, en Alemania, en Inglaterra y en Rusia –los países mejor alimentados antes de la guerra actual– la papa se comía “con todo”, en las tres colaciones del día. Recientemente, en Inglaterra, los médicos especialistas en los problemas de la alimentación, por causa de las restricciones que imponer la guerra, han aconsejado, para el desayuno de los niños y de los adolescentes, las papas cocidas en blanco, como excelente sustituye de los viejos y clásicos platos matutinos británicos.

La papa, cultivada hoy en todas las tierras del globo, es el gran regalo de Chile a la Humanidad. Pues bien, aunque duela decirlo, el pueblo chileno, consume, en relación con los otros pueblos, muy poca papa; porque es cara, pese a su aparente baratura, en comparación con lo que cuestan el pan, la carne y la leche, pongamos por caso.

¿Causas de la carestía? Muchas son ellas, figurando, en primer lugar, el costo del transporte. Tal nos ha sugerido, al menos, el anuncio que comentamos, indicador de falta de barcos entre Chiloé y los puertos que surten el Hinterland chileno.

Chile, con sus 4.000 y tantos kilómetros de costa, franja de tierra recostada sobre el mar, con una población, necesariamente con vocación navegante, por mandato de su Geografía y aún de su Historia, se encuentra sin barcos; y siendo como es país exportador e importador en vasta escala, debe hacer su tráfico mercantil internacional, en bodegas extranjeras. Más o menos, la misma anómala contradicción, señalada en la circunstancia de que, siendo el más rico litoral del mundo en pesca, consuma poco pescado, y no tenga un industria de primer plano, en esta rama de su economía nacional.

La guerra actual, y una notoria preocupación en los hombres dirigentes de la Democracia chilena, por los problemas económicos básicos que se relacionan con el mejoramiento de las clases populares y medias, han determinado, afortunadamente, una especie de reacción y, vuelta “de cara al mar”, como fuente de riqueza y como camino de distribución de bienes, que abundan en algunas zonas del territorio nacional, mientras faltan y por ello son caros en otras.

De cuanto se haga en este sentido -¡nunca lo repetiremos lo bastante!– recibirá el país la recompensa del ciento por mil, como en el milagro bíblico. Y una parte, importantísima, de lo que hay que hacer en orden al problema, es la construcción de buques chilenos para el cabotaje, en sus propias aguas jurisdiccionales primero, y en aguas de otros países después. No hay para que abordar el problema, bajo influencia del espejismo de los grandes transatlánticos y transportes, que hoy se dedican a la navegación en alta mar. La cuestión debe enfocarse, con vistas a necesidades menores de orden nacional. Buques de pequeño tonelaje, construidos con madera, que Chile posee en gran cantidad y en calidad insuperable. He aquí la base de una futura industria nacional con incalculables posibilidades de provecho económico y con enormes proyecciones en la distribución de las riquezas, en un país que se caracteriza por lo largo de sus costas y la escasez de sus medios de transporte.

No sabemos, ni queremos saberlo, a que clase de intereses privados podría afectar un plan de construcciones navales de unidades de pequeño cabotaje en Chile. Lo que, especialmente importa en el interés nacional que reviste semejante empresa, por de pronto, vendría a resolver ahora la atroz anomalía de que mientras las papas están perdiéndose en los centros de producción por la falta de medios para transportarla a los centros de consumo, el pueblo chileno se alimenta mal y poco; y debe ponderar, medir y pesar por lo que cuesta, la pequeña porción de papas que echa en la esmirriada y poco suculenta olla cotidiana.

Y no sería grano de comino resolver, aunque solo fuera ese problema: porque también en Chile, las papas son “el pan de los pobres”. Agréguese a eso todo lo otro que podría resolverse y se verá que el tema no deja de ser interesante.


(Artigo publicado no xornal La Hora, en Santiago de Chile,tal día como hoxe pero de... 1943)
Ler outro artigo de RSP sobre a pataca
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Alimentos - Publicado o 05-07-2012 00:12
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ESPECULADORES, un mal de sempre

Novo artigo de RSP en contra da "fauna parasitaria dos intermediarios" (especuladores) que encarecen os productos...


11 de febrero de 1948

DEL ÁRBOL A LA BOCA


Por Ramón Suárez Picallo

Para poner coto a la especulación escandalosa que se está haciendo en Santiago con la fruta fresca, estando como está en plena cosecha y sazón, las autoridades competentes han tomado varias medidas tendientes a impedir que tal abuso continúe. En efecto, el señor Alcalde de la ciudad y los más altos personeros del Comisariato después de haber coincidido en que entre el producto campesino y el consumidor ciudadano existe una abominable fauna parasitaria de intermediarios, que encarecen los exquisitos productos frutales, han resuelto autorizar a los campesinos productores a vender directamente al público los preciados bienes de sus chacras.

Es muy del caso felicitar a las antedichas autoridades especialmente por haber descubierto las causas de la carestía de la fruta; porque había muchas gentes ignaras, las cuales, al pedírseles tres pesos por una pera de agua, dos por un durazno y catorce por un racimo de uva, creían que se trataba de artículos “fabricados con materiales de importación”, encarecidos por la falta de divisas, que es hoy el más socorrido pretexto de todos los truhanes que compran a uno y venden a diez. Sólo los grandes técnicos en materia de importaciones y exportaciones, sabemos que en cualquier restaurante de Chile y en la mayoría de los puestos fruteros de Santiago, son más baratos los plátanos venidos del Ecuador, que los melocotones priscos y los duraznos peladillos y las manzanas, los higos y las peras, criados a millones en los alrededores del mercado consumidor ¡y áteme usted esa mosca por el rabo!

Y la felicitación debe extenderse a la medida, verdaderamente luminosa de autorizar a los productores de frutas a entenderse directamente con el consumidor, estableciendo puestos de venta en todas las esquinas de los barrios populares con un letrero que diga: “del árbol a la boca”, que es, dicho sea de paso, la manera más higiénica, barata y provechosa de darse un hartazgo frutal.

Mas con eso y con todo, se corre un riesgo que debe ser previsto; que los especuladores amaestren a los campesinos haciéndoles conocer el “slogan” de las divisas y de la “importación” y que los buenos labradores se hagan especuladores a su vez, y en ese caso, a los que deseamos comer frutas todos los días “¡Dios nos coja confesados!”.

Mientras tanto tengamos fe en que alguna vez podamos comer como postre fruta chilena sin que nos cueste más cara que todo el resto del menú justo como ocurre en la actualidad.

(Artigo publicado no xornal La Hora, en Santiago de Chile, tal día como hoxe pero de ... 1948)
Ver outro artigo de RSP sobre os especuladores
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Alimentos - Publicado o 11-02-2012 00:37
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ARROZ A LA VALENCIANA

23 de noviembre de 1948

ARROZ A LA VALENCIANA

Por Ramón Suárez Picallo

En un diario muy popular del mediodía, su redactor, Carlos Zeda, se queja amargamente de haber tenido que comer un plato de bazofia vil, con el ilustre nombre de arroz valenciano. Y, sin más ni más, le echa la culpa del fracaso gastronómico al arroz chileno, atribuyéndole exceso de almidón y aún otros muchos excesos.

Mucho nos tememos que el admirado colega se haya equivocado en su apreciación arrocera. El arroz, señor mío, es igual en todas partes el mundo. En la India, en la China, en Haití o en las Albuferas de Valencia. De él dice un refrán español que “tanto vale en el saco como en el papo”. Es decir que, como alimento no vale nada. Nosotros, que lo hemos comido durante once meses consecutivos, con sal y agua al mediodía y con agua y sal a la noche, le tenemos una tremenda inquina. Por lo demás, somos de una tierra donde afortunadamente no se come arroz. Está substituido allí por las papas, el exquisito, sabroso y suculento fruto chilote, supremo regalo hecho por esta tierra bendita de Dios al resto del género humano.

Y ahora desbotada esta diatriba contra el arroz, veamos cómo, preparado a la valenciana, puede ser un plato magnífico. En primer lugar, el arroz es lo de menos; lo importante son los tropiezos. Por ejemplo, trutros, pechugas y alas de pollo; hígado y otros menudos, juntos con otras presas de conejo; anguila y cangrejo como peces de río y choritos , centolla o langosta, como mariscos. Después pueden agregársele costillas de cerdo joven y de cordero lechón, unas rodajas de chorizo y unas magras de jamón. El aliño ha de ser majado en buen aceite de oliva, con ajo, perejil y estambres de azafrán, todo hecho frito y sofrito, a muy cuidado y regulado fuego lento. Hay después otros matices, como por el ejemplo de la cantidad de agua que debe usarse en relación con la del arroz. Esto del agua esta en buena parte del quid. Pocas gentes saben que el agua de Valencia, la de Madrid, la de Compostela y la de Santiago de Chile, no son iguales a la de Temuco, la de Antofagasta o a la de Valladolid; y es de esa diferencia que viene casi siempre el fracaso del plato, cuando lo guisan personas que creen, que un libro de cocina puede enseñar una ciencia y una cultura milenarias.

Estamos seguros que nuestro infortunado colega, comió arroz a la valenciana preparado por gentes indoctas que hicieron el arroz sin el “punto” y sin los aditamentos que lo hacen más o menos comestible. Y de ahí su injustificado desconsuelo.

Claro está que los campesinos de Játiva y de Ruzafa, los marineros del Grao y las floristas valencianas de la Plaza de Castelar, preparan su modesto arroz con muchísimas menos cosas de las que nosotros hemos señalado como indispensables; y a pesar de lo cual les sale exquisito; del mismo modo que las mujeres de los albañiles madrileños, suelen prepararles a sus maridos con cinco reales de cosas, un cocido tan sabroso, que una cocinera profesional de otra parte, no es capaz de lograr gastando veinte veces más; con el pote gallego, la caldereta extremeña, el gazpacho andaluz y los callos en sus treinta variedades, ocurre exactamente lo mismo. Representan una tradición y una cultura, vinculadas al “genius locci” –genio de lugar– absolutamente intransferibles; pertenecen a ese género de ciencia y de sabiduría populares “que Natura da e Salamanca non presta”.

Por eso compartimos la reacción patriótica del señor Zeda, a favor de los platos típicamente chilenos, que también tienen su historia y su genio del lugar: la cazuela de ave, de vaca o de cordero con chuchoca, papas, porotos verdes y unas hojas de repollo, el maravilloso caldillo de congrio y el portentoso curanto del sur; sin dejar de lado el cochayuyo y las incomparables humitas con el similar pastel de choclo, que forman la mejor historia culinaria de Chile. Y no citamos la empanada, por ser común en otras naciones –Argentina, Perú y Uruguay– y por no ser de origen americano, sino que español y gallego. Pero si algún día quiere “picar” en platos tan típicamente españoles, como lo es el arroz a la valenciana, no pierda su tiempo en buscarlos en hoteles, en restaurantes ni en casas particulares, donde lo preparan libro en mano. Porque éste, como todos los otros platos típicos del mundo es absolutamente hogareño, más allá y por encima de toda fórmula libresca.

Por nuestra parte vamos a darle un dato: en los últimos siete años de nuestra última residencia en Chile, sólo conocemos a tres personas que nos hicieron comer con gusto el arroz a la valenciana, guisado por ellas: don Vicente Sol Martínez, natural de Crevillante, provincia de Alicante, ex Gobernador de Sevilla, ex Director General de Prisiones y Diputado a Cortes de la República Española; doña Catalina Salmerón de Cano, nieta del más ilustre de los cuatro presidentes e la primera República Española; y Nostrama –que Dios guarde mil años– doña Paquita Jurada de Vásquez-Ambrós, descendiente nada menos que de don Pedro Calderón de la Barca. Todos los otro arroces que tuvimos la obligación de catar, eran casi tan malos como el que cató nuestro colega y que determinó su indignada protesta contra los platos extranjeros.

Comentarios (0) - Categoría: RSP-Alimentos - Publicado o 23-11-2011 00:31
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USO DO SAL NA AGRICULTURA
A importancia do sal na agricultura é o que aquí destaca RSP ao informar do uso que están a facer os agricultores de EE.UU. para ter un mellor rendimento das suas terras...


5 de septiembre de 1942

LA SAL DE LA TIERRA


Por Ramón Suárez Picallo

Los campesinos de los Estados Unidos están encantados con el salitre chileno. Dueños de una tierra ancha y joven no había necesitado de estímulo externo para dar de sus frutos pródigamente. Pero las necesidades de la guerra obligan tanto al obrero industrial como al hombre que ara y siembra, a producir más y a sacarle al suelo el máximun de su rendimiento. Y el milagro nace, según informa el Departamento de Comercio de Washington, de que gracias al salitre chileno se multiplica al ciento por uno los granos y las berzas.

Esta virtud mágica del mineral que da la pampa de Chile, que ahora descubren los agricultores yanquis, había sido ya descubierta por sus colegas de las viejas tierras europeas, cuyas entrañas fecundas no cesaron de producir desde que las abrió por vez primera la reja del arado romano.

Un chileno que viviese en un hogar rural de Europa, se estremecería de orgullo al ver cómo aquellos viejos campesinos, artistas y maestros de la agricultura, estiman, guardan y distribuyen el precioso producto de su suelo nativo; vería con qué ternura le es administrado, a cucharaditas, a cada una de las plantas, como se administra a los niños el aceite de hígado de bacalao. Y vería cómo el repollo mustio, el maizal agostado y la lechuga raquítica reverdecen y se hacen jocundos, como por arte de encantamiento.

Los campesinos españoles, por ejemplo, que unen la idea de lo “salado” a lo que es gracioso y agradable, llaman al mineral de Chile ‘la sal de la tierra’. Es un piropo español que se nos viene a la pluma ante el descubrimiento que acaban de hacer los campesinos de Estados Unidos de que el salitre chileno multiplica al ciento por uno, los frutos de sus campos sembrados.

(Artigo publicado no xornal La Hora, en Santiago de Chile, tal dia como hoxe de... 1942)
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FAME
O comentario que RSP fai sobre o libro "Hambre" do Premio Nobel noruego Knut Hamsum,dalle pé a comentar o problemas que ao respecto está a sofrir a poboación española no ano 1942...


9 de agosto de 1942

“HAMBRE"


Por Ramón Suárez Picallo


Además de jinete del Apocalipsis y plaga de todos los tiempos, “Hambre”, es también el titulo de un libro del escritor noruego Knut Hamsun, publicado cuando Hamsun tenía talento y recibía el Premio Nobel de Literatura. Hoy está Quisling, al lado de los invasores de su país, pero su libro está ahí como uno de los más bellos de la Literatura escandinava. Su personaje principal es un hambriento que hace de su hambre, un placer estético y una fuente de inspiración de ideas filosóficas optimistas; un día, al cuarto de no probar bocado, presencia el incendio de una librería y escribe una crónica sobre el suceso. Le pagan por ella 20 coronas, con las que paga el alquiler de su desastrado sotabanco y deja el resto como propina, con gesto olímpico de millonario generoso. Sin probar bocado, se marcha al puerto a la hora en que las marmitas de todos los barcos hierven en las cocinas, repletas de suculentos guisotes nórdicos.
-¿De dónde proviene este infecto olor a comida?- pregunta furioso el esteta del hambre.
Y en cuanto descubre el origen y sale humo maloliente por los “ojo de buey” de los barcos, se encarama a un cajón del que hace ágora y pronuncia un impresionante discurso de protesta contra las autoridades portuarias por permitir acto tan antihigiénico, de tan mal gusto, depresivo para la pureza de los sentidos, como lo es cocinar casi al aire libre, donde, por lo menos el olor, trasciende al público. El orador fue a dar con sus huesos a la cárcel por subversivo. Las claras ideas del orador chocaron con la brumosidad espiritual de sus glotones paisanos.
Las autoridades españolas acaban de prohibir por decreto, exhibir alimentos, coser, guisar, asar o estofar en público. ¿Es que comparten las ideas del personaje noruego? No. Es por otra cosa. Es que en España es subversivo comer bien o mal, pese a la rumbosa boda gitana de que hemos hablado ayer. Con su decreto el Comité de Abastecimientos, ha inferido un agravio a los españoles que son, desde siempre, las gentes del mundo que saben llenar su hambre con más decoro. El gran señor arruinado, que sale a la calle con las barbas llenas de migas de pan, que no ha probado. Y aquel campesino cordobés, misérrimo, a quien el cacique político visita en vísperas de elecciones para prometerle arreglar su situación, hacen del triste decreto un agravio a la dignidad española.
El infanzón y el campesino defienden de ajenas ingerencias el sagrado recinto de su pobreza con una frase que sólo puede nacer allí donde nació Séneca. Es ésta: “EN MI HAMBRE MANDO YO” .

(Artigo publicado no xornal La Hora, en Santiago de Chile o día 9 de agosto de... 1942)
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Alimentos - Publicado o 09-08-2011 14:33
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X CONFERENCIA PANAMERICANA (1947) e as bebidas
(A delegación de Nicaragua na IX Conferencia. Do arquivo da Estrella de Nicaragua.)

As Conferencias Panamericanas, Interamericanas, o Internacionales Americanas, foron unha serie de reunións de ministros e presidentes dos países de América que se celebraron entre 1889 e 1954 dentro das ideas e principios do panamericanismo.
Na IX Conferencia Panamericana de 1948 en Bogotá. da que RSP adianta esta información, acordouse a creación da OEA por medio da Carta da Organización dos Estados Americanos en sustitución da Unión Panamericana e tamén se aprobou o Tratado Americano de Solucións Pacíficas e a Declaración Americana dos Dereitos e Deberes do Home.
RSP -con fina ironía- faise eco dos comentarios que están a sair na prensa sobre o que han consumir os asistentes...


23 de junio de 1947
PANAMERICANISMO MUY REMOJADO


Por Ramón Suárez Picallo

En el mes de diciembre del año en curso debe celebrarse en la ciudad de Bogotá, capital de la culta y ejemplar República de Colombia, la IX Conferencia Internacional Americana, patrocinada por la Unión Panamericana que presidió durante muchos años el Doctor Leo S. Rows, recientemente fallecido y que preside ahora el Doctor Lleras Camargo, ex Primer Mandatario colombiano.

El Consejo Directivo de la citada institución patrocinante, ha enviado ya a las Cancillerias de los Estados miembros el temario u orden del día para los debates, en el que, entre otros de igual o parecida importancia, figuran en primer término los siguientes problemas:

1.- Ante proyecto del Pacto Constitutivo del Sistema Interamericano.

2.- Ante proyecto de Declaración y de Deberes de los Estados Americanos.

3.- Ante Proyecto de Declaración de los Derechos y Deberes del Hombre.

4.- Ante Proyecto de Declaración sobre el establecimiento del consejo Internacional de Cooperación de Jurisconsultos.

5.- Proyecto de Resolución para crear el Consejo Interamericano de Cooperación cultural.

6.- Ante proyecto del Sistema Interamericano de Paz.
A la vista de los temas tan interesantes y transcendentales es de suponer que los organizadores del extraordinario torneo político y diplomático, para facilitar la tarea de los señores delegados a él, necesitan muchas cosas; entre otras los textos más eruditos y famosos, escritos por los grandes maestros del Derecho Internacional, desde el Padre Vitoria a Grocio, desde Von Listz a Foigné y desde Luis María Drago hasta Alejandro Álvarez. Pues no señor, quien tal suponga está equivocado de medio a medio. Los tratados, libros y escritos de tan ilustres pozos de ciencia y sapiencia jurídicas, no son “Artículos de primera necesidad” para la supracitada Conferencia. No lo decimos nosotros así como así. Lo dice el diario conservador de Bogotá, “El Siglo”, orientado y dirigido por el Doctor Laureano Gómez en un gran aviso publicado a tres columnas con fondo blanco el día 23 de mayo próximo pasado, con el título siguiente:

“LA CONFERENCIA PANAMERICANA, NECESITA”:
125 cajas de champaña (francés)
110 cajas de whisky (escocés)
10 cajas de ginebra (inglés)
10 cajas de jerez.
10 cajas de oporto.
10 cajas de vermouth (blanco)
10 cajas de coñac (francés)
5 cajas de licores surtidos
10 cajas de vino blanco burdeos.
60 cajas de vino tinto burdeos.
90 cajas de vino blanco borgoña.
40 cajas de vinos tinto borgoña.

Dejemos aparte, momentáneamente, los errores de ortografía del aviso. Mucho más remarcables si se tiene en cuenta que los bogotanos se enorgullecen de su buen hablar y escribir el castellano, por lo cual se llaman a sí mismos –con razón o sin ella- “los atenienses de América”. En buen castellano, no se debe escribir Champaña, Jerez, Oporto, Burdeos y Borgoña –nombres de villas, comarcas y ciudades– con letra minúscula, aunque se trate de marcas de vinos y pasemos ahora a examinar la escasa “cultura del buen beber” de quienes lo redactaron, habida cuenta del lugar donde se celebra la Conferencia.

Piden 125 cajas de Champagne francés y 110 de Whisky de Escocia, bebidas excelentes y optimistas, pero exóticas en América, sólo estimadas de los parvenús y nuevos ricos; en cambio el glorioso Jerez, luz del sol hecho jugo de oro, figura en el periodo con diez miserables cajas, suficientes apenas para mojar el gaznate.

Y no digamos nada de los vinos blancos y tintos, que figuran en el pedido en cantidades insignificantes, tanto los de tipo Burdeos como los de tipo Borgoña, que irán allí de este Chile de Dios, que en materia de vinos, da todo cuanto se le pida, tan bueno o mejor de lo que puede dar cualquiera otra tierra del mundo conocido. Por lo demás, faltan en la lista anunciadora de artículos bebestibles propios de una Conferencia Interamericana, algunos productos autóctonos, sin los que no hay americanismo posible: las “cachazas” brasileña y paraguaya, los “piscos” de Chile y del Perú, los “rones” tropicales y la “tequila” y el “pulque” de México, ninguno de los cuales figura en lo que necesita la mencionada Conferencia para el mejor éxito de sus deliberaciones.

A la vista de todo ello nos tememos mucho que a los señores delegados a la tenida de Bogotá les ocurra lo que a cierto grupo de pescadores del Norte de España, acosados por una tormenta que tuvieron que recalar en un puerto de Escocia. Los marineros escoceses los agasajaron con lo mejor que tenían en casa; los más viejos y puros whiskies de su tierra. A la hora de haber comenzado el convite, uno de los agasajados un poco impaciente y descortés, exclamo:

Bueno, a ver cuando empezamos a beber aquí.

Pero si ya estamos bebiendo– replicó uno de los invitados.

¿Qué estamos bebiendo? No señor; empezaremos a beber cuando venga el vino-

De todas maneras la próxima Conferencia de la “U. P” será muy fructífera, muy mojada y muy remojada, a juzgar por sus preparativos según el aviso a que hicimos referencia.


(Artigo publicado no xornal La Hora, en Santiago de Chile o día 23 de xuño de... 1947)
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Alimentos - Publicado o 23-06-2011 08:42
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