A. C. Irmáns Suárez Picallo - Sada


Este blogue nace co obxecto de difundir a actividade da A. C. Irmáns Suárez Picallo, así como de recuperar e por a disposición do público diversos materiais de interese sobre o noso pasado,ao tempo que damos a coñecer os artigos escritos por Ramón Suárez Picallo e outros autores sadenses.
Estruturamos o blogue en varias seccións, nas que terán cabida noticias de actualidade sobre as nosas actuacións, artigos, textos históricos, fotografías...


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O.I.T. (ORGANIZACIÓN INTERNACIONAL DO TRABALLO)
RSP aproveita a designación do embaixador chileno en Londres como representante nas sesións do Consello Directivo da OIT, en lugar do cónsul de Chile en Canadá,delegado permanente de Chile onde está ubicada a Organización Permanente Internacional do Traballo trasladada alí dende Xenebra, por mor da guerra e fala da orixe e historia do citado organismo do mundo obreiro e sindical, que tan ben coñece, así como o declive polo que está a pasar a raíz da intervención do fascismo e reclama a existencia dun organismo internacional que garante o progreso social diante de calquer suceso político o acontecemento enconómico...


15 de diciembre de 1943

LA O. I.T.


Por Ramón Suárez Picallo

El anagrama de la O. I. T. se nos aparece ante los ojos, como el nombre de un viejo amigo al que creíamos muerto hace mucho, y, de cuya vida, tenemos, de pronto, noticias.

Hete aquí, en efecto, la noticia: ?El señor Ministro del Trabajo, de Chile, ha solicitado de su colega de Relaciones Exteriores, que designe a Don Manuel Bianchi Gundíán, Embajador chileno ante S. M. B., como representante del país en las próximas sesiones del Consejo Directivo (Consejo de Administración) de la Oficina Internacional del Trabajo, que deben iniciarse en Londres, mañana jueves?.

La representación, debía ostentarla el Dr. Eduardo Grove, Cónsul de Chile en el Canadá ?a donde trasladó su sede la O. P. I. T. (Organización Permanente Internacional del Trabajo) a causa de la guerra, desde su propio edificio de Ginebra, donde actuaba como sección anexa de la Sociedad de Naciones? en su calidad de delegado permanente de Chile en dicho Consejo. Las dificultades de transporte causadas por la guerra, impiden el traslado a través del Atlántico del doctor Grove, y, de ahí, la designación especial solicitada.

Tal, en resumen, la noticia que viene a recordarnos la existencia, aún, del histórico Organismo Internacional del Trabajo, creado, como una concesión al proletariado y a sus problemas, en la Parte XIII del Tratado de Versalles, después de la guerra de 1914 ? 1918. Organismo tripartito, formado por delegaciones obreras, gubernamentales y patronales ?teniendo los gobiernos doble representación, más que cada una de las otras partes? de todos los países, adheridos a la S. D. N. y con observadores de los que no pertenecían a la Liga, ha desempeñado, durante 20 años, un papel muy importante en el movimiento obrero internacional; como fuente de Derecho (sus convenciones y recomendaciones); como medio de relación entre sus líderes, pues los gobiernos debían designar la representativa de su país; como centro de información ?el más completo del mundo? sobre los principales problemas sociales y obreros: salarios, costos de vida, horarios de trabajo, enfermedades profesionales, mano de obra indígena, cultura profesional, etc.; y, sobre todo, como elemento inestimable de cooperación internacional, a favor de la paz civil dentro de cada pueblo, y, de la paz internacional entre todos ellos.


BREVE SEMBLANZA HISTÓRICA

La O. I. T. tiene un antecedente histórico: En 1912, un grupo de sociólogos, filántropos y estudiosos de diversos países, fundaron en la ciudad de Lausana (Suiza), la Liga Internacional para la protección legal de los trabajadores, bajo el patrocinio de algunos Gobiernos. La ?Liga? estuvo en contacto con Institutos de Reformas Sociales, Seminarios y Escuelas obreras y otros organismos especializados en legislación y previsión social; y a base de sus informes y trabajos, dio las primeras normas de lo que más tarde, a través de la O. I. T. debía ya llamarse ?Derecho Internacional Obrero?. Los archivos de la ?Liga?, muchas de sus normas y varios de sus dirigentes, habían de servir más tarde de orientación a la O. I. T.

La O. I. T. corrió la suerte de la S. D. N., y de ahí su agonía actual; pero fue más eficiente, más vigorosa, más universal y mucho más útil que la Liga misma. Asistían habitualmente a sus Conferencias Generales anuales, la flor y nata de los líderes sindicales europeos, cuyas centrales obreras pertenecían a la Federación Sindical Internacional de Ámsterdam, Federación Internacional de Transportes, Internacional de Construcciones de Artes Gráficas y demás: D?Aragona, de Italia; Largo Caballero, de España; Merheim de Alemania; Johaux de Francia; Mertens, de Bélgica; Citrine y Fimen de Inglaterra; Albert Thomas, que fue durante muchos años Director del organismo, los conocía a todos y se consultaba con ellos en todos los casos.

La organización tuvo adversarios en la extrema izquierda y en la extrema derecha, dada su línea colaboracionista y moderada; pero su primera quiebra se la produjo el fascismo italiano, con la cooperación de los sectores gubernamental y patronal internacionales.


UN RECUERDO

En Octubre de 1922. Se reunía en el Kursaal de Ginebra la Conferencia anual de la O. I. T. Ludovico D?Aragona, líder de la C. G. di L. de Italia representaba a los obreros de su país. Estaba en Ginebra Dino Grande, quien le comunicó a D?Aragona, el triunfo de Mussolini. ?Disolveremos vuestra organización y usted es la última vez que representa aquí a los obreros de Italia? ?dijo Grandi a D?Aragona.

Así fue; desde entonces, en vez de los representantes auténticos del proletariado italiano, asistían anualmente los de los sindicatos fascistas. Ni una sola vez, el grupo obrero internacional, dejó de impugnar sus credenciales; pero los grupos gubernamental y patronal, por respeto al ?derecho consumado?, los admitían e introdujeron, sí, la primera cuña; el hecho se repitió después con otros países dictatoriales, cuyas delegaciones ?obreras? iban hechas a dedo, y las auténticas organizaciones obreras, nacionales e internacionales, perdieron su fe en el organismo, cuya esencia había sido desvirtuada.

¡Cómo se ve, la O. I. T., corrió en efecto, la misma suerte que la Sociedad de Naciones!

¿SUPERVIVENCIA?

Mas, aparte de su fracaso práctico, la idea que dio vida a la O. I. T. sigue siendo valedera, como sigue siéndolo la original que se la dio a la Sociedad de Naciones. Está ya establecido que la paz futura habrá de ser asegurada, sostenida y defendida, desde un super organismo internacional.

Y esa paz universal, como la que se soñó después de la otra guerra, habrá de estar a su vez, basada en la paz interior, civil y social de cada pueblo mediante la solución equitativa de los problema que afectan a sus clases medias y populares, asegurándoles una vida libre de miseria, y abriéndoseles acceso a todas la posibilidades de elevación.

Pues bien, también esta paz interna, y las condiciones que la sostengan, habrá de necesitar garantías internacional poniéndola a cubierto de avatares políticos y de fenómenos económicos, que podrían producir en cada país las clases reacias a los progresos sociales dispuestos a recuperar posiciones perdidas o a sostener posiciones existentes.

¿De dónde pueden provenir estas garantías? De un organismo internacional parejo al otro y cuyo claro precedente está en la O. I. T. Su legislación copiosa, sus métodos de trabajo, la amplitud de sus primeros años, valen como eso. Como precedente tan solo. Lo demás vendrá por sus pasos contados.

De todos modos, la noticia que inspira este comentario, tiene aquel carácter que le dábamos al principio: Un amigo que creíamos muerto, y cuya muerte no deseábamos, acabamos de saber que vive, aunque sea en forma precaria. Y como no hizo mal a nadie y puede brindar algunas enseñanzas de sus éxitos y de sus fracasos, nos alegra saber que sigue viviendo.


(Artigo publicado no xornal La Hora, en Santiago de Chile o 15 de decembro de ... 1943)
Historia da OIT
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Institucións e Sociedades - Publicado o 15-12-2009 09:17
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PREMIO NOBEL DA PAZ (CUÁQUEROS)
Esta estrela vermella e negra utilizouse como símbolo extraoficial do servicio social cuáquero dende finais do século XIX, e adoptouse oficialmente (con algúns cambios) polo Comité Americano de Servicio dos Amigos (American Friends Service Committee) en 1917.
Os cuáqueros están entre as igrexas pacíficas históricas. Destácanse pola búsqueda en pos da paz, os dereitos humans e a reforma social. En 1947 otorgóuselle á Sociedade de Amigos o Premio Nobel da Paz. Recibíronlo en representación do movimiento a Friends Service Council (Londres) e American Friends Service Committee(Filadelfia). Ramón Suárez Picallo fala delo e das suas actuacións cando a guerra civil.



6 de noviembre de 1947

EL PREMIO NOBEL DE LA
PAZ


Por Ramón Suárez Picallo

Alfredo Nobel, eminente ingeniero sueco, descubrió un día cierta poderosa combinación explosiva; la dinamita, que él quería poner al servicio de la Humanidad de modo auxiliar inestimable para vencer los accidentes topográficos y geológicos de la superficie terrestre: abrir túneles por debajo de las grandes cordilleras, perforar canteras de ricos pórfidos, mármoles y granitos, sobre los que habrían de florecer gigantescas empresas de progreso y maravillosas obras de arte.

Mas, hétenos aquí que el hombre, pervertido por afanes guerreros y fratricidas, en cuanto conoció el precioso descubrimiento lo convirtió en herramienta de destrucción individual y colectiva; la bomba y la granada de mano, el mortero, el obús, el torpedo y la bala de cañón, hallaron en el principio de la dinamita un modo de acrecentar su poder mortífero sin ningún bien para nadie y con mucho mal para todos. Dícese que el descubridor, cuando supo los primeros efectos negativos causados por sus esfuerzos científicos, cayó en un profundo abatimiento y se dio a pensar cómo podría compensar el inmenso daño causado al género humano al poner en sus manos inconscientes la dinamita.

Alfredo Nobel y sus hermanos eran fabulosamente ricos. Hicieron su fortuna en Rusia, descubriendo y poniendo en explotación sus ingentes riquezas petroleras y dirigiendo otras obras igualmente maravillosas. Pues bien: no hallaron mejor manera de contrición que legando una gran parte de aquella fortuna destinada a fomentar y estimular los grandes esfuerzos del hombre dedicado a acrecentar las ciencias y las letras y a la más destacada labor individual y colectiva rendida a favor de la paz mundial. Nació así el llamado Premio Nobel, altísimo y consagrador galardón internacional, discernido todos los años por un comité especial, del que forman parte del Parlamento y la Academia de Suecia y una representación de Noruega y de Dinamarca. De todos los premios que tienen un valor concreto en dinero contante y sonante, además de su valor moral, es el de la Paz el más difícil de otorgar; porque la paz en su gloriosa plenitud de suprema bienaventuranza, no pasa de ser una noble vaguedad idealista desde hace varias décadas. A nuestro juicio, sólo dos veces acertó justamente el organismo discernidor: cuando el famoso premio le fue otorgado a la Baronesa Berta de Suttner, por su libro ?Abajo las Armas? y este año en que se le dio colectivamente, a los cuáqueros de Gran Bretaña y Estados Unidos, dividido a partes iguales.


LOS AMIGOS CUÁQUEROS


Los cuáqueros son, en su origen, un grupo religioso disidente de la Iglesia Anglicana: sobrios, austeros, intérpretes al pie de la letra de los textos evangélicos; lucharon ardientemente contra Roma primero y provocaron, después, una protesta dentro de su propia secta, considerándola demasiado pomposa, dada al lujo y a las formas exteriores del rito, haciéndole concesiones a la pecaminosa sensualidad. De ahí que se le llame ?cuáquero?, aún hoy, al que no bebe, no fuma, no juega, ni baila, ni trata a más mujer que a la suya propia. En su tiempo, fueron perseguidos en Inglaterra y formaron la famosa expedición que dirigiera Guillermo Penn, fundador del Estado norteamericano de Pennsylvania, en cuya magnífica ciudad de Filadelfia (?la ciudad del Amor fraternal?) tiene hoy su sede central la ?Sociedad de Amigos? (Society of Friends) a la que acaba de concedérsele el Premio Nobel de la Paz de 1947, dividido con su similar inglesa. Entre esta sociedad norteamericana y la de Londres no existen mayores relaciones. Las vincula sólo el pensamiento común de ser enemigos jurados de la guerra. Tanto, que sus miembros se negaron a enrolarse como combatientes en las dos últimas, siendo respetados por las leyes de los dos países, tolerantes con sus puntos de vista religiosos. Prestaron, eso sí, grandes servicios en calidad de auxiliares, en buques mercantes, hospitales, ciudades bombardeadas y, aún, en campos de prisioneros enemigos, con admirable abnegación fraternal y cristiana.


LOS DE FILADELFIA

La opulenta ciudad que conserva en muchos de sus sectores y familias, como reliquia espiritual inestimable, los recuerdos y aún las leyes de Guillermo Penn, se siente orgullosa de ser la más importante sede mundial de los amigos cuáqueros. Y tienen muchos motivos para sentir ese orgullo, porque los cuáqueros de Filadelfia constituyen una de las más beneméritas instituciones filantrópicas de todo el mundo.

Al final de la primera guerra fueron ellos los paladines en la reconstrucción material y espiritual de las ciudades y tierras arrasadas de Europa; y durante y después de la segunda, contribuyeron como nadie, enviando ropas, alimentos y medicinas, a todos los países, incluso a los que en la guerra fueron enemigos jurados de la causa democrática.

En el intermedio, se produjo como es sabido, la Guerra Civil española. Los amigos cuáqueros se volcaron enteros sobre las dos zonas combatientes, a favor de las mujeres, los ancianos y los niños. Y, con un sentido generoso y cristianísimo, ayudaron con especial diligencia a los vencidos; estuvieron presentes en las grandes evacuaciones de Málaga, de Madrid y de Cataluña; se hicieron presentes después, en los republicanos españoles que salieron de ellos, para reconstruir sus vidas en América , con el precioso auxilio de los cuáqueros de Filadelfia. Quienes hemos vivido aquellas horas duras e inolvidables y estuvimos, después, en su ciudad fraternal, los felicitamos efusivamente ante el galardón internacional que acaba de consagrarlos como paladines de la paz.


(Artigo publicado no xornal La Hora, en Chile o 6 de novembro de... 1947)
Comentarios (1) - Categoría: RSP-Institucións e Sociedades - Publicado o 06-11-2009 00:03
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