A. C. Irmáns Suárez Picallo - Sada


Este blogue nace co obxecto de difundir a actividade da A. C. Irmáns Suárez Picallo, así como de recuperar e por a disposición do público diversos materiais de interese sobre o noso pasado,ao tempo que damos a coñecer os artigos escritos por Ramón Suárez Picallo e outros autores sadenses.
Estruturamos o blogue en varias seccións, nas que terán cabida noticias de actualidade sobre as nosas actuacións, artigos, textos históricos, fotografías...


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EDOUARD HERRIOT
3 de octubre de 1942

EDUARDO HERRIOT


Por Ramón Suárez Picallo

El ilustre demócrata francés, Presidente de la Cámara de Diputados, ex Primer Ministro, Alcalde de Lyon, durante más de veinte años, historiador magnífico del Arte francés, caballero de la legión de honor, universalmente conocido y respetado por su talento, su austeridad y su ponderación prudentísima en la vida política de su patria, resultó inaccesible como cómplice en la traición a Francia. Eduardo Herriot es hombre de cierta edad, y delante de otras personalidades claudicantes, defiende, en su madurez, la continuidad de la trayectoria de su vida que comienza ya a pertenecer a la Historia. Por eso fue arrestado ayer en su residencia de Chateau Brote; cerca de Lyon, donde se halla vigilado por diez inspectores.

¿Por qué? Se le pedía que jurase por su honor que no trataría bajo ningún pretexto de abandonar el territorio francés. Al Prefecto representante del Gobierno de Vichy que le pidió tal juramento, dió el viejo líder radicalista francés la siguiente respuesta:

-“Usted me insulta; puede decirle a sus amos que yo no estoy obligado a contraer ningún compromiso. Sólo tengo contraído uno: Servir a Francia. El cómo lo he de cumplir no es cosa de su incumbencia. Usted dispone de la fuerza y puede hacer uso de ella en contra mía. Lo que no puede es obligarme a contraer compromisos que me impidan cumplir el único que tengo contraído”.

La respuesta tiene mucho de Catón y mucho juego de pelota de 1789. Recuérdese que hace menos de un mes, Eduardo Herriot y Julio Janneney, presidentes, respectivamente de la Cámara de Diputados y de Senado de Francia, dirigieron al Mariscal Petain, una severa admonición recordándole que estaba haciendo del Gobierno de Francia, una odiosa dictadura personal al servicio del enemigo, sin tener para ello ninguna facultad legal; y que un poco antes había sido destituido del cargo de Alcalde de Lyon, mantenido por elección popular desde hace más de 20 años. ¿Cuántos Herriot le quedan a Francia? Quizá pocos. No importa. Francia supo, más de una vez, salvar un momento histórico con un solo hombre. Sobre todo en las grandes crisis como la presente.
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Segunda Guerra Mundial (Francia) - Publicado o 03-10-2015 16:30
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Niños judíos franceses en 1942
1 de septiembre de 1942

LOS NIÑOS JUDÍOS


Por Ramón Suárez Picallo

Pierre Laval, ha internado a millares de niños franceses de origen judío, en un campo de concentración, desde donde están siendo enviados al Reich a trabajos forzados, entre la befa, la injuria y la impiedad con que allí son tratadas las gentes desventuradas de su raza.

Era el último dolor que le faltaba al alma materna de Francia. Esta atroz infamia cometida contra sus niños, graciosos como rosas. Porque para Francia no hay niños judíos, ni arios, ni chinos: hay tan sólo niños que nacieron y se criaron bajo su cielo, que jugaron a la “ronda”, tomados, fraternalmente de las manos en sus parques y jardines.

¡Hasta qué heces de amargura tiene Francia que apuran su cáliz! Ella puede clamar igual como la madre del Nazareno: ¡Ved cómo hay dolor en mi dolor! al contemplar la marcha de sus niños hacia un martirio inexorable.

¡Manes del Doctor Guillotin frente a los verdugos de Francia!

(Texto publicado no xornal La Hora, en Santiago de Chile, tal día como hoxe pero de... 1942)
Paris recuerda redada de niños judíos franceses en 1942...
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Segunda Guerra Mundial (Francia) - Publicado o 01-09-2014 00:35
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Colonias francesas en América en 1942

26 de noviembre de 1942

LA MARTINICA Y LA GUAYANA FRANCESA


Por Ramón Suárez Picallo

La caída vertical de Francia, en junio de 1940, planteó para América un grave problema político y diplomático. La Francia derrotada, se entregó, atada de pies y manos al Eje, tanto en lo que concernía a su Imperio Colonial como a Europa. Y a la luz de los acontecimientos, posteriores al armisticio de Compiegne, no era difícil, ni aventurado, afirmar que toda parcela del territorio francés, acogido a la soberanía de Vichy, era campo propicio y abierto a las maniobras políticas y militares de la combinación totalitaria.

El problema afectaba en manera muy importante a las Américas, por tener la Francia de Vichy territorios de su soberanía, dentro de su órbita continental y hemisferial. La Martinica y la Guayana hallábanse en esa situación, confusa y sospechosa aptas para servir los planes de los enemigos de América.

Los Estados Unidos, afectados en primer término por el peligro que esos territorios significaban para su seguridad en la tierra y en el mar, pudieron en cualquier momento, liquidar el problema con un pequeño golpe de fuerza. No lo hizo la gran República del Norte, por respeto a un “status” jurídico, cuya violación no entra en sus planes de guerra, que no tienden a violar la Ley internacional, si no que tienden, por el contrario, a restablecerla, allí donde ha sido violada. Y prefirió iniciar laboriosas gestiones con las legítimas autoridades de esos territorios para lograr sus objetivos políticos y diplomáticos, en el sentido de eliminar del Hemisferio Occidental, todo posible punto de apoyo de sus agresores.

Y como cuando se procede correctamente, todo llega por sus pasos contados, el problema acaba de ser resuelto de manera satisfactoria y cordial, mediante un acuerdo amistoso con las autoridades representativas francesas, por el cual la Martinica y la Guayana, como partes integrantes del Nuevo Mundo, no servirán de trampolín a los enemigos de América.

No hay modificación del “status” de soberanía. Esos territorios, jurídicamente franceses no dejan de pertenecer a la Francia Inmortal; en su día y en la hora de su renacer, los hallará intactos, cosa que no podría asegurarse, si continuaran bajo el control de quienes, hoy por hoy, no pueden defenderlos ni salvaguardarlos. Porque Francia ya no está en Vichy. Se ha desplazado hacia otras latitudes, donde su honor, sus bienes y su caudal espiritual, son patrimonio sagrado e inalienable.

Artigo publicado no xornal La Hora, en Santiago de Chile, tal día como hoxe pero de...1942
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Segunda Guerra Mundial (Francia) - Publicado o 26-11-2013 09:20
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DE GAULLE EN FRANCIA (1944)

RSP comenta a visita que De Gaulle realiza a Normandía (14 de xuño) días despois do desembarco e comenta os esforzos do militar francés dende Londres animando aos franceses para conseguir a liberación do seu pais...
RSP (que vivía exiliado en Chile) supón a emoción de De Gaulle ao pisar de novo a sua patria -sentimento que tamén anhela RSP pensando no retorno...



16 de junio de 1944

DE GAULLE EN FRANCIA


Por Ramón Suárez Picallo

En ejercicio de un derecho sagrado, incoercible e inalienable, el General Charles de Gaulle, ha estado en Francia, en la zona ya liberada por la invasión aliada. Llegó a las costas de Normandía, a bordo de una nave de guerra francesa que lleva por nombre, “La Combattante” rodeado de compatriotas suyos que lo acompañaron en aquel su gran gesto histórico, de junio de 1940; en el que, al proclamar la continuación de la guerra del pueblo francés contra sus enemigos –malgradó el vergonzoso armisticio de Compiegne– salvaban, para siempre, el honor de la patria aparentemente vencida por la entrega, la traición y la cobardía; pero realmente viva, invencible y palpitante en el corazón de sus mejores hijos.

Bosques de banderas tricolores, blasonadas con la cruz de Lorena, símbolo de la continuidad de Francia, encarnada en la persona y en la acción del ilustre soldado, le han hecho su saludo de buen retorno a la Madre Patria, después de cuatro años de forzosa y amargurada ausencia. Una ausencia en verdad fecunda y bien aprovechada a favor de la reivindicación, y reconquista de Francia, trabajada con ahíncos heroicos y esfuerzos constantes.

La llegada del esforzado paladín francés, a su tierra matria, coincide con el apoyo de la lucha interna contra el nazismo enemigo: varias ciudades importantes, pueblos y villas, carreteras y caminos de hierro y centros agrícolas e industriales de todo el país, están bajo el control de los gloriosos “Maquis” organizados, exaltados, y lanzados a desigual combate, al conjuro del nombre, del gesto y de la obra del General de Gaulle, contra los enemigos de fuera y los traidores de dentro. En este sentido, pocas veces un hombre, apartado contra su voluntad de su nación, fugitivo de una derrota de la que él no era responsable, pudo volver a ella, con más méritos, títulos y bien ganados honores y a quien no pueden alcanzarle rencores ni amarguras, ni complicidades; ni siquiera momentáneas conveniencias políticas y diplomáticas, que pudiesen desvirtuar su gloria inmarcesible. Porque la obra realizada por De Gaulle, después de su salida de Francia, en junio de 1940, sólo tuvo una meta y un objetivo: Francia y su decoro, su reivindicación y su derecho a seguir viviendo en el mundo, en el conjunto y consorcio de los grandes pueblos, con su vigorosa e imborrable personalidad espiritual.

No nos es dado entrar ni salir en las discusiones diplomáticas, ocurridas antes, en y después de esta visita De Gaulle a Francia entre quienes tienen la responsabilidad militar y política de la victoria democrática. Pero mentiríamos si no dijésemos que nuestra simpatía más fervorosa, está y estuvo siempre, al lado del gran soldado francés, y de su derecho a obrar y hablar, en nombre de Francia -a lo menos mientras su pueblo no diga otra cosa, libre y espontáneamente– en calidad de Gobierno provisional de la gran Nación latina.

Mientras tanto nos imaginamos la emoción del General al poner otra vez los pies en la tierra sagrada. Quienes sabemos de separaciones, igual o parecidas, a la que tuvo que afrontar él; y vivimos aún por la gracia ilusionada de la esperanza del retorno, comprendemos el temblor del alma que debió estremecer al viajero, cuando sus pies tomaron contacto otra vez con el suelo bendito y bien amado ¡En junio, en plena primavera, frente a los campos floridos, con los sembradíos en promesa ubérrima, llegar de retorno a la Patria es un cuantioso bien capaz de compensarlo todo! ¡Todo! Hasta el dolor, sin igual, de haber tenido que dejarla un día, envuelta en sudarios y cadenas.

Fugaz y todo, la visita de De Gaulle a Francia, además del anticipo del retorno definitivo que ella augura, le vale a él para renovar su esfuerzo, nunca escatimado, a favor de la próxima reconquista total. Y la visión de los trigales en flor, le han, seguramente, inspirado un voto: volver para las fecundas jornadas de la siega y de la trilla de las doradas espigas; para recoger la cosecha que, este año, ya será la cosecha de Francia, y de su pueblo.

Millones de almas lo acompañan en el voto con sus mejores deseos. ¡Que así sea, General De Gaulle! Por la gloria de Francia y por la vuestra, que son también, gloria de la Democracia y de la Humanidad.

(Artigo publicado no xornal La Hora en Santiago de Chile tal día como hoxe pero de... 1944)
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Segunda Guerra Mundial (Francia) - Publicado o 16-06-2013 01:18
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MAXIME WEYGAND

Durante a II Guerra Mundial Maxime Weygand(1867-1965) foi xefe das Forzas do Cercano Oriente, comandante en xefe de todas as Forzas do imperio francés. Non logrou solucionar a penosa situación na que se atopaba Francia a pesares do seu empeño. Á firma do armisticio, ocupouse do Ministerio de Defensa no Goberno de Pétain; despois representou ao goberno de Vichy. Os alemán detiveronno en 1942, cando o desembarco de Marrocos e Arxelia polos aliados, e trasladáronno a Alemania como rehén. En 1948 quedou en liberdade sen cargos e con todos os seus dereitos e privilexios.
RSP escribe este artigo cando Weygand está preso en Alemania.



3 de mayo de 1944

MAXIME WEYGAND


Por Ramón Suárez Picallo

Mientras en los círculos de la Francia Libre y Combatiente, residente en Argel, reaparecen diariamente nombres de franceses destacados, eclipsados antes por la gran catástrofe de su patria y repuestos ahora a las tareas de trabajar por ella, en “la otra Francia”, en la de Vichy, un tupido velo cubre la suerte de otros que, en su día, ocuparon el primer plano en la vida pública de la gran nación.

Entre los personajes así ocultos, silenciados y arrinconados, desde hace meses y años, figuraba el general Maxime Weygand, Comandante en Jefe de los ejércitos franceses, en el instante de la entrega de Compiegne, y fundador y organizador de los del África, hoy en pie de guerra al lado de las democracias, bajo la dirección suprema del insigne general De Gaulle.

El general Weygand fue, toda su vida, un hombre misterioso. Se dice que el “misterio” comienza en su propio nacimiento, en un país que no es Francia. De padres no franceses y de estirpe real e imperial; sigue en el colegio militar de Saint Cyr, donde es educado y sostenido en un alto tren principesco, sin que se supiese quien lo sostenía; continúa, cuando fallece la romántica y desventurada ex Emperatriz Carlota de México, y él preside, ostensiblemente, sus funerales. Se acrecienta el “misterio” cuando es llamado para dirigir él ejercito francés, días antes del triste armisticio, y lo entrega a los nazis sin pelear; y, cuando después se le propone marchar al África, donde había una fuerza de 500.000 hombres, organizados por él, que le obedecían ciegamente, y que hubieran levantado allí bajo su dirección la bandera de combate contra los invasores de Francia, a lo que Weygand se negó rotundamente.

Se dijo, entonces, y siguió diciéndose después, que Máxime Weygand, monárquico, reaccionario y filofascista, formaba parte de la pandilla infame de vendepatrias que traicionaron a la República Francesa, entregándola humillada y ofendida, esclava y maniatada, a los nazis alemanes, para que hiciesen de ella un apéndice sometido del Tercer Reich.

No obstante tales antecedentes, aún había gentes, en Francia y fuera de Francia, que no creían en la traición del general, y esperaban de él un gesto que reivindicara su nombre y su honor de soldado francés. No se produjo el gesto esperado. Mientras tanto los nazis, practicando aquello de que “el traidor no es menester, siendo la traición pasada”, metieron preso a Weygand en un campo alemán de prisioneros, según breve noticia publicada a la sazón. Cayó sobre él, desde entonces, el más ominoso silencio; nadie lo recordaba, hasta que ayer dio su nombre la radio británica. Informando que Pierre Laval, el jefe de la pandilla traidora de Vichy, está negociando con los alemanes su posible libertad.

“Laval –dice la noticia en referencia- espera utilizar a Weygand para reforzar su posición y neutralizar con él, el creciente desprestigio que ha caído sobre el Mariscal Petain”; piensa el auvernés , de piel y alma negra, que Weygand, a cambio de su libertad, apoyaría las milicias traidoras de Joseph Darnand, encargadas de aplastar el movimiento patriótico del pueblo francés en su valerosa lucha de resistencia. Como se ve, una especie de “toma y daca” entre traidores, único género de relación posible entre gentes de la abominable moral lavaliana . No se sabe si Maxime Weygand ha prestado o no su consentimiento a la indecente negociación. Su cautiverio no es Jordán bastante para redimirlo de sus pecados; pero podría ser una circunstancia atenuante, si supiese mantenerlo con decoro, para el día del juicio, que Francia abrirá a quienes no cumplieron con la promesa y con el deber sagrado y jurado de defenderla de sus impíos enemigos. La entrada de Weygand en la “combinación” lavaliana, vendría a confirmar, indubitablemente, la trayectoria de una vida tortuosa, coronada con la traición suprema, en víspera de la jornada decisiva. No asombraría a nadie tal actitud. Su nombre saldría del silencio ominoso en que lo mantenían, para entrar, de un salto, en la picota infamante del escándalo y en el primer lugar de la lista de los traidores, donde hasta ahora ocupaba sólo un segundo término, en relación con otros de igual significación para Francia.

Mientras tanto, es muy posible que los alemanes no le “concedan” la libertad. Por aquello de que “el que hace un cesto hace cientos...” habrán de pensar, que si Weygand traicionó a Francia, que lo aupó, lo mimó y lo colmó de honores, no hay razones bastantes para suponer que, si la ocasión le es dada, deje de traicionar, también, al Tercer Reich. ¡Qué el caso es empezar la “cuesta abajo”! Después “todos los santos ayudan” a caer por la pendiente.


(Artigo publicado no xornal La Hora, en Santiago de Chile, tal dia como hoxe pero... de 1944)
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Segunda Guerra Mundial (Francia) - Publicado o 03-05-2012 09:44
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REFUXIADOS ESPAÑOIS EN FRANCIA PROTEXIDOS POR MÉXICO

Neste artigo RSP detalla como México se preocou de protexer aos republicáns españois na Francia ocupada polos alemáns...


12 de noviembre de 1942

ANGUSTIA


Por Ramón Suárez Picallo


Los acontecimientos de las últimas horas, referentes a la guerra, y los que vendrán en horas subsiguientes, ponen en vibración alegre y optimista espíritus y corazones, especialmente en los sectores donde nunca se dudó del triunfo de las Democracias. Ha llegado el principio del fin, para la solución de un grande enigma, relacionado con el próximo milenio en la historia del género humano. Y los augurios son felices para los demócratas del mundo.

Pero hay un sector –el de los primeros combatientes de esta guerra-donde la alegría está empañada por una enorme angustia, que tenemos el deber de interpretar y justipreciar, en toda su magnitud. Nos referimos a los republicanos españoles. La llamada Francia no ocupada, acaba de ser invadida por Alemania. Las vanguardias militares del Eje han llegado, a estas hors a los Pirineos, desde Port Bou a Hendaya.

Pues bien; en ese pedazo de tierra de la Francia no ocupada, había, antes de ayer, cien mil refugiados, ex combatientes de la guerra de España. El reconocimiento del actual Gobierno español por Francia, los puso fuera de toda norma jurídica que pudiese servirles de amparo. Una gran nación americana, México, ante la enorme magnitud del problema, intervino, poniendo a los refugiados españoles bajo la protección de su bandera y de su diplomacia.

El actual Embajador de México en Santiago, excelentísimo señor don Luís Ignacio Rodríguez, con representantes del gobierno del Mariscal Petain, obtuvo una especie de “Estatuto”, para los refugiados españoles, por virtud del cual, se había logrado, en estos últimos tiempos, impedir que centenares de líderes republicanos, fuesen entregados a los pelotones de fusilamiento. Pero México, por imperativo de las circunstancias, rompió días pasados sus relaciones diplomáticas con Vichy, y, desde ese instante, a los refugiados españoles, no les quedó ni siquiera a quien dirigir sus voces y su angustia. Les quedaba tan sólo la esperanza de que el gobierno de Petain, a pesar de la ruptura con México, siguiese respetando el Estatuto, en honor de la más bella tradición jurídica y humanitaria de Francia: el sagrado derecho de asilo. También acaba de desaparecer esa esperanza con la total ocupación de Francia por el ejército alemán.

¿Cuál es, a estas horas, la suerte de los cien mil refugiados españoles? He ahí la terrible preocupación que empaña, en esta hora victoriosa, la alegría de miles de corazones de demócratas combatientes.

Los antecedentes al respecto, no pueden ser más sombríos. Todos los republicanos españoles atrapados por la Gestapo en la Francia, donde ejerció jurisdicción –y hoy es toda Francia– fueron inexorablemente enviados a España, y fusilados allí en su mayoría. Luís Companys, Cruz Salido, Julián Zuazagoitía, Cipriano Mera, Juan Peiró, son algunos de los nombres conocidos. Pero detrás de ellos hay miles que no trascendieron, y que fueron inmolados.

Creemos estar en condiciones de informar que se han iniciado gestiones a favor de los 50.000 españoles, ex combatientes de la guerra civil, allí donde esas gestiones deben ser iniciadas. ¡Ojalá tenga éxito!

Mientras tanto, sepan, los demócratas de Chile y de América, que están en peligro mortal cien mil soldados de la Democracia combatiente, heroicos en la primera batalla de esta guerra de vida o muerte.

¿Qué se puede hacer por ellos? Cuanto se haga, tiene el carácter de un deber moral y político, aparte de ser un imperativo de humanidad y de solidaridad democrática.



(Artigo publicado no xornal La Hora, en Santiago de Chile tal día como hoxe de ... 1942)
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Segunda Guerra Mundial (Francia) - Publicado o 12-11-2011 02:08
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A MARINA DE GUERRA FRANCESA EN 1942

Francia, en 1942, dirixida polo goberno de Vichy, está nas mans dos alemáns, só queda da Francia libre a Armada, na que, segundo indica RSP, está a facerse "unha limpeza"...


3 septiembre 1942

LA MARINA FRANCESA


Por Ramón Suárez Picallo

En medio del tenebroso caos en que a raíz de la derrota, ha caído Francia, su marina de guerra conservaba aparte de su relativa potencia en unidades y material, cierta cohesión espiritual y patriótica que constituía una preocupación visible para quienes ejercen sobre la nación derecho de conquista. Situada en Tolón y en Marsella, a un paso del África, podía en un momento dado ser una amenaza para quienes, desde adentro y desde afuera, trabajan afanosamente por entregarla, con armas y bagajes al enemigo de ayer, vencedor de hoy. Los marinos franceses se resistieron cuanto pudieron a la tremenda presión que sobre ellos se había ejercido para desviarlos del camino del honor, y el pueblo francés veía en ellos y en sus naves, desmanteladas y todo, un punto de referencia del orgullo de ayer y una esperanza del mañana.

Ahora también se le esfuma esa ilusión. En efecto, se informa desde Ginebra que el Gobierno de Vichy aceptó la demanda alemana de realizar una limpieza de patriotas de la armada francesa. En concordancia con aquella exigencia hubo una reunión de la “Legión Tricolor Naval”, que reemplazará a los marinos “expulsados por razones políticas”.

A Francia, en la pendiente de las concesiones, quieren llevarla al abismo del deshonor los que ejercen sobre ella el derecho de la victoria y trocaron las normas del Derecho y de la Justicia por un rencoroso y terrible “¡Vae Victis!”


(Artigo publicado no xornal La Hora, en Santiago de Chile, tal día como hoxe de... 1942)
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Segunda Guerra Mundial (Francia) - Publicado o 03-09-2011 10:30
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FRANCIA: 14 XULLO DE 1943
Francia, nesta data,en plena II Guerra está ocupada polos alemáns. RSP comenta e desexa que este sexa o último ano que ocurra tal circunstancia...


14 de julio de 1943

¡FRANCIA!


Por Ramón Suárez Picallo

Otro 14 de Julio, que la Francia no podrá celebrar alegre y jubilosamente. Está ocupada su tierra sagrada, y no son franceses los que vigilan el sueño de gloria, del héroe que reposa a la sombra del Arco de Triunfo. “La Marsellesa” está dentro del “index”, y sus ecos gloriosos, se han trocado en rumor de plegaria, para ser murmurados sólo en la intimidad de los hogares y de los corazones, con el encanto místico de lo clandestina. La toma de la Bastilla, episodio capital de la historia de la Francia de nuestros tiempos, como madre de la Libertad y de los Derechos del Hombre, es un ingrato recuerdo para los déspotas y los traidores que dominan hoy al grande pueblo francés. Y es, además, una especie de mención de la soga en la casa del ahorcado. Porque el episodio de 1789, con la secuela posterior de otros sucesos tremendos, habrá de ser repetido, corregido y aumentada, a costa de una nueva siega de cabeza. De ahí que la efemérides de hoy, como punto de referencia de la actitud de un pueblo, insurrecto contra el despotismo, sea temida por los que hoy tienen a Francia convertida en una nueva e inmensa Bastilla, repleta de cautivos agonizantes, como un augurio siniestro.

Tres son, con el de este año, los 14 de Julio que Francia no puede celebrar, en su territorio metropolitano, bajo los pliegues orgullosos de su pabellón tricolor flameando al viento, iluminado por el sol cálido del verano, aupado sobre los ecos de la canción inmortal de Rouget de L’Isle; pero, en cambio, bandera y canción, recibirán hoy, el homenaje rendido de todos los hombres de buena voluntad, sobre mares y tierras, bajo cielos propicios, a manera de promesa y de esperanza de resurrección de Francia, a la vida perdurable de la Libertad. Por lo de pronto en tierras de su soberanía, ya liberadas del yugo que las oprimía, por el esfuerzo democrático de la Naciones amigas y aliadas de Francia, será cabalmente celebrada la magna efemérides; en ellas, en esas tierras, resonará, para extenderse por el resto del mundo, la conmovida invocación:

“!Oh Libertad, Libertad querida!”

Porque esa invocación, siendo como es, hija entrañable del espíritu de Francia, se hizo patrimonio de todo el género humano. Es por él, por ese bien precioso que Francia, nos jugó, por lo que se está luchando en todas las latitudes del globo terráqueo, en la más grande batalla de los siglos.

Ha sido superada por la medianoche de tinieblas, que fueron los tres últimos años de Francia. Desde la triste jornada de Compiegne, hasta este 14 de Julio de 1943, va mucho camino andado, muchos obstáculos vencidos y muchos hitos puestos en las rutas que conducen a la Victoria. ¡El de hoy será al último 14 de Julio que Francia celebra bajo el signo malhadado del invasor extranjero y del vendepatrias interno! El del año que viene será celebrado en París, en una fiesta de banderas de calores amigos; millones de gargantas cantarán otra vez el gran Himno, y los huertos, campos y jardines de la dulce Lutecia, darán las más bellas flores para cubrir la tumba venerada del Arco de Triunfo.

Esta férvida, esperanza nuestra, es la devota ofrenda del corazón y del espíritu de todos los amigos de la Libertad, que depositamos, con reverencia en el Altar de la Francia inmortal, en el día de su gloriosa efemérides.

(Artigo publicado no xornal La Hora, en Santiago de Chile o día 14 de xullo de... 1943)
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FRANCIA XUZGA AOS TRAIDORES NA SEGUNDA GUERRA
Neste artigo RSP apoia a iniciativa das organizacións francesas que xuzgan aos traidores de Francia na Segunda Guerra Mundial, centrándose neste caso na figura do político e ministro francés Georges Bonet...


8 de febrero de 1944

PENA DE MUERTE AL TRAIDOR


Por Ramón Suárez Picallo

Las organizaciones clandestinas de los patriotas franceses, que actúan en el territorio nacional, han condenado a muerte a una larga lista de traidores. Muchas sentencias fueron ya ejecutadas inexorablemente, en vericuetos, esquinas y encrucijadas, según las circunstancias y las posibilidades. La justicia popular francesa, sintiéndolo mucho, tiene que prescindir, hoy, de ciertas “formalidades procedimentales” para llevar a cabo sus decisiones; pero, sus veredictos, a las largas o a las cortas, se cumplen, especialmente aquella que castigan al traidor con la pena de muerte.

En la última lista de condenados, dada a conocer día pasados figuran tres nombres a cuyos poseedores espera la irreparable sanción: El actor de cine Raimú, el General Weygand y el político Georges Bonet. Dejamos los dos primeros para otra ocasión, y digamos unas palabras sobre el tercero, que es, si cabe, mucho más repugnante que los otros.

Georges Bonet, ex Ministro de la República y ex Embajador de Francia en los Estados Unidos, ya después de declarada la guerra, fue uno de los tres políticos franceses que se sabía que cobraban en dinero constante y sonante, pagado por Hitler, la entrega de su Patria al extranjero. Los otros dos fueron Flandin y Pierre Laval. Efectivamente, a comienzos del año 1939, era “vox populi” en toda Francia que Otto Abeto tenía compradas a varias personalidades políticas de Francia para que estuvieran a su servicio. Los servicios de “Deuxiem Bureau” y ciertos círculos de Quai d’Orsay conocían sus nombres. Estaban, entre ellos, los tres citados. Nos se trataba, en su caso de ideólogos reaccionarios, que servían esta o aquella idea, tal o cual política. Tratábase de auténticos vendepatrias, que servían a Dios o al Diablo, según quien pagase mejor, sus infames servicios.

Georges Bonet, fue uno de los más eficientes artífices de la desmoralización de Francia, en las vísperas y en los días de una guerra, de vida o muerte, que había de llevar a su país a la derrota y a la deshonra; influyó en la jornada de Munich, decidió, en buena parte, la muerte de la República Española y fue uno de los que fomentaron la consigna derrotista de que Francia iba a “batirse por los polacos”, sin comerlo ni beberlo; influyó en los organismos militares para lograr su inexplicable ineficiencia y fue un paladín del pesimismo bajo cuyo signo fue Francia a la guerra y llegó a la derrota.

El pueblo francés sabía o intuía todo eso, como sabía otras muchísimas cosas; y su asombro y su desconsuelo y su desesperanza, no tuvieron límites cuando vio que traidores de tal naturaleza, se les confiaban cargos de responsabilidad política y diplomática de primer plano, en la dirección del Estado en guerra con el peor enemigo de toda su Historia.

Genoveva Tabouis, narra patéticamente la angustia de ella y de su patria y de su pueblo, cuando, el día de la declaración de guerra, vio los destinos de Francia en las manos sucias de una pandilla de vendidos, que la llevarían sin remedio a la catástrofe. “Las lágrimas, contenidas durante los seis años anteriores que duró, más o menos, el proceso de las crisis de descomposición de los valores políticos del país –dice la insigne y profética escritora- se me salieron a raudales aquel día por el presentimiento de los oscuros días que nos esperaban, con la Nación entregada al enemigo”.

Las lágrimas de Tabouis fueron una primera gota de inmenso mar de lágrimas que habría de inundar más tarde a la Francia entera.

Pero, las lágrimas han cesado y ahora vienen, tras de ellas las decisiones duras, justas e inexorables, resumidas en una consigna que será cumplida a rajatabla: “Pena de muerte al traidor y al vendido”. Y a fe, que el pueblo francés, tiene dadas buenas pruebas de que, una vez tomadas, sabe cumplir sus decisiones por dura y difícil que sea su ejecución.

Prepárense, pues a mal morir los condenados. Ellos, los Flandin, los Laval, los Bonet, los Dorlot, y demás cuadrilla, no tendrán ni siquiera la sombra de la higuera donde se ahorcó Judas Iscariote. Una cuerda ensebad es demasiado gasto para liquidar sus malas vidas. Un trastazo, dado por la espalda, en un vericueto o en una encrucijada, de noche y a mansalva, sin protección humana ni jurídica, es bastante y aún sobra para ellos.

Traidores de tal jaez no merecen más, ni Francia ha de darles más.


(Artigo publicado no xornal La Hora en Santiago de Chile o día 8 de febreiro de... 1944)
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TOLÓN, EN 1942

O 27 de novembro de 1942, os franceses afunden os seus propios barcos en Tolón, ante a ocupación alemana e por mor de que caeran nas mas de Hitler. RSP faise eco desde heroico xesto -aínda que tardío- e ao que lle segue outro artigo ao respecto e que incluimos de seguido.


28 de noviembre de 1942

HEROÍSMO TARDÍO


Por Ramón Suárez Picallo

Entre explosiones terroríficas, enormes incendios y enconados combates el heroísmo francés, especialmente el de sus marinos, tuvo ayer un luminoso destello en el viejo puerto de Tolón. Hitler, pasando por encima de una reciente y formal promesa, ordenó a sus ejércitos la ocupación del puerto y, muy especialmente de los buques de guerra allí anclados, que constituían una parte muy importante de la tan llevada y traída flota francesa. Los marinos franceses resistieron y, con sus comandantes al frente, hundieron o volaron sus naves y con las naves muchos de sus hombres.

Es, sin duda, un hermoso gesto de heroísmo, digno de los marinos de Francia. Pero es un gesto tardío y poco práctico. Más nos hubiera alegrado que los buques hundidos o volados en Tolón, hubieran salido, desplegados en línea de combate, se hubieran dirigido al África y se hubieren sumado allí, a los que luchen por reconquistar la libertad y la independencia de Francia. Los alemanes reflotarán los buques hundidos y aprovecharán el hierro de los volados y siempre saldrán ganando algo.

No tanto para los marinos –que al fin y al cabo quedan reivindicados con su gesto de ayer– como para quienes les impartían órdenes y ejercían mando sobre ellos, se desprende una terrible responsabilidad por el suceso, que significa una ctástrofe para Francia. Nació esa responsabilidad en el Armisticio de Compiegne, y culminó cuando el Tercer Reich ocupó toda la zona llamada libre.

¿Qué hacen y qué siguen haciendo en su tierra y en su costa, pertrechos bélicos puestos al alcance de la codicia y de las manos de los invasores?

Y se desprende, también, una enseñanza, muy aprovechable: ¿Hay alguien en el mundo que pueda creer en “seguridades” dadas por quienes habían asegurado respetar a Tolón? El Führer mismo da la respuesta en la carta que le dirige al desdichado Mariscal Petaki, tratando de explicar su acto “!Yo estoy obligado –dice– a llevar adelante esta guerra hasta el final!” Eso es todo y de ahí no pasan las “seguridades”.

Y, por último, una situación nueva, de hecho: El Tercer Reich está en guerra con Francia. No con ésta ni con aquélla. Con toda Francia. Lo de Tolón es definitivo. Los timoratos, los indefinidos los vacilantes no caben. O con Francia o con quienes le hacen la guerra, declarada o sin declarar. La definición, obligada, puede compensar en parte el gran sacrificio de ayer. Todo lo cual no priva de que el gesto –heroico y todo- haya sido tardío y escasamente útil a la causa de Francia.


(Artigo publicado no xornal La Hora, en Santiago de Chile o día 28 de novembro de...1942)

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29 de noviembre de 1942

RESPONSO PARA LOS MARINOS DE TOLÓN


Por Ramón Suárez Picallo

“Más quiero honra sin barcos,
que barcos sin honra”

(MÉNDEZ NÚÑEZ)


En medio de un silencio angustioso y solemne, los marinos franceses, sobre cuyas naves flamea el tricolor con la Cruz de Lorena, se reunieron en cubierta y dedicaron un minuto de recuerdo conmovido a sus camaradas muertos en Tolón.

Fue un responso, sin eco y sin palabras, que recogieron los vientos y las olas, para tansmitirlo a lo marinos de todos los mares del mundo, vivos y muertos, desde Salamina a Jutlandia, pasando por Lepanto y Trafalgar. Fue una sinfonía de almas acongojadas, estremecidas al conjuro de un nombre: ¡Francia! Fue la visión del comandante en el puente, erguido como un palo trinquete, hundiéndose de pie; del grumete y del marinero raso, yéndose al fondo del mar, dejando, como recuerdo, flotando en las aguas de Tolón, el “pompón” rojo, sobre su gorra azul.

Mater Anfitrite: Diosa, reina y señora de las profundidades mediterráneas, mujer de Neptuno y madre de Tritón, acógelos en tu Reino legendario de cristales líquidos; bríndales la gracia de tu diestra y ofréceles tu carroza de nácares, para que paseen su gloria, entre tus nereidas y tus tritones, a lo largo y a lo ancho de tus dominios.

Te lo pedimos, reina y señora, cuántos amamos el mar, y hemos aprendido que un marino es siempre un caballero; y un héroe o un mártir, cuando se lo ordenan la Patria, el Deber y el Honor; o cuando prefieran “honra sin barcos, antes que barcos sin honra”.

Y a esa noble estirpe, pertenecen los de Tolón, por quiénes está flameando, cargada de luto y de gloria, la enseña tricolor con la roja Cruz de Lorena de dobles brazos abiertos, sobre el dolor y la esperanza de Francia.


UNA CARTA DE LARGOS ALCANCES

Los tiene, en verdad, la muy extensa que dirige el Fuehrer-Canciller del Tercer Reich, Adolfo Hitler, al Mariscal de Francia, Felipe Petain, a pretexto de explicar el memorable acto de Tolón. Es un documento que debe leerse varias veces, por lo que dice, y por lo que quiere decir. Es una carta para la historia, en relación con uno de sus próximos capítulos: aquel que discierna las responsabilidades de esta terrible guerra.

Lo hecho por Hitler en Tolón, no difiere en escencia de lo de Bélgica, de Holanda, de Dinamarca y de Noruega; aguello fue explicado en unas breves líneas de Cancillería, o en frase a parte de algún discurso, mientras que, para explicar lo de hoy, escribe el Fuehrer una carta de extensión y contenido, absolutamente desusados en su estilo epistolar sabiendo, como lo sabía su autor, que sería leída en el mundo entero.

Y por las pocas líneas dedicadas a Tolón, y a su ocupación militar, hallará el lector muchísimas más, referentes a la guerra en sí, a sus orígenes y causas, con la consabida inculpación a lo judíos y soviético-anglosajones, de ser quienes la provocaron. Dejemos de lado el averiguar quienes bombardearon a España e invadieron Austria, Checoslovaquia y Polonia. En su día se sabrá si fueron los “judeo-anglosajones” o si fueron otros.

Mientras tanto, la carta de Hitler a Petain más parece el alegato de quien comparece ante un Tribunal juzgador, por lo que se hizo, que el documento justificante de un acto presente o futuro. Por imperativo consciente, o por desliz de lo que está por debajo de la conciencia, su autor ha escrito un documento histórico, que tiene todas las trazas de querer ser una pieza de descargo, para ser presentada a un Tribunal extraordinario, con facultades para definir delitos y aplicar las penas correspondientes.

Recuérdese que uno de los peldaños que usó Hitler para subir al Poder, fue el ataque sistemático al Tratado de Versalles, sobre la base de que Alemania no había sido responsable de la guerra de 1914-1918.

(Artigo publicado no xornal La Hora, de Santiago de Chile o día 29 de novembro de... 1942)
O afundimento da flota en Tolón
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Segunda Guerra Mundial (Francia) - Publicado o 28-11-2010 00:16
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