A. C. Irmáns Suárez Picallo - Sada


Este blogue nace co obxecto de difundir a actividade da A. C. Irmáns Suárez Picallo, así como de recuperar e por a disposición do público diversos materiais de interese sobre o noso pasado,ao tempo que damos a coñecer os artigos escritos por Ramón Suárez Picallo e outros autores sadenses.
Estruturamos o blogue en varias seccións, nas que terán cabida noticias de actualidade sobre as nosas actuacións, artigos, textos históricos, fotografías...


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Lembrando a festa de CORPUS
RSP escribe desde o exilio en Chile,no ano 1950, esta lembranza sobre a festa de Corpus...




8 de junio de 1950

La Feria del Mundo


Por Pick–Up (Ramón Suárez Picallo)



EVOCACIÓN DEL “CORPUS CHRISTI”


“Tres jueves hay en el año, que relucen como el Sol:

Jueves Santo, Corpus Christi y el jueves de la Ascensión.”

Américo Castro, en su obra monumental “España en su Historia”, toma esta coplilla popular española, de elogio a los jueves más relucientes del año, como un modelo de la influencia árabe en el folklore cristiano, tanto de España como del mundo de órbita espiritual.

El insigne profesor español de Princeton, el más profundo exégeta de la convivencia histórica de cristianos, moros y judíos en la formación de la simbiosis cultural ibérica, asegura que la coplilla, pese a su elogio de grandes festividades de la cristiandad, es árabe pura en su origen, como lo son, según él, otros trozos de la poesía primitiva de Castilla, desde algunos aspectos, del poema del Mío Cid, hasta varias Cantigas Gallegas del Rey Sabio.

Quizá una evocación de cómo se celebra la fiesta en varias partes de España le dé la razón a los que aseguran el origen morisco de muchas celebraciones populares del culto católico.

La fiesta del Corpus cae en España en plena primavera, muy próxima a las leyendas, supersticiones y sortilegios de la noche de San Juan, fiesta de luz, de gracia y de danzas del solsticio.

La parte religiosa –con su Misa Solemne incluso– es como en casi todas las fiestas de España, lo menos importante en su sentido teologal; pero es, en cambio, de una sorprendente belleza el boato, el rito, la parte musical y plástica de la ceremonia, tanto en las humildes feligresías rurales como en las opulentas basílicas catedraliclas.

La víspera del Corpus, los mozos hacen cuestiones de honor al llevar al templo las más bellas ramas de árboles florecidos; y las riberas de regatos, cubiertas de españadas, quedan peladas, pues todo cuanto es florecido u verde servirá de alfombra a las calles caminos y senderos por donde ha de desfilar la procesión. Mientras tanto, en plazas y plazuelas arden los juegos artificiales en una sinfonía de lucerío y de danza suelta al compás de la dulzaina, la gaita o el chistu, teje pespuntes y festones bajo el robledal centenario o frente a pórticos y fachadas románicos, góticos y platerescos.

Y al día siguiente la procesión. Los visitantes y turistas extranjeros que visitaron España tienen hablado mucho de las procesiones andaluzas de la Semana Santa; pero hablaron poco de las procesiones del Chupis, desfilando sobre alfombras de verdura, envueltas en cánticos populares. Y en algunas partes, rodeando el Palio bajo el cual va la Sagrada Forma de Jesús Sacramentado, encerrada en una maravillosa custodia de Alfeo o de Benevenuto, un grupo de ágiles danzarines, empuñando en cada mano la punta de un arco florido; por el que entran y salen bailando y cantando, recuerdan viejos ritos célticos, ibéricos y helénicos.

Y los graves señores del lugar que empuñan las varas, y el sacerdote que lleva en sus manos el Gran Misterio Eucarístico, sonríe amable a la juventud que canta y que baila bajo el limpio sol primaveral. Y detrás, los gigantes y los cabezudos, y la “Loca” monstruosa, vestida de mujer con cabeza de loba, representando al horror del pecado y la tenebrosidad de los días y e las noches de la pasada invernía. Todas las casas frente a las que pasa la procesión, desde las más humildes a las más ricas, están cubiertas de colgaduras, que ven desde la colcha hecha en el telar hogareño hasta el rico tapiz de la Real Fábrica, dibujado por Goya. Y todas las puertas y ventanas abiertas de par en par, a modo de invitación a la hospitalidad.

“Para Dios, para el amigo, para el peregrino..”con aquella frase sacramental y españolisima: “Señor, tomad posesión de ésta vuestra casa”.
Catolicismo y paganía; solemnidad ritual y gracia de músicas y canciones. Toda esa vieja amalgama de creencias, de espiritualidad y de culturas, que le da a las fiestas religiosas españolas originalidad y alegría, reluce y brilla, y luce y tremeluce, en esta festividad del “Corpus Christi” dedicada al Redentor, cuando ya glorificado e inmortal, sale por los caminos en busca de aquellos que quisieron o no pudieron acercarse a Él y a su Verdad.
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Relixión - Publicado o 06-06-2015 15:06
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CATÓLICOS Y MUSULMANES

29 de marzo de 1950

CATÓLICOS Y MUSULMANES


Por Ramón Suárez Picallo


Su Santidad el Papa Pío XII expresó la esperanza de lograr un punto de contacto entre los católicos y musulmanes, para que se unan contra los enemigos de ambas religiones y de todas las otras religiones. Las declaraciones del Pontífice romano fueron hechas con motivo de recibir las cartas credenciales del nuevo Ministro Plenipotenciario de El Líbano árabe ante la Santa Sede Apostólica.

Tales declaraciones del Jefe de la Cristiandad –antiguo y eficiente diplomático del Vaticano, cuando era Monseñor el Cardenal Pacelli– debieron haber causado gran impresión entre los católicos de su Iglesia, especialmente entre aquellos intolerantes e intransigentes, que no entienden cómo el hombre, para llegar a Dios, tienen múltiples y variados caminos; los que enseñaron Buda, Moisés, Jesús y Mahoma entre otros altamente respetables, ínterin sean recorridos y buscados con unción sincera y con afán de perfección humana y espiritual.

Precisamente tenemos estos días, como libro obligado de cabecera la magna obra de Américo Castro, titulada “España en su Historia” (Cristianos, moros y judíos), donde se hace una conmovedora exégesis de la convivencia de las tres razas y religiones monoteístas de idéntico origen, antes de que la intolerancia rompiese –para desgracia de la Gran Nación– aquellos vínculos maravillosos.

“Pero todo se andará”, incluso en esto de volver a las fuentes primeras de la fe, para darle al hombre de nuestros días, desconsolado y desesperanzado, al sentido creador de su inmortalidad, de sus atributos naturales y divinos, como criatura hecha a imagen y semejanza de su Creador y como parte integrante de su obra Maestra.

Quizá el sabio, el político y el diplomático que es el Papa Pío XII, logre volver a los viejos tiempos en que lo importante no era ser devoto de ésta o de aquella religión; sino que el de tener alguna religión, cualquiera que ella fuese.

Eso sí, siempre partiendo del principio del libre albedrío, que Dios le concedió al hombre cuando no quiso ser dictador.

Comentarios (0) - Categoría: RSP-Relixión - Publicado o 29-03-2015 01:29
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A RERUM NOVARUM e os SINDICATOS OBREIROS EN 1947
9 de febrero de 1947

LA IGLESIA Y EL SINDICATO OBRERO


Por Ramón Suárez Picallo

En torno a la apasionada y pasional discusión del proyecto de ley de sindicalización campesina se ha entablado en Chile una polémica de grandes intereses, vistos los elementos que en ella intervienen, en su pro y en su contra.

Por una parte los terratenientes de tradición y costumbres minifeudales, acostumbrados a ver en sus inquilinos y jornaleros a simples siervos de la gleba, privados de todos los derechos humanos, sociales y civiles, con jerarquía y condición inferior a las de los animales que se crían en sus fincas.

Y, por la otra, los que creen que el sindicato, puesto al servicio de una determinada ideología social y política, puede ser no sólo una panacea redentora, sino que, también, debe ser una blanca a favor de este o de aquel partido, programa o combinación.

El hecho no es nuevo en el movimiento social y político contemporáneo. Anarquistas, socialistas, sindicalistas puros y católicos avanzados, vienen disputándose hace más de treinta años el movimiento sindical obrero para dominarlo y orientarlo en sentido favorable a sus concepciones sociales, ideológicas y políticas, casi todos con escaso respeto a su carácter puramente económico y mejorista de las condiciones de vida y de trabajo de las clases asalariadas.


LITERATURA

Existe, incluso, sobre el tema, una copiosa literatura. Enrico, italiano, en su libro “El sindicalismo”, defiende al socialismo. Sorel, francés, en “El Porvenir de los sindicatos obreros”, se inclina a la tendencia anarcosindicalista; mientras George Renards, en “Sindicatos, Trade Uniones y Corporaciones”, mantiene el criterio directamente gremial, sin inclinación política, siguiendo la tradición histórica medioeval, francesa, española e italiana que separa a la organización sindical de toda hipoteca política.

Aquí en Chile, Luis Emilio Recabarren, en su magnifico foro, publicado en Buenos Aires en 1917, titulado “El valor de la organización gremial”, sigue la escuela española de la U. G. T., teniendo lo que entonces se aspiraba, “la base múltiple”. El sindicato debe preocuparse de todos los aspectos de la vida del sindicato; el mejoramiento de salarios, la educación y la cultura, el cooperativismo y el subsidio y el socorro mutuo en casos de desocupación, enfermedad y muerte del asociado.

La teoría de Recabarren hace en Buenos Aires muchos oponentes. Pero se impuso en tres de cuatro grandes organizaciones: Unión de Obreros Municipales, Unión de Obreros de la Dirección de Puertos, Federación Gráfica Bonaerense, La Federación de empleados del Comercio y algunas otras. En el orden político, estas instituciones, que seguían las tradiciones alemana, inglesa y española, proclamaban su absoluta neutralidad; sus miembros podían pertenecer a cualquier partido o credo religioso sin que su condición de sindicados sufriese con ello menoscabo alguno. Frente a ellas, las organizaciones sindicalistas y anarcosindicalistas proclamaban ser “distintas y opuestas a todos los grupos y partidos políticos”, prohibiendo a sus militantes y dirigentes aceptar candidaturas o cargos políticos de ninguna clase.

LA IGLESIA

En las dos últimas décadas del siglo pasado, el movimiento obrero había adquirido en el mundo un gran prestigio; las trade uniones, las asociaciones y los sindicatos profesionales subían como la leche en el fuego, inspiradas por ideas y problemas de los cuales la Iglesia se había olvidado. ¡Estaba al servicio de los ricos, de los explotadores y de los prepotentes, olvidada enteramente de los pobres y de sus angustias! Fue entonces que surgió en su seno un pontífice ilustre, dispuesto a abordar el problema: León XIII, que en su famosa Encíclica “De Rerum Novarum”, denuncia las injusticias atroces del régimen burgués, como contrarias a las doctrinas de Cristo y de los Padres de la Iglesia.

Sucesores suyos trataron en vano, después, de retorcer, desvirtuar y desfigurar aquel magnifico texto del llamado “Papa de los obreros”. Todo apoyo a los ricos, que explotan, matan de hambre y niegan de derechos a sus trabajadores, está fuera de la Ley de Dios y de la moral cristiana, y merece, por lo tanto, el repudio y la condenación de su Iglesia. Y las víctimas del desafuero tienen derecho indiscutible de unirse, de asociarse y de recurrir a todos los medios lícitos para mejorar su condición y corregir la anticristiana injusticia patronal. Todo lo demás que aleguen los católicos que explotan a sus trabajadores para acrecentar su riqueza, es pecado mortal, mala fe y dolo notorio.

Tal es la doctrina. En ella, sin duda, se inspiró el virtuoso Episcopado chileno para afirmar en una reciente carta pastoral que: “La Iglesia, fiel a su historia y doctrina, ve en las asociaciones gremiales un medio eficaz para la solución de la cuestión social y, en el actual estado de cosas, estima necesaria la constitución de tales instituciones sindicales”. En consecuencia –afirma el texto episcopal– “la Iglesia ama y bendice la sindicalización obrera cuando por ella se busca el perfeccionamiento espiritual y material de los asociados, la redención económica y la paz social”.

No le den vueltas, pues, a la cuestión; los terratenientes y sus voceros, políticos y periodísticos que se oponen a la sindicalización campesina, en defensa de su condición de expoliadores del ajeno sudor campesino; la Iglesia, a la que dicen pertenecer, obedecer y servir, lejos de apoyarlos, los condena con frases inequívocas. En este caso, la Iglesia está en la posición cristiana y justa, como en los tiempos de León XIII de San Gregorio y de San Juan Crisóstomo.
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Primera Comunión
30 de octubre de 1947

PRIMERA COMUNIÓN


Por Ramón Suárez Picallo

“Con paz y limpieza en el corazón”, tu choza será un paraíso.”

Carlos y Ana Mora son dos hermanitos chilenos, de 10 y 12 años de edad respectivamente, que están preparándose para recibir a Dios en la forma del Pan Ácimo, según el bello sacramento de la Eucaristía, instituido por Jesús mismo en la última cena con sus apóstoles. “Tomad y comed de esto que es mi cuerpo, y que será sacrificado por vosotros...”. Tal fue la sencilla fórmula de la Consagración de uno de los más hermosos y significativos ritos de la Iglesia prolongado a través de los siglos: El Hombre-Dios, dado a sus criaturas como alimento eterno del espíritu en la humana y sencilla ceremonia de una comida de despedida. Por eso, cuando el ser humano –hombre o mujer- llega al uso de la razón, si sigue la tradición cristiana, se somete al tercero y cuarto sacramentos obligatorios, o sea, a la Confesión y a la Comunión, antecedidos por la Confirmación y el Bautismo, para vivir conforme a las leyes que rigen la Comunidad de los fieles. La primera Comunión tiene por ello un hondo y trascendental significado, por ser el primer contacto realizado voluntariamente entre el hombre y su Dios para consubstanciarse con Él.

Pero con el andar de los tiempos, la sencilla ceremonia se convirtió en un acto de orgullo y de pompa mundana, incluso con un ridículo atuendo regulado y reglamentado por quienes no saben cómo comulgaban los primeros cristianos. Y muchas veces, nos hemos indignado viendo a inocentes niñas envueltas en un vestido largo, blanco y antihigiénico, de primera comunión, más parecido a una mortaja final que a las ropas simbólicas del comienzo de la vida espiritual consciente; y a chiquillos vestidos de largo con traza de estar preparados para “despedir el duelo”, en vez de la natural alegría propia de su edad, sobre todo, en el día primero de su contacto con la divinidad creadora.

Y he aquí el problema gravísimo que se les presenta a los hermanos Carlos y Ana: ellos quieren hacer su Primera Comunión con el alma limpia y llenita de amor a Dios, pero no tienen los vestidos “reglamentarios” para tales casos: son varios pequeñuelos huérfanos de padre, y la mamá que debe mantenerlos a todos no puede meterse en gastos. Por todo lo cual, piden al diario católico de la mañana que publique su caso para que alguno de los piadosos lectores les facilita “un vestido, un ternito y unos zapatos usados” para salir airosos del trance. Viven en Compañía 4221, cerca de la Quinta Normal.

Es casi seguro que uno o varios de los muchos lectores catolicísimos que resuelvan la cuestión, mandándoles a los chicos alguna “ropita usá”; pero el problema no es ése; es otro de mucho mayor volumen y que afecta principalmente al sacerdote o a la catequista que los prepara para la trascendental ceremonia. Él debía haberles dicho: Para llegar a Jesús, hijos míos, no hacen falta vestidos de raso, ni lazadas de seda ni libritos cursis, ni estampitas de confitería, ni siquiera pantalones largos. Basta con presentarse limpio de alma, de corazón y de cuerpo. Ni roto, ni sucio, porque las roturas y la suciedad, revelan incuria desatención y falta de respeto por sí mismo; pero sí, zurcido, remendado y bien lavadito, que es la manera más decorosa de los pobres de bienes materiales, para presentarse ante Dios y ante los hombres en la seguridad de ser bien recibidos. Jesús era sencillo, humilde y pobre de solemnidad; y además amaba a los niños y a los pobres, mientras despreciaba a los que se vestían de seda por fuera, teniendo por dentro el alma envuelta en los sucios harapos de la codicia, de la envidia y de la soberbia, en procura de riquezas mal adquiridas.

Y de ahí el proverbio: “Con paz y limpieza en el corazón, tu choza será un paraíso”. Y aún podían agregar: tus pobres vestidos limpios y remendados, valen más ante tus ojos que la clámide, la toga o el manto de armiño, cuando cubren cuerpos, almas y corazones corrompidos.


(Texto publicado no xornal La Hora, en Santiago de Chile, tal día como hoxe pero de... 1947)
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TOTALITARISMO E RELIXIÓN NA 2ª GUERRA

23 de septiembre de 1943

FE FASCISTA CONTRA FE CATÓLICA


Por Ramón Suárez Picallo

El dilema –disparatado y ridículo– lo han planteado, claramente, los restos, dispersos, en debacle, del señor Mussolini y de sus huestes, al dictado de los nazis alemanes, a los que se han entregado, con las pocas armas y bagajes que les quedan. El dilema lo han planteado ahora los fascistas en pleno furor de la derrota, pero sus contenidos los “tenían dentro” desde siempre. A ellos les pasa como a los que “dicen, estando borrachos, lo que pensaron cuando estaban cuerdos”.

Desde siempre, el totalitarismo –en todas sus variedades– es enemigo de la Fe cristiana; lo dijeron sus líderes y lo acreditaron sus huestes con los hechos. La idea del hombre para el Estado–todo, que el nacifascismo trató de imponer a sangre y fuego en el mundo, es antítesis bien clara de la que informa la doctrina cristiana, que concede al hombre responsabilidad y libre albedrío; el hombre para su alma y el alma para su Dios. Y si la Iglesia Católica –en su carácter de Poder Temporal, con diplomáticos, cancillerías, sutilezas y oportunismos políticos– no vio la antítesis, cuando debió haberla visto, tiene ahora, a la vista, las consecuencias de su tremendo error. Los ejemplares y virtuosos sacerdotes vascos enterrados y desterrados, la vieron mejor; quizá, ellos no supieran mucha Teología, ni fueran muy doctos en Derecho Político, pero sentían, amaban y servían a Cristo, oponiéndose a los bombardeos hechos por alemanes e italianos, de sus pueblos y de sus gentes. Los bombardeadotes, contaban, entonces con las aquiescencias y las bendiciones que debían tener los curas de Euzkadi. Y eran los mismos, los mismitos, que hoy tienen sitiada la Santa Sede Romana, arrestados a varios Cardenales, y que le dicen al Vicario de Cristo en la Tierra, que debe optar entre la Fe Católica y la Fe fascista!

¡Señor; cuán grande y sapiente es tu Providencia!


PROTESTAMOS, SÍ SEÑOR

Y dicho lo que había que decir, porque es la verdad, permítasenos, ahora, protestar contra la tropelía y la injuria, inferida a la Cristiandad y a su cabeza visible. Y sonreírnos un poco, de quienes suponen que pueden ser términos de un dilema, un sistema político transitorio, cruel y tiránico, fruto de un instante de delirio social y humano, y una Fe trascendente de amor y de misericordia, a lo largo de 20 siglos de Historia. El disparate es tremendo, alucinante, y propio de alucinados ante la catástrofe.

Protestamos, pues, hoy como hemos protestado antes. Cuando lo de Guernica y lo de Varsovia; lo de Madrid y lo de Londres; ante el martirio de los fieles y de los sacerdotes de Polonia, de Bélgica y de Francia, de Yugoeslavia y de Grecia. Ante el ametrallamiento, en vuelo rasante de la carretera de Málaga a Almería, cubierta de fugitivos y ante el atropello de que fueron víctimas el Rector, los profesores y los alumnos de la Universidad Católica de Lovaina.

Nuestras protestas de entonces, eran más solitarias, porque el “hilo se corta por lo más delgado”. Y la parte más delgada del hilo, eran, a la sazón los creyentes en Cristo y en la Democracia y en la Libertad, convencidos de su perfecta compatibilidad espiritual y política; hoy la cosa varía. La cosa es demasiado fuerte. La Iglesia es atacada en su cabeza misma, en el centro vital de su pensamiento, de su espíritu y de su ecumenidad universal; y de su poder político y económico, que no es poco, dicha sea de paso. De ahí la extensión de la protesta. Porque, si en Italia, se saliesen con la suya los que tienen sitiado el Vaticano, ya tendría Su Santidad, y las Eminencias que con él residen, ir pensando en liar sus bártulos y buscar otro sitio para residir, fuera de la tierra donde San Pedro puso la primera piedra. No sucederá por aquello de que “Dios aprieta, pero no ahoga”; y, también, porque las Democracias, “plutocráticas, judeo-masónicas y bolcheviques”, llevan la de ganar, y, por ende es segura la posibilidad de que todo quede donde está, y cómo está, por lo menos, en lo que a la Roma Vaticana se refiere.

Mientras tanto vengan las protestas contra el nazi-fascismo, agresor de la Iglesia Católica. Buena falta hacen, aquí donde fue izada la Cruz Swástica, en un Altar donde se rendía homenaje al Santísimo Sacramento. Vengan esas protestas, porque “por mucho trigo nunca es mal año”. Sobre todo la de la Acción Católica, si no quiere quedarse con el Sambenito de “protectores del judaísmo”, de que la acusan nazis y fascistas. Los mismos que tienen arrestados a varios Cardenales y sitiada a la Santa Sede Romana. ¡Lo que es la ingratitud!


POR OTROS HORIZONTES

En cambio, por otros horizontes y caminos, que no son los de Roma, andan muy bien las cosas de la Fe y de la Religión. Días pasados, se celebró en Moscú, un Santo Sínodo de la Iglesia Ortodoxa, con toda la pompa y ceremonia de su rito, en medio del mayor respeto, del pueblo y del gobierno soviéticos. Fueron designadas sus más altas jerarquías, que, inmediatamente, elevaron sus preces por el triunfo de los Ejércitos soviéticos, de paso que expresaron su lealtad y acatamiento a los legítimos poderes del Estado.

Y, de hoy para siempre, el clero y los fieles rusos –después de una dura experiencia que les era harto menester– practicarán el culto, sin la menor traba, dentro de las normas jurídicas y políticas de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. El acontecimiento tiene extraordinaria importancia y trascendencia para hoy y para el próxima mañana.

Así lo vieron sin duda las autoridades superiores, de la siempre vigilante Iglesia Británica –disidente y discrepante, con la de Roma y la de Moscú– enviando una alta representación; e invitando, a su vez, al Patriarca Soviético, Sergius, a devolver a Inglaterra la fraternal visita.

Por otra parte, en los Estados Unidos, se celebró, hace poco, una reunión de representantes de todas la iglesias cristianas, de la que salió una declaración de repudio al totalitarismo, y un índice de puntos básicos para el período de post-guerra.

Y, los sacerdotes católicos franceses por la suya, no tuvieron ningún reparo, con ocasión de las feroces persecuciones a los judíos, ordenadas por Hitler y ejecutadas por Laval, en amparar y proteger a los niños, ancianos y mujeres de la raza perseguida.

Y es que, si todos los caminos no conducen a Roma, por todos ellos se puede llegar a Dios y al cumplimiento de sus mandatos espirituales. Esta guerra –nunca nos cansaremos de repetirlo– es una revolución social, política y espiritual. Y entre sus consecuencias inmediatas no será la de menor volumen, la aparición, en el mundo, de nuevas maneras para que la criatura pueda entenderse con su Creador, sin que lo divino dé con lo humano.

Desde este punto de vista, todo va muy bien en todas partes, menos en Roma.
¡Por algo será!

(Artigo publicado no xornal La Hora en Santiago de Chile tal día como hoxe pero de ... 1943)
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ANÉCDOTA CO CARMELITA HIPÓLITO LARRAKOETXEA

O carmelita P. Hipólito Larrakoetxea (1892-1976)formou parte da comisión do PNV que en 1936 se trasladou a Roma co fin de informar ao Vaticano sobre os seus plantexamentos sociopolíticos... Concluida a guerra española o citado carmelita era expresamente vixiado. Aqui RSP conta una curiosa anécdota que lle ocurriu ao P. Hipólito cunha fustrada viaxe ao Brasil en 1949...


1 abril 1949

UN MILAGRO


Por Ramón Suárez Picallo

¡Y que los incrédulos, escépticos y herejotes de nuestros días, hablen de que ya no hay milagros! He aquí el último, producido –¡dónde había de ser si no!– en España. A su realización contribuyó, aunque parezca mentira, la policía al servicio del Gobierno de Madrid, pues como suele decirse por allá de donde menos se piensa, salta la liebre ¿Qué no? Véalo el paciente y pío lector:

Hace menos de un mes, el Reverendo Padre Hipólito Larracoechea, Provincial de la orden españolísima de los monjes Carmelitas, inició un viaje hacia la América del Sur para inspeccionar las casas de la venerable institución, en todas las tierras de este magnífico Hemisferio. Venía premunido de un pasaporte en todo regla, visado y revisado por las autoridades españolas y con jerarquía diplomática de la Santa Sede y además, con el carácter canónico de Obispo inherente a su alto cargo religioso. Tomó en Madrid el expreso a Lisboa, donde a su vez debía tomar un avión para llegar al Brasil, primer tramo de su piadosa ruta.

Pero poco antes de llegar a la frontera portuguesa, en tierras de la Extremadura, la policía secreta al servicio de Ministerio de la Gobernación, lo detuvo, lo hizo volver para atrás y lo metió preso en la Cárcel Modelo de Madrid, en calidad de desafecto al régimen imperante. El fraile vasco logró al poco salir en libertad vigilada. No se conformó con el desafuero, presentándose inmediatamente al Nuncio de Su Santidad en la capital de todas las Españas, Monseñor Cicognani, protestando en los más altos tonos por la desmesurada acción de la policía. El Nuncio revolvió Roma con Santiago, hasta lograr que la Cancillería de la Castellana y el Caserón de la puerta del Sol, diesen toda clase de explicaciones y excusas y se le permitiese al Reverendo padre Larracoechea reiniciar el viaje interrumpido.

Y aquí viene el milagro: El avión que hubiera tomado el ilustre religioso, de no haber sido detenido, se incendió en la costa brasileña, frente a Bahía, pereciendo en el accidente todos sus pasajeros y tripulantes ¿Qué tal? ¿Hay o no hay milagros? Los hay y de los gordos, sin duda mediante la alta intercesión de Santa Teresa de Jesús y de San Juan de la Cruz, padre de la simpática Orden de los Carmelitas, que fueron en vida santos ejemplares y los más altos poetas místicos de todos los tiempos.

Se asegura que el Padre Larracoechea no se cansa de darle gracias a Dios y a la policía por la detención, mientras que la Dirección General de Seguridad de Madrid, jamás se arrepentirá lo bastante por haberlo detenido...

(Artigo publicado no xornal La Hora, en Santiago de Chile, tal día como hoxe pero de... 1949)
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TOLERANCIA E FANATISMO
9 de septiembre de 1943

SENTIDO DE LA TOLERANCIA


Por Ramón Suárez Picallo

Wallace fue el primero que denunció “la insurrección de los Münichistas”, a medida que se avista el triunfo de la Naciones Unidas. Los que elogiaron a Hitler y al fascismo, en espera que lanzara sus ejércitos hacia el Este; los que armaron bélica e ideológicamente el auge totalitario; los que se vistieron de fiesta después de firmada la paz de Munich; los que soñaban con levantar sobre las ruinas humeantes de España una Plaza de Toros; los que se aliaron con los moros para castigar a los cristianos; en fin, los que en suma, pusieron sus espaldas a guisa de alfombras para el avance negro y pardo; ¡ellos!, siempre ellos, no han desaparecido ni menos enmudecido.

Con despecho y angustia, han tenido que aceptar el triunfo de las fuerzas democráticas. Pero, escondidos, agazapados, al acecho, jamás abandonaron la idea de seguir subsistiendo. Tibiamente dieron vuelta sus diarios. Los columnajes de cables se dedicaron a anunciar los triunfos democráticos. Las páginas de redacción tocaron a silencio. Hasta que llegó el momento.

El tema de ellos es la supuesta fricción entre las “verdaderas democracias inglesas y americana” y el “totalitarismo ruso”. Suspiran con que la guerra no se detenga en Berlín, sino se desplace un poco, tratando de arrimarse a Moscú, pero, a un Moscú sometido a las tropas de sus propios aliados. La ruptura de relaciones entre el Gobierno soviético y el polaco atizó más el fuego de sus esperanzas. “La Católica Polonia” contra “La Rusia sin Dios”. meses después cultivaron a Badoglio como la acequia que, con un poco de lodo y mucho de miasma, conducía de nuevo a otro Munich. La capitulación incondicional de Italia los debe haber aplastado. Pero, también agitaron con entusiasmo la pintoresca proposición española –de la España de Franco– de declarar la guerra… en empate! Pese a los reiterados fracasos, los hermanos, los primos y los hijos de Munich siguen trabajando.


EL FANATISMO RELIGIOSO

Eça de Queiroz, en “La Reliquia”, nos da una medida exacta del fanatismo antirreligioso. Pues bien, el tema ha vuelto y ha retornado en boca y en mano de los “münichistas”. El diario conservador de Santiago ha publicado un artículo afiebrado y apasionado. Se titula “La luz inextinguible”. Dice que la Fe superó las persecuciones romanas, la “herejía racionalista” de la Revolución Francesa y el “ateísmo militante” de la revolución rusa. Suspira porque Stalin ha aceptado la constitución del Santo Sínodo moscovita y la elección de un patriarca. Tiene el articulista el suficiente cuidado de no adentrar su análisis.

Ni el racionalismo precursor de la Revolución Francesa, ni el marxismo, base doctrinaria, de la revolución rusa, han sido movimientos ateos. Uno y otro –en su época y a su manera– han perseguido poner término a la industrialización de la Fe. Es decir, se han opuesto a que el ejército temporal de la Iglesia Católica, esté a disposición incondicional de las fuerzas reaccionarias del mundo. Nadie ha discutido el derecho del hombre a creer en la Divinidad y el derecho también, a ser indiferente, pero, tolerante frente al misterio de la vida. En lo religioso, el racionalismo como el marxismo, sólo se han opuesto a que la Fe sirviera de freno a las conquistas sociales, a las conquistas sobre la tierra y en beneficio de las grandes masas trabajadoras. Además, han estimado igualmente respetables el catolicismo que sigue al Vaticano, como al protestantismo inglés o norteamericano y todas las expresiones restantes del creer. Ni la Fe al servicio de la reacción, ni la Fe monopolio del Vaticano.

El ateísmo es una forma de fanatismo. Absoluta y totalmente despreciable. Significa hacer de la lucha contra las religiones, otra religión. El ateísmo sólo es comparable con el fanatismo católico que hiciera posible la Inquisición. El uno y el otro, son los más grandes enemigos de la Cristiandad y del libre derecho del hombre a creer o no, en la existencia de un Ser Superior.

Los frutos del fanatismo católico son muy conocidos. Las potencias por él controladas han pasado a quinto o sexto orden. Fanático fue Dolffus que hundiera a Austria y hundiera en la muerte y en el hambre, a los católicos austríacos. Fanático fue el Coronel Beck que sirviera de espía a los nazis y que permitiera en Polonia, las persecuciones antisemitas más terribles de que haya memoria. Fanático fue el Cardenal Gomá y Tomás, que bendijera los cañones moros y paganos, que transformaron en charcos de sangre las sotanas de los sacerdotes católicos de toda España y especialmente del País Vasco.


LA RELIGIÓN Y LA URSS

Es cierto que en los comienzos de la experiencia socialista en Rusia, surgieron “movimientos ateos”. Era tanta la indignación popular por la actuación de los popes y de los patriarcas al servicio del Zar, que un estallido de instinto, los lanzó por ese mal camino. Pero, Lenin primero, y luego Stalin, impidieron que tomara cuerpo en la URSS. No pasó más allá de una eclosión de multitudes. Hoy retorna el Santo Sínodo. Los marxistas no creen en la existencia de una Divinidad, pero, respetan el derecho a creer. El Gobierno ruso acepta un Santo Sínodo y el retorno del ejercicio de la Fe, pero, no permiten un poder económico en manos de la Iglesia. Será una iglesia sin fundos, sin conventillos, sin propiedades de renta, ni gruesos paquetes de acciones en empresas anónimas. Será simple y brillantemente una Iglesia al servicio de la Fe. De una Fe que no necesita cuenta corriente bancaria para cooperar al triunfo electoral de partidos reaccionarios. Una Fe que no entiende la caridad en forma de asilos que entregan tiernas niñas a la servidumbre doméstica de las “casas bien” o las lanzan inocentes y desprovistas de defensa, a las “casas mal”. Una religión ejercida con tanto desinterés material, tan ajena a corrupción, es una religión respetable y digna. La única capaz de rodearse del respeto, del proselitismo y de la cordialidad del pueblo. Por estas apreciaciones distintas a las del diario conservador, aplaudimos también la actitud soviética.

Esa es la nueva modalidad cristiana que aspira Maritain y quienes lo acompañan en demanda de una resurrección de la verdadera Fe.

(Artigo publicado no xornal La Hora, en Santiago de Chile, tal dia como hoxe pero de... 1943)
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Relixión - Publicado o 09-09-2012 10:22
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SOBRE O CARDENAL CHILENO JOSÉ Mª CARO RODRÍGUEZ
Dura e sagaz crítica de RSP aos comerciantes chilenos polo agallaso ao cardenal Caro Rodríguez...


11 de julio de 1947

EL BUEN PASTOR Y SU BÁCULO


Por Ramón Suárez Picallo

El Comercio Minorista de Chile obsequiará próximamente al Eminentísimo señor Cardenal Arzobispo de Santiago, Monseñor José María Caro Rodríguez, con un hermoso báculo pastoral. Trátase, según noticia publicada en el órgano oficial del catolicismo chileno, de una valiosa joya, tanto por su valor artístico, como por el intrínseco de los materiales de que está construida: marfil purísimo, oro de mejor ley, plata fina y algunas piedras preciosas.

Estamos verdaderamente impresionados ante el gesto de generoso desprendimiento de los comerciantes minoristas; ellos, que compran a tres y venden a diez las cosas, sin ponerles nada, sino que más bien quitándole algo en calidad y en peso especifico, se echan de esta vez la casa por la ventana agasajando al Emérito purpurado chileno. Muchos y muy graves son los pecados de los comerciantes minoristas al por mayor en estos momentos de especulación y de usura desaforadas; pecados capitales, además de los que Dios perdona rara vez; mas aún así de estar en nuestras manos la facultad crónica de conceder absolución, bendición e indulgencia, les perdonaríamos a los comerciantes minoristas chilenos en cincuenta por ciento de sus culpas, ante la dedicada finura de obsequiarle un báculo, el más bondadoso sencillo, cristiano y santo pastor de almas de toda la Cristiandad. Eso sí, siempre que la absolución e indulgencia concedidas, fuesen condicionadas por el previo “examen de conciencia, contrición de corazón, confesión de boca y satisfacción de obra”, y todo coronado con el finísimo propósito de enmienda “E si non, non”.

Mientras tanto, no creemos que a Monseñor José María le conmueva mucho el lujoso regalo. Él es hombre de origen modesto, amigo de los pobres, de los tristes y de los desamparados, predilectos y bienqueridos a los ojos de Dios. No van con él ni con su claro espíritu jesuscristiano, los alardes de riqueza, representados en el oro, la plata y las piedras refulgentes. Más que todo eso, valen para el deleite de sus ojos, de su corazón y de su alma, el agua clara de los manantiales, bebida de bruces sobre la fuente pura, o absorbida en el cuenco de las manos que nunca pecaron; y más que un báculo de finos metales, cabe el viejo callado de tosco palo, de Judea, en el que aparece apoyado Jesús, al lado de la oveja que sería perdida, feliz de haberla recobrado para su rebaño.

Tal como se dice en el texto evangélico, hemos conocido “por sus frutos”, al ilustre Príncipe Chileno de la Iglesia Católica; y un día tuvimos el honor singular de besar su anillo episcopal en la redacción de nuestro diario, y de escuchar de sus labios bellas y dulces palabras, que tenían el eco y el sabor añejos del tiempo de los Apóstoles. Y hemos confirmado entonces, una vieja opinión nuestra, expresada varias veces en esta misma columna; que si en algunos países, agitados y conmovidos por los efectos terribles de la guerra civil hubiese diez prelados de la estirpe cristiana y del prestigio de Monseñor Caro, vivirían hoy esos países, pacíficamente al amparo de la Ley, apartados de la fiera batalla que hace del hombre el lobo del Hombre, y sin que sobre su tierra sagrada, se hubiese proyectado la sombra siniestra de Caín, el fraticida.

De todos modos, no deja ser significativo que un vasto sector económico, político y social de la colectividad chilena, habitualmente adversario en la práctica, de su régimen político y de sus instituciones democráticas, le regalen al Jefe de la Iglesia –que es el más demócrata de sus jerarcas– un pacífico e inofensivo báculo pastoral. Porque en otras tierras, sedicentes católicas y cristianas, el regalo a los prelados suele ser de índole bien distinta, por cierto; les regalan textos rudos y pavorosos, justificativos de la tiranía, rotundamente opuestos a la infinita misericordia de Dios, quien por no haber querido ser dictador, le concedió al hombre, hecho a su imagen y semejanza, el inestimable bien del libre albedrío o que les regalan algo peor aún: armas homicidas, materiales y espirituales, que dividen a la Grey Cristiana, en bandos rencorosos e irreconciliables, contrarios a la paz del espíritu, del hogar y del corazón, sobre cuyas bases debe descansar la familia individual y el hogar nacional que tiene a Cristo por Patrono, por Maestro y por Pater Familiae.

En este orden, Chile es hoy un país bellamente original, que distingue entre lo que es de Dios y lo que es del César.


(Artículo publicado no xornal La Hora,en Santiago de Chile tal día como hoxe pero de ... 1947)
Sobre o cardenal Jose Mª Caro Rodríguez
Outra biografía do cardenal Caro Rodríguez
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Relixión - Publicado o 11-07-2012 02:44
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FESTIVIDADE DE SAN PEDRO
En moitas parroquias de Galicia se celebra hoxe a festividade de San Pedro.
RSP evoca neste artigo, escrito hai sesenta e dous anos, a figura do apóstolo Pedro e invita e anima a Igrexa a imitar a sua sinxeleza...


29 de junio de 1950
La Feria del Mundo

Por Pick–Up (Ramón Suárez Picallo)

PEDRO, EL PESCADOR


Festeja e evoca hoy en el mundo cristiano la figura de Apóstol Pedro, el humilde pescador del Mar de Galilea, elegido por Jesús el Redentor, para que fuese el Albacea testamentario de su Doctrina a lo largo y a lo ancho de todas las tierras, conocidas y desconocidas. Después de muchos hechos y prodigios que rodean la personalidad de Simón –que así se llamo antes de llamarse Pedro- la multiplicación de los peces, la tormenta vencida, el paso sobre las olas, vino el reniego, la negación por tres veces, y después la fe clara, sólida, iluminada, una Fe de piedra a prueba de piqueta.

“Tú eres Pedro -le dijo el maestro– y sobre esa piedra edificare mi Iglesia; y a ti te daré las llaves de mi Reino, y todo lo que atares o desatares en la tierra, atado y desatado será en las alturas”. El Testamento hizo de Pedro el Vicario de Cristo en la Tierra, el Príncipe de sus Apóstoles y el primer Pontífice de la Comunión de los fieles cristianos.

El Testamento fue cabalmente cumplido, a costa de presiones, tormentos y martirios: El pescador fue el gran Apóstol. Desaparecido el Maestro, por muerte en cruz, su continuador recorrió todas las tierras de Galilea agrupando a los fieles dispersos, consolando a los entristecidos, animando a los pesimistas y protegiendo con su autoridad moral a los desamparados. Y de pescador y de peces se lanzó a ser pescador de almas de hombres –como le dijera el Maestro- por comarcas gentiles.

Pero su institución le indicó que era Roma, la capital del Gran Imperio, el campo adecuado para darle solidez y universalidad a la “Eclesía” que debía levantar. Y allá llegó Pedro a cumplir la gran misión. Junto con grupos reducidísimo de adeptos, multiplicados después al ciento por uno en los tugurios más inverosímiles de los esclavos, en el laberinto de las catacumbas y a veces, en las villas y en los palacios de los más encopetados patricios, la figura enjuta, ascética, bondadosa y venerable de Pedro proyectó su sombra mágica y se hizo amada y familiar. En la yacija sobre tierra monda donde agonizaba el esclavo encadenado; al lado de la docena perseguida por la lujuria de los mandones, junto al adepto de la nueva fe, que vacilaba ante el castigo de la justicia humana; frente al Circo Neroniano donde miles de criaturas humanas eran pasto de las fieras para divertir a los poderosos de la sociedad romana, caída en las más viles depravaciones, la figura de Pedro aparecía aureolada de consuelos mágicos. Su mirada, una palabra suya, un gesto, o el ademán de bendecir era el “Consolatrix aflictórum” universal. Y fue sobre la sencillez humilde del gran pescador que nació la gran Construcción; Pablo de Tarso, el alucinado del camino de Damasco, le daría después solidez doctrinal y universal extensión en sus sapientes y magnificas Epístolas; más tarde los Padres y después los Doctores le darían sentido dialéctico y ciencia Teológica, pero la gran figura de Pedro, el pescador de peces y de almas, sería para siempre la del Creador, después de la del Maestro.

La Iglesia de nuestros días, amiga de los poderosos y ricos en bienes materiales, evoca en las grandes catedrales, opulentas de lujo, a Pedro primer Obispo y primer Pontífice con las llaves en la mano y la triple tiara en la cabeza, símbolo de la grandeza del Poder. En cambio, no faltan humildes iglesias –especialmente en las costas- donde se le representa y festeja en el día de hoy como a un sencillo pescador; con ambas manos extendidas llevando en cada una de ellas un pez de plata a modo de recuerdo de su primera condición humilde, cuando Jesús lo conoció sobre las aguas del Mar de Galilea y lo atrajo a su causa.

Y en estos días en que la Construcción de Pedro, fortaleza espiritual de millones de almas, es acosada por fuertes vendavales, venidos de diversas latitudes del globo, quizá convenga volver a la sencillez del primer Apóstol, a su fe clara y a su amor por los pobres, los tristes, los desconsolados y los perseguidos por todas las injusticias humanas.


(Artigo publicado no xornal La Hora, en Santiago de Chile, tal día como hoxe pero de... 1950)
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Relixión - Publicado o 29-06-2012 01:20
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MONSEÑOR QUINTANILLA, expulsado de Pekin (1951)
30 de mayo de 1951

BUENAS TARDES
ESPAÑA EN EL MUNDO.EN LA CHINA


Por Ramón Suárez Picallo

Se anuncia desde Roma, que el Gobierno comunista chino de Peking, prosiguiendo su “razzias” contra los misioneros cristianos que andaban por su inmenso territorio predicando el Evangelio de Jesús, ha detenido a otro grupo de ellos bajo la acusación de no ser amigos del régimen de Mao–Tsé–Tung.

Entre los detenidos aparece un hombre que nos llamó la atención, por su eufonía castellana: Monseñor Arturo Quintanilla; Obispo católico de la Provincia de Honan. El hombre nos causó sorpresa y nos dedicamos a averiguar de quién se trata, pues era muy raro hallar, en los últimos tiempos, apellidos españoles en los equipos cristianizadores del inquieto e inquietante Extremo Oriente.

Después de las viejas andanzas por aquellos remotos andurriales del ilustre jesuita navarro que se venera en todos los altares de la Cristiandad Católica con el nombre de San Francisco Javier, creíamos que por causa de su mala ventura, los misioneros españoles no habían vuelto por allí en su afán de ecumenicidad religiosa. Les habíamos dejado la ingrata tarea de cristianizar a los chinos, a los ingleses, a los franceses, a los alemanes y a los norteamericanos. El Doctor Cronin, en su bellísimo libro “LAS LLAVES DEL REINO”, nos confirmó en tal falsa suposición, presentándonos sólo a ingleses y a yanquis en la ingente tarea cristianizadora.

Y ahí nos aparece hoy Monseñor Arturo Quintanilla, Obispo de Honán sufriendo cárcel y martirio en nombre de Cristo y de la ecumenicidad cristiana de España. ¿Quién es él? Monseñor Arturo Quintanilla nació hace ahora unos 70 años, en la provincia española de Logroño, capital de la comarca de La Rioja, tierra de buen vino, de pimientos morrones y de famosos embutidos; es decir, de bien comer y de beber mejor, que comparte, históricamente parte del país vasco, parte de Aragón y parte de Castilla. Pero, además de su pueblo natal, perteneciente a esa provincia, se llama Berceo, inmortal y sonoro nombre en la historia toponimia de nuestra Literatura, pues fue natural de allí mismo el altísimo poeta don Gonzalo de Berceo, el que escribiera en Román paladino, inmortales romances, pidiendo como único premio de ellos, el vaso de buen vino y de la buena hospitalidad riojana.

Y no deja de ser coincidencia interesante esta de que Mao–Tsé–Tung ilustre poeta chino y mandamás comunista, haya metido en la cárcel a un paisano de Gonzalo de Berceo, que además de doctor en Teología y Sagrados Cánones, es un buen poeta, erudito en letras, humanismo y latinidades. Pero, en fin, es así y fue siempre así el afán ecuménico de España, en el sentido de extender su fe por todas las tierras del mundo, dejando sobre ellas un tendal de mártires y de santos, casi todos ellos excelentes poetas.

(Artigo publicado no xornal La Hora, en Santiago de Chile, tal día como hoxe pero ... de 1951)
Sobre monseñor Arturo Quintanilla
Comentarios (2) - Categoría: RSP-Relixión - Publicado o 30-05-2012 00:11
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