A. C. Irmáns Suárez Picallo - Sada


Este blogue nace co obxecto de difundir a actividade da A. C. Irmáns Suárez Picallo, así como de recuperar e por a disposición do público diversos materiais de interese sobre o noso pasado,ao tempo que damos a coñecer os artigos escritos por Ramón Suárez Picallo e outros autores sadenses.
Estruturamos o blogue en varias seccións, nas que terán cabida noticias de actualidade sobre as nosas actuacións, artigos, textos históricos, fotografías...


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JUAN JOSÉ CASTRO, director de orquesta argentino
2 de noviembre de 1943

JUAN JOSÉ CASTRO


Por Ramón Suárez Picallo

Vivamente conmovidos, entristecidos y amargados, hemos leído la insólita noticia, proveniente de Buenos Aires, de que el maestro Juan José Castro, ha sido privado en la República Argentina, del ejercicio de su noble profesión de Director de orquesta. Juan José Castro, digámoslo antes de nada, es hoy, el primer batuta de América del Sur dirigiendo conjuntos musicales y divulgando bellezas, esencias y valores, de los más grandes maestros de la Humanidad.

Adrede, no queremos, saber que razones –políticas o de otra índole– movieron a los que adoptaron la absurda, ridícula e inconcebible decisión, en contra del maestro argentino. Recordaremos, tan sólo que en la Alemania nazi y en la Italia de Mussolini, fueron los grandes directores de orquesta, los primeros “escabechados” por los dictadores, temerosos e incompatibles de la más bella de las artes: la música. Toscanini es un refugiado político; Mascagni acaba de pedir amparo y protección en la Santa Sede Romana; y, a los pocos días de ascender, Adolfo Hitler al primer puesto del Poder público en Alemania, llegaban a París y a Madrid, echados de su patria, tres o cuatro directores alemanes de orquestra apartados de su labor artística por ser judíos y no nazis. La llegada de uno de ellos a la capital de la España Republicana coincidió con una temporada de conciertos en el Teatro Monumental a cargo de la Sinfonía y de la Polifónica de Madrid dirigidas por el maestro Fernández Arbos y Pérez Casas, respectivamente.

Una tarde de viernes, el exilado alemán, asistía desde el palco de honor del Monumental a uno de los grandes conciertos. Entre otras obras maestras, figuraba en el programa “La Patética”, de Tchaikowsky. El director madrileño se planto en el entarimado ante el atril, hizo las llamadas de atención, y luego, dirigiéndose al palco donde estaba el director exilado, le dijo:

-Maestro: la batuta–. El alemán, conmovido hasta las lágrimas, salió del palco y se dirigió hacia la orquesta, en medio del público, puesto de pie, y aplaudiendo frenéticamente. Fue aquella, dirigida por el proscrito alemán, la mejor versión de “La Patética” escuchada nunca en Madrid.

Y es que, por encima de las fronteras, físicas, raciales y espirituales y políticas, extendía la música, su bella y eterna universalidad ajena y extraña a las cativeces dogmáticas de partidos de capilla. El gesto magnífico, nos lo acaba de recordar repitiéndolo el Decano de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Chile, y del Instituto de Extensión Musical, señor de Santa Cruz, ofreciéndole a Juan José Castro, la dirección de una temporada de conciertos en Chile, en compensación y como protesta por la medida punitiva adoptada por los mandamás de su país, en contra del arte musical y del mejor de sus cultores.

Es un gesto de artista, de hombre y de maestro, que les enaltece y honra por igual, al chileno y al argentino, y que, por su significado espiritual artístico y solidario, vale más allá y por encima, de cien mil decretos dictatoriales.


GRATITUD

Le debemos a Juan José Castro, inolvidables instantes de delectación estética. Se los debe toda la América del Sur, y muy especialmente, la ciudad de Buenos Aires, de cuya sensibilidad musical ha sido él, paciente y esforzado artífice.

Él fue el creador, el realizador y el animador de los famosos conciertos matinales populares del Teatro Colón, patrocinados por la Federación Obrera Regional Argentina y el Profesorado Orquestal, a raíz de una memorable huelga de músicos; el viejo coliseo porteño recibía, en las mañanas de los domingos, inmensas avalanchas de los barrios obreros, a quienes les eran reveladas, por vez primera, las bellezas misteriosas creadas por los grandes maestros: Beethoven, Bach, Schubert, Liszt, y cien más.

La “Misa Solemne”, de Beethoven, fue “puesta” –con ocasión del Centenario del Maestro– en uno de aquellos conciertos, para asombro de quienes jamás habían visto ni oído cosa tal. Fue una de las jornadas apoteósicas de Juan José, contento de ella, como un niño con zapatos nuevos. Su grande ilusión de llevar la gracia inmarcesible de la música clásica, a las grandes capas populares, era una realidad.

A Juan José Castro, se le debe, además, primero que a ningún otro, la revelación en América, de uno de los más grandes músicos españoles de nuestros tiempos. Manuel de Falla, el insigne compositor andaluz, tuvo en el gran director argentino, a uno de sus más devotos discípulos y al más feliz de sus intérpretes. Las versiones argentinas, dirigidas por Castro en Buenos Aires de “Retablo de Maese Pedro”, “Amor Brujo”, “El sombrero de tres picos”, hicieron cátedra y escuela, incluso para la misma España. Federico García Lorca –fusilado en Granada– y Cipriano Rivas Cherif –condenado a 30 años de presidio– cuando presentaron en el Teatro Español de Madrid, una célebre jornada de Arte, bajo la advocación del maestro Falla, declararon, expresamente, que seguían las huellas, trazadas en Buenos Aires, por Juan José Castro.

Últimamente dirigió en Buenos Aires, Juan José, la famosa “Sinfonía de Stalingrado”, ante el asombro y el aplauso de miles de oyentes, pertenecientes a todas las clases sociales, y a los núcleos más selectos de la cultura argentina”.

¿Fue, quizá, ese antecedente, junto con su tradición de artista al servicio del pueblo, una de las causas por las cuales se le priva del ejercicio de su profesión en su país? Él nunca fue político, ni hombre de partido, ni agitador social, como nunca lo fuera Federico García Lorca, fusilado en Granada. No lo sabemos a ciencia cierta. Lo que sí, sabemos, es que, contra él, se ha tomado una medida insólita en una nación culta y civilizada que le debe gratitud como artífice de su sensibilidad musical y de la esbeltización de su espíritu. ¡Ahí es nada, dictar medidas punibles contra la música! Quienes lo hacen, ignoran que el arte objeto de sus rencores, es inaprensible, impalpable, inmortal y universal, más allá y por encima de su paso transitorio por el Poder y por la Historia.

¡Siempre hubo música, desde que el mundo es mundo! Siempre la habrá, mientras vivan seres humanos sobre la haz de la tierra. No puede decirse igual cosa de los dictadores y gobernantes de fuerza, que sólo aparecen de cuando en cuando, esporádicamente, por malas temporadas, como los cataclismos y los grandes males colectivos.

Por eso, desde varios puntos de América –Chile entre ellos– se dirigen los artistas a Juan José de Castro para decirle cordialmente:

-Maestro: la batuta– Cosa que ninguna persona juiciosa, le dirá nunca a un dictador, nacido dentro o fuera de su tierra.
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Persoeiros (artistas) - Publicado o 02-11-2014 00:54
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Un cadro de Zuloaga no Palacio da Moeda de Chile

Pedro de Valdivia por Zuloaga (Palacio de la Moneda)

Unha das salas do Palacio da Moeda en Santiago de Chile é a de Pedro Valdivia. Nela, o elemento máis destacado é o gran óleo sobre tela de 3 metros de alto por 2'17 metros de ancho que representa ao conquistador de Chile, capitán Pedro de Valdivia, encargado ao pintor español Ignacio Zuloaga (1870-1945) pola colectividade española residente en Chile ao cumplirse o cuarto centenario da fundación de Santiago.
Cóntase que cando Zuloaga iniciou a obra, comprobou que no existían datos gráficos que indicaran a fisonomía real de Pedro de Valdivia, polo que se basou en suposicións e ideas personais para retratarlo. Por eso no lado esquerdo do lienzo pódese ler unha nota que di: "Creo que así foi Pedro de Valdivia."
RSP opina sobre os feitos...


11 de agosto de 1942

ZULOAGA, O UN BUEN PROPÓSITO DE ENMIENDA

Por Ramón Suárez Picallo

Los españoles de la colonia rica obsequian a la ciudad de Santiago con ocasión de sus efemérides cuatricentenaria, un cuadro de Zuloaga representando a su fundador; don Pedro de Valdivia. Es un magnifico regalo porque Zuloaga es un pintor de primer orden. Y, también, porque significa de parte de los españoles de la colonia rica un raro gesto de desprendimiento monetario tratándose de una obra de arte.
Pero como estos bajos mundos de murmuración donde se prejuzgan torcidamente las mejores intenciones no faltan criticones de lo humano y lo divino, hay quien dice que quienes dieron el dinero para el cuadro son los mismos que dieran una suma mayor para cierta campaña electoral sin éxito, la enmienda, o como dice el refrán españolisimo: “si Dios es bueno, el Diablo no es tan malo como dicen”.
Nosotros –¡líbrenos Dios!- no compartimos la opinión de los maldicientes, pero recordamos que de los arrepentidos es el reino de los cielos, siempre que el pecador cumpla los cuatro requisitos: Contrición de corazón, propósito de enmienda, confesión de boca y manifestación de obra. Aquí solo confesión de boca.
Y volvamos a Zuloaga y a su cuadro: Desde “El Imparcial”, donde siempre se delatan los sucesos de toda índole –se nos adelanta una nota crítica de don Juan Espátula. Está hecha dice el autor- “por una ilustración de diario un tanto borrosa” con el cual “pudo formarse juicio”. De ello resulta que el juicio es también un tanto borroso. Como que declara a Zuloaga “poderosamente influido por El Greco”. Por lo visto el pastor vasco de mar y tierra brumosos, sufre la influencia del pintor de los morados y anaranjados colores de las puestas de sol en las riberas claras y ardidas del Tajo. ¡No lo sabíamos! Es bien cierto que todos los días se aprende algo, incluso de los adelantados críticos y “un tanto borrosos” del colega vespertino.
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Persoeiros (artistas) - Publicado o 11-08-2014 00:09
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GOYA, LOS VASCOS Y LOS ARAGONESES
O xornal chileno El Mercurio publicou un artigo o 2 de maio de 1950 evocando a defensa do pobo madrileño ante a invasión napoleónica e o articulista, facendo referencia ao cadro de Goya Los fusilamientos de la Moncloa, indica que Goya era vasco... o que permite a RSP subliñar a ignorancia do articulista e poñer as cousas no seu sitio.


3 de mayo de 1950

GOYA, LOS VASCOS Y LOS ARAGONESES


Por Ramón Suárez Picallo

Hace unos instantes, se acercó a nosotros un aragonés, baturro de pies a cabeza, cantador y bailador de jotas, natural de lugar de Fuendetodos, perteneciente al Partido Judicial de Belchite, provincia, Episcopado y Audiencia Territorial de Zaragoza. Es decir, el corazón mismo del cerne y del meollo del mejor Aragón, de donde era natural don Francisco de Goya y Lucientes.

El hombre venía indignado, enfurecido, hecho un huracán, contra todos los periodistas escritores –“escribidores”, decía él- y críticos de Historia del Arte, habidos y por haber.

Y nosotros, que conocemos al maño de marras, como a persona ecuánime, ponderada y algo dada a las lecturas y “escribiduras”, quedamos asombrados frente a su iracundia, y le preguntamos:

¿Pero que ocurrió? ¿Se ha hundido acaso el Pilar de Zaragoza? ¿Se ha puesto en duda el heroísmo de la gran Agustina de Aragón? ¿O algún “blasfemo” masón o herejote se metió con la Pilarica o con la jota?

¡Rediós! clamó; algo “pior” que todo eso. Toma y lee. Y nos mostró un ejemplar de “El Mercurio”, el docto, sesudo y documentado decano de la prensa chilena, edición del 2 de mayo, con un artículo en el primer término de la primera página del primer cuerpo, evocando el episodio de la defensa del pueblo de Madrid, frente a la solapada invasión napoleónica; uno de los más bellos capítulos de la historia del pueblo español con héroes y mártires gloriosos inmortalizados por el genial pintor español de todos los tiempos, don Francisco de Goya y Lucientes, en un cuadro maravilloso que se titula “Los fusilamientos de la Moncloa”. El artículo, lleva como única firma unas iniciales de “B” de burro, detalle que nos hizo notar muy finamente el indignado aragonés. El cual escritor que firma con “B” de burro, dice: “Don Francisco de Goya y Lucientes, una de esas personalidades vascas, que a veces han constituido el alcaloide de lo español, como don Miguel de Unamuno”, etc., etc.

Mira que llamarle vasco a Goya. Si es de mi pueblo, de Fuendetodos, donde lo veneramos como a una de las más ilustres glorias aragonesas. Su casa natal, y los primeros “monos” que pintó cuando era un niño travieso y pinta paredes, ese conservan allí, en un Museo dedicado a su memoria ¡Si es una de nuestras glorias, con Lanuza, con Costa, con Agustina y con Baltasar Gracián! Y en cuanto a eso de llamarle “alcaloide de lo español”, es como para caerse de narices, por no decir otra cosa.

“La familia de Carlos Cuarto”, cuadro en que se pinta la degeneración total de la casa reinante; “Los caprichos”, en que aparece la vida española en tonos dramáticos de insuperable realismo, y las “majas” –la vestida y la desnuda– son no un alcaloide que hace dormir, sino que un revulsivo que incita a un pueblo a recuperar su decoro y su decencia, perdidos desde arriba, por sus clases altas y dirigentes.

Por algo, el gran pintor, que anatematizó en su famoso cuadro de la Moncloa, a los invasores franceses, fue como todos los hombres cultos de su épica, un afrancesado. Y antes que someterse al despotismo criminal, ridículo y analfabeto de Fernando VII, prefirió morir en Burdeos, lejos de la Patria, por no querer soportar la atroz vergüenza de la invasión borbónica de “Los cien mil hijos de San Luis”, el fusilamiento del Torrijos y el romance granadino de heroico sacrificio de Marianita Pineda, que adornaron el reinado del más vil, del más traidor, del más felón y del más villano monarca español de todos los tiempos: Fernando VII, el que había mandado ahorcar a Bolívar, a O’Higgins y a San Martín, si los topase a mano, como mando ahorcar a otros ilustres patriotas y liberales españoles, por haberse negado a venir a la América a combatir a los patricios de su independencia, que eran a la vez apóstoles de su naciente vida republicana y democrática.

Y volvemos ahora otra vez al artículo de “El Mercurio”, en el que se dice que, además de Goya, fue don Miguel de Unamuno– éste si que era vasco– “alcaloide de lo español”.

¿Con que alcaloide, eh? Estáte por ahí que xor te chamarie.

La “Vida de don Quijote y Sancho”, “El sentimiento trágico de la vida” y “Agonía del cristianismo” –esta última obra, escrita por el ilustre Rector de la Universidad de Salamanca, siendo en París exiliado político de una dictadura– no son alcaloides de lo español, si no que son precisamente todo lo contrario: revulsivo eterno y permanente de su inquietud creadora, y de aquella fuerza dramática que le hizo decir a Waldo Frank, que sólo los griegos y los españoles, son capaces de convertir en tragedia de alta categoría artística, su diario vivir, su diario pensar y su luchar eterno. Todo lo cual –según rezan los mejores tratados de Química-, es exactamente lo contrario de cuanto se conoce en esa ciencia, como alcaloide, que viene a ser sinónimo de inconsciente adormidera y calmante artificial de dolores y de inquietudes.

Y, por último, nuestro amigo el baturro, nos sugiere este pensamiento profundo y trascendental: Hablar de alcaloides en ciertos órganos de publicidad –por ejemplo “El Mercurio”– es como mentar la soga en la casa del ahorcado.


(Artigo publicado no xornal La Hora de Santiago de Chile, tal día como hoxe pero de... 1950)
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Lembrando a ENRIQUE BARRENECHEA,actor chileno
Con motivo do pasamento do actor de cine e teatro chileno Enrique Barrenechea, en 1950, RSP publicou este obituario.


19 de julio de 1950
La Feria del Mundo

Por Pick–Up (Ramón Suárez Picallo)

ENRIQUE BARRENECHEA


El Teatro de Chile está de luto. Enrique Barrenechea, uno de sus cultores más constantes, más devotos y más honestos, ha fallecido ayer de un ataque al corazón, en circunstancias especiales dadas a conocer por toda la prensa del país.

Barrenechea era, además de un gran actor, un espíritu fino, y depurado hasta la exquisitez, que ofreció en las tablas y en todas las variantes del noble arte de Tablas un conjunto de valores, estéticos y humanos podían ser parangonados, sin desventaja de su parte, con los más grandes maestros del Teatro Universal, y muy especialmente con los de lengua castellana.

Aficionado al canto y a la música, fue un excelente actor cómico y muy gracioso actor del mismo género. Pero, sureño de noble estirpe vasca, heredero del humorismo común a su paisano Pío Baroja, sentía un profundo desprecio por el “chiste” chabacano, áspero y de mala índole, que estaba tan lejos del humor verdadero, profundo y trascendente como lo estuviera Bernard Shaw.

Barrenechea debía haber nacido –según solía decir él mismo en las amables tertulias de la gente culta que lo escuchaba- en Irlanda, en Escocia, en la Bretaña o en la Galicia donde –según Mark Twain- “detrás de un gran humorista hay siempre un gran dolor”, y por eso en el cielo no hay humoristas de esos países… Hay muchos “cómicos”, pero humoristas, ninguno.

De ahí que cuando el gran actor chileno descubrió este significado del arte superior, se apartó de sus primeros momentos de hacer teatro, y se dedicó, con apostólica devoción, al arte universal, hecho en Chile, por un chileno y en el nombre de Chile, como célula de cultura y de civilización.

Barrenechea, en los últimos y más gloriosos tiempos de su vida artística, fue uno de los hombres más pobres de su país (nos referimos naturalmente, a la pobreza de bienes materiales; porque en otra clase de bienes –los del espíritu– era rico hasta la opulencia).

Por eso el Teatro Chileno, no muy abundante de valores de tan alta jerarquía, está hoy de luto, por su mutis definitivo detrás de unos bastidores que ocultan, para siempre, sus apariciones en escena.

Y quienes lo hemos admirado y aplaudido como actor y estimado como hombre culto, fino y de tensa sensibilidad cordial, en vez de decirle adiós, lo saludamos cariñosamente como lo hiciéramos otras veces, después de la caída del telón, al final de la última escena de una obra maestra, de arte, de bondad, de belleza y de apostolado pedagógico de noble, alto y buen Teatro.
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MANUEL PINEDA, Tenor
Artigo adicado ao tenor andaluz Manuel Pineda quen acadou fama polos anos 30 e participu nunha homenaxe ao maestro R. Soutullo. Ao rematar a Guerra Civil, se exiliou a México. En 1949 canta en Chile o que motiva que RSP fale sobre el na sua columna...


9 de mayo de 1949

ESPAÑA CANTANDO.MANUEL PINEDA


Por Ramón Suárez Picallo

Hace algún tiempo llegó a Chile un llamado conjunto de arte lírico español, que causó aquí, entre los aficionados a la clásica Zarzuela, consternación y estupor. Aquello, más que un grupo de artistas, parecía una gavilla de facinerosos del Arte. Ellas, fugitivas todas de la cocina y de la artesa de lavar, y ellos desertores del terrón y del bosque de leña, que quedaron clamando a gritos contra su ausencia. Mas, por la misma razón desconocida de que en un ortigal suele nacer una lechuga o una mata de romero, venía en este grupo un cantante, devoto del Arte, y servidor fervoroso de la mejor emoción lírica de España. Nos referimos al tenor Manuel Pineda, quien, en su día se apartó de la “troupe” y se dedicó a cantar solo, por aquello de que “más vale andar solo que mal acompañado”. Fue contratado enseguida por la principal Estación Radioemisora chilena y, a la vista del éxito de las primeras audiciones, se le renovó el contrato “ad livitum”. Por su parte una gran empresa de discos le grabó 4 canciones, desprendidas de otras tantas obras españolas de universal renombre. Y ahora, Manuel Pineda, está en trance de ser escuchado en el Teatro Colón de Buenos Aires, paralelo en prestigio artístico con el Opera House de Nueva York.


UNA VOCACIÓN Y UNA CULTURA

A las tres veces de hablar con Pineda en Chile nos ofreció el singular encanto de un misterio. Es un hombre culto, cordial, distinguido, capaz de mantener conversación y diálogo sobre temas de Arte, de Literatura, de Filosofía, de Historia y… de Medicina. Y nos dimos, enseguida a la develación del misterio de su presencia aquí, juntado y rejuntado con gentes que no le van ni le vienen. Claro que él, cuando la interrogamos al respecto, nos recordó un viejo dicho español atingente a un buen sentido democrático: juntos pero no revueltos.

En efecto, Manuel Pineda, nacido en la Isla de San Fernando de Cádiz, hace ahora unos 38 años, tiene una bella historia vocacional con referencia al Mito de Orfeo, que le permite ser existente por diferente en el mundillo cautivo de los cantantes.

A los 10 años Manuel Pineda, siendo colegial, formó parte, como primera voz, de una estudiantina gaditana; y, a los 11, era ya su severo y grave director. Su familia, de viejos marinos magistrados y funcionarios públicos, frunció el ceño ante las aficiones, líricas del vástago. Y, su señor padre, cuando lo vio dirigir un coro y lo oyó cantar sufrió la prueba de fuego que le costó la vida. El muchacho siguió sus estudios académicos. Se graduó de Bachiller Mayor, especializándose en Ciencias Naturales, iniciando luego la carrera de Medicina. Al llegar al 3er año con brillantes calificaciones, sufrió la prueba de la que salió muy mal parado. No soportó las sucias bromas de la disección, con la esponja y los trozos de carne muerta, con que se suele probar el “buen estómago” de los estudiantes en las escuelas españolas de Medicina. Abandonó la carrera médica y se graduó en la más amable de Maestro de Primera Enseñanza, Ministerio que ejerció durante cuatro años. Más tarde ingresó a la segunda Enseñanza como Profesor de Ciencias Naturales.

Mientras tanto, su espíritu lírico de gaditano y de andaluz de buena cepa, se reservaba para cantar y para oír cantar, a modo de delectación y de remanso. Los conciertos de buena o mala muerte, las compañías teatrales y los coros y orfeones que, de cuando en cuando, iban por su tierra, lo tenían siempre en la primera fila de los admiradores.


LA RUTA

En 1929, una compañía dirigida por el Maestro Serrano, ofreció en Cádiz una versión perfecta de “La Dolorosa”. A ella se incorporó Pineda en cuerpo y alma. Abandonó todos los otros estudios y trabajos, seguro de haber hallado su verdadera ruta. El ayuntamiento de Cádiz, a la vista de su vocación y de sus condiciones, lo pensionó para estudiar música y canto con los mejores maestros de su época. Recorrió toda España, y en un homenaje que Galicia le tributó a su hijo ilustre, el maestro Soutullo, fue Pineda el intérprete de sus mejores y más populares obras. A raíz de tal suceso y homenaje, cantó en el teatro Rosalía de Castro de A Coruña. La prensa gallega, que en orden a cosas del Arte, solía entonces hilar muy delgado, le dedicó elogios fervorosos. Y Pineda, con fino aticismo y salado sabor andaluz, nos cuenta que se regodeaba leyendo los elogios de “El Orzán”, “La Voz de Galicia” y “El Ideal Gallego”, proclamándolo gran divo, teniendo en el bolsillo como único caudal, seis perras grandes, o sea, sesenta centésimos de peseta; la suma estrictamente mínima que costaba un café puro en la tertulia artística y literaria del “Marineda”, donde, en su día había pontificado la Excelentísima señora Condesa de Pardo Bazán.


EN EL EXILIO

Al terminarse la guerra civil, Manuel Pineda, por causas que no es el caso examinar aquí, emprendió, como otros centenares de miles de sus compatriotas, los caminos del exilio. Fue a dar a México y allí se acogió al generoso decreto del Gobierno azteca, que les concedía, automáticamente a los refugiados republicanos españoles, la condición de ciudadanos mexicanos.

Desde entonces y por una razón de gratitud y lealtad muy españolas, se llama tenor hispano-mexicano, el gaditano y andaluz Manuel Pineda. Y es la verdad decir que no se sabe en cuales canciones –si en las mexicanas o en las españolas– pone el cantante mayor dosis de emoción y de fuerza espiritual y lírica. Es un pedazo bien representativo por cierto, de la España Peregrina, redescubridora de la mejor América, que va dejando paso por estos mundos a recuerdos del viejo solar pairal, traducidos en canciones.

Por eso –y dejando aparte cualquier juicio específicamente técnico, incumbente a los críticos de canto y de música– cuando oímos cantar a Manuel Pineda, nos parece estar oyendo cantar a España. Porque una de las mejores modalidades españolas de hacerse oír en la oración, en la protesta, en la elegía, en la fe y en la esperanza, es cantando a voz en cuello.

(Artigo publicado no xornal La Hora, en Santiago de Chile, ta día como hoxe pero de... 1949)
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Persoeiros (artistas) - Publicado o 09-05-2012 00:28
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SOBRE CAMILO DÍAZ BALIÑO

Lume, pintura de Camilo Boaventura Díaz Baliño (Museo do Pobo Galego, Santiago)

En 1926 RSP retorna a Galicia despois de asistir en Xenebra ao Congreso Internacional do Traballo representando á Arxentina.En Santiago, visita o Taller de Camilo Díaz Baliño (pai de Isaac Díaz Pardo)e remite a reportaxe para que se publique no xornal bonaerense.

(Agradecemos a Hernán Díaz o envío e notas do citado artigo.)

Especial para El Despertar Gallego de Buenos Aires.
28 de noviembre de 1926

ARTE E IDEAS(1)


NO HAY ARTE GALLEGO SI NO ESTÁ IMPREGNADO DE UNA IDEOLOGÍA DE REDENCIÓN GALLEGA. ASÍ LO EXPRESA EL EGREGIO ARTISTA NUESTRO CAMILO DÍAZ BALIÑO.




Por Ramón Suárez Picallo

Una ofrenda devota, una promesa sacratísima formulada a nuestro espíritu y a “os bos e xenerosos” de Buenos Aires, nos llevó a la vieja Compostela: depositar un manojo de flores en el Santuario de Galicia, donde yacen los restos de aquella Inmensa Buena que se llamó Rosalía, en nombre de los que, en las horas amargadas de la emigración, hallaron en sus versos inmortales, emociones supremas.
Este era el motivo fundamental de nuestro viaje a la augusta Jerusalem de Occidente, donde cada piedra –y son ellas muchas– constituye un monumento, una reliquia de tiempos pasados, al par que una profecía de tiempos futuros. Pero a la vez que este motivo fundamental teníamos otros accesorios, aunque de gran importancia. Compostela es no solamente archivo glorioso del pasado, sino también laboratorio del Porvenir de Galicia. A la sombra de su vieja y gloriosa Universidad –centro obligado de la mocedad estudiosa de Galicia– vive otra institución que condensa el pensamiento y el Arte gallegos, desde la investigación histórica, sociológica, arqueológica y jurídica, hasta las más bellas manifestaciones artísticas, soberanamente florecientes en este que llamaremos “Siglo de Oro de la Raza Gallega”.
Nos referimos al Seminario de Estudios Gallegos(2). Por este crisol magnífico pasa toda la juventud estudiosa de Galicia, que luego ha de diseminarse por sus ciudades, villas y aldeas, sembrando a manos llenas simiente de Belleza y de Redención entre aquel pueblo amado, sumido hoy en la mayor de las desventuras.
Compostela tiene además una particularísima emoción para quienes sean capaces, si no de “comprender”, por lo menos de “sentir” el arte en sus manifestaciones más grandiosas: el arte que supo dar a las “canterías” gallegas tal expresión de vida, que parece palpitar en ellas el alma milenaria de la Estirpe, el arte que supo hacer de un castiñeiro o de un carballo un San Francisco tan dulce, tan noble, que sería capaz, colocado de nuevo delante del lobo, de repetir el milagro de trocarlo en año mansísimo.
Por sus callejas pétreas, por sus arcadas mayestáticas, aun parecen escucharse los añosos romances de los viejos peregrinos de Provenza que abrasados por el sol, cubiertos de polvo de los caminos más áridos, encendidos en fervor de fe y de poesía, invadían las naves solemnes de la vieja Catedral y ofrendaban sus preces al predicador Jacobeo.
Para conocer todos los encantos espirituales de Compostela, disponíamos de poquísimo tiempo, dificultad terrible para quien no conozca la ciudad, expuesto a perder mucho enredado en sus callejas. Esto y el vehemente deseo de conocer a uno de los más recios artistas gallegos de la presente generación, nos llevó a la calle de las Huertas 37, donde vive y trabaja Camilo Díaz Baliño. Nos recibe en... no sabemos si llamarle Estudio, Taller o Santuario. Porque Camilo es un trabajador infatigable, un estudioso febril, al tanto de todos los problemas de la hora y un Santo-artista en cuya alma palpita todo el misticismo de la Raza, mezclado con la rebeldía de quienes están dispuestos a regar con la propia sangre las flores de su Ideal.
Nació en Ferrol hace 37 años. Cursó los primeros estudios de náutica, los que dejó bien pronto para dedicarse al dibujo y a la pintura. A los 17 años comenzó a enseñar sus trabajos. Su fuerte es la leyenda simbólica. Los cuentos de la Santa Compaña(3); las viejas leyendas de San Graal; el dolmen celta y el crucero milenario, el lobo de los cuentos petruciales, así como la hoz nuestra y la Estrella profética del patrio sagrario, tienen en Camilo su artista genial. Lleva ilustrados la mayoría de los libros gallegos imprentados en los últimos tiempos y en todas las exposiciones de arte gallego obtuvo verdaderos éxitos.
Envuelto en un sayal blanquísimo que le da aspecto de sacerdote de una religión nueva, plena de amor y de fraternidad, bastó que le dijéramos quiénes éramos, de dónde y a qué veníamos a Compostela, para que se llenara de alegría casi infantil, al abrazarnos.
–¿Qué se hace en Buenos Aires por nuestra causa? ¿Tendrá allí muchos prosélitos? Los gallegos emigrados, acuciados por la “saudade”, impregnados del aura democrática que se respira en América, son, deben ser la mayor esperanza de Galicia.
Hablamos largamente de nuestros problemas colectivos: de la Federación de Sociedades Gallegas y de Céltiga,(4) que son la obra más noble de los gallegos emigrados, en el sentido de dar a Galicia su liberación integral. Relatamos minuciosamente la evolución de nuestras sociedades federadas, en un sentido de izquierda y en un sentido cada vez más galleguista. Se entusiasmaba y nos acosaba con nuevas preguntas. Reaccionamos contra este “abuso” del que ya es nuestro amigo del alma y recordamos que somos nosotros los que debemos preguntar; que para eso somos periodistas. Iniciamos el contraataque:
–¿...?(5)
–Soy un gallego nuevo. Me resulta por igual antipática una Galicia de pandereta y de corrida de toros, como una Galicia lacrimosa, postrada, humillada ante sus verdugos. Quiero una Galicia viril, consciente de sus valores pasados y presentes, gozando plenamente en la Libertad y en el Trabajo.
–¿...?
–Así es. Esta admirable generación de artistas gallegos, que encabezan el gran Castelao –nuestro hermano mayor–, Cabanillas, Risco y otros, está inspirada en ese sentimiento galleguista. Hoy para ser verdaderamente artista gallego, hay que ser nacionalista gallego. No hay arte sin ideas de redención de Galicia.
–¿...?
–Un nacionalismo sin fronteras, capaz de contemplar todos los grandes problemas sociales, políticos y económicos y resolverlos de acuerdo con los postulados más atrevidos del socialismo(6).
–¿...?
–No hay incompatibilidad. El deseo de que cada pueblo desarrolle sus actividades de acuerdo con las características que la Historia, la Tradición, la Geografía y la Etnografía hizo peculiares; de que su arte, su idioma y su cultura adquieran pleno desarrollo, no puede ser combatido por ninguna ideología, mucho menos si ésta es amplia y tiene como base la Libertad.
–¿...?
–Hubo para ello motivos fundados. De los viejos partidos tradicionales, carlistas, conservadores y caciquiles de todo jaez, vinieron algunos hombres a nuestro movimiento que, por su parte, no tenían una orientación política definida. A excepción de la “Irmandade da Fala” de Coruña, hija del viejo republicanismo federal y del agrarismo rebelde de la “Solidaridad Gallega”, no se sabía bien adónde se iba. Hoy las cosas han cambiado fundamentalmente. El nacionalismo es esencialmente de izquierda y cualquier movimiento tendiente a la implantación de la República Federal Socialista en España, contará con los nacionalistas gallegos como soldados de avanzada(7). Tenemos los nacionalistas de hoy una gloriosa tradición revolucionaria en los viejos “Irmandiños” que no eran, como alguien dijo, instrumentos de unos nobles contra otros, sino organizaciones populares guardadoras de los derechos del pueblo y de los fueros de la vieja Nación Gallega y de un espíritu admirablemente revolucionario.
–¿...?
–Aparte de la resolución del Partido Socialista Obrero Español, tomada en 1919, sobre reconocimiento de las nacionalidades ibéricas, hay ya calificados militantes obreros y socialistas que miran con simpatía nuestro movimiento y algunos pertenecen a él en cuerpo y alma. Hay mucho que esperar de los socialistas nuevos, con una sensibilidad de este siglo, libres del bagaje enciclopedista de los socialistas del siglo pasado que prácticamente dejó de existir en 1914 cuando el socialismo tomó las armas, como el primer hijo de vecino(8). Además, últimamente tuvo lugar en Burdeos una conferencia Internacional Obrera y Socialista, donde los delegados españoles fueron invitados a presentar un informe sobre las “Irmandades”(9).
–¿...?
–¿La situación de España? ¿Y usted no la ve? Es una tranquilidad ficticia. Estamos sobre un volcán próximo a una erupción terrible. Vivimos aplastados bajo una mole que nos aniquila el cuerpo y el alma. Los que no tenemos bisagras en la espina dorsal y no hemos querido hacer del servilismo una profesión de fe...
Camilo examina las puertas por si alguien escucha desde la calle y sigue hablando. Sus palabras enérgicas, llenas de esperanza y de anhelos liberadores desentonan con su sayal blanco de sacerdote místico. Como ya es muy tarde, opta por enseñarme algunas cosas curiosas que forman parte de su colección gallega. Un estandarte guerrero con el escudo de Galicia, que flameó al frente de un batallón de guerrilleros gallegos en Puentedeume en la guerra napoleónica. Varias “bisarmas” antiquísimas pertenecientes, quizá, a alguna hueste “Irmandiña”. Unos “machados” simbólicos petrificados. Una Biblioteca gallega completísima. Afiches, cuadros, alegorías en los que aparece la estrella profética, la hoz tradicional, los lobos de cuentos petruciales y la Santa Compaña llevando en perpetua peregrinación el alma de un cacique rechazado del cielo y del infierno. Con un apretón de manos y un hasta mañana nos despedimos del artista rebelde.
Es media noche. Nuestros pasos, al dar sobre las piedras milenarias, resuenan como un eco bajo las arcadas, rompiendo el silencio que envuelve la vieja ciudad apostólica. Pensando en las palabras del buen Camilo, andando sin rumbo, aspirando el perfume de los valles vecinos, entramos por la Alameda y a poco de andar llegamos a “La Herradura”. Llevados quién sabe por mano de quién nos encontramos ante el mármol que perpetúa la memoria de Rosalía, la Inmensa Buena. Frente a él, en un banco, al reflejo tenue de la luz de un farol, mirando de cuando en cuando la santa efigie, ordenamos estas líneas. Al terminar, recién reparamos que al pie del monumento, hechas con mirtos, están estas palabras: “Viva Galicia”.

Compostela, agosto de 1926
RAMÓN SUÁREZ PICALLO




1. El Despertar Gallego, año V, n° 88, 28 de noviembre de 1926, Buenos Aires.
2. El Seminario de Estudos Galegos nace en Santiago de Compostela en 1923 y es desarticulado por el golpe fascista en 1936. Reúne a investigadores, catedráticos e intelectuales galleguistas de las más diversas ramas del saber y del arte, entre los que se destacan Castelao, Rafael Dieste, Alexandre Bóveda, Xosé Filgueira Valverde, Fermín Bouza Brey, Armando Cotarelo Valledor, Ramón Otero Pedrayo, Vicente Risco y otros. Sus trabajos abarcaron diversos estudios centrados en Galicia: historia, geografía, antropología, arqueología, filología, historia del arte, pedagogía, letras, ciencias naturales y otras disciplinas. Publicó la revista Arquivos y diversos volúmenes monográficos. Camilo Díaz Baliño es el responsable de la obra gráfica.
3. La Santa Compaña (o Compaña, Estántiga, Rolda y otros sinónimos) es una aparición colectiva de almas de muertos que recorren las aldeas por las noches. En el original impreso figura “Santa Campaña”, que puede ser error tipográfico.
4. Céltiga es una revista ilustrada que aparece en Buenos Aires entre 1924 y 1932. Sus responsables entre 1926 y 1930 eran Eduardo Blanco-Amor, Eliseo Pulpeiro y Ramón Suárez Picallo. Fue el eje del pensamiento galleguista posibilista, no separatista, en la emigración, y sus integrantes conformaron en cierta forma un bloque ideológico que ganó importancia dentro de la colectividad y sobre todo en la Federación de Sociedades Gallegas. Eran conocidos como “los céltigos”, epíteto con el que se calificaban a sí mismos en la revista.
5. Así figuran en el original todas las preguntas.
6. Obsérvense las coincidencias ideológicas entre Díaz Baliño y Suárez Picallo, al menos en la versión que éste nos ofrece de la entrevista.
7. La afirmación de Díaz Baliño (o de Suárez Picallo) es, por lo menos, excesivamente optimista. El grueso de las Irmandades da Fala tardó todavía muchos años en definirse por la República, y el ala católica y más derechista del Partido Galeguista recién rompió con esa agrupación en 1935, cuando Castelao y Bóveda se inclinan a un acuerdo con el Frente Popular.
8. Se refiere al apoyo dado por la socialdemocracia internacional (con pocas excepciones) a la guerra imperialista de 1914, cuando cada partido se alineó con su gobierno nacional. Sobre el reconocimiento del PSOE a las nacionalidades ibéricas, nuevamente se observa cierta ilusión optimista, que no se condice con las fuertes resistencias que las autonomías suscitaron y suscitan en el socialismo español.
9. No hemos encontrado ninguna referencia a la conferencia de la que habla Díaz Baliño.


Comentarios (0) - Categoría: RSP-Persoeiros (artistas) - Publicado o 28-11-2011 00:37
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VERBAS DE RAMÓN SUÁREZ PICALLO NO AGASALLO DO CONSELLO DE GALIZA A MARÍA CASARES
Pra ti, María Casares, nosa irmán en Galicia e no amor á Libertade, en homaxe a ti, en sinal de ademiración por ti tendeuse ista mesa. As persoas que a rodean, donas e cabaleiros, pertencen a ista Galicia Ideal que é Buenos Aires con trescentos mil galegos. Traballan todos e todas a prol das suas máis diversas institucións representativas. É dicir, traballan por Galicia e pola sua elevación cultural i espritual, e, tamén por reconquerir a sua libertade. Convocounas o Consello de Galiza, e somentes a premura do tempo impidíu que o número non sexa maior, xa que, o conxuro do teu nome ilustre, de non ser por eso, serían milleiros os que te rodearían ista noite.
A pesares da siñificación e da resoancia histórica do teu apellido na historia derradeira de Galicia, que nós valoramos, iste homaxe e somentes pra ti, María Casares, artista xenial na nobre arte teatral, istrumento precisoso de cultura e de emoción populares; e no que ocupas un posto de primeira entras primeiras do mundo. Porque vemos na tua groria e na eisaltación da tua persoa, a eisaltación i a grorificación da nosa Patria Galega. eisí, como vemos, continuada en ti, a continuidade de outras grandes mulleres nosas: a misericordia de Conceución Arenal, o lirismo de Rosalía, o senso crítico da Condesa i o valor heróico i arriscado da nosa veciña María Pita; valores femeninos da Nosa Galicia, Matriarcal e Maternal; é decir, terra de grandes mulleres, irmás destacadas da comunidade de heroinas homildes, sofridas e valerosas, que traballan a terra, crían ben aos seus fillos e, despois, rezan por eles cando andan percorrendo os camiños do mundo. De todas elas eres ti parigual, porque eres hoxe a máis extraordinaria muller galega do mundo.
Non importa que esteas en París, é sempre a capital de tódolos grandes espritos. Por eso ningún esprito superior se sinte estranxeiro en París. E menos ti, encarregada de ter relación permaente con Corneille e con Racine, con Balzac e con Víctor Hugo, dándolles carne, sangue e corazón, esprito ás súas criaturas de Arte.
Nós sabemos que envolvéndote, arrodeándote, dándoche hálito, azos e pulos, vai a sombra proteitora e benfatoira, de Galicia, a xeito de Musa e Fada. A lembranza de Rosalía e de Curros, a visión da Patria ben amada van alumeando, cubrindo de aureola e de lus os teus camiños. ¡Que eisí sexa sempre María Casares!
Pra que cando voltemos á Terra, en corpo físico ou en esprito impapábel, atopémoste a ti, ou ao teu nome grorificado por tódolos seus recunchos. Especialmente naqueles recunchos que che son máis amados. A Cruña, Monelos, Perillo, Montrove, Santa Cristina, Riazor, Bastiagueiro. Porque eisí, na groria do teu nome, atoparemos grorificada a Galicia.



Unión Gallega, outubro 1957.
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Persoeiros (artistas) - Publicado o 08-10-2011 10:43
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A MADONNA DE GIOTTO
Esta breve columna de RSP é froito dun novo paréntese -no ano 1951- no seu traballo periodístico, concluindo sua efímera columna “COSAS DE AYER”, para dar paso a unha nova sección, “¡BUENAS TARDES!”, de factura breve e miscelánea, donde se advirte un certo cansancio na escrita (según informa Edmundo Moure).



4 de junio de 1951
LA FERIA DEL MUNDO

LA MADONNA DEL NIÑO



Por Ramón Suárez Picallo

Esta obra magistral de la pintura renacentista pertenece al genio del Giotto, aquel maestro de todos los tiempos, que en su juventud fuera un modesto arriero.

En las campiñas de Italia, el Giotto reproducía los paisajes con trozos de carbón en los cueros secos de su ganado o con alguna piedra filuda en los paneles de las rocas. En estos menesteres de Florencia descubrieron su incomparable arte innato.

“La Madonna del niño”, que reproduce el grabado, fue pintada en las postrimerías del siglo XIII y para decorar el altar central de la Catedral de Florencia.

(Artigo publicado no xornal La Hora, en Santiago de Chile o día 4 de xuño de... 1951)
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Persoeiros (artistas) - Publicado o 04-06-2011 10:38
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SHIRLEY TEMPLE cumple 21 anos

Shirley Jane Temple (n. 23 de abril de 1928) é unha ex-diplomática estadounidense e antiga actriz infantil. Protagonizou máis de 40 películas de cine durante os anos trinta. "Ahora y siempre","La pequeña coronela", "La pequeña rebelde", "Heidi", "La pobre niña rica", "La mascota del regimiento", "La pequeña princesa","El mago de Oz"...
En 1949 (con motivo de cumplir 21 anos)RSP escribe sobre ela e, nese mesmo ano a famosa actriz tomará varias decisións importantes na súa vida. Decide por un lado deixar a sua carreira de actriz e divorciarse...


29 de abril de 1949

SHIRLEY TEMPLE

Por Ramón Suárez Picallo

Shirley Temple, que fuera en su día la niña más simpática y popular del mundo como actriz cinematográfica, acaba de cumplir 21 años de edad. Y, con tal motivo, ha recibido valiosísimos regalos de sus admiradores coetáneos, recordando sus danzas vacilantes de niña prodigio y sus canciones de muñeca balbuciente. Pero recibió aún otro regalo de mayor cuantía. Entró en posesión plena de su fortuna persona, ganada en el celuloide, ascendente a la fabulosa suma de cuatro millones de dólares contantes y sonantes.

Mas, quienes la hemos admirado, como a niña feliz, bella y graciosa, sin más preocupación que la de cantar y bailar, no podemos alegrarnos de su nueva condición de millonaria cuatro veces, a los veintiún años de edad. Menuda faena la suya al tener que ingeniarse ahora para gastar, a derechas y con provecho, tantísimo dinero. Y recordamos que Tomás Alva Edison y Abraham Lincoln, los más gloriosos e ilustres de sus paisanos, no tenían a esa edad, más fortuna que el día, la noche y el caudal de sus esperanzas…

(Artigo publicado no xornal La Hora, en Santiago de Chile o día 29 de abril de... 1949)
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Persoeiros (artistas) - Publicado o 29-04-2011 02:04
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LA MACARRONA (JUANA VARGAS)
Obituario de RSP adicado a "bailaora"Juana Vargas, "La Macarrona"(1860-1947)á quen seguramente viu bailar en Madrid en 1932 cando RSP era diputado.


17 de abril de 1947

JUANA, “LA MACARRONA"


Por Ramón Suárez Picallo

Acaba de fallecer en Sevilla, a los 87 años de edad, la decana del baile flamenco español, Juana Heredia, más conocida en el mundo del Arte y de la Gitanería, con el remoquete de “La Macarrona”.

De pura estirpe gitana –y creemos que Faraona de tribu– ofreció al mundo una versión auténtica de la típica, profunda, misteriosa, y desgarrada danza flamenca, que Manuel de Falla había de inmortalizar después en sus más famosas composiciones musicales.

“La Macarrona”, bailaba sólo para los suyos o para aquellos que eran amigos de los suyos. Lo hacia generosa y desinteresadamente, sin afanes teatrales, tal como ella, “sentía” el espíritu de la danza, que llevaba dentro de sí, a modo de karma y de ancestro.

Con relación de realizase la Exposición Universal de París, en 1889, un grupo de artistas españoles, que la conocían y estimaban, apoyados oficialmente por el Ministro de Instrucción Pública, lograron sacarla de su medio y llevarla a la capital de Francia. Se trataba –ya entonces- de ofrecer una réplica autorizada a la deplorable “españolada” que Francia conocía y cultivaba a través de “Carmen” y de otras parecidas falsificaciones, corregidas y aumentadas, por mercenarios y truhanes, que arrastraron por los escenarios del mundo, un falso pintoresquismo sobre lo andaluz y lo flamenco, y de rebote, lo español.

Juana bailó en París ante el asombro de artistas y críticos de toda Europa que descubrían, por vez primera, lo auténticamente flamenco. Actuó después en España en grandes teatros y se retiró a su mundo, cargada de carnes y de años. Pero, cuando llegaba a España un intelectual extranjero de categoría, la visitaba para rendirle homenaje. Ella pagaba la visita con una danza de las suyas. Se aseguraba que las magníficas páginas que dedicaba Waldo Frank, en su “España virgen”, a la danza y a la “bailaora”, se las inspiró “La Macarrona”, bailando para él una noche de primavera de la luminosa Andalucía. “La Macarrona” adoraba a Federico García Lorca, y el malogrado poeta granadino, tenía a su vez, por la Tepsícore gitana verdadera devoción. En 1932 ó 33, García Lorca, con Cipriano Rivas Cherif, organizaron en el gran Teatro Español de Madrid, una serie de fiestas del canto y de la Danza de todas las regiones de España, como parte del programa de divulgación artística y cultural del Gobierno Republicano. Alternaban en ellas, con igual decoro, lo popular y culto. La Fiesta Flamenca fue inolvidable. Participaron en ella: “La Macarrona”, traída especialmente, “La Argentinita” y “La Malena”, la más grande trilogía femenina de la danza Española de todos los tiempos, con cien parejas que iban desde niños de 14 años hasta la decana, que tenía a la sazón 73.

Verla personalmente, fea, obesa y vieja, no animaba, en verdad, a ir a la fiesta. Pero el milagro, la maravilla y el sortilegio, se produjeron cuando la anciana, vestida con los colorines de faraona –reina calé con sangre reyes en la palma de la mano- se plantó en el escenario y trazó con brazos y pies un cañamazo de jeroglíficos rítmicos y alados. Desapareció, por arte de magia, la figura física y apareció ante los ojos de los espectadores el poema eterno de la gracia. Posiblemente no había bailado mejor en toda su vida, con más alma, con más brujería y con más ahincado anhelo de volcarse entera. Fue ésta, que nosotros sepamos, su última actuación en público. Ella lo sabía también, y de ahí que su danza estremecida y estremecente , estuviera oscilando entre la vida y la muerte. Un resumen coreográfico de todas sus danzas anteriores y una despedida.

En privado, aún bailó otra vez. Cuando supo la muerte de García Lorca, organizó en secreto un funeral a su memoria, de acuerdo con el milenario ritual que los gitanos consagran a sus reyes y a sus príncipes. Quienes contemplaron la impresionante ceremonia, declararon que el autor del “Romancero Gitano”, tenía derecho a la eternidad y la gloriosa oficiante a compartir con él la gloria de los siglos.

Con la muerte de Juana Heredia, desaparece una venerable reliquia de la España que, cuando no tenía otros medios de expresión, ora, protesta y blasfema, bailando y cantando.


(Artigo publicado no xornal La Hora, en Santiago de Chile o día 17 de abril de ... 1947)


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Comentarios (1) - Categoría: RSP-Persoeiros (artistas) - Publicado o 17-04-2011 23:48
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