A. C. Irmáns Suárez Picallo - Sada


Este blogue nace co obxecto de difundir a actividade da A. C. Irmáns Suárez Picallo, así como de recuperar e por a disposición do público diversos materiais de interese sobre o noso pasado,ao tempo que damos a coñecer os artigos escritos por Ramón Suárez Picallo e outros autores sadenses.
Estruturamos o blogue en varias seccións, nas que terán cabida noticias de actualidade sobre as nosas actuacións, artigos, textos históricos, fotografías...


Visitas (desde o 05/08/2010)





Únete a nós!
comisionsuarezpicallo@gmail.com
 CATEGORÍAS
 GALERÍAS FOTOGRÁFICAS
 RECOMENDADOS
 BUSCADOR
 BUSCAR BLOGUES GALEGOS
 ARQUIVO
 ANTERIORES
 DESTACADOS

RAÚL MORALES BELTRAMÍ (político chileno)
Raúl Morales Beltramí (1906-1946) foi un político e médico chileno, primer ministro do Interior no goberno de Juan Antonio Ríos e alcazou sona por tratar a sífilis. Exerceu a mediciña en varias ciudades e tamén na capital Santiago de Chile donde foi director do periódico La Hora, no que colaboraba RSP...



25 de octubre de 1942

ARTE Y AUTORIDAD


Por Ramón Suárez Picallo

Los gremios artísticos de Chile, tendieron ayer mesa y manteles de honras al doctor Raúl Morales Beltramí, Ministro del Interior de la República. Las gentes vulgares, educadas políticamente en viejas escuelas, difícilmente se explicaron el suceso. Para ellas, devotas de la idea del Estado-gendarme, el Ministro del Interior de cualquier país, no es otra cosa que el Jefe Supremo de la gendarmería, encargado de imponer el orden y la autoridad con el “palo y tente tieso”, sin la menor relación con los problemas del Arte y del Espíritu.

Por Fortuna, la Democracia moderna enterró aquella idea de gobernar con autoridad: la autoridad, para la Democracia, dimana de actos de fuerza más o menos enérgicos; es más bien la resultante de una ética y de una estética y, por lo tanto, el Arte; el arte dificilísimo de hacer cumplir a los demás normas de conducta que el gobernante se impuso primero a sí mismo. De este arte, de este nuevo estilo de gobernar con autoridad –su estilo es la más personal y subjetiva de las artes– es un cultor magnífico el doctor Raúl Morales Beltramí. En tal carácter puede concurrir a reuniones de toda clase de artistas, sin desmerecer entre los mejores. En este orden tiene otro mérito: el de ser creador de ese estilo. A nuestro juicio es ése –o debía ser por lo menos– el significado del homenaje que los artistas chilenos le tributaron ayer. Homenaje, por lo menos, muy oportuno porque se le ofreció en momentos en que contra el joven Ministro se concitan, la envidia la murmuración, la impotencia de los que se van y no tienen la elegancia de saber estar con los que los que vienen. Los viejos de todas las vejeces, reprochan su juventud magnífica; los prácticos en todas las malas costumbres políticas, no conciben su lealtad; los que hicieron de la política una profesión se asombran que siendo médico pueda ser buen político; los que confunden la patria con el patrimonio se sienten incómodos porque él estima a la patria por encima de todos los patrimonios. Fue por eso, muy oportuno el homenaje que le tributaron gentes que viven del arte y para el arte, dedicados a embellecer y hacer agradable la vida del prójimo; noble tarea en que también, desde su esfera de acción, está empeñado el doctor Raúl Morales Beltrami, aprendida cuando se dedicaba a librar del dolor físico a sus semejantes.

Bien hicieron, pues, los artistas, en tender mesa y manteles en honor del doctor Morales Beltramí, auténtica revelación política de estos últimos tiempos, como cultor del difícil arte de gobernar con estilo nuevo, imponiendo autoridad sin recurrir al “palo y tente tieso” con que gobernaba el Estado-gendarme; imponiéndola con una línea ética y estética que él es el primero en seguir con la consecuencia de un precursor y la emoción de un artista.

Autoridad, Política y Arte, se complementaban ya en los tiempos de Aristóteles. Si alguna vez fueron incompatibles, se debía a que los gobernantes olvidaron que la política es el arte de gobernar a los pueblos, ordenando las ideas y las cosas, hacia una finalidad de bien común.
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Persoeiros (políticos) - Publicado o 25-10-2015 00:42
# Ligazón permanente a este artigo
Martín Borman
29 de abril de 1947

REINA DESPUÉS DE MORIR


Por Ramón Suárez Picallo


El título es de una obra clásica española en la que se habla en sonoros versos de doña Inés de Castro, noble dama gallega que llegó a ser Reina de Portugal, después de su muerte y recibió todos los honores inherentes a tan alta jerarquía. Pero nuestro comentario, de hoy no se refiere a personas de tanto pro. Nos referimos a Martín Borman, el heredero político de Hitler, “in articulo mortis” y, su causa -habiente criminal de los primeros, en la segunda guerra mundial, ausente del Tribunal de Nurenberg.

¿Ha muerto Martín Borman? Así fue declarado en todo el mundo, sobre la base de supuestos testigos presenciales de su muerte. Lo mismo que Hitler y su amiga Eva Braun, en los últimos momentos de la existencia trágica del Tercer Reich. Mas, en el fondo, queda una duda, especialmente entre los ingleses, que en materia de certificar defunciones, no se conforman si no ven con sus propios ojos el cadáver del occiso, “muerto y bien muerto”, de ahí que los ojos sutiles del Intelligence Service y de Scotland Yard, sigan a lo ancho y a lo largo del mundo, buscando a los muertos. Por lo que toca a Martín Borman, dos inspectores de los que inmortalizó Edgar Wallace en sus deliciosas novelas policíacas, andan por el viejo Egipto en su busca y captura, tras una pista de consta de tres hipótesis:

1.- Pudo llegar al Egipto.

2.- Estaría en el Egipto.

3.- Piensa ir al Egipto.

O, como dirían los sapientes doctores de “El Rey que rabió”, después del examen del can sospechoso; bien pudo estar rabioso o no lo pudo estar.

Mientras tanto, los detectives de “Scotland”, de acuerdo con sus colegas egipcios, han armado en la tierra de Cleopatra un enredo mayor que el que armaron, en su día Julio César y Marco Antonio. Han interferido los caminos, los aeródromos y hasta las inciertas rutas del desierto con una estrecha vigilancia; dieron batidas nocturnas y diurnas en todos los hoteles, mesones, fondas y paradores del país, examinando a los pasajeros y huéspedes, y hasta metieron sus hocicos en las casas de recreo, honestas y deshonestas, de la vieja Alejandría. Y Martín Borman sin aparecer, “reinando después de morir”. A lo mejor está en las mismísima Ciudad de Londres, junto con Hitler, gestionando un empleo en Scotland Yard.

¡Cosas más difíciles se han visto y se verán!
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Persoeiros (políticos) - Publicado o 29-04-2015 23:29
# Ligazón permanente a este artigo
Inés Enríquez Frödden
Inés Enríquez Frödden (1913 — 1998) avogada e política chilena. Foi a primeira muller en chegar ao parlamento e asumiu os cargos de intendenta e deputada, en 1950 e 1951.

20 de marzo de 1951
COSAS DE AYER

NUEVAMENTE UNA MUJER


El devenir histórico ha demostrado siempre que cuando la desmoralización cunde en las colectividades, aparece una mujer como una mística salvadora y como emblema de triunfo.

En la época en que Francia se sentía derrotada, con sus ejércitos pletóricos de deserciones, surge Juana de Arco y con ella el fervor y el patriotismo por todo un pueblo.

También en Egipto hace cuatro mil años, en que la decadencia de Menfis amenazaba terminar con la civilización del Nilo, se hizo presente una hija del Faraón, la princesa Hacheptsut, que despertó entusiasmo entre sus súbditos y reinó para salvar la más potente cultura levantada sobre la tierra.

Fue una mujer la que hizo posible la expedición que dio nacimiento y vida a nuestro país. El viaje de Almagro despertó dolor y pesimismo, pues las regiones del Nuevo Extremo no mostraron sus riquezas al anciano don Diego. Nadie quería intentar nuevamente la pavorosa empresa y era imposible reclutar hombres para una travesía, habida la cuenta de tantos padecimientos. Sin embargo doña Inés de Suárez, inseparable compañera de don Pedro de Valdivia, supo ayudar y presidir ella misma la conquista llevando aliento y esperanza a cada uno de los soldados.

Nadie puede negar la influencia moral y afectiva de doña Javiera Carrera, de doña Paula Jaraquemada y de otras damas chilenas que supieron proteger y guiar a los patriotas en los amargos días de la Reconquista.

No es extraño, entonces que el triunfo de la señora Inés Enríquez sea una consecuencia lógica dentro de la entidad política a que pertenece, y más que nada dentro de toda la izquierda.

Cuando el confusionismo partidista ha hecho olvidar la trayectoria democrática del país; cuando se ha empezado a dudar de esas posibilidades electorales que iniciaran una nueva era el año 1938, ha surgido también una mujer que devolverá a los corazones el optimismo perdido.


(Artigo publicado no xornal La Hora o 21 de marzo de...1951)
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Persoeiros (políticos) - Publicado o 21-03-2015 01:51
# Ligazón permanente a este artigo
ANTONIO MAURA Y MONTANER
Cúmplense 89 anos do pasamento de Antonio Maura presidente do Goberno en diferentes ocasións durante o reinado de Alfonso XIII.
RSP escribiu este artigo en 1943 lembrando o 18 aniversario da sua morte.




13 de diciembre de 1943



DON ANTONIO MAURA Y MONTANER



Por Ramón Suárez Picallo

En la primera década de este siglo, comenzó el socialismo español a tener gran prestigio y relieve entre las masas obreras, a pesar de su aparente carácter de grupo minoritario en el concierto de los partidos políticos españoles. Buena parte de la estimación popular por el socialismo debíase a su Jefe, Pablo Iglesias vida ejemplar, conducta intachable y austeridad franciscana. Por aquel entonces, una revista o periódico de “lance y chantaje” y de callanesco origen, llamado “El Dominio Negro”, lanzó contra el jefe socialista una especie injuriosa y calumniosa. Se le acusaba de viajar en primera clase y pasarse a ala tercera, cuando llegaba a los pueblos donde le esperaban sus adeptos. Se inventó un lujoso e impresionante gabán de pieles, que Iglesias cambiaba, por uno modesto y raído, cuando asistía a los mítines obreros. Y aún se inventaron más cosas, para desprestigiar al líder popularísimo, cuya causa comenzaba a asustar a las clases reaccionarias.

Se le quiso dar a la campaña contra Iglesias el carácter de un escándalo nacional. Juan Meliná, discípulo muy dilecto, hijo espiritual de Iglesias, dirigía “Vida Socialista”, de Madrid, donde colaboraban varios intelectuales de izquierda de gran fuste y prestigio y muchos de los cuales fueron más tarde altos valores de las Artes, las Letras y el profesorado español. “Vida Socialista” abrió una encuesta sobre Pablo Iglesias, entre los diversos sectores de la opinión española. Opinaron sobre el líder socialista, elogiando y admirando su vida, entre otros cien escritores, políticos, profesores, etc., don ramón Vásquez de Mella, jefe de los carlistas y gran orador; la Condesa de Pardo Bazán, novelista y grande de España; don Francisco de Asís Cambó, millonario y jefe político catalanista; varios jefes republicanos y liberales y líderes anarquistas y demás.

Entre los opinantes, se contó don Antonio Maura y Montaner, jefe conservador, monárquico y católico, que tenía a Iglesias por el más irreconciliable y peligroso adversario. Maura hizo el más cumplido elogio del jefe socialista: “Es el opositor de mayor jerarquía moral y espiritual, que haya tenido nunca ningún Gobierno español. Es, por lo tanto, el adversario por el que siento mayor respeto. Más que un jefe político, Pablo Iglesias es el apóstol de una causa, nacido para conductor de pueblos”.

Tales, más o menos, las palabras del líder conservador, refiriéndose al líder socialista. Palabras bien expresivas de tolerancia, de respeto y de caballerosidad política, que hoy sonarían a lengua extraña, pronunciadas entre adversarios.


DOS ESPAÑAS

Y como si en ello hubiese algo de signo y de sortilegio, los jefes de las dos Españas, que dirimían un gran pleito histórico, murieron pocas horas uno después del otro. Efectivamente cuando todo Madrid volvía del entierro de Pablo Iglesias, se propaló la noticia. Don Antonio Maura y Montaner, el jefe máximo del otro bando político había muerto de repente. Estaba retirado de toda actividad y mataba sus horas pintando paisajes, en compañía de un conde amigo que lo tenía en su casa. De regreso de un paseo, al subir las escaleras de la casa del conde, cayó muerto, como fulminado. El mismo se tenía por muy viejo. Cuando Primo de Rivera le pidió que colaborase con su Dictadura, Maura le contestó:

-“Mi general, soy demasiado viejo para ser sargento”.

Debutó en política en las postrimerías del pasado siglo, en el apacible ambiente de los partidos turnantes, después de la restauración de Alfonso XII. Era conservador, pero dijo tales cosas que no lo parecía. Propugnaba por la autonomía de Cuba, cuando los demás de su bando gritaban: “el último hombre y la última peseta”. Quería hacer “la Revolución desde arriba”, antes que las masas la hicieran desde abajo. Hablaba de la pureza del sufragio, y, en unas elecciones dirigidas por él, fue elegido medio centenar de diputados republicanos. Un día, después de sus primeras intervenciones parlamentarias, su padrino político, que era también su pariente muy próximo, le preguntó a un alto personaje de su partido.

-¿Qué le parece el futuro jefe conservador?

-Me parece –contestó el otro– un caballo loco en una cacharrería.

Abogado ilustre, orador magnífico, conservador a la inglesa, y monárquico vertical, no confundía la institución monárquica con la persona que, le encarnaba, y que, por lo demás, no lo estimaba poco ni mucho. Fue Ministro de varias carteras, y presidente del Consejo en horas muy duras. Él, para su desgracia, puso el “cúmplase” a la sentencia que condenaba a muerte a Francisco Ferrer y Guardia maestro y fundador de la Escuela Moderna, después de la “Semana trágica” de Barcelona.


DOS GRITOS

Poco después, España entera, se partió en dos gritos, los cuales dos, acreditaban su enorme personalidad:

-¡Maura, sí!

-¡Maura, no!

¡La España eterna de las afirmaciones rotundas, y de las negaciones totales! Curiosa cosa: la República tuvo servidores pertenecientes a los dos gritos, sirviéndola los dos con igual lealtad y con parejos talentos. Y un hijo suyo, don Miguel Maura, fue Ministro de Gobernación del primer Gobierno republicano.

Sin duda alguna, fue don Antonio Maura y Montaner –aparte de sus ideas monárquicas y conservadoras– el más inteligente, el más culto, y no de los más honestos políticos monárquicos de la Restauración. Por eso, raras veces, fue persona grata en el Palacio de Oriente. Se le llamaba sólo cuando sus servicios eran absolutamente indispensables. El finado monarca, que entre sus malas y buenas costumbres, tenía la de tratar de “tú” a todo el mundo, incluso a quienes por la edad y el saber podían ser sus abuelos, jamás tuteó a don Antonio Maura. Alguien le preguntó una vez porque el Rey hacía con el esa cortés excepción. La respuesta de Maura, lo definía de cuerpo entero.

-Porque yo –contestó Maura– cuando voy a Palacio visto la levita del caballero y no la librea del lacayo.

Así era don Antonio Maura, nacido en Palma de Mallorca y muerto en Madrid el 12 de diciembre de 1925; representante de una España que se fue para no volver más nunca. Por muchas razones; entre otras porque, con don Antonio Maura, ha muerto el último de sus personeros, con autoridad con talento y con jerarquía moral.
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Persoeiros (políticos) - Publicado o 13-12-2014 00:18
# Ligazón permanente a este artigo
LOS POLÍTICOS Y SU TIERRA
8 de diciembre de 1942

EL HOMBRE Y SU TIERRA


Por Ramón Suárez Picallo

Perduran aún y perdurarán por mucho tiempo en todos los ámbitos de la República, las resonancias del magnífico discurso pronunciado por su Excelencia el Presidente, en la ciudad de Concepción. Las resonancias del discurso, y el eco de los fervorosos aplausos tributados a su autor. Y es natural que así sea, porque pocas veces en una pieza oratoria, pronunciada por un jefe de Estado, han salido tan bien conjugadas las ideas de gobierno, y los altos propósitos políticos, con la emoción cordial y humana de quien las ha emitido.

¿Y sabe el lector por qué? Porque el Excelentísimo señor don Juan Antonio Ríos, habló en su tierra, sobre su tierra, frente a los amados paisajes de su mocedad y ante personas que lo vieron crecer, física y espiritualmente. Y no hay, para un hombre que conserve puras las fuentes interiores de la sensibilidad, como las conserva el Presidente de Chile, emoción igual a esa; la de hablar, desde la máxima altura a que puede aspirar un ciudadano, a las gentes con las que se vivió la vida sencilla, del estudio, del trabajo, del amor y de la lucha; la voz deja de ser engolada y ritual, para adquirir los cálidos matices de la entera sinceridad, de las confidencias y de las preocupaciones más íntimas. Y el hombre, en tal circunstancia, sin olvidar su jerarquía social y pública, destaca su primera condición de un ser con ternuras y sentimientos, y sale a flor de labios lo más noble de su humanidad.

David Lloyd George, el gran jefe liberal inglés, en los momentos más decisivos de su vida, solía irse a su país de Gales y, en lengua galense, contaba a sus rudos mineros sus planes y sus inquietudes; Clemenceau, hacía lo mismo, ante los campesinos de su pueblo vendeano; lo hacía también Eduardo Herriot, en algún sencillo ateneo, sostenido por los obreros y obreras de las sederías de Lyon. Y don Manuel Azaña, en los días más adolecidos de él y de su España, quiso hablar ante sus viejos castellanos de Alcalá de Henares. Y lo hizo, como nunca lo hiciera en su vida y eso que siempre lo hacía maravillosamente. Y el grande Abraham Lincoln, definió para siempre su obra inmortal, frente a la casa de Correos donde fuera modesta empleado. Es el hombre frente a su tierra, afincando bien los pies sobre ella, para que las ideas y los pensamientos, maduros y logrados, por impulsión, se eleven más altos.

Por eso, Su Excelencia, al iniciar su conmovida oración, de hombre y de Estadista, evocó con ternura filial, cuanto de aquello su tierra le había dado, y cuánto quiere darle él ahora a ella. Y al conjuro de la evocación, salieron las ideas medulares de su gran discurso político, tembloroso de sinceridad y alumbradas de sol por su claridad mediriana.

Cada hombre –decía Amiel-, es hijo de su paisaje. Y cada paisaje es un estado de ánimo. El discurso del señor Presidente en Concepción es, espiritualmente, hijo de uno de sus mejores estados ánimo. Aquel que le inspiró el reencuentro con su viejo, paisaje familiar al que guarda fidelidad devotísima. De ahí su profundidad y su calor humano, bien correspondido por el país, que sigue, y seguirá por mucho tiempo, escuchando sus ecos y brindándole su aplauso cordial; y lo que es aún más importante guardando y cumpliendo, lo que en el discurso se manda guardar y cumplir.


(Artigo publicado no xornal La Hora, en Santiago de Chile, tal día como hoxe pero de... 1942)
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Persoeiros (políticos) - Publicado o 08-12-2014 12:30
# Ligazón permanente a este artigo
LA DEMOCRACIA Y LOS POLITICOS EN 1942

Raúl Morales Beltramí, foi Ministro do Interior en Chile nos anos 1942-1943 e sacou adiante a Lei de Seguridade Interior,que permitiu reorganizar os cargos públicos e reducir a presencia do presidente nas intervencións fiscais,entre outras novas.
RSP fai un encendido eloxio do discurso do citado político e do verdadeiro sentido da democracia...



3 de diciembre de 1942

PARA ILUSIONES


Por Ramón Suárez Picallo

Hemos leído, releído y vuelto a releer el discurso del Ministro del Interior, doctor Raúl Morales Beltramí, ante la Cámara de Diputados, defendiendo el Proyecto de Ley del Ejecutivo sobre Seguridad Interior del Estado. Y afirmamos, ante su contenido y su continente, que es una pieza con difícil parigual en la oratoria política de América de estos últimos años. Así. Ni más ni menos.

Ya era hora de decir, con autoridad y con resonancia, las cosas que dijo el Ministro, sobre la Democracia, sus deberes, sus derechos y sus responsabilidades: sus errores de procedimiento –que deben corregirse- y sus virtudes ideales -que deben defenderse-. La Democracia no es un sistema de irresponsabilidad moral y política, ni un régimen seráfico, defendido por la gracia divina. Es una manera humana de vivir y convivir, en la que guardan relación estrecha los derechos, los deberes y los sacrificios. La Democracia vive una hora crítica y decisiva. Tiene que defenderse de terribles enemigos, de afuera y de adentro. Los de afuera son conocidos; los de dentro se confunden, a veces con los amigos. La Demagogia, por ejemplo, suele parecerse a la libertad. Todas estas cosas, en síntesis, vino a decir el Ministro. ¡Y cómo lo dijo!: Llamándole al pan, pan y al vino, vino. Hizo además, un alarde impresionante de buen sentido. Aconsejo escarmentar en cabeza ajena, poniendo de relieve dolorosas experiencias. Sobre este particular, hizo alusiones que causaron sensación. Citó hechos sistemáticamente olvidados y ocultados por muchos demócratas, con la conciencia cargada de remordimientos. Por eso sus citas causaron sensación allí donde tenían que causarla.

Para alusiones, habíamos dicho y en las alusiones estamos. Aquélla en que el doctor Raúl Morales Beltramí recuerda su oficio de periodista y las enseñanzas –bien aprovechadas en verdad- que el oficio le brindó. La agudeza para narrar y enjuiciar hechos, la agilidad mental en la polémica, la emoción humana del suceso menudo o del gran acontecimiento, suelen aprenderse entre la barahunda de una redacción, cuando quien está allí tiene vocación y talento.

Por algo Mr. Arístides Briand, que sabía mucho de lo uno y de lo otro, afirmaba que el político perfecto es aquél capaz de escribir sobre lo que habla y hablar sobre lo que escribe, que es lo que hacemos mal o bien, los periodistas. Muy bien, las dos cosas por lo que toca al Dr. Morales Beltramí. ¡Y eso que tiene “surmenage”! Cómo será cuando regrese de su viaje de descanso –bien merecido por cierto- descansado y tonificado por las olas marinas y los libres vientos del mundo. Vendrá “hecho un brazo de mar”, como se dice entre navegantes. ¡Para disgusto y amargura de los criticones que no creen en la juventud al servicio de la Democracia y menos, cuando esa juventud hizo periodismo y lo proclama con orgullo cuando hace Gobierno!

(Artigo publicado no xornal chileno La Hora, tal día como hoxe pero de...1942)
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Persoeiros (políticos) - Publicado o 03-12-2014 01:28
# Ligazón permanente a este artigo
MONARCAS OLVIDADOS
19 de noviembre de 1942

MONARCAS OLVIDADOS


Por Ramón Suárez Picallo

Es muy difícil, mantener a flote en nuestros tiempos vertiginosos, nombres de personajes que otrora hicieron noticia. Sabios, políticos y literatos de fama mundial, viven en el ostracismo, olvidados de sus contemporáneos, en el retiro vigilado o en el exilio forzoso. Hay también, en esta situación algunos monarcas, tronados unos y otros destronados. Sólo de cuando en cuando son mencionados sus nombres, relacionados con menesteres y problemas ajenos totalmente al gobierno de sus súbditos.

¿Sabe alguien dónde está, ni qué hace por ejemplo, el Rey Zogú de Albania? Gobernó despóticamente su reino; se hizo amigo del fascismo italiano, al que cedió buena parte de su soberanía, y, una mañana, sus amigos fascistas invadieron Albania, y el Rey salió pitando con sus familiares, sin que se haya vuelto a tener noticias de él.

Días pasados se celebró en Santiago, una ceremonia religiosa por la ventura personal de Leopoldo de Coburgo, Rey de los belgas, del que tampoco se tienen noticias, desde que pasó a ser obscuro prisionero de guerra de los invasores de su pequeña gran patria. Antes de ser invadida Bélgica, el Rey Leopoldo hizo gestos amistosos al nacional-socialismo; cuando Europa habló de defenderse, -y algunos de sus pueblos se defendían con uñas y dientes-, el hijo de Alberto, el inolvidable Rey popular y caballero, habló de neutralidad a todo trance y obstaculizó cuanto pudo la obra de los que hablaban de defensa nacional. Vino la guerra y Leopoldo, al frente de sus ejércitos, realizó un acto que no está aún calificado: no se sabe si fue traición, cobardía o sacrificio. En su día lo dirá la Historia, pero mientras tanto, el Rey de los belgas vive en la soledad y en el cautiverio.

Del otro, que forma con los dos anteriores la desagradable trilogía, se publicaron noticias ayer: Trátase del insigne perdulario Carol de Rumania aventurero tronado, y traidor a lo humano y lo divino. Después de una vida escasamente ejemplar, recuperó el trono e hizo de su país un “pandemonium”; mostró amistad a cuantos podían serle útiles, y luego los traicionó a todos. Un día iban por él y salió cargado de riquezas. En un país de tránsito armó una zapatiesta diplomática, por causa de unos perritos predilectos de la mujer que lo acompaña, y que no es ciertamente, la Reina de Rumania, mientras en su país, sus amigos de la víspera realizaban una gigantesca matanza humana. Llegó a esta América, confiada y abierta, y quizo ser líder de los rumanos libres. Ahora, se sabe por qué Carol quería manejar –junto con la señora de los perritos -, unos millones rumanos congelados en Estados Unidos. No le hicieron caso, naturalmente, ni se lo harán. Porque hay una providencia histórica que da a cada cual –hombres y pueblos-, aquello que cada cual merece. Por eso hay en el mundo monarcas olvidados y algunos despreciados.

(Artigo publicado no xornal La Hora, en Santiago de Chile, tal día como hoxe pero de... 1942)
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Persoeiros (políticos) - Publicado o 19-11-2014 01:51
# Ligazón permanente a este artigo
Don Juan de Borbón y Gil Robles
Desde a renuncia de Afonso XIII como xefe da Casa Real española o 15 de xaneiro de 1941, Juan foi o pretendente ao trono de España e encabezou a defensa da causa monárquica contra a ditadura de Franco, ligando o proxecto de restauración da monarquía a unha concepción política liberal e democrática (Manifesto aos españois, 1945), liderando parte da oposición ao franquismo. En 1946 instalouse en Estoril, Portugal coa súa familia e desde alí, asesorado por un consello privado, do que formou parte José Mª Gil Robles, despregou un paciente labor diplomático en favor da súa propia causa.
RSP, dende o exilio, opina sobre a cuestión.


25 de octubre de 1947

DON JUAN Y DON JOSÉ MARÍA


Por Ramón Suárez Picallo

Don Juan de Borbón, Habsburgo-Lorena y Battenberg, hijo tercero del ex Rey de España, Alfonso XIII, tiene muchísima gana de ocupar el trono de sus mayores derribado por unas elecciones municipales, celebradas el 12 de abril de 1931 y de las cuales devino la proclamación de la República Española. Desde aquel día, aciago para su familia, los miembros de la Casa Real, no cejaron un solo instante para recuperar la posición perdida mientras los que fueran sus amigos y partidarios, se avenían con el nuevo régimen y lo servían, a su modo, sin reconocerlo pero acatándolo.

Entre estos últimos, figuró don José María Gil Robles, Catedrático de Derecho Político de la Universidad de Salamanca, Diputado en los tres períodos parlamentarios de la República, y en uno de ellos gobernante - 1933-1935, llamado “bienio negro”, en el que compartió el Poder con don Alejandro Lerroux- durante el cual, desde el Ministerio de la Guerra ayudó a preparar la insurrección de 1936 cuya iniciación ordenó desde el Parlamento republicano, el mismo día de la muerte de Calvo Sotelo, mediante unas palabras bíblicas, que eran la clave del levantamiento, convenido desde hacía mucho tiempo.

El señor Gil Robles representaba, entonces, todas las fuerzas derechistas españolas en el orden religioso, en el orden económico y en el orden político frente al propio Calvo Sotelo, monárquico vertical por el que Gil Robles tenía pública y notoria antipatía. El profesor de Salamanca, sofista sutil, hábil y buen servidor de la reacción española, encabezada entonces por La Compañía de Jesús, definió su posición hablando en las Cortes Constituyentes en los siguientes términos: “La corona española ha caído, pero la Cruz que le servía de término superior, es recogida por nosotros con corona o sin ella”. Se refería a su poderoso grupo político denominado “Ceda” –sigla de la Confederación Española de Derechas Autónomas” como jefe del cual actuó dentro de la República; perdió las elecciones de 1931, ganó las de 1933 y perdió después las de 1936.

Al perderlas, en el mes de febrero, se dedicó en cuerpo y alma a provocar la Guerra civil; le propuso al jefe del Gobierno – a la sazón don Manuel Portela Valladares- que no entregase el poder a los vencedores, que proclamase la Ley Marcial y que disolviese el Congreso antes de reunirse. Cuatro horas después, el General Franco le hacía a Portela la misma proposición, en nombre del ejército; el Premier no les hizo caso y entregó el Poder a quienes lo habían ganado en las urnas en memorable jornada electoral, aún siendo como eran sus adversarios políticos. La guerra civil quedó proclamada en aquel mismo instante a la espera tan sólo del grito: “a las armas”. Lo dio Gil Robles en la ocasión antes mencionada y la lucha comenzó con los resultados conocidos.


COMPUERTA AL MAR

El señor Gil Robles creía que la insurrección había de ser hecha a la medida de su partido y de los intereses que él representaba: protección al latifundio semifeudal, monarquía “ponderada y ecuánime” y otras cosas más, que no entraban en el Programa desaforado del “nacional sindicalismo” de Falange Española, revolucionaria al revés. Gil Robles, después de una histórica entrevista con Franco, salió para el exilio como si fuese un “rojo distinguido”. La prensa franquista, no le escatimó epítetos ni injurias. Lo puso como a chupa de dómine.

En el destierro se encontró con el Pretendiente al trono, el que a su vez no había sido mejor tratado que él por el dictador en ciernes. En efecto, don Juan de Borbón, había sido rotundamente rechazado, después de vestirse de falangista, como soldado raso del “movimiento salvador”. El generalísimo, ya tenía, sin duda, a la sazón, sus “ideas” sobre el reino del que quería ser jefe. Y se dijo lo mismo que dice ahora: “Principitos a mí…. Y a estas horas. Yo los hago y los deshago, y, como hay tantos, elijo el que quiero. Porque no se le pueden poner compuertas al mar desbordado de una guerra civil”.

Don Juan y don José María se pusieron de acuerdo para “convencer” a Franco; y para combatirlo después de no haberse querido convencer de que debe irse del Gobierno. Franco proclamó su propio reino sin don Juan y sin Gil Robles, y ahí está en él, tan campante y pimpante, dispuesto a todo, menos a llevarles el apunte a los dos desprestigiados capistotes de una España que no volverá nunca más.

Últimamente, un sector de los monárquicos –el llamado constitucionalista y liberal- inició gestiones con algunos grupos republicanos, entre los que se cuenta el Partido Socialista Obrero Español, que dirige don Indalecio Prieto, para llegar a un acuerdo tendiente a derribar a Franco, substituyéndolo por un Gobierno provisional que convoque a las elecciones para que el pueblo decida qué régimen desea. En estos trapicheos, intervinieron, bajo la amable vigilancia del Foreign Office, Indalecio Prieto y José María Gil Robles, los que, según noticias cablegráficas que tenemos a la vista, habrían llegado a un principio de entendimiento para el logro del objetivo principal, consistente en decirle al Generalísimo: “Váyase usted con Dios y déjenos a nosotros en paz o en guerra”.

Mas hétenos aquí que don Juan de Borbón, a quien suponíamos representado él y sus pretensiones por Gil Robles, ha declarado que no hay tal cosa; que los dos líderes obraron por su cuenta y riesgo; y que la corona de España no vendrá a su cabeza por tales caminos. Por cuales otros puedan venirle es cosa que nosotros no sabemos, a pesar de nuestros medios de información.

¿Es que han dejado de entenderse don Juan y don José María? Allá se las entienden ellos. Mientras tanto, España y los pueblos que la integran, siguen su ruta por caminos propios, que no son ni los de Juan ni los de José. Son los caminos de España.


(Artigo publicado no xornal La Hora, en Santiago de Chile, tal día como hoxe pero de...1947)
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Persoeiros (políticos) - Publicado o 25-10-2014 13:54
# Ligazón permanente a este artigo
EL OSTRACISMO
24 de octubre de 1942

EL OSTRACISMO, CASTIGO A LA VIRTUD


Por Ramón Suárez Picallo

La efemérides centenaria de O’Higgins -¡loada sea por siempre su memoria!– trae el triste recuerdo de que el Padre de la Patria chilena, al igual que San Martín, y los padres, forjadores y reformadores de otras patrias, murieron en el ostracismo, forzado o voluntario. Sólo aquellos que amando fervorosamente a su patria y habiéndola servido, como ellos la sirvieron tuvieron un día que trasponer sus linderos hacia el exilio, saben lo que eso significa y son capaces de valorar, en toda su magnitud, la grandeza moral de quienes se aplicaron a sí mismos el terrible castigo para servir a la paz civil y política de sus países. Vivir y morir, voluntariamente, lejos de la Patria que se ama como a la luz de los ojos, teniendo reflejada su visión en el alma y en las pupilas, es el supremo sacrificio que no puede describirse con palabras.

Por algo el ostracismo nació como castigo a las virtudes cívicas. Lo instituyeron los griegos para apartar de la vida pública a aquellos hombres, que, por su prestigio, su sabiduría y su ascendencia moral sobre sus semejantes, pudieran alzarse con la suma del Poder y convertirse en dictadores o tiranos. “Y, para evitar aquella tiranía que, por ser virtuosa, era justa, peligrosa y sin reparo –dice Saavedra Fajardo– nació en Grecia el ostracismo, que consistía en confinar en una isla o lugar solitario a los más virtuosos”. Y Bartolomé Leonardo de Argensola:

“Si de Grecia sacaba el ostracismo.
a los buenos, por insignemente buenos”

Exactamente, por buenos, por insignemente buenos, como diría el alto poeta, murieron en el ostracismo O’Higgins y San Martín, creadores de patrias. Y al evocarlos en el momento supremo del tránsito hacia la inmortalidad, ennoblecidos y embellecidos por el dolor ingente del exilio voluntario, los vemos más grandes aún que en la hora de sus más gloriosas batallas y de sus mejores realizaciones políticas.

Por lo que significa, como ejemplaridad y como lección va el recuerdo de su gesto magnífico, especialmente en estos tiempos en que la ambición del mando y la codicia del poder, traen perturbado al mundo en sus cuatros puntos cardinales.


(Artigo publicado no xornal La Hora, en Santiago de Chile, tal día como hoxe pero de...1942)
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Persoeiros (políticos) - Publicado o 24-10-2014 09:35
# Ligazón permanente a este artigo
Mariscal Jan Christiaan Smuts
RSP comenta a acollida que recibiu no Parlamento Británico o estadista e militar sudafricano Jan Smuts.
Smuts (1870-1950) foi nomeado Mariscal de Campo do exército británico en 1941, sendo o primer sudafricano en alcanzar dito rango.


23 de octubre de 1942

LUCHAR Y CANTAR


Por Ramón Suárez Picallo

A Jan Smuts, Mariscal de Campo y Primer Ministro de Sudáfrica, tuvo que haberle impresionado vivamente el espectáculo que le brindó el Parlamento Británico, integrado por Lores y Comunes, reunido solemnemente, para escuchar su palabra.

Smuts es un viejo soldado, templado en cien combates, es un estadista esclarecido y es, además, devoto aficionado a las artes y las letras. Uno de los hombres más interesantes del Imperio Británico, al que admira y guarda áurea lealtad. Es una resultante humanizada del siglo XIX inglés, tan rico en valores políticos y humanos. Por eso, conoce a Inglaterra y sabe que muy raras veces, su Parlamento famoso, tributa a un hombre nacido fuera de las Islas, al homenaje de una reunión plenaria y solemne, presidida por David Lloyd George, con la presencia del Jefe del Gobierno de S.M.B.

Smuts dijo allí palabras de optimismo y esperanza. Y las dijo con tal acento, con tal convicción y con tal fe, que los sobrios y parcos representantes de Inglaterra, puestos de pie, cantaron para él una canción de alegre camaradería, como si se tratara de un grupo de colegiales de Oxford o de Cambridge.

¡Insólito espectáculo! Los solemnes y empacados Lores y los inquietos y a veces agrios representantes populares, cantando una canción juvenil a un Mariscal de Campo que tiene más de 80 años, es cosa que, ciertamente, hace historia. “Renovarse o morir”, se ha dicho. Inglaterra no morirá, porque sabe renovarse, y, además, sabe hacerlo cantando canciones de alegre camaradería, en medio de la mayor y más decisiva lucha de su Historia. Recordemos que quienes saben cantar, tomados de las manos, saben vivir en comunidad y morir con una canción de esperanza en los labios.

En todo esto debió pensar Jan Smuts mientras recibía el cálido e inusitado homenaje del Parlamento Británico, la vieja institución viviente de la Democracia universal.


(Artigo publicado no xornal La Hora de Santiago de Chile, tal día como hoxe pero de...1942)
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Persoeiros (políticos) - Publicado o 23-10-2014 01:26
# Ligazón permanente a este artigo
© by Abertal