A. C. Irmáns Suárez Picallo - Sada


Este blogue nace co obxecto de difundir a actividade da A. C. Irmáns Suárez Picallo, así como de recuperar e por a disposición do público diversos materiais de interese sobre o noso pasado,ao tempo que damos a coñecer os artigos escritos por Ramón Suárez Picallo e outros autores sadenses.
Estruturamos o blogue en varias seccións, nas que terán cabida noticias de actualidade sobre as nosas actuacións, artigos, textos históricos, fotografías...


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EL EGIPTO FILARMÓNICO

27 de marzo de 1950
EL EGIPTO FILARMÓNICO

Por Ramón Suárez Picallo

El príncipe Mohamed Taher Paschá es sobrino del rey más o menos respetable, que hizo, últimamente, noticia mundial, a causa de un lío amoroso.

En efecto, su faraónica majestad, gordo, feo y su tanto y cuanto mujeriego y libidinoso, se enamoró como un colegial de una hermosa doncella de 16 años, novia de su representante en las Naciones Unidas, ilustre diplomático, joven de buen ver y todo lo demás.

La real copucha, egipcia tuvo ribetes de escándalo internacional, pues en la competición amorosa entre el rey y el diplomático, ganó el rey, que para eso lo es, o como decía el otro, donde hay capitán no manda marinero. El joven diplomático, con musulmana resignación, dimitió su cargo por “razones de salud”, y aquí no pasó nada.

El Egipto es un viejo y maravilloso país, cuna de civilizaciones. Desde sus viejas dinastías de Ramsés, Tutankamones y Ptolomeos, con los romances de Cleopatra, Julio César y Marco Antonio, fue siempre referencia y atracción del mundo antiguo. Y quizá lo único duradero y permanente de la gran aventura de Alejandro el Macedonio, haya sido la fundación de la bellísima ciudad de Alejandría, pórtico de la helenización del Egipto, El Nilo y las pirámides fueron y son aun hoy meta codiciada de turistas aburridos y de filósofos ocultistas, aparte de la celebre frase de Napoleón a sus soldados, cuando se metió por aquellos andurriales.

Pero hay otro Egipto en nuestros días, simpático, cautivante y encantador, heredero de sus viejos poetas y de los primeros compositores de sus grandes himnos al trigo nutricio, al Padre Sol y al Río Padre y fecundador. Es el Egipto lírico y filarmónico, amante, como pocos pueblos, de la buena música.

Efectivamente, en el Egipto de hoy, especialmente en sus dos grandes ciudades, El Cairo y Alejandría, han actuado los más grandes maestros y los más grandes maestros y los más famosos conjuntos musicales del mundo, ante públicos musicales del mundo, ante públicos devotos, selectos y conmovidos. Y lo más curioso es que estas fiestas de arte, han sido organizadas, dirigidas y financiadas por grandes magnates de la sociedad egipcia, casi siempre vinculados a la familia real, quien sabe por que extraños y ancestrales complejos...

Tal cosa ocurre ahora también. El Príncipe Mohamed Taher Paschá, sobrino del actual rey, ha organizado y financiado por su cuenta y riesgo una serie de magníficos conciertos a base de música clásica vienesa, ejecutados por la famosa Orquesta Filarmónica, que ilustró durante más de cien años de arte musical, la fina y deliciosa cultural de la capital de los Habsburgo.

El maestro Clemens Krauss dirigirá el ciclo y dedicará un concierto integro a Johann Strauss, su ilustre conciudadano y miembro de las más gloriosas dinastías musical de la Europa de su tiempo.

Y váyase lo uno por lo otro, los desafueros de los reyes, y hasta la quema del la gloriosa Biblioteca de Alejandría por aquél bárbaro Omar, fanático y bruto, incluyendo la deslealtad de Faruk, birlándole la novia a su mejor diplomático, pueden ser hechos atenuados gracias a esta afición lírica y redentora.

¿Qué la música, la buena música, suele ser manto encubridor de los mayores pecados, confesables e inconfesables, de estos y de los otros tiempos.

(Artigo publicado no xornal La Hora, en Santiago de Chile, tal dçia como hoxe pero de ... 1950)
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CORO BACH DE LOS ÁNGELES

2 de noviembre de 1942

LOS COROS BACH DE LOS ÁNGELES


Por Ramón Suárez Picallo

En Los Ángeles existe una colectividad artística de primer orden, dedicada generosamente a la divulgación de las más bellas manifestaciones de la música. Nos referimos a los Coros Bach de los Angeles, que anuncia para estos días un concierto extraordinario en el Teatro Municipal de aquella ciudad.

El hecho de que en una ciudad chilena de segundo orden se mantenga una institución de esa naturaleza, es ya de por sí cosa digna de destacarse, sobre todo, teniendo en cuenta que las Masas Corales Polifónicas –famosas en otros países– tienen en Chile escasos cultores y admiradores. Todavía se vive mucho del espectáculo artificioso, y de la sensibilidad cursi de la Ópera, ya totalmente olvidada en los países y ciudades de más fina emoción artística.

Los Coros, por lo demás, significan el pueblo echado a cantar, colectivamente, y representan, por lo tanto, una especialísima psicología social, casi siempre vinculada a un momento histórico del país en que actúan.

Los Coros Calvé en Cataluña, la Coral Polifónica de Pontevedra y los Coros Feijóo de Galicia, el Orfeón Donostiarra en Euzkadi, las Masas Corales de la Universidad Carolingia de Praga y los famosísimos Coros Ucranianos, marcaron, en sus respectivos países, un instante renacentista, no sólo en el arte sino que también en la política y en todas las manifestaciones de la cultura nacional.

El anuncio de un concierto extraordinario, a cargo de cualquiera de las instituciones citadas, daba lugar a una especie de peregrinaciones de los puntos más apartados del respectivo país, en procura de un par de horas de delectación estética y también, para estimular su bella labor de afinamiento de la sensibilidad popular. Y no pocos Gobiernos tienen asignadas para colectividades de esa índole, sumas considerables en sus presupuestos, administradas por el Ministerio de Educación Pública.

¿Cuántos chilenos de Santiago y de otras ciudades irán a Los Angeles a escuchar el concierto extraordinario de los Coros Bach de aquella ciudad? Posiblemente muy pocos. Ello es una verdadera lástima, porque aparte de la excelencia del programa anunciado, colectividades de esta naturaleza, hacen Patria y hacen Democracia, en el mejor de los sentidos: llenan el alma popular los sones y las bellezas de la música, repitiendo constantemente el sortilegio y el milagro del Mito de Orfeo. Merecen, sobre todo, el estímulo y el apoyo de cuantos tienen algo que ver con la cultura popular en uno de sus aspectos más interesantes. Ahí quedan para ellos nuestros votos de éxito para el anunciado concierto de estos días y para cuantos realicen en el futuro, y para su noble afán de divulgar y extender sobre los sentidos y sobre las almas de las gentes, la gracia suprema de la música, la más noble y la más bella de todas las artes.

(Artigo publicado no xornal La Hora en Santiago de Chile tal día como hoxe pero de ...1942)
Ver este artigo no libro LA FERIA DEL MUNDO
Sobre los coros Bach de Los Ángeles
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Música - Publicado o 02-11-2013 00:11
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MÁIS SOBRE MÚSICA E ZARZUELA

Continúa na prensa chilena de 1944 a polémica entre Albrecht Goldschmidt e Ramón Suárez Picallo sobre a música e zarzuela...


21 de marzo de 1944

EN TONO DE POLÉMICA, SOBRE MÚSICA Y ZARZUELA ESPAÑOLAS


Por Ramón Suárez Picallo

El doctor Albrecht Goldschmidt, polemizando con nosotros sobre la zarzuela española, su origen, su evolución y su índole absolutamente autóctono, nos obsequia, en “La Hora”, de ayer con una erudita lección de Filosofía alemana. ¡Que le haga buen provecho su enorme dominion de la lógica!. Nosotros nos quedamos, muy felices y tranquilos, con nuestra emoción por lo mágico, especialmente, cuando nos referimos al Arte y, muy en particular a la Música. El “encontronazo” y la discrepancia, en cosas de tal volumen, no nos impiden admirar lo muchísimo que él sabe en materia científica y filosófica –sobre Ciencia y Filosofía alemanas especialmente– y de cuyos resultados está llena la Humanidad, alzada en armas contra todas esas cosas. En efecto, nuestro sabio contrincante, sabe “una barbaridad” más que nosotros en todo, menos en zarzuela española, de la que no tiene ni noticias.

Tanto sabe, que nos llama, “preescolásticos”, “kantianos”, “idealistas” e “idílicos”. ¡Y nosotros sin enterarnos de que éramos todo eso!

Otra cosa es cuando, en forma impropia de un “sabio puro”, desciende a enjuiciar posiciones políticas, evoluciones y hasta filiaciones parlamentarias, referentes a la República Española. Por fortuna para ellos, quienes han actuado políticamente, con el admirable gesto “mágico”, “antimaterialista” y “anticientífico”, del pueblo español, no tienen que darle ninguna cuenta al doctor Goldschmidt, de sus actuaciones. Decimos “por fortuna”, porque, en tal género de cosas, por muy clara que fuese la cuenta, no la entendería el insigne lógico doctor Goldschmidt que habla de “superestructuras” para explicar las “emociones”, subjetivas de la “Señá Rita” y del “Julián” de “La Verbena de la Paloma”, pongamos por caso.

Menos mal, que nuestro contrincante, entre los muchos “encasillamientos” en que quiere meternos, ha prescindido de uno. El de “spegleriano” de Spengler, filósofo eminente del nazismo alemán, que al igual del doctor Goldschmidt, no le da ninguna importancia al distingo entre civilización, instrucción y cultura. Sobre esto recordamos a un profesor nazi que, explicando “Historia de la Cultura”, embobó a sus alumnos glosando la “Decadencia de Occidente” y poniendo por las nubes a su autor, hijo legítimo de la filosofía alemana, y auténtico padre espiritual del nazismo alemán.

Mas, no vayamos al terreno de la Filosofía alemana, que de eso sabe mucho nuestro doctor ilustradísimo, sapientísimo y altamente lógico. Volvamos a lo que dijimos nosotros y a lo que dijo él sobre zarzuela y sobre la música española.


PRECISEMOS

Nosotros hemos confesado no “entender” de música como problema técnico, agregando que la “sentimos” en relación con nuestras aptitudes sensibles, como sentimiento individual y colectivo. Pero no hemos dicho que ignoramos formas y estilos. ¡Alto ahí, doctor! Sobre estilo nos atenemos a la frase de un escritor muy conocido que afirmó: “El estilo es el hombre” Y siendo el estilo el hombre -y no las “superestructuras”– tenemos que saber de estilos, en lo que a música española se refiere, mucho más que aquéllos, para juzgar a uno o a varios hombres que cantan para expresar penas, alegrías, miedos o remordimientos de conciencia, exaltaciones de fe o desengaños de amor, que no tienen que averiguar, cómo son las formas “superestructurales”, de acuerdo con la dialéctica materialista.

Sabíamos también, que “autarquía” es una palabra griega, adoptada por los regímenes totalitarios –alemán, italiano y demás- para significar un furioso nacionalismo económico, precursor de otros nacionalismos agresivos militares y políticos, concatenados con ideas raciales; esa índole de “nacionalismo” autárquico, de sentido moderno, nació en Alemania, cuando la Prusia acabó con las nacionalidades que estorbaban sus afanes de hegemonía...

Tampoco hemos hablado de “adaptar” éste o aquel método de interpretación; sino que de “adoptarlo”, según el tema que tratamos de examinar. ¿Que con ello destruimos una unidad material dialéctica? Tanto mejor. Nos revientan “las unidades materiales”, a las que son tan adictos quienes piensan que el mundo sensible y el mundo espiritual, son una sola cosa, accesible a sus métodos y a sus afanes. Preferimos la armonía por la variedad, (para estar más dentro “de lo musical y de lo polifónico”) partiendo de un principio; antes y después de todas las unidades está el hombre, sintiendo, pensando, viendo y obrando de acuerdo con su autonomía, su libertad y su albedrío.

Por último, decíamos que el doctor Goldschmidt no conoce el origen, el desarrollo, ni la inspiración de la zarzuela española. Él confirma nuestro aserto, al final de su erudita lección de filosofía y de “interpretación de fenómenos” cuando asegura que tuvo que corregir errores después de “haberse informado”. Pobre debió haber sido su información, cuando habla de la zarzuela chica. La grande, en su mayor y mejor florecimiento, es del siglo presente, ya bastante en sus adentros.


CUENTAS CLARAS

Tenemos muchos acreedores, pero entre ellos no conocíamos al doctor Goldschmidt, gracias a Dios; lo decimos, porque él es al que le debemos “la prueba del aporte tan grande que España ha hecho a la cultura europea”. Reconocemos, honorablemente, todas nuestras deudas, menos ésta. Él afirmó que España “CON TODO SU EVIDENTE ATRASO” es el país menos indicado para reclamar excepción de originalidad en el curso de la cultura europea, y quien afirma debe probar. Pruébenos, pues el “EVIDENTE ATRASO DE ESPAÑA”, en Literatura, en Arquitectura, en Pintura, y en Inspiración, variedad y originalidad musical; en sentido humano de la vida y de la muerte; en aptitud para orar, blasfemar, cantar y luchar; en decoro para ser más digna cuanto más pobre y en vocación universalista para darse, andar y estar en el mundo. Pruébenos que España “está atrasada” en esas cosas, bellas y sutiles, que son puntal y característica de una Cultura; porque no lo hace, hemos de creer que es el doctor Goldschmidt quien está en deuda.

Y, para facilitarle la tarea, y compensarle en algo, la nueva lista de autores alemanes, que él nos cita, nosotros sólo le diremos uno; Carolina Michaelis de Vasconcellos y su “Historia de la Civilización Ibérica” (Ya ve que, a pesar del “nacionalismo” que él nos atribuye, no le citamos nosotros autor español, a pesar de haber muchos, sino que a una mujer portuguesa). Allí podrá saber si en su música, en danza, en canto, en ritos religiosos anteriores a Roma y algunos “incorporados” al catolicismo, o en pintura, en arquitectura, en escultura y en poesía, hay o no hay, en las Españas, inspiración y formas propias que, en mayor o menor grado, significaron mayor aporte a la cultura universal.

Y, para terminar, deje el doctor Goldschmidt, en paz nuestra poca o mucha cultura. Si es caótica, deshilvanada, sin método ni concentración, ella nos ha servido –y nos sirve– para andar por el mundo, sin suscitar en torno de nuestra modesta persona, miedos ni odios. Porque siempre la hemos dedicado a exaltar lo bello y lo bueno, aunque fuese poco, en vez de hacer “el trapero”, en los defectos y en las imperfecciones. ¿Qué es ésta postura anticientífica? Bueno, pues que la sea. De ciencias y de sabios dedicados a amargar al prójimo, está abrumado el mundo y empedrados todos los caminos del infierno.

(Artigo publicado no xornal La Hora, en Santiago de Chile, tal día como hoxe pero de...1944)
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Música - Publicado o 21-03-2012 08:37
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SOBRE A ZARZUELA E A MÚSICA ESPAÑOLA
Neste artigo RSP manifesta a súa opinión sobre a zarzuela e a música española e discrepa sobre as opinións do crítico alemán Albrecht Goldschmidt, ao respecto...
Publicamos anteriormente outro artigo (ir ao enlace reseñado) onde xa se suscitaba dita polémica entrambos na prensa chilena.


19 de marzo de 1944

INSISTIENDO SOBRE ZARZUELA Y MÚSICA ESPAÑOLA


Por Ramón Suárez Picallo

El ilustre crítico de arte de “La Hora”, doctor A. Goldschmitdt, nos hace el honor de citarnos en una crónica que habla sobre arte lírico español, en la edición de ayer. En efecto, dedicándose a las representaciones de ese género que con gran éxito de público, se hacen estos días en el Teatro Municipal de Santiago, refuta un comentario nuestro, en el que sosteníamos la autonomía española absoluta de la zarzuela, como expresión genuina de las múltiples espiritualidades líricas y populares de la España. Líbrenos Dios, y el Diablo, de meternos en los vericuetos “técnicos” de la música -melodía, armonía, composición, compás, fusas, semifusas y “rantifusas”- en los que el documentado crítico alemán, se mueve como Pedro por su casa. Porque, lo declaramos lealmente, no “entendemos” de música; “sentimos o no sentimos” la música, como delectación espiritual y estética, en relación con su proximidad o lejanía de nuestros sentimientos humanos, subjetivos y absolutamente idealistas.

Concretamente, la música no es para nosotros un “problema encajado en los dogmas de la dialéctica y del materialismo histórico”, instrumentos definitivos éstos en la hermenéutica de nuestro ilustrado profesor y contrincante alemán. La música es para nosotros, cuestión de “sentimiento”; está en relación, no con nuestra capacidad de “razonamiento”, sino que, con nuestras disposiciones y aptitudes sensibles, para emocionarnos y “sentir”, en ella, el reflejo de nuestros propios sentimientos, trasuntando, colectivamente a un pueblo o a una clase social con la que vivimos y convivimos.

Y, conste, que no hay en esto, menosprecio ni desconocimiento para la dialéctica materialista, que conocemos –modestia aparte– tanto como el doctor Goldschmidt; la conocemos, además, en un plano proletario y combatiente, en función de clase, lo cual es una ventaja cierta, frente a quienes la conocen tan sólo a través de frías especulaciones intelectuales de cátedra y de laboratorio. Si se tratase de examinar las luchas sociales y políticas de plebeyos contra patricios, de siervos contra señores, de proletarios contra burgueses, a todo lo largo de la historia, no tendríamos ningún inconveniente en adoptar aquel método.

Pero, la cosa varía si se trata de ver al hombre, como entidad sensible y autónoma, frente al nacer y al morir, al amar y al creer, al afirmarse, solo o acompañado de otros que sienten su misma inquietud, por los caminos que lo conducen a su idealidad trascendente, espiritual y artística. Y la música es eso, a nuestro juicio. Nació con la oración o con la blasfemia, expresando una alegría o una angustia del hombre; es decir, expresando “sentimientos”, estados de ánimo, y no “problemas”.

Es posible que todo esto le resulte al doctor Goldschmidt, una especie de galimatías; ello no es de extrañar habida cuenta de que -en la división de los pueblos entre “lógicos y mágicos”- él pertenece a los lógicos y nosotros a los mágicos. Y, lo repetimos una vez más, el ARTE, para nosotros –especialmente la música- es más una “magia” que una “lógica”; o sea, que es más espíritu que materia...


DEL NACIONALISMO, EL “ATRASO” Y LA AUTARQUÍA EN LA MÚSICA ESPAÑOLA

Deslindados así los distintos puntos de vista y de interpretación, a los efectos de una posible polémica, que sostendremos con mucho gusto, si el doctor Goldschmidt la desea, pasamos a recoger y contestar afirmaciones suyas, deprimentes, para nosotros y para España.

Así, por ejemplo, nos atribuye ideas “nacionalistas” y “autárquicas” acerca de la cultura y del arte de España. Gracias a Dios, “autarquía” y “nacionalismo” no son, ni sustancial ni formalmente términos españoles. Si no andamos equivocados, tales términos –odiosos de punta a cabo– nacieron como doctrina política, espiritual, racial y filosófica, en la Patria del doctor Goldschmidt y en otras tierras y patrias inferiores, que giraron servilmente, en su órbita. España, para expresar su personalidad universal, imborrable en el mundo, tiene un término más bello, más sonoro y más significativo: “Ecumenidad” , es el término, y si hoy escucha nuestro contrincante, unido al nombre de España, el término “nacionalista”, no haga caso ninguno de él.

Su abolengo es austro-alemán, puesto que la “España nacionalista”, quiere imitar -aunque sea de mala manera- a la del primer monarca extranjero que inició la decadencia espiritual española, y que se llamó Carlos I de España y V de Alemania.

El doctor Goldschmidt, afirma que, al sostener nosotros que España tiene una expresión lírica propia, autóctona y original, contradecimos “la historia de la Civilización”. ¿Quiere decir con esto él, que España no forma parte, con valioso aporte “personal”, a la Historia de esa Civilización, en Arte, en Pensamiento y en Cultura? Agrega, después, que España “con todo su evidente atraso”, en el país menos indicado, para reclamar excepción de originalidad, en el ir y venir de la cultura europea.

Mucho nos tememos que el doctor Goldschmidt juzgando a España, sin conocerla, haya caído en la universal tontería de confundir “cultura y civilización”, con “instrucción y enseñanza”. Un campesino analfabeto de Castilla, de Extremadura o de Galicia, que resuelve una cuestión filosófica, jurídica, amorosa o religiosa, con un refrán, una canción o un proverbio, es a nuestro juicio, un hombre super–culto y supercivilizado; mientras que, un sabio “ilustrado e instruido”, organizador de cien laboratorios químico–eléctricos, destinados a arrasar al mundo con gases deletéreos es un perfecto salvaje, por mucha que sea su instrucción o las enseñanzas recibidas. Pues bien, en orden al arte y a la música, aquel campesino, creó el romance, la trova y la “oración cantada”, la égloga y la danza, florecientes en España mucho antes de Virgilio y de Horacio. De la misma manera que España dio a Roma, Emperadores para Oriente y Occidente, poetas, filósofos y moralistas, juristas, y hasta procuradores. En el Humanismo, una Princesa española, trasplantada en Inglaterra, Catalina de Aragón, hablaba en latín sobre temas de su especialidad, con Erasmo, Morus y Vives, por la sencilla razón de ser hija de la Reina Isabel, una de las mejores mujeres latinistas de su época, que en España eran muchas por entonces. Y aún hay que ver en San Isidro de Sevilla, un precursor de la Enciclopedia y en el Padre Francisco Sánchez, al creador de la “duda cartesiana”; y en Feijoo al maestro Voltaire, ya más adelante. ¿La técnica? ¡Valiente cosa la técnica! Así esta el mundo desde que se atiborró de esas insignes cochinadas, que se llaman: “técnica”, “sistemática”, “lógica” y “ontología”.

Sólo nos faltaba, para que la vida no valga un comino el ser vivida, que la Música fuese “infectada” con todo eso. Y que conste, por lo demás, que el analfabetismo en España no llegaba, en 1930, al 6 por ciento .


ECUMENIDAD

Nos hemos entusiasmado –lo confesamos– y salido del tema y del espacio. Volvamos a él, por un segundo para referirnos a la Ecumenidad de España, en Arte, en Cultura, y muy especialmente en Música; es decir, en la manera de cantar. España es, en sus orígenes, un punto de encuentro de pueblos, de razas y de espiritualidades. Celtas, iberos, fenicios, judíos, árabes, romanos, germanos, normandos y demás, topáronse en su tierra, y tomaron allí ciudadanía. Esto es verdad, y quizá sea la única verdad del doctor Goldschmidt, cuando asegura que tuvo influencias universales. Mas, todo ello, no obstante, para que España lo haya reconocido todo y les haya dado formas absolutamente propias y lanzado, después, por todos los caminos del ancho y largo mundo, con la impronta de su personalidad. Léase el doctor Goldschmidt, “España virgen”, y lo verá.

¿Ignora, acaso el Doctor Goldschmidt, que una de las primeras misas de la Cristianidad, compuesta para ser cantada en “Coro”, está en el “Codex Calixtinus” , cuyos originales se guardan en Compostela?

¿No sabe que durante casi toda la Edad Media, fue Compostela, la meta de toda la Cristiandad, cuyos peregrinos entraban cantando en su Basílica, himnos colectivos con acento español? De ellos habla Dante, y en su honor hizo milagros en España, Francisco de Asís.

Por último sépase, que el Graal , el más glorioso tema wagneriano, fue llevado a Alemania, de España, por peregrinos de Compostela en el Montsalvat, en el Montserrat, o en el Cebreiro; donde quiera, pero en España.

Con el descubrimiento de América, España trajo aquí su música, su tono, su acento y hasta su técnica musical; quizá pobre ésta, pero altamente inspirada, sutil, espiritual, y llena de matices, imperceptibles para sensibilidades extrañas a su índole mágica e idealista. También sobre esto podemos hablar otro día con más espacio y con más vagar .

Por eso, la Zarzuela española, expresión lírica auténtica de España y de su alma, no necesita aquí, para ser aplaudida, de exégetas que hablan de ella, sin conocer su historia, su origen, ni su entrañable médula popular.

(Artigo publicado no xornal La Hora, en Santiago de Chile, tal dia como hoxe pero de... 1944)
Ler outro artigo sobre a zarzuela onde xurde a polémica
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MÚSICA DE BALDE EN 1942
RSP comenta a interesante iniciativa do Sindicato Profesional Orquestal de Santiago de Chile que, en 1942,imparte clases de música gratuitas a traballadores co fin de acercar a música a todos e RSP se alegra de que a citada actividade axude a contrarrestar o excesivo ruido das máquinas que están a invadir os bares, cafeterías e salas de xogo....


1 de agosto de 1942

MÚSICA


Por Ramón Suárez Picallo

El Sindicato Profesional Orquestal de Santiago, abrió una inscripción para dar clases gratuitas de música a obreros y empleados. Lo hace desinteresadamente, sin apoyo oficial de ninguna clase, con el generoso propósito de afinar la sensibilidad popular y orientarla hacia la más espiritual de todas las artes. Y lo que es aún más interesante, denota en el programa anunciado, una excelente orientación, al incluir un curso de 16 charlas sobre apreciación musical ilustradas con números vivos y grabaciones escogidas.

Conmovedora y bella la iniciativa. Sobre todo, viniendo, como viene, del sector menos pudiente del mundo del arte. De los que ganan su pan con rudos esfuerzos, a veces en medio de la estulticia cabaretera, o del ebismorreo social insulso y frívolo. Casi siempre vienen de ahí estas iniciativas. La ciudad de Buenos Aires, deba su sensibilidad musical a una iniciativa del Sindicato de Músicos. El Profesorado Orquestal; que a raíz de una huelga famosa organizó grandes conciertos populares con vistas a las masas obreras y a los niños escolares de los barrios pobres. Fue una sorpresa tremenda para aquellos artistas, la devoción y el fervor de los nuevos auditorios. Como lo será para los profesores de Santiago, el descubrir que un obrerito, de apariencia tosca, prefiere entre cien discos el “CLARO DE LUNA”, o, el “SILENCIO MUSICAL”. Se han hecho sobre esto maravillosas experiencias en Europa y en América. Sin olvidarse por eso, lo nacional popular, que vive en el alma del pueblo. Pero lo nacional con gracia y con buen gusto. Por lo demás, viene en buena hora la iniciativa. Cuando una infección de lo peor de fuera, invade la ciudad en el orden musical. Frente a las miles de máquinas infernales, que en bares, cafés y clubes, crispan los nervios, impiden la charla amable y extragan el gusto musical ya era hora de decir públicamente que eso no es música; que eso es-como diría Napoleón, sólo que al contrario-, “el más desagradable de los ruidos”.

Saludemos, alborozados, a los maestros y a los alumnos de la nueva Escuela como punto inicial de una generación de amigos de la música, la más espiritual de todas las artes.

(Artigo publicado no xornal La Hora, en Santiago de Chile o día 1 de agosto de ... 1942)
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A GAITA EN CANADÁ
RSP comenta a importante producción de instrumentos musicais que está a ter Canadá e como, os canadienses de orixe escocés, evocan as suas raíces ao son da gaita; e remata falando da sua orixe e como a gaita, é matriz doutros instrumentos...


19 de junio del 50
La Feria del Mundo
Por Pick–Up (Ramón Suárez Picallo)

LA GAITA EN EL CANADÁ


Del muy amplio y a la vez muy sintético diorama noticioso que da diariamente “La Hora”, proveniente de los más diversos países del mundo, tomamos para este comentario de hoy dos informaciones del Canadá, en el magnífico Dominio de la Corona Británica, que es a la vez una ejemplar, rica, libre culta e independiente nación de lengua inglesa, situada en el extremo norte de este Continente de América, llamado también de la Esperanza. Nos referimos en primer término a una noticia de la gran ciudad de Ottawa, donde cuenta de los progresos que ha logrado en aquel país la industria dedicada a producir instrumentos musicales. Según datos estadísticos oficiales que tenemos a la vista, referentes sólo a las provincias de Ontario y de Quebec, tan noble actividad lírica alcanzó en los últimos años una superación de un tercio de su volumen, y mantiene a un millón ochocientos trece mil empleados y obreros, dedicados a ella. Y, más adelante, la otra noticia: En la ciudad de Antigonish (capital de la Nueva Escocia), de población en su mayoría de origen escocés, se están preparando los juegos líricos y danzantes con que, desde hace varios años, los canadienses de estirpe escocesa evocan la tierra de sus mayores, al conjuro de la gaita céltica y de las rudas danzas atléticas de los hijos de Breogán, el legendario patriarca de la raza.

La gaita –a la que nos referimos específicamente– es uno de los instrumentos musicales más viejos del mundo, construido a base del sonar del aire encerrado en un bolso de cuero o de seda, con flautines de madera que le dan salida, transformándolo en notas musicales, y caracteriza líricamente a los siete pueblos célticos simbolizados en la antigüedad precristiana por una estrella de siete puntas y por los siete cisnes blancos de Daniáns:

“Son Armórica, Cornubia y Cambria,
Escocia, Eirin, Galicia y la Isla de Man:
Las siete naciones célticas del buen
Padre Breogán y los siete cisnes blancos
de Daniáns...”

La gaita fue de origen pacifico, eglógico y pastoril, sonando en los valles, en las cañadas y en las estribaciones montañesas. Más tarde, los pueblos guerreros la desvirtuaron, trocándola en instrumentos combatientes. Sólo en tres países europeos conservó su primitiva emoción lírica y saudosa: en la alta Escocia, en Irlanda y en las comarcas españolas de Santander, Asturias y Galicia, por no citar más.

Es, por otro parte, la gaita instrumento maestro y matriz de otros muchos; el chistu vasco, la dulzaina castellana y la chirimía arábigo- española son simples derivaciones de la gaita ancestral de los celtas y de los celtíberos, además de su lírica personalidad en la Italia de los napolitanos y de los ligures de Génova y sus comarcas.

Y aquí, en América no hay más modo ni manera mejor de ablandar el alma y el corazón de los hijos de los países de tradición gaitera, que hacerles escuchar los ecos remotos del dulce instrumento, porque él les recuerda las queridas alboradas nativas, y los atardeceres místicos de la tierra natal, tan lejos en la geografía como próxima en el corazón.

Y es por todo aquello que viene muy a cuento felicitar a los canadienses de estirpe escocesa, por el éxito de su industria de instrumentos musicales, y por la fiesta que preparan, a base de danzas, canciones y juegos atléticos, acompañados con gaitas, ya que en estos rudos y desdichados tiempos que vivimos, otros muchos países que se llaman civilizados hacen alarde de sus progresos industriales logrados a base de construir artilugios de tan alto poder explosivo, que son capaces de aniquilar en pocos minutos, la vid vegetal, humana y geológica de todo el globo terráqueo.

(Artigo publicado no xornal La Hora, en Santiago de Chile o día 20 de xuño de... 1950)
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"LOS BOCHEROS" E O FOLCLORE ESPAÑOL

Este grupo vasco que se adica a ter no seu repertorio música de tódolos rincóns de España e corre o risco -según RSP- de non saber interpretar as peculiaridades propias dos distintos pobos de España é tamén motivo de crítica pois un dos seus compoñentes infravalora públicamente a realidade de cada un dos pobos que conforman o territorio español...


25 de abril de 1944

“LOS BOCHEROS” Y EL FOLKLORE ESPAÑOL

Por Ramón Suárez Picallo

“Los Bocheros”, son cinco hombres vascos, formados en conjunto lírico, que se anuncian como “representantes del canto popular español”, y que actúan en un restaurante de lujo, en una radio y en alguna que otra fiesta de beneficio en salas de teatro. Los hemos visto y oído en los tres ambientes y después de oírlos hemos confirmado una vieja opinión nuestra: que es muy difícil que cinco hombres, nacidos todos ellos en un solo país ibérico o hispánico, puedan interpretar aunque sea con aproximación relativa, la rica variedad lírica de todos aquellos países, con personalidad propia y diferenciada.

Digamos inmediatamente, que “Los Bocheros” cantan muy bien, las canciones populares vascas y montañesas; cantan, pasablemente, las “asturianas” y las “gallegas” y falsifican, con cierta bastante gracia, los “fados” portugueses. Ello no obstante, si se mantuviesen en esa zona, solemnemente, podrían representarse ante quienes conozcan folklore español, con gallardía y decoro muy estimables.

Más hete aquí, que “Los Bocheros”, no se conforman con limitaciones. Ellos parecen devotos de la “España, grande y única”, y arremeten valerosamente, con toda ella, sin el menor escrúpulo artístico. Es así como manifiestan especial predilección por los “pasodobles” andaluces, las coplas de Triana, y hasta el “cantejondo”, que estropean con magnifico entusiasmo. Cinco vascos, con un maravilloso acordeón, el que exaltó Pío Baroja en un interludio de “Paradox Rey”, acompañados de guitarra y “flamenquería”, suenan como una ametralladora manejada por un “santacristo”. Están como para pegarles treinta y cinco tiros, a razón de siete tiros para cada uno. Aquello de “sielito andalú”, “Mare Andalusía” y “La bien Pagáa”, dicho por gentes de Pasjes, de Trincherpe o de Santurce, es cosa que “con guitarra” mismamente “parte los corazones”.

-“Cada uno es lo que es, o no es nada”– dijo alguien, con muchísimo acierto. Los Bocheros son –quiéranlo o no ellos– vascos, nórdicos y atlánticos, con emoción lírica diferenciada en cuyo carácter distintivo radica precisamente el interés de su arte popular y peculiar. Si en vez de ser cinco, fueren ocho, formarían la unidad primaria y elemental del canto colectivo de su maravilloso país, que es el “Ochote”, famoso en la historia musical y coral de Euzkadi, formado como el nombre lo indica, por ocho cantantes, con las cuatro voces clásicas arquitecturales de todo canto coral y orfeónico.

Como no lo son, se quedan en un grupo “pintoresco y típico”, sin posible clasificación artística. De ello resulta que, de todo lo que les oímos cantar, no sean lo mejor, las canciones vascas de su propio país, sino que lo sea la bellísima canción montañesa “Eres alta y delgada como tu madre”, y le siga en gracia y en acierto interpretativo, la rapsodia navarra de “Las fiestas de San Fermín”.


UN EXPLICADOR QUE ENMIENDA LA HISTORIA

Pero, aún con tales fallas, “Los Bocheros”, constituyen una novedad agradable, entre los grupos de “exportación artística” peninsular, que vinieron por estas Américas de Dios, mal llevando y mal trayendo el nombre de España, múltiple, varia y poliartística, policroma y polifónica, física y espiritualmente. ¡Ello, si no fuese el “spiker”, “explicador” o “presentador”, que dice, frecuentemente, imperdonables desatinos lingüísticos, históricos y literarios! Así por ejemplo, dijo días pasados, que cantarían lo representativo “de las principales provincias de España”. Y seguidamente cantaron una canción andaluza. Y, Andalucía -que nosotros sepamos- no es una “provincia”, sino que son ocho: Huelva, Cádiz, Málaga, Almería, Jaén, Granada, Córdoba y Sevilla. Entraron luego, en Navarra, que tampoco es “provincia”, geográfica e históricamente, sino que es uno de los más originales y vigorosos reinos de las antiguas Españas. Por último, refiriéndose a una primorosa canción vasca, dijeron que la cantaban para honrar a su “región”.

Llamarle “región” a Euzkadi, es un gran disparate, histórico y geográfico, propio de un “magüeto”, el que no sepa leer ni escribir; dicho por vascos, el calificativo tiene un nombre muy feo. Podrían llamarla Euzkadi –sin faltar a la verdad– nación o patria; pero como ello podría implicar un concepto político, con trascendencia sobre el contrato de “Los Bocheros”; podían haber recurrido a cualquiera de las denominaciones que no comprometen a nada: País Vasco o Tierra Vasca. Pero jamás decir “región” -denominación antigeográfica y antihistórica traída a España por extranjeros de Austrias y Borbones-. Un vasco que estaba a nuestro lado, al oír llamarle “región” a su país, pegó tres saltos en el asiento y dijo unas cuantas atrocidades acerca de las cosas que él haría con las cuerdas de las guitarras de “Los Bocheros”. ¡Nos costó Dios y San Pedro contener sus ímpetus!

Y no paran ahí las “enmiendas de plana” del “spiker” del conjunto en cuestión: refiriéndose, otro día, a una canción gallega, dijo que estaba escrita en “dialecto”, con lo cual desmintió al Rey Sabio, a Don Alfonso XI de León, al infante don Juan Manuel, al Marqués de Santillana, al Rey Don Denís de Portugal y a su Condestable, que escribían, trovaban y hablaban en gallego, por ser esta lengua –según ellos– la lengua culta de toda la Península en los siglos XII, XIII y XIV. Y “desmintió” asimismo, al insigne polígrafo don Marcelino Menéndez y Pelayo, que en el prólogo del tomo III de Líricos Españoles consagra el idioma galaico–portugués como a una de las “lenguas madres” del castellano, al que le dio reglas inmutables, giros y formas y matices de suprema belleza.

Y esto, ¡vive Dios!, que ya es desmentir. Mientras el “spiker” de “Los Bocheros” diga “sus cosas” a los comedores y bebedores del restaurante donde actúa, puede pasar. Porque a la hora de las digestiones “pasa cualquiera cosa”; pero decirlo por una radio en cadena, o en un gran teatro, donde hay gentes que saben algo de eso, es muy distinto y muy desagradable de oír.

QUÉ LES SOBRA A “LOS BOCHEROS”

Les sobra, en primer lugar, la representación “total” -¿o totalitaria?- “de lo español”, uno y único; les sobran después las guitarras y lo flamenco, en lo cual no dan una a derechas; sobra luego el “spiker”, a menos que descienda de sus elucubraciones, sobre “regiones” y “dialectos” y, humildemente, consulte el “Diccionario”, vulgo “tumbaburros”, para saber a qué atenerse en temas tan interesantes y complicados. Y, en sus incursiones por el folklore, no olviden a León, a Castilla, a la Extremadura, a Cataluña, a Valencia y a Murcia, ya que les quedan a mitad de camino de la enorme y magnifica Andalucía, que no pueden interpretar correctamente hombres del Norte. O como dice el refrán: “cada uno en lo suyo Dios en lo de todos”.

Y ahora, dicho todo esto, vaya un aplauso, a su presentación plástica, a sus canciones populares del Norte y del Noroeste, y sobre todo, al acordeón, que es una verdadera maravilla, tal como la escribe Pío Baroja, en una atardecida, sobre la cubierta de un quechemarín vasco, bajo cualquier cielo del mundo.


(Este artigo aparece publicado no xornal La Hora, en Santiago de Chile o día 25 de abril de ...1944)
Sobre Los Bocheros
Comentarios (3) - Categoría: RSP-Música - Publicado o 25-04-2011 09:07
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O BALLET DE ANA MARIA E A MUIÑEIRA
RSP comenta a actuación do ballet español de Ana María, de xira por terras chilenas, e explica para o lector o significado de "a muiñeira"...


23 de abril de 1947

ANA MARÍA Y SU BALLET ESPAÑOL


Por Ramón Suárez Picallo

Un poco más de un año a esta parte el público chileno aficionado al Arte Español, tuvo oportunidad de ver y de aplaudir a varios excelentes conjuntos, representativos de sus diversas manifestaciones, la canción escenificada, el cuadro de época, y las danzas populares, representadas en formas de ballet, caracterizaron a estos conjuntos beneméritos, esforzados por elevar a la jerarquía de lo universal las manifestaciones más peculiares y más puras de la espiritualidad de los pueblos que forman las ricas polifonías y policromías de la Península Ibérica.

Entre estos conjuntos, que el espectador chileno y español residente en Chile, recuerdan con saudoso afecto, hay que destacar a Ana María, la grácil, juvenil y simpática danzarina madrileña por su afán –muy ímprobo tratándose de bailes de bailarines españoles– de hacer ballet a base de un folklore caracterizado por su individualismo, adverso totalmente –salvo las danzas vascas, la Sardana de Cataluña y la Muiñeira gallega- a toda disciplina de conjunto, que es alma y esencia, expresión y forma, de lo que suele llamarse propiamente el ballet.

Ana María, con su talento castizo, su vocación de gran artista y su tenacidad española de arre que te arre, se empeñó en la tarea con éxito notorio, eficientemente secundada por un grupo de artistas de primera calidad, entre los que destaca, con personalidad inconfundible su primer bailarín Ximénez, cuyos progresos son evidentes de un año a esta parte en sus mejores interpretaciones.

Aquí están, otra vez en Santiago, Ana María y su ballet Español, en un fugaz paso de cuatro días, rumbo a otros países, actuando en el Teatro Lux. Su debut fue un acontecimiento en el mundo del Arte, de la Cultura y del amor por lo español. Los programas están hechos a base de obras maestras, sirviéndole de fondo el “Capricho Español”, del gran Rymsky Korsakov, en una versión impecable de gracia, de buen gusto y de emoción popular, alternada con números inolvidables, como la jota; ¡Viva Navarra! Y los primorosos fandangullos, que revelan lo flamenco, imprescindible siempre en todo espectáculo coreográfico español.


LA MUIÑEIRA

Párrafo aparte merece la versión que Ana María ofrece de la Muiñeira (la Molinera); la primorosa danza popular y nacional de Galicia, nacida en el viejo molino colectivo, con rodicio movido con agua, mientras las mozas esperaban turno para moler su grano y los mozos les hacían la ronda, es una de las más bellas obras de arte creadas por un pueblo, con personalidad propia y bien definida. A lo largo de los años y de los siglos, la Muiñeira fue danza de amor, baile religioso y expresión de alegría de todo un País panteísta, que ama a Dios y al Arte en la tierra, en el mar, en los pinares y en los ríos, donde celebra las fiestas del cuerpo y del espíritu.

Hace varios años, cuando el ballet se hizo en Europa el último grito de la moda. Jesús Bal y Gay, musicólogo y escritor, Jefe de la Sección de Folklore del Seminario de Estudios Gallegos de la Universidad de Compostela, señaló en un libro titulado “Hacía un Ballet Gallego” a la Muiñeira como a una de las danzas colectivas de toda España, más aptas, para crear sobre su base un gran ballet.

Mil poetas y mil músicos escribieron Muiñeiras; pero las más hermosas, las que canta y baila el pueblo al son de la gaita céltica y de los violines desastrados de los ciegos gallegos de ferias y romajes, no tienen autores conocidos. Surgieron del paisaje físico de la tierra y del paisaje emocional de las gentes, con la misma naturalidad con que surge el agua clara de los claros manantiales. Pues bien, Ana María escogió, para hacerla ballet a una de estas versiones innominadas, plena de gracia, de sabor y de expresión añejas, que puede ser bailada, con igual donaire, en las Sierras de Lugo, en las Rías Bajas de Pontevedra, en las Mariñas de La Coruña, o en las tierras orensanas del Xinzo de Limia.

¡Y, vive Dios, que la bailan bien, Ana María y su conjunto! “Mismamente la bailan –nos decía un gallego “enxebre” - es que los ángeles bailan bien la Muiñeira”.

Por lo demás –y éste es el aliento optimista de nuestro comentario– Ana María, y los otros conjuntos de arte español que visitaron Chile en los últimos tiempos, indican claramente una creciente difusión, cada día más fervorosamente acogida, de la espiritualidad original, que recuerda a estos pueblos de nuestra América, que tienen en ella raíz en la tierra y estrella en el cielo, a modo de heredad y de patrimonio comunes.
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Música - Publicado o 23-04-2011 09:12
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SOBRE A ZARZUELA
Un conxunto de zarzuela actúa en Santiago de Chile no ano 1944 e ante as críticas e opinións na prensa ao respecto, RSP escribe este artigo sobre a historia e orixe da zarzuela insistindo na sua peculiaridade española e describindo a sua variedade temática e popular...


16 de marzo de 1944

SOBRE LA ZARZUELA ESPAÑOLA


Por Ramón Suárez Picallo

Vuelve a estar en tela de juicio la zarzuela española, como género artístico y como categoría musical; el tema fue suscitado por la prensa de Valparaíso, cuando el Municipio de Viña del Mar, sustituyó en su teatro de temporada, diversos espectáculos de Arte, con un conjunto de zarzuela, el mismo que está actuando estos días, en el primer coliseo santiaguino.

Y el comentario crítico, se repite aquí, a raíz de unas crónicas, -profundas y, técnicamente muy documentadas como todas las suyas– del doctor Albrecht Goldschmidt, publicadas días pasados en “Noticias de Última Hora”. Los españoles y los chilenos de origen español, que conocen la “edad de oro” del popular y españolísimo género zarzuelero, hubieron de sorprenderse ante afirmaciones que lo colocan en posición inferior, en relación con otras manifestaciones líricas, y que incluso, le atribuyen “influencias” ajenas a la tierra donde nació, como expresión representativa de una espiritualidad popular, absolutamente autóctona española.


HISTORIA

¿Cuál es la afiliación y el abolengo de la zarzuela, su origen y su evolución? Es sin duda alguna, el “entremés” de los clásicos -Cervantes, entre ellos- especie de gracioso pasatiempo frívolo en apariencia, pero con gracia satírica, política, literaria y a veces religiosa. Nuestra generación los conoce sin música; pero sus autores ya solían intercalarle canciones entonces en boga, que posteriormente no se cantaron, porque las compañías que los representaban no tenían con quién hacerlo. “La fuente del doncel”, que ilustra “La niña boba” de Lope, vuelve a cantarse, desde que “La Barraca”, de García Lorca, dio una versión pura de la bella comedia lopiana.

La continuación del entremés es el sainete, que logra su plenitud, como género español castizo y altamente literario, con el Duque de Rivas. Y del entremés y el sainete viene la zarzuela clásica, representada en toda su pureza, su gracia y su ático desenfadado en “La verbena de la paloma”, “La gran vía”, “La revoltosa”, “Agua, azucarillos y aguardiente” y cien piezas más, todas breves y chispeantes.


VARIEDADES

La zarzuela es, pues, un género típicamente español en su origen, sin ninguna influencia externa, ni en su inspiración temática, ni en su técnica musical. Pero España es rica, hasta la opulencia, en variedad lírica. Desde las “Cantigas” del Rey Sabio, hechas para ser cantadas -y danzadas- en coro, con ritmo de “Muiñeira” gallega y las “Serranillas” del insigne marqués, hasta las famosas canciones andaluzas desgarradas de dramatismo y de soledad, pasando por la gracia mediterránea de los cantos de Cataluña, la virilidad semibárbara de la Jota de Aragón, la erguida valentía mezclada de ternura amorosa, de las “asturianadas” y las “montañesas” y la emoción mística de “castellanas” y “extremeñas”, además de las viejas danzas vascas. España es, en su música popular, una maravillosa polifonía como es una maravilla de policromía en sus paisajes físicos.

Lograda, en la zarzuela, una forma de expresión propia, se acrecentó su riqueza temática con una caudalosa aportación lírica regional de pura entraña popular, de significación social obrera, campesina, marinera, religiosa, política y cortesana, que todo ello hay en el vasto repertorio de la zarzuela.


EVOLUCIÓN

De la llamada zarzuela de “género chico” se pasó después, a la “zarzuela grande”, generalmente de tres actos, con tema melodramático y ciertas pretensiones técnicas de gran composición. Más, sin dejar nunca de ser enteramente española. Hablar de “influencias operísticas francesas”, del género bufo, en la zarzuela española -aún en la de los últimos tiempos, es estar fuera de la realidad. Pueden algunas zarzuelas españolas –“Marina”, por ejemplo; “La Dolores” y “Maruxa”, para citar otras- querer ser operadas en su aspecto formal, e incluso parecerse en su construcción, a la operística italiana; a la francesa, no. Por el contrario, desde el tiempo de los clásicos, el teatro español le dio al francés temas y formas que los autores galos -con su admirable espíritu de adaptación, divulgador y didáctico- hicieron bellamente franceses.

Pero, en los últimos tiempos, los más insignes autores españoles de “zarzuela grande”, volvieron a lo autóctono. “Doña Francisquita”, del maestro Amadeo Vives, inspirada en “La discreta enamorada”, de Lope de Vega, graciosa, popular y madrileña desde la primera a la última de sus notas, marca este “retorno”, que siguen Guridi con “El Caserío” y “La Meiga”, y “Moreno Torroba con “Luisa Fernanda”.

Amamos la zarzuela como expresión lírica popular; no soportamos la ópera, porque nos parece un género artificial, absurdo, de laboratorio o de confitería. Por eso, por ser parte así interesada, no opinamos acerca del “valor”, “jerarquía” ni “sabiduría técnica” del uno frente al otro género. Lo que sí, queremos dejar establecido es que, la zarzuela, buena o mala, es un género, sustancial y formalmente español, sin ninguna influencia extraña. Por eso, quizá, “La verbena de la paloma”, su obra cumbre y su representación más fiel, figura en el repertorio de las más famosas orquestas y bandas del mundo, por su donosura, su gracia y su entrañable médula popular y españolísima.

Por lo demás, no es ésta la primera vez que, en lo tocante al arte y al espíritu de España, se hallan comparanzas y similitudes por el mundo adelante. Don Fernando de los Ríos, escuchando una canción de la estepa rusa, se volvió loco, afirmando que la había escuchado antes en Extremadura. En la “Novena Sinfonía”, de Bethoven, hay unas notas deliciosas de “Muiñeira” gallega; en la “Rapsodia número dos”, de Liszt hay una “ribeirana” astur, mientras tanto, Rimsky Korsakof, en su “Capricho Español”, coloca como “Fandango asturiano” –el “Fandango” es andaluz y jamás conoció Asturias– unas notas de la opereta, “El Conde de Luxemburgo” que el músico ruso, debió escuchar cantado en “bable” , en una romería de Sama de Langreo.

Porque señores, en música y en lo demás, España es una cosa complicada, universal y varia, y no se puede hablar de ella sin conocerla aunque sea por noticias.


(Artigo publicado no xornal La Hora en Santiago de Chile, o día 16 de marzo de... 1944)
Ler outro artigo onde continua dita polémica
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CLAUDIO ARRAU
RSP comenta neste artigo de 1948 a decisión do pianista chileno de actuar en Palestina en permanete conflicto e rexeitar actuacións en España "donde reina la paz más absoluta de los camposantos, después de actuar, claro está, los piquetes de ejecución"...
Pódese consultar outro artigo que RSP escribiu sobre Claudio Arrau, en xuño de 1950, pinchando no enlace ao pé deste texto.


19 de enero de 1948
EL VALIENTE CLAUDIO ARRAU


Por Ramón Suárez Picallo

Claudio Arrau, el eximio pianista chileno de reconocida y justa fama internacional, acaba de comprometerse a dar varios recitales en Jerusalén y en otras ciudades de la Tierra Santa, patrocinados por la Sociedad Filarmónica de Palestina: En cambio, ha rechazado varios ofrecimientos, tentadores siempre para un hispanoamericano, de actuar en varias ciudades de España.

Estamos a menos del canto de una moneda delgada, de considerar al gran ejecutante como a un enemigo jurado del orden público y de toda la clase de los otros órdenes; pero eso de no querer hacer música en España, donde reina la paz más absoluta de los camposantos, después de actuar, claro está, los piquetes de ejecución; y, aceptar en cambio, irse a dar conciertos a la Palestina, encendida en tremenda guerra nos parece algo extraordinario, fuera de lo común, en un artista cuyos trabajos requieren, como primera condición ambiental, la calma espiritual y el silencio físico.

Se nos ha asegurado que Claudio Arrau, como buen chileno, es un valiente, a quién no le van ni le vienen tiros más o tiros menos. Y nosotros lo creemos a la vista de su decisión de irse a Palestina, tan poco musical y menos filarmónica, en estos terribles momentos de Guerra Santa y feroz entre árabes y judíos, a interpretar sonatas y sonatinas de los clásicos de la música universal. Aunque, a lo mejor, el va allí con la intención de repetir al mito de Orfeo; la música domesticando a las fieras. En cualquiera de los casos merece nuestro aplauso y los mejores votos por un éxito rotundo y clamoroso.


(Artigo publicado no xornal La Hora, en Santiago de Chile o día 19 de xaneiro de ...1948)
OUTRO ARTIGO DE RSP SOBRE CLAUDIO ARRAU
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Música - Publicado o 19-01-2011 01:16
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